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acciones hacia la gestión integral del hábitat. Este enfoque promueve un hábitat biodiverso, donde
el ordenamiento del territorio alrededor del agua, además de ser un eje transformador de nuestro
Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: “Colombia Potencia Mundial de la Vida”, integra y articula
el trabajo de los dos Viceministerios de esta cartera, estableciendo directrices claras para actuar en
convergencia con los diversos actores de cada territorio. Es por ello por lo que se han adelantado
acciones que nos permiten tener las herramientas para contar con información de diagnóstico del
territorio intersectorial, lo que permite hacer análisis espacial y cartográco y de todo el país. Así
como generar insumos para los modelos de ocupación territorial a partir de análisis de restricciones
y potencialidades y generar insumos desde la perspectiva demográca para la toma de decisiones
en el territorio. Estos insumos útiles a los municipios para su actualización de POT, PBOT y EOT está
disponible para todo el país.
No obstante, el lugar privilegiado que ocupamos en biodiversidad contrasta dolorosamente con
nuestra posición en términos de desigualdad. Las condiciones sociales que hemos construido han
generado profundas brechas económicas y sociales. Por ello, desde el Gobierno del Cambio, hemos
puesto el foco en los mejoramientos de vivienda para reducir el décit cualitativo habitacional.
Además, reconocemos y valoramos las iniciativas de autogestión y autoconstrucción llevadas a cabo
por comunidades en distintos territorios. Con estrategias diversas, buscamos dinamizar las
economías locales (desde ferreterías hasta bancos de materiales), defender la vida de las
comunidades, preservar la biodiversidad, reivindicar derechos y avanzar hacia una mayor justicia
social.
“Nuestro Hábitat Biodiverso” plantea un enfoque tanto conceptual como operativo, basado en una
visión que integra conceptos dinámicos y una oferta institucional claramente identicada. Este
enfoque busca resaltar la relación entre el ser humano y su entorno, incluyendo las interacciones
entre las dinámicas humanas y no humanas que pertenecen a cada territorio. Aunque la relación
entre biodiversidad y hábitat, entendido como un espacio adecuado para la vida, no es nueva, sino
que es un concepto que ha evolucionado a lo largo del tiempo.
En 1976, durante la Cumbre de HABITAT I de Naciones Unidas en Vancouver, se realizó un llamado
a los Estados para desarrollar políticas públicas enfocadas en el derecho a la vivienda, el
mejoramiento de la infraestructura y los servicios públicos, el acceso a la tierra, la promoción de la
participación pública y la coordinación de organizaciones. Muchas de estas acciones siguen siendo
relevantes en la actualidad. Dos décadas después, en la Cumbre de HABITAT II en Estambul, en
1996, el enfoque se amplió para abordar las crisis humanitarias, políticas, institucionales y
ambientales que enfrentaban las ciudades. Allí, se promovieron programas dirigidos a crear
asentamientos humanos sostenibles, integrando principios como la relación con el medio ambiente
y la defensa de los derechos humanos, con especial atención a los derechos de las mujeres.
La idea de “habitar”, según la RAE, implica vivir, residir, poblar, anidar o asentarse, conceptos que el
Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio asume como fundamentales en su apuesta de política
pública. Esta visión trasciende los periodos de gobierno, proyectándose hacia el arraigo en los