
13
encarga del dinero? ¿Cómo se abre una
cuenta en el banco? ¿Quién busca un local?
¿Con quién hay que hablar para comprar
la bebida?... y tantas otras preguntas. Pero
hay que empezar desde el principio:
¿Cómo nos vamos a llamar? Empiezan a
aparecer varios nombres y cada cual de
la cuadrilla se va posicionando hasta que
decidimos que suena bien “EL Siroko”
Los primeros años son de crecimiento.
Cada año iba entrando gente nueva e
ibas conociendo gente, pero llegado el
momento llegamos a 200 personas o
más (si mal no recuerdo) y ese año la
peña es una locura, hubo gente a la que
no le gustó y hubo cambios, ya que al
siguiente año la peña se dividió en 2 y
volvimos a ser un número de gente más
manejable.
¿Qué pasa con la cuadrilla que empezó
todo? Pues que unos seguimos en “El
Siroko”, otros fundaron “La Galofi” y
otros se marcharon a otras peñas. Aquí,
siempre me acuerdo de alguien que me
dijo una vez que nunca podría ser de su
peña. Yo extrañado, le pregunté por qué
y su contestación fue “Si todos estamos
juntos en la misma peña, que gracia van
a tener las fiestas” Una clara alusión a lo
más tradicional de nuestras fiestas: Ir de
peñas.
Van pasando los años y como todos los
peñistas conocen, y los que están más
cerca de organización de la peña también,
cada año la peña es una sorpresa. Un
año puedes acoger a muchas personas
y vas “sobrado” y otras vas más “justo”.
Nosotros hemos llegado al punto de ir
muy justos, pero aquí seguimos.
Y seguimos porque ha habido gente,
cuadrillas de gente más joven que los que
empezamos, que eligió “El Siroko” para
disfrutar de San Roque, y esto ha seguido
ocurriendo con el paso de los años.
Ahora somos varias cuadrillas, cada uno
de su padre y de su madre, pero todos
bien avenidos y con ganas de aportar
nuestro granito de arena para conseguir
que las fiestas sean un espacio donde
podamos disfrutar todos, desde los más
jóvenes, hasta los más mayores.
Ahora llega el momento de pensar…
¡¡¡¡Cómo hemos cambiado a lo largo de
estos 30 años!!!! Al principio vivíamos para
la noche, quien no recuerda esas primeras
veces que te dejaban de ir de empalmada
al encierro y luego a desayunar por ahí
antes de acostarte y levantarte ya a la
hora de los toros (como muy pronto), o
incluso a la hora de la cena para estar ya
preparado para la noche.
Hemos crecido y (aunque nos sigue
gustando mucho la noche) nos gusta
mucho la hora del vermú. Antes todo
era nocturnidad, vivíamos por y para la
noche, pero ahora también es la comida
junto con su preparación, acompañada
de un buen vermú, por supuesto. El rato
de sobremesa después de comer (con su
digestivo o su copilla), los toros (al que
le gusten), la subida a la Alameda con la
charanga, las cervezas antes de la cena, el
quedar de nuevo con la charanga hasta la
apertura de peñas…y volver a salir a por
la noche.
Para terminar, y como “de bien nacido es
ser agradecido” creo que es importante,
dar las gracias a todos los que han hecho
posible que después de 30 años sigamos
como peña y disfrutando las fiestas,
a todas las personas que, a lo largo de
nuestra historia, se han hecho cargo de la
administración y organización, sabiendo
de la cantidad de tiempo y quebraderos de
cabeza que esto conlleva y, por supuesto,
a todos los que han pertenecido, y a los
que pertenecen año tras año.
En fin, somos un poco más viejos, pero
mucho más…