BOLETÍN DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS PDF Free Download

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BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
ARGENTINA
DE
LETRAS
TOMO
LXXVIII, enero-junio
de
2013,
N.o,
325-326
Buenos Aires
2014
PROPIETARIO 2012 ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Queda hecho el depósito que marca la Ley
11.
723
Inscripción en el Registro Nacional
de
la
Propiedad Intelectual
N.
o 5140754
ISSN 0001-3757
ACADEMIA
ARGENTINA
DE LETRAS
MESA
DIRECTIVA
Presidente: Don Pedro Luis Barcia
Vicepresidenta: Dofia Alicia Maria Zorrilla
Secretaria general: Dofia
Nonna
Beatriz Carricaburo
Tesorero: Don Rolando Costa Picazo
ACADÉMICOS HONORARIOS
Don José María Castmeira de Dios
ACADÉMICOS
DE
NÚMERO
Don Horacio Annani
Don Rodolfo
Modem
Don Osear Tacca
Don José Edmundo Clemente
Don Santiago Kovadloff
Don Antonio Requeni
Don José
LUIS
Moure
Dofla Emilia
P.
de Zuleta Álvarez
Don Jorge Cruz
Don Horacio C. Reggini
Dofia Oiga Femández Latour de Botas
Don Pablo Adrián Cavallero
Dofta Noeml Ulla
Don Rodolfo Godino
Don Abel Posse
ACADÉMICOS CORRESPONDIENTES
Don Juan B. Avalle-Arce (Estados Unidos de Norteamérica)
Dot\a Elena Rojas Mayer (Tucumán, Rep. Argentina)
Don Giov!\Ilni Meo Zilio (Italia)
Don José Luis Víttori (Santa Fe, Rep. Argentina)
Don Walter Rela (Rep. Oriental del Uruguay)
Don Alejandro Nicotra (Córdoba, Rep. Argentina)
Dot\a Luisa López Grigera (Espat\a)
Don Susnigdha Dey (India)
Dot\a Gloria Videla de Rivero (Mendoza, Rep. Argentina)
Don Dietrich Briesemeister (Alemania)
Dot\a Nélida
E.
Donni de Mirande (Rosario, Rep. Argentina)
Don Aledo Luis Meloni (Chaco, Rep. Argentina)
Don Rafael Felipe Oteriflo (Mar del Plata, Rep. Argentina)
Don Oscar Caeiro (Córdoba, Rep. Argentina)
Don Bernard Pottier (Francia)
Don Francisco Rodríguez Adrados (Espat\a)
Don Carlos Hugo Aparicio (Salta, Rep. Argentina)
Don Gregorio Salvador (Espafia)
Don Humberto López Morales (Puerto Rico)
Don Héctor Balsas Ferreiro (Rep. Oriental del Uruguay)
Don Carlos Jones Gaye (Rep. Oriental del Uruguay)
Don Alfredo Matus Olivier (Chile)
Don José María Obaldía Lago (Rep. Oriental del Uruguay)
Don Jacques Joset (Bélgica)
Don Juan Carlos Torchia
Estrada
(Estados Unidos
de
Norteamérica)
Don Gustav Siebenmann (Suiza)
Don Víctor García de la Concha (Espat\a)
Don Francisco Marcos Marín (Espafia)
Don Francisco Darío Villanueva Prieto (Espat\a)
Don César Aníbal Fernández (Río Negro, Rep. Argentina)
Dofia Susana L. Martorell de Laconi (Salta, Rep. Argentina)
Dofia Ana Ester Virkel (Chubut, Rep. Argentina)
Dofia Oiga Zamboni (Misiones, Rep. Argentina)
Dot\a Gladys Teresa Girbal (La Pampa, Rep. Argentina)
Dofia María del Carmen Tacconi de Gómez (Tucumán, Rep. Argentina)
Don José Andrés Rivas (Santiago del Estero, Rep. Argentina)
Dofia Elizabeth Mercedes Rigatuso (Bahía Blanca, Rep. Argentina)
Don Miguel Ángel Garrido Gallardo (Espafta)
Dolia Ángela Lucia Di Tullio (Neuquén, Rep. Argentina)
Don Wilfredo Penco (Rep. Oriental del Uruguay)
Dolia Maria Rosa Calás de Clark (Catamarca, Rep. Argentina)
Dolia Liliana Inés Cubo de Severino (Mendoza, Rep. Argentina)
Dolia
Ana
Maria Postigo de de Bedia (Jujuy, Rep. Argentina)
Don Michel Lafon (Francia)
BOLETÍN
DE
LA ACADEMIA ARGENTINA
DE LETRAS
Director: José Luis Moure
Comité
Asesor y de Referato
Norma
Carricaburo, Rolando Costa Picazo
Gloria Vide la de Rivero, Susana Martorell
de
Laconi
Gregorio Salvador, Manuel Seco, Humberto López
Mor~les
SUMARIO
PRESENTACIÓN DE THE WASTE LAND
(T.
S.
ELIOT),
DE ROLANDO COSTA PICAZO
Barcia, Pedro Luis, Palabras de apertura
Costa Picazo, Rolando, Eliot y Pound
HOMENAJE
AL
ACADÉMICO RODOLFO MODERN
AL
CELEBRARSE EL CINCUENTENARIO DE
SU
PUBLICACIÓN DISTANCIADO CIELO
Oteriño, Rafael Felipe, Del conocer y del interrogar:
11
17
sobre la
poesía
de Rodoljo Modern
23
Requeni, Antonio, Los noventa años
de
Rodolfo Modern
29
ARTÍCULOS
Carricaburo, Norma. Laberintos y jardines de escritura y
rescritura. Michel Lafon: Una vida de Pierre Menard
Martorell de Laconi, Susana, La literatura epistolar.
Cartas entre Belgrano y Güemes
Zamboni, Oiga, Letras de frontera
Calás de Clark, María Rosa, ¿Quién olvidó las estrellas?
. Ángel María Vargas en la narrativa riojana
33
53
75
83
Parada, Alejandro E. y Enrique C. Rodríguez, Cuando "Martín
Fierro" llegó a Azul. El catálogo
de
la colección
martinfierrista
de
Bartolomé
J.
Ronco
123
COMUNICACIONES
Carricaburo,
Nonna
Beatriz, Ana María Barrenechea,
a cien años
de
su
nacimiento
147
Requeni, Antonio, Recordando a Ramón Gómez
de
la Serna
155
Costa
Picaza, Rolando,
Una
pelea
de
amante con el mundo:
Robert Frost
163
NECROLÓGICAS
Requeni, Antonio, La muerte de Horacio Armani.
Palabras
de
despedida
177
Maure,
José Luis,
La
muerte
de
José Edmundo Clemente.
Palabras de despedida
179
REGISTRO
DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS
181
Voces
tratadas
en
el seno
de
la
Comisión
"Habla
de los
Argentinos"
entre
marzo
y
junio
de
2013
181
NOTICIAS
221
Nonnas
editoriales
para
la presentación
de
trabajos destinados
al Boletín de la Academia Argentina de Letras
231
PUBLICACIONES DE
LA
ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS 237
El
contenido y la fonna de
los
trabajos publicados en este
Boletín
son de exclu-
siva responsabilidad de sus autores.
Los
textos incluidos
en
este
Boletin
podrán reproducirse con previa autorización
escrita
de
la Academia.
La Academia
no
mantiene correspondencia sobre material
no
publicado.
Dirección postal:
T.
Sánchez de Bustamante 2663. C1425DVA Buenos Aires,
República Argentina.
BOLETíN
DE
LA
ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS
mMOLXXVIII
enero-junio
de
2013
N.OS
325-326
PRESENTACIÓN
DE
THE
WASTE
LAND
(T. S. ELIOT),
DE
ROLANDO
COSTA PICAZO*
Pedro Luis Barcia
La palabra "vate" era aplicada por
los
latinos a
los
poetas.
Su
acepción aludía a que
el
creador tiene cierta capacidad
de
anticipar, de vaticinar, lo adveniente. El poeta valioso goza
de
una pre-
visión que lo habilita para penetrar con acucia visual e interpretativa en
el
porvenir.
T.
S.
Eliot gozó de esta excelencia. Daré solo dos muestras
suyas, una en prosa y otra en verso. La primera, una frase contenida
en su libro Notas
para
la definición de la cultural. Dice: "Los organi-
zadores del mundo, serios y humanos, podrían ser, sin embargo, una
amenaza tan grave para la cultura como aquellos que empleen métodos
más violentos. Una cultura mundial que fuera simplemente una cultura
uniforme no sería cultura. Tendríamos una humanidad deshumanizada.
Sería una pesadilla".
De esta manera, el poeta vidente se anticipa medio siglo a la pre-
sencia de la cultura global que hoy se nos propone como nefasto ideal
arrasador de rasgos identitarios de las culturas nacionales. La cultura
no global, sino la cultura norteamericana global izada que articula
su
patria de origen sobre la base de la lengua,
s~s
intereses.
económ.i~os
y
que asocia la música, el cine, la ropa deportiva, las senes televIsivas,
~
Acto celebrado en
el
Salón "Leopoldo Lugones", el 22 de mayo de
2013.
La
crónica del acto puede leerse en "Noticias"
del
presente volumen. .
o'
1 Eliot,
T.
S.
Notas
para
la definición
de
la cultura.
B~enos
Al~es:
Emece
~d~Cl~;
nes,
1943.
Allí define: "Cultura es aquello que hace que
la
vida sea digna
de
ser
vlVlda
.
12
PEDRO LUIS BARCIA BAAL, LXXVIII, 2013
los
dibujos an imadas, la
fast
food,
la
tecnología,
la
publicidad,
los
no
lugares, y un largo etcétera.
Una segunda visión aguda la hallo en un pasaje
de
los
coros
de
The
Rock
(La roca), cuando escribe:
El
ciclo '¡nterminable de idea y acción,
Invención inacabable, experimento sin fin,
Trae conocimiento del movimiento, pero no de la quietud;
Conocimiento del lenguaje, pero no del silencio:
Conocimiento de las palabras, pero no de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
Pero la cercanía a la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?
Lo que Eliot previó es
lo
que estamos viviendo. Cuando dicto
seminarios de comunicación a empresas, retraigo estas citas que nos
plantan frente a un notable diagnóstico del presente.
El
mayor gurú
massmediólogo,
el
canadiense Marshall McLuhan preludió en la década
del sesenta los cambios vertiginosos que se darían a partir
de
lo
elec-
trónico, apoyado en textos visionarios de Shakespeare, de Ezra Pound,
del mismo Elioí.
El
manejo en Eliot de la yuxtaposición que
no
se articula en dibujo
completo, es
lo
que lleva a McLuhan y a Abraham Moles,
en
teoría
de
la
cultura, a asociarlo a una cultura mosaico, como es la electrónica actual.
Un rasgo notable de este visionario que es Eliot es la ausencia de
exaltación, que domina en otros que tienen el don de la doble vista. Por
el
contrario, su descripción penetrativa y dura casi
no
refleja ningún
"vibrato" emotivo.
Daría llamó "pararrayos celestes" a los altos poetas. Y esta misión
la ha cumplido cabalmente Eliot en su poesía. La obra que hoy presen-
tamos nace del ejercicio de esa visión anticipada de la condición del
hombre contemporáneo, expósito en una tierra arrasada, y de cara a un
futuro incierto. Camus coincide con él cuando define: "el hombre
es
un ser expósito", sin techo, sujeto a las más duras inclemencias de las
alturas que se abaten sobre
él
inmisericordes.
BAAL,
LXXVUI,
2013
PRESENTACiÓN DE THE WA5TE LAND
(T.
S.
ELIOT)
13
C~~
la obra de Costa Picazo, retomamos en
la
Academia
lo
que
no deblo abandonarse después de un libro que inició
la
serie "Estudios
Académicos": la versión que Mariano de Vedia y Mitre hizo de Venus
y Adonis, de Shakespeare. Luego de varias décadas, volvemos a desem-
barcar en aquella playa. Y no digo
mallo
de playa porque
la
traducción
no logra límites fronterizos de una línea entre el original y la versión.
Por el contrario, avanza sobre un terreno móvil, cambiante, que padece
cierto flujo y reflujo en el juego entre dos lenguas. Y allí va el odiseico
traductor, procurando mantener un equilibrio entre
el
sentido literal y
el
sentido alusivo, como el mañero Ulises entre Escila y Caribdis.
Las traducciones son un campo al que deben prestar atención las
Academias.
De
igual manera, la relación institucional que hemos esta-
blecido con entidades de traductores e intérpretes es un terreno en
el
que debemos aporcar
lo
nuestro toda vez que podamos.
De la obra de Eliot se han hecho versiones parciales y solo dos
completas, previas a esta. Una, hecha en Lima, en
2010,
La tierra agos-
tada, de Ricardo Silva Santisteban, que no tuvo difusión pues quedó
fuera de comercio. La otra,
La
tierra baldía, de 2005, trabajada por José
Luis Palomares, se difundió en Ediciones Cátedra2 En
su
español pesa
mucho lo peninsular. Las traducciones de nuestro país, en cambio,
se
han
caracterizado siempre por una lengua menos localizada, más gene-
ral.
La
tradición de los buenos traductores, que arranca desde los años
cuarenta en Buenos Aires, se ha mantenido con sostenida consistencia.
El adjetivo titular ha padecido variantes en la traducción. Algunos
han usado "yerma", otros "vacía", "baldía" y "agostada", como
ac.aba-
mos de ver. Costa Picazo optó por "desolada''J. Creo que es un aCierto
2 Hay ediciones integras, previas a esta de Rolando
~o.stas.Picazo,
~ás
allá de
versiones de pasajes:
La
tierra baldía. Edición bilingüe.
EdICIÓ~,
mtr?~ucclón
y notas
de Viorica Patea. Traducción de José Luis Palomares. Madnd:
EdICiones
Cátedra,
2005, 336
p.;
Colección Letras Universales;
381.
The
~aste
La~d
/ La
Ile~ra
~g:~:~~a~
Ed'
b'l'
..
Ed'ción y traducción de Ricardo SJlva-Santlsteban.
LI~a.
.
ICI
n I mgue. I
.'
b
2010
132
Contiene'
versIón
privada de 300 ejemplares fuera de
comerCIO,
novlem
re
'.
p.
I l' t
del poema tal como se editó en octubre de 1922,
su
tradUCCión
al
espaflo
d, as
nEO
as
.
dI'
tado del poema antes e que zra
del autor a su texto y la
recon~trucclón
e
pr~me[9~~
de
que Eliot diera
su
revisión
Poun~
propusiera sus correccIOnes en enero e , y
final
al
texto. d la de Eliot en lengua espaflola,
1 Si hubiéramos de buscar
u~a
obr.a
conlcor.
e
cO~e
Pablo Neruda. Claro está
que
estimo que podria asociarse a
ReSIdenCIa
en a tIerra,
14
PEDRO LUIS BARCIA BAAL, LXXVIII, 2013
de nuestro académico. El calificativo de "yerma" alude a
lo
inhabitado, a
lo
no cultivado. Igualmente, "baldía" supone
lo
que no está labrado. En
cambio, "desolada" no solo alude a
lo
desértico, inhóspito y arrasado,
sino a
lo
triste, a
lo
aflictivo y angustioso. La carga semántica subjetiva
que tiene "desolada" está ausente en los otros adjetivos, que se limitan
a
lo
físico. Y con esa perspectiva psicológica humana desplaza el eje de
una presentación de
lo
objetivo a una percepción subjetiva de
lo
real.
Estimo un acierto titular la elección de Costa Picaza.
Nuestra generación descubrió más al Eliot crítico que al poeta. Y
acompañamos tres de sus grandes aportes: el concepto de la tradición
literaria, casi como un organismo vivo, en el que se van incorporando
las nuevas obras y reacomodándose las relaciones entre ellas, en una
dinámica coexistencia simultánea; la impersonalidad de la poesía, en
esa búsqueda de
"una
continua extinción de la personalidad", en una
insistente distinción entre el yo lírico y el yo del autor, y a la vez, alejada
del biografismo, de la atadura al contexto histórico, del sociologismo
acusado e inflexible del realismo socialista,
y,
el tercer aporte ilumina-
dor, la imagen del correlato objetivo.
Eliot, a contracorriente de la prédica de Poe, ensayó el poema ex-
tepso.
Neruda dice en su Estravagario: "Me preguntaron una vez / por
qué escribía tan oscuro. / Pregúntenselo a la noche, al mineral, a las
raíces". Es decir, a lo que naturalmente es oscuro. Más que oscura, la
poesía de Eliot es difícil, compleja, particularmente por el juego ince-
sante de la intertextualidad, que pone en relación una línea de su poema
con varias alusiones y articulaciones a distancia.
Costa Picaza no solo ha vertido el texto y las notas del autor, sino
que ha esclarecido con notable ajuste cada una de las menciones de
Eliot, descubriendo lo que está detrás de un adjetivo, de un nombre
propio, de una cita bíblica. Cada palabra tiene un peso semántico de la
tradición cultural que la adensa. Es una tarea
en
la que nuestro acadé-
mico es ducho, y aquí la ha llevado al extremo, porque no solo anota el
texto de Eliot, sino que anota las notas, que es como pelar una cebolla:
se quita una capa y detrás hay otra, y otra. Las clasificaciones de Ge-
no se da en
el
chileno la apetencia de
lo
absoluto, la búsqueda
de
una salida trascen-
dente a la que boca
"la
voz del Trueno".
BAAL, LXXVm, 2013
PRESENTACIÓN
DE
1'HI,
WASTE
LAND
(T,
S,
ELIOT)
15
nette no alcanzan a cubrir este juego de capas y capas superpuestas e
integradas.
La
labor asistencial que brinda Costa Picazo es de primer
nivel.
No
es
un
juego
de virtuosismo cultural: es la necesaria tarea de
rizar
el rizo a que mueve y promueve Eliot.
Ya
había desplegado esa
capacidad suya en las anotaciones y escolios a los tres gruesos tomos
de las Obras completas de Borges, labor que instituyó esta edición en
la obra
de
un
argentino mejor anotada.
La
imagen de la esterilidad, de la devastación, de
la
vacuidad del
hombre sin sentido, que camina en círculos monótonos en esa ciudad
irreal que
es
Londres, "el laberinto rojo de Londres", que dice Borges;
pero que es
más
que Londres, es el mundo. A la visión que Baudelaire
tiene de
la
ciudad moderna, Eliot
le
suma una atmósfera de posguerra.
Al aburrimiento y tedio,
al
esplín del francés, este poeta
le
da
una tónica
de preludio infernal.
La
recomendación de Northrop Frye, en su libro de aproximación
a Eliot
es
atendible4: la lectura de varios poemas del autor nos van sugi-
riendo enlaces y conexiones en una suerte de galaxia en que se conectan
temas y expresiones a la distancia. Retraigo, por ejemplo, un pasaje de
los coros
de
La
roca:
El
desierto
no
está remoto
en
trópicos
del
Sur,
el
desierto
no
está
solo
a
la
vuelta
de
la
esquina,
el
desierto está apretujado
en
el
Metro,
a vuestro
lado,
el
desierto está en
el
corazón
de
vuestro
hermanos.
Este pasaje es armónico con la visión básica de La
tie~ra
desolada.
Lo ecoico entre el hombre y la naturaleza, donde los motIvos de la
~er
tilidad se agostan. Y frente a ello, la insatisfacción
del
poet~
q~e
qUiere
hallar
una
salida a
esa
realidad insensata, y la
ap~rtura
del.amm~
le
.va
siendo sugerida
por
las Confesiones de san
Agustl~.
Agustm y Tll:eslas
cum len
un
apel.
"Lo
que ve Tiresias es, en real.ldad, la sustanc!a del
pp.
. rtura
QUIen
le
sopla
al
OIdo
el
poema", apunta Ehot. Pero no tiene ape . .
paso que
dar
hacia la visión trascendente es Agustm.
.
El'
(1963) Madrid' Epasa,
1969.
.
4 Frye, Northop. !ot :
'd
(1909-1962). Introducción Y
tradUCCión
'Cito
por:
T.
S.
Ehot. Poeslas reum
as,
.
171
de José
María
Valverde. Madrid: Alianza Editorial, 1992,
p.
.
16
PEDRO LUIS BARCIA BAAL, LXXVIII, 2013
Es encomiable la labor de alto truchimán que ha cumplido en el
último lustro Costa Picazo: allí están los dramas shakespirianos, que
ha vertido hace pocos años,
Una
vuelta de tuerca, de Henry James, las
obras completas de Poe, los poemas de Emily Dickinson, y hoy, y entre
nosotros,
La
tierra desolada.
El autor me ha conferido
el
reiterado honor de hacer de ostiario en
los actos de presentación de sus últimas producciones. Se
lo
agradezco,
pero que
él
se guía por aquello:
"Más
vale malo conocido
...
".
Tenemos el orgullo de Costa Picazo, tenemos el orgullo de que se
sienta con nosotros mes a mes a la mesa común de la Academia. Y para
todos aquellos que, desde su nube universitaria o populista
-en
las dos
veredas los hay-, siguen repitiendo que las Academias son nido de gente
ociosa, mostremos la labor proficua, seria y sostenida de este humanis-
ta
que se aviene a someterse a la humilde suerte de los puentes como
traductor: todos los transitan y nadie se acuerda de ellos para agradecer
el
arco tendido que de lengua a lengua ofrecen con generosa donación.
Gracias,
una
vez más, Costa Picazo, por su naturaleza pontonera.
ELIOT y POUND
Rolando
Costa
Picazo
Texto
leí~~
en
la
presentación
de
The Waste Land,
traducción
y
.
texto
CrItico
de
Rolando
Costa
Picazo,
en
la
Academia
Argen-
tma
de
Letras,
el22
de
mayo
de
2013.
.
En
su
I?troducción
al
volumen
1
de
The Letters
of
T.
S.
Eliot1, la
editora
del
lIbro,
su
segunda
esposa,
Valerie
Eliot,
escribe
sobre
el
ma-
trimonio
de
Eliot
con
su
primera
esposa,
Vivienne
Haigh-
Wood,
y
hace
una
referencia
a
Ezra
Pound:
Luego, en
1914
...
mi encuentro con Ezra Pound cambió mi vida.
Él
estaba entusiasmado con mis poemas, y me brindó tanto aliento y
elogios como hacía mucho que había dejado de esperar.
Yo
me sentía
más
feliz
en
Inglaterra, incluso en tiempo de guerra: Pound me instó a
que
me
quedara
...
y me estimuló para que volviera a escribir poemas2
Yo creo que
todo
10
que yo buscaba con Vivienne era un flirteo y una
breve aventura:
yo
era demasiado tímido y poco experimentado para
lograr
una
cosa o la
otra
con nadie. Creo que terminé convenciéndome
de que estaba enamorado de ella solo porque quería quemar mis naves
y obligarme a permanecer en Inglaterra. Y ella me convenció (y tam-
1 The Letters 01T.
S.
Eliol.
Volume
r,
1898-1922.
San
Diego,
New
York,
London:
Harcourt Brace Jovanovich, Publishers,
1988.
2 Hasta entonces Eliot habla escrito cuatro poemas
(sin
publicar
ninguno)
que
consideró luego
digno's
de
conservar: 1054 "Preludes", elLo, el
3.°
Y
el
4.°
escritos
en
HarvW;d
en
1910
y
1911,
el
2.°
en
París
en
1911;
"The
Love
Song
of
1.
~,Ifred
Prufrock",
escrito
en
Par(s y Munich entre
febrero
de
1910
y
agosto
.de
1911;
~haps~dy
on
a
Windy Night", escrito
en
París
en
marzo
de
1911;
y "Portralt ofa Lady, escnto
entre
febrero
de
1910
y noviembre
de
1911
(8.
C.
Southam,
A Guide lo
The
Selected Poems
01T. S. Eliol,
San
Diego,
New
York,
London:
Harcourt
Brace
&
Company,
1968,1996).
18
ROLANDO COSTA
PICAZa
BAAL, LXXVIII, 2013
bién
la
influencia de Pound) de que el poeta se salvaría
si
se quedaba
en Inglaterra.
A ella el matrimonio no le trajo felicidad ... ; a mi,
el
estado
de
ánimo
del cual provino The Waste Land.
Fue
el2Z
de septiembre de
1914
cuando Eliot se hizo presente en
el
apartamento de Pound, en el número 5 de Holland Place, y los dos poe-
tas se conocieron. Otro poeta, Conrad Aiken, había sugerido
el
encuen-
tro. Pound estaba embarcado en la empresa de originar un risorgimento
poético en su país, que consideraba atrasado literariamente. Después de
la visita, Pound, que se había nombrado corresponsal extranjero de la
revista estadounidense Poetry en Inglaterra, que editaba Harriet Mon-
roe entonces en Chicago, le escribió a la editora:
Eliot es
el
único estadounidense que conozco que ha hecho
10
que
Hamo
una preparación adecuada para escribir. De hecho, se ha capacitado y
modernizado solo. El resto de los jóvenes prometedores han hecho una
u otra cosa, pero nunca las dos (la mayoría de los cerdos ni una ni otra).
Es tan cómodo conocer a un hombre y no tener que decirle que se lave
la cara, se quite el polvo de los zapatos y recuerde la fecha,
1914,
en
el
almanaquel.
Desde este momento,
b~o
la protección de Pound, Eliot tenía ase-
gurada la publicación de su obra. Lo reconoce en
un
sinfín de oportuni-
dades, entre ellas con respecto a la publicación de Prufrock, un poema
considerado en su momento tan "moderno" que tuvo que esperar hasta
junio
de
1915
para
ser aceptado
por
Harriet Monroe en Poetry. Luego
el volumen Prufrock
and
Other Observations debió esperar hasta
1917.
El rechazo de los editores
era
la lógica reacción al amanecer del
modernismo, que Pound había inaugurado con el imaginismo que,
entre otras técnicas innovadoras, utilizaba un método de superposición
de imágenes e ideas
una
encima
de otra, sin transición, con apenas
un vínculo metafórico, lo que obligaba al lector a releer e interpretar.
Se
trata
de
un
procedimiento de superposición, que
trae
a la mente
el montaje cinematográfico. Pound había importado este método del
haiku
y del ideograma chino:
una
de sus innovaciones es abrir la
1 Selected Letters
of
Ezra Pound. 1907-1941. Edited by
D. D.
Paige. New
York:
New Directions, 1950, 1971,30 de septiembre de
1914,
p.
40.
BAAL, LXXVIII, 2013 ELlOT y POUND
19
puerta a
.la
poesía oriental, al punto de que Eliot lo llama "el inv t
de la Chilla". en or
Un ejemplo es
The fallen
blossom
fiies
back
to
its
branch:
A butterfiy.
[El
pimpollo caído vuela
de
vuelta a
su
rama:
Una mariposa.]
Al insistir sobre la claridad y el carácter concreto del lenguaje,
Pound usa el método "ideográmico", que es
la
yuxtaposición de material
significativo sin la mediación de la conexión gramatical. Sus Cantares
utilizan
to~o
el
tiem~o
el ideograma. En su libro The
ABC
01 Reading,
Pound escrIbe que el Ideograma es la representación
de
una cosa,
de
una
cosa
en
una
posición o relación dada, o de una combinación
de
cosas,
Para definir el color rojo, el ideograma coloca dibujos
de
una rosa, he-
rrumbre de hierro,
una
cereza y un llamenc04
Pound insistirá
en
que el poeta no debe decirnos cómo se siente,
sino mostrarlo. Debe encontrar "ecuaciones para las emociones huma-
nas". Esta idea es muy similar al "objective correlative", de Eliot. En
ambos casos, el énfasis está en el objeto percibido y en la impersonali-
dad de la voz poética. Pound y Eliot y los New Crities usaron la idea
de
la impersonalidad para destacar la diferencia entre la poesía modernista
y la romántico-victoriana.
La
poesía moderna de Eliot y de Pound cul-
tivaba la impersonalidad, la objetividad, y la indiferencia,
el
despren-
dimiento, todo esto opuesto a la expresión personal de
los
románticos.
Los "principios" generales del Imaginismo eran:
(1)
usar
el
lengua-
je
de la conversación común, pero emplear siempre la palabra exacta,
no la aproximada;
(2)
evitar todos
los
clisés;
~3)
crear nuevos
~itmos;
(4)
componer según la secuencia de la frase musIcal,
no
del metronomo;
(5)
presentar
una
imagen (concreta,
fir~e,
defini~a,
dura)...
,
Ezra empezó a presentar a Eltot a los
clTculos
ItterarIOS
y artts-
ticos de Londres. Iris Barry, una joven que frecuentaba un grupo
de
escritores que solían reunirse en un restaurante chino de Regent Street,
describe
una
noche:
4
ABe
of
Reading. London: RoutIedge, 1934:
5.
20 ROLANDO COSTA PICAZO BAAL, LXXVIII, 2013
Pound entró en el restaurante con la ropa que siempre parecía revolotear
sobre él, dejando que su bastón de ébano sonara sobre el piso, con
su
exuberante pelo rojizo, su pálido rostro de gato con los ojos verdes
de
un gato, aclarándose la garganta, haciendo sonidos y gritos extrafíos
al hablar ... También estaba allí
T.
S.
Eliot, alto, delgado y de mejillas
hundidas, por
lo
general callado, pero con una sonrisa que era tanto
tímida'como amistosa, rodeado silenciosa pero adorablemente por tres
o cuatro mujeres jóvenes a las que se les había permitido unirse por una
promesa, como migaja, de que se les publicaría
un
verso o un cuadro ...
De vez en cuando iba Yeats.
Camino a
una
cura
de reposo en Lausanne, Eliot hizo
una
breve
parada en París a mediados de noviembre de
1921,
y le mostró a Ezra
un poema largo en que había trabajado el año entero. El original era
He
Do the Police in Difforent Voices (título de una novela de Dickens, Our
Mutual Friend), pero iba a terminar llamándose The Waste Land. Eliot
consideraba que el poema estaba terminado cuando inició su viaje a
Suiza, pero Ezra no. Hizo comentarios muy severos. Cuando Eliot llegó
a Lausanne lo cambió sustancialmente, y le agregó la sección
"What
the
Thunder Said". Después le dijo a John
Quinn
(el comprador del manus-
crito) que prácticamente escribió el
poema
entero en Lausanne. Le dio
una copia a Ezra, que empezó a leer el poema con mucha atención. Otra
vez sugirió cambios, corrigió con rojo todo el manuscrito, y garrapateó
comentarios. Suprimió secciones enteras, alteró el orden, añadió versos,
corrigió, podó, y le dio la forma final al
poema
antes de vendérselo a
The Dial por 2000 dls., una muy buena
suma
entonces.
Eliot obedeció el consejo de Pound de usar un discurso coloquial y
también de incluir citas en otros idiomas, como él mismo había usado en
Hugh Se/wyn Mauber/ey, donde hay intertextos en griego y provenzal,
además de
en
otros idiomas europeos más conocidos. Escribe Eliot en
un ensayo de 1946:
Creo que Pound fue original al insistir en que la poesía es un arte, un
arte que exige una dedicación muy ardua y mucho estudio; y al ver
que en nuestra época debe ser un arte
en
extremo consciente. [ ... ] Da
sugerencias invalorables con respecto
al
tipo de entrenamiento que debe
tener el poeta: estudio de la forma, métrica y vocabulario en la poesía
de literaturas diversas, y estudio de la buena prosa.
BAAL, LXXVIII,
2013
ELlOT
y
POUND
21
EI2
de
enero
de
1922, Pound le escribió a John Quinn:
Eliot volvió
de
su
médico especialista
en
Lausanne
de
muy
buen
aspec-
to,
y con un
~uy
buen poema
(19
páginas)
en
su
valija;
lo
terminamos
aquf, y
lo
enViaremos pronto a
The
Dial ...
s.
El
poema
de
Eliot
es
para
hacer que el resto
de
nosotros bajemos
la
cortina.
Quinn
recibió de Eliot, como obsequio,
el
manuscrito de The Waste
Land
con las correcciones de Pound. Eliot se
lo
envió por correo certi-
ficado el 23
de
octubre de 1922, que llegó a sus manos en Nueva York
el
13
de enero de 1923. Cuando Quinn murió, todas sus pertenencias
pasaron a su hermana. Después de la muerte de esta, los papeles de
Quinn
fueron a
un
depósito. El manuscrito se halló a principios de la
década de 1950. Fue vendido a la Colección Berg de la New York Public
Library
por
$18.000. Finalmente se
lo
publicó en
1971.
Las correcciones
de
The Waste
Land
de Pound son
el
ejemplo más
famoso
-por
concreto-
de la influencia del miglior fabbro sobre la poe-
sía del siglo xx, pero
en
general su importancia radica en los principios
que sostenía
para
tratar de convencer que la poesía no es una improvi-
sación sobre estados de ánimo, flores y el amor. Debe ser precisa, no
difusa, se debe usar la palabra exacta, y debe estar tan bien escrita como
la prosa (los ejemplos son Henry James y Flaubert). También
su
influen-
cia es importante
por
su campaña, en los albores del siglo xx, de romper
con el pentámetro yámbico, que era la métrica tradicional en inglés, por
su práctica de la traducción, por el empleo de la intertextualidad, el uso
de la máscara o persona, su combinación de la lírica, la narrativa y
el
drama
en
la poesía, la incorporación de varios idiomas,
la
combinación
de lo contemporáneo con
lo
antiguo, la historia con
el
mito,
lo
cotidiano
con lo sublime, principios todos compartidos por
~ou~d
y Eliot.
Pound y Eliot siguieron am igos. Cuando
muno
Ebot,.
el
4 de
e~e~o
de 1965, Pound, viejo, enfermo, y pobre, viajó desde Itaba para aSistir
al servicio fúnebre
en
Westminster Abbey. "Su voz era verdaderamen-
te
dantesca" escribió en
el
número de tributo a Eliot en la Sewanee
,
~
The
Dial,
revista publicada entre
1880
y.1929,
que
expr~s~
e11~~~~~~;9di;~~::;~
del Modernismo en las artes y letras estadouDldenses
del
per o
oH·
e
a Eliot, Pound, Yeats, Cummings, Marianne
Moore,
D.
H.
Lawrence,
art
rane,
Picasso, Chagall...
22 ROLANDO COSTA PICAZO BAAL,
LXXVm,
2013
Review: "no fue homenajeado
lo
suficiente, y merecía mucho más de
lo
que yo
le
di''!;.
Sin embargo, Eliot había recibido todos los honores
literarios del mundo, incluyendo el Premio Nobel. Pound seguía siendo
pobre, un paria, considerado demente y traidor por su oposición a la
guerra
ya
Roosevelt y su insistencia de que los EEUU
no
debían entrar
en la guerra.'
6 Humphrey Carpenter, A Serious
Character.
The
Life
o[
Ezra
Pound.
New York.
Delta, 1990: 888.
HOMENAJE
AL
ACADÉMICO RODOLFO MODERN
AL
CELEBRARSE
EL
CINCUENTENARIO
DE SU PUBLICACIÓN
DISTANCIADO CIELO.
DEL CONOCER Y DEL INTERROGAR
EN
LA
POESÍA DE RODOLFO MODERN
Rafael Felipe Oteriño
La obra
en
verso de Rodolfo Modern es vasta. Tanto como su
. narrativa,
su
dramaturgia, sus traducciones y ensayos sobre
lIteratura alemana. Esto destaca que es un escritor de todos los días.
¿Qué quiero decir con esto de ser
un
escritor de todos los días? Que es
un
escritor inspirado y es, a la vez, un trabajador que sabe que la sola
inspiración no
es
suficiente. Porque la poesía no nace: se hace, señaló
Gottfried Benn. Aunque también es cierto
lo
contrario: difícilmente
la poesía es fruto
de
la sola voluntad; es difícil, muy difícil forzar
un
poema
a nacer.
Lo
que hace el escritor es esperar
el
impulso de la
poesía
-rapto,
aviso, precipitado emocional o liso y llano dictado
de
la
lengua-
y luego trabajar para llevarlo a buen puerto. Decía Valéry
que la poesía
ha
de
conducirnos ciegamente a la verdad. Ciegamente
es como decir: espontáneamente. Pero si alguien sabía del trabajo de
la escritura,
era
precisamente él:
Amo
el trabajo del trabajo; el trabajo
borra las huellas del trabajo, escribió en sus célebres cuadernos. Así, de
esta manera, Rodolfo Modern hace de la escritura de poesía su modo de
vérselas con el mundo. Por eso escribe todos los días: para indagar, para
conocer y
para
comprender. En un segundo momento, para restañar
lo
que no tiene cura: la temporalidad, los abismos del yo, las fronteras que
nos separan de nuestros hermanos, el lamento inconsolable de saber que
somos tránsito. Su obra poética es un puente tendido entre preguntas
que no tienen respuesta y respuestas que dan lugar a nuevas preguntas.
Marguerite Yourcenar titula a uno de sus libros de ensay?s
Una
vuelt~
por
'!";
cárcel. Con solo darle a la palabra "cárcel" la latitud metafón-
Acto celebrado en el Salón "Leopoldo Lugones", el
13
de junio de
2013.
La
crónica del acto puede leerse en "Noticias" del presente volumen.
24 RAFAEL FELIPE OTERJÑO BAAL. LXXVIlI. 2013
ca de "destino", tenemos descripta la naturaleza de la obra poética de
nuestro autor.
Hace unos diez años mantuvimos con Rodolfo una correspondencia
singular. Consistía en el envío semanal de un poema, por parte de uno,
con el compromiso del otro de responderle con otro poema. Así
lo
hici-
mos durante varios meses. No era nuestro propósito copiar la tenida de
Rubén Darío con Antonino Lamberti que dio lugar al soneto "Roma",
contrapunto en el que cada uno escribía una línea, dejando el pie servido
al otro para la siguiente. Nosotros solo queríamos saber, uno del otro,
a través del mensaje de la poesía. Ni confidencias ni secretos, sino los
meandros de la subjetividad desde la cual se escribe. A poco de iniciado
el vínculo, yo violenté las reglas, pues, junto con mi poema, comencé
a agregar algunas reflexiones acerca del suyo. Fueron misivas entre el
poeta mayor y el ya no joven, pero
en
sentido opuesto al de la tradición
rilkeana, porque quien hacía sugerencias, interpolaciones y hasta su-
gería testados era yo. Fue un hecho feliz. Los siete, diez o quince días
que podían mediar entre un poema y otro nos permitían examinar con
profundidad el que habíamos recibido, con relecturas que daban tiempo
para una compenetración que raramente se alcanza al leer un libro ya
editado. Todavía sospecho que de esta manera deberían ser abordados
los libros de poesía: de a un poema por vez, con tiempo suficiente entre
una lectura y la siguiente, como para permitir que las palabras des-
plieguen todo su potencial de magia y comunicación. Aquello también
me hizo comprender que la lectura de un poema establece un diálogo
entre el autor y el lector, y que la experiencia poética es resultado de
ese diálogo en el que el lector hace suyo el poema, lo re interpreta y
le
da alcances que ni el propio autor pudo imaginar.
De esta naturaleza dialogal y semántica es la poesía de Rodolfo
Modern. Habla de la volubilidad de
lo
real, lo que importa señalar la
huella del tiempo en los seres y en las cosas. Sus temas refieren la vida
vivida, la vida proyectada
y,
lo
que es más atrevido, la vida entrevista e
imaginada. Para explorar esas dimensiones de la persona, convierte el
verso en interrogación y escucha: acariciando los detalles, como reco-
mendaba Nabokov; puliendo las palabras hasta cristal izarlas en diseños
y secuencias, como confiesa Dylan Thomas; llevando la voz a esa zona
de frontera donde la frase se vuelve persuasiva por las incertidumbres
que plantea antes que por las afirmaciones que desliza.
Es
como el humo
BAAL.
LXXV
111.
20
\3
DEL CONOCER Y DEL INTERROGAR ... 25
de la pipa
-lo
dice uno de sus
poemas-
que: "
...
contiene la sustancia
de
l~
real, /
'!
se desvanece
asim~smo
como la misma / realidad". Diré,
p~eclsando
Ideas, que
lo
que
qUIta
el sueño a Modern es aquello que
gira en torno del Hombre enfrentado a su peripecia; de la Naturaleza
~ue,
en su callar, parece articular algo que ignoramos; del don que
tiene la lengua de hacer menos provisionales los días y las noches. No
es extraño, pues, que su poesía esté poblada de imágenes que parecen
salidas de las pinturas de El Bosco y de Goya, en las que unos pequeños
seres laboriosos se mueven bajo la sombra de un ogro gigantesco que
amenaza con devorarlos.
~al
vez por eso en aquella correspondencia yo trataba de suavizar,
de bajar el tono, de poner en ra/enti ciertos pasajes sombríos de sus poe-
mas, porque percibía que el poeta era demasiado severo consigo mismo.
Quería recordarle que, después de cada invierno, la naturaleza reanuda
la tarea interrumpida. Pero las suyas eran visiones de una cabeza escép-
tica que se negaba a ser engañada y que ponía en contraste las potencias
del vivir con la aporía de la finitud. Debo advertir que yo
no
lo
hacía
porque disintiera del todo con él -también soy un poco escéptico-,
sino para no dejar solo al amigo que había visto la orfandad del alma,
y protegerlo, si esto fuera posible, de las penurias de la lucidez. Pero
~a
poesía de Rodolfo Modern no es ingenua ni está escrita para cantar al
amanecer como promesa ni el sol alto como salud. Está escrita para me-
diar entre
el
enigma del tiempo ylapresencia del mundo como enigma,
como señala, con su proverbial inteligencia, Santiago Kovadloff en
el
prólogo de sus poesías reunidas. Esto es -agrego yo-: para estrechar la
distancia entre el éxtasis,
tan
esquivo, y la vida ordinaria, tan copiosa
en lo superficial, pero a veces rala en
lo
profundo.
y aquí debo mencionar los dos instrumentos con
los
que hace fren-
te a este dilema:
la
ironía y elforvor. La ironía
-que
no es el humor
(a
este lo deja para su narrativa)
-,
sino la piadosa manera de contemplar
los humanos esfuerzos y los previsibles fracasos.
Y,
a su
l~do,
el
f~r~?r
-el
divino entusiasmo
griego-
con el que renueva cada
d~a
la declSlon
de volver a intentarlo. Pero recalco: no es la suya una
po
es
la
de
arr~bato
emocional ni de inspiración enajenada. Es una poesía de pensamiento,
tironeada por las cuerdas de la impaciencia Y
el
duelo. Solo que cuenta
con estos dos motores que le permiten
obser~ar
la
~ida
desde más alto y
más lejos. Con ironía y fervor deja ver la radlOgrafIa
de
un
hombre con-
26 RAFAEL FELIPE OTERlÑO BAAL, LXXVIll, 2013
movido por el hecho de vivir, que
no
renuncia al intento de encontrarle
sentido a la existencia, mientras escribe el diagnóstico de un tiempo
en el que las certidumbres parecen estallar, Como en aquel poema
de
Yeats que dice: "Dando vueltas y vueltas en su giro creciente / el halcón
no puede oír al halconero; / las cosas se desparraman, el centro no las
puede contener; la mera anarquía se ha desatado en el mundo", De este
humanismo de viejo bosque en llamas está hecha su poesía: el incesante
interrogar a eso que, de manera lata, se denomina lo real, y la búsqueda
de las palabras, ideas y metáforas que
lo
designan,
Si
antes deslicé que
se trata de una meditación sobre la temporalidad, ahora destaco cuánto
tiene también de espera y atención, De su mano, referencias culturales,
filosóficas y científicas, las delicias de Eros y las amenazas de Thána-
tos, son los extremos en que asienta aquella necesidad que mencionara
Antonio Machado como atributo de la poesía,
En sus libros más recientes
-y
ya
bordean el número veinte los
publicados hasta
ahora-
Modern hace de su preocupación por las pre-
guntas últimas una insistencia, En
lo
que va del monólogo interior al
coloquio con el alter ego de la conciencia -sabemos que la poesía
se
ha
vuelto hoy un arte de anacoretas- gira
en
torno de un
yo
que va restitu-
yendo cada cosa a su condición de parte de un misterio mayor, Hijo de
Descartes, pero también de Spinoza, puede elevarse, como en el titulado
"Poema de amor": "El deseo de la paloma / me contagia / y
vuelo'~
y
acto seguido abundar en el desconsuelo de la caída en el tiempo, En el
poema "Cruce de frontera" habla de la vejez, y luego de enumerar desa-
fíos y pérdidas, concluye: "Pero la llama, débil, continúa ardiendo, / Y
entonces, / ¿dónde Itaca, Calipso, Náusica?", También Saint-John Perse
aludió al tema de la vejez en versos memorables: "Alta edad, mentías;
tu lecho era de brasas, no de ceniza, ,,", Llevado por esta modalidad de
escritura que hace pie en viajes imaginarios, conversaciones aparentes,
páginas de la historia y de la literatura, junto a atisbos de cotidianidad
como nacimientos, bodas, muertes, lo irreparable
-según
enumera en
otro poema-, Modern construye un corpus poético que puede ser leído
como diario personal.
y aquí nos encontramos con otra de sus notas distintivas: su tempe-
ramento religioso, Aunque manifiesta no ser un hombre de credo, es un
hombre que duda y en esa duda está su apetito de trascendencia, No es
casual que sus dos últimos libros se titulen: ¿Hacia dónde? y Encarna-
BAAL,
LXXVIII,
2013
DEL
CONOCER
Y
DEL
INTERROGAR
... 27
ciones,
~s
el
r~~o
laico de quien no se resigna a que la persona humana
sea
una
mtenclOn que acaba por extinguirse: "
...
juguete en
la
corriente
I estela, espuma
~ana,
I pu!a adjetivación I abriendo puertas, I
cerrand~
puertas, I ?ambnento,
anSIOSO,
/ masticado por la retórica
...
", tal como
lo
den~~cla
en
otro de sus poemas. Conciencia histórica y perplejidad
metaflslca traban, de este modo, su rica alianza. Son poemas portado-
res de esa fe de extramuros que anima al célebre poema "Tenebrae" de
Paul Celan, en el que
ya
no es el hombre quien ruega a Dios, sino Dios
el término de
una
imploración para que este
-con
su
rezo-
fuerzas
al hombre: "Estamos cerca, Señor, / cerca y al alcance de
la
mano.
//
Maniatados, Señor I entregados unos a otros, como
si
/
el
cuerpo de
cada uno de nosotros I fuera
tu
cuerpo, Señor // Reza, Señor, / rézanos
a nosotros, I estamos cerca". En
el
poema "Ajedrez", Modern habla
de
un
Dios consagrado a mismo, al que califica de "campeón invicto
-por
eso nadie se atreve a desafiarlo", puesto que "Perdería, -agrega,
pero que todavía es garantía de un orden,
pues-
"...
si
fallara (lo que
no es concebible)
-dice
irónicamente, saltaría
el
tablero-y las piezas se
desparramariánl fuera de los límites! del juego". Pero ya
en
otro poema,
titulado "Súplica", acorta la distancia, y leemos que aquel "campeón
invicto" cede su lugar a
un
dios atónito,
al
que
le
ruega que deje vivir
al hombre
para
que acaso, de este modo, se cumplan en la tierra sus
divinos propósitos.
Poesía ejecutada como red última de sentido,
no
hay lugar en ella
para artificios verbales, virtuosismo artístico
ni
afectación lírica.
El
hombre está allí, la necesidad de continuar hablando empuja desde
atrás. Pensamiento y decir poético se enlazan para encontrar
el.
orden
moral en el que la palabra resista y la persona pueda ser reconocIda.
Su
estilo más y más desnudo hace, que ciertos sustantivos parezcan
est~r
escritos con mayúscula: Dios, Angel, Dalia,
Puer~o,
:Alba,
Huerto~
VI-
gilia Azar. Enriquecidos por
el
horizonte de
aSOCIaCIOnes,
son senales
de
u~
acuerdo con el mundo. Ecos de ese yo solitario que hizo de
la
escritura
una
compañía. "Cultivo / con infinito esmero I
el
huerto que
me
ha
sido regalado", escribe en su
"A.rte
poét.ica".
Allí está acuñada
la moneda de lo real. Para concluir,
qUIero
decIr
que.r:nuc~os
~e
estos
poemas me fueron leídos por Rodolfo en una
habitac~on
sllenclO~a,
de
un piso alto de la calle Montevideo, mientras los sO?ldos de la
CIUdad
nos llegaban como
una
música amigable. Comprendl, entonces, que su
28
RAFAEL
FELIPE
OTERIÑO
BAAL.
LXXVTll.
2013
poesía es el lugar animoso en el que la vida diaria y el resplandor de
lo
sublime tienen su encuentro. En el que la voz interior y el yo biográfico
se dejan oír juntos. Una ciudadela, pues, en donde, interrogándola, pen-
sándola, sometiéndola a pruebas, la vida es protegida de la oscuridad,
de la indiferencia, de las noches malas y de los viajes sin regreso. y es,
también,
el
provechoso camino en cuyo término está la débil llama
-de
la que habla su
poema-
que continúa ardiendo para quienes entienden
que vida y poesía son partes de
un
diálogo en el que somos los hablantes
y también los hablados.
LOS NOVENTA AÑOS
DE RODOLFO MODERN
Antonio Requeni
Como el Dr. Jeckill y Mr. Hyde,
los
famosos personajes de
Stevenson, que eran en realidad una sola persona, Rodolfo
Modern es
un
escritor con dos personalidades bien diferenciadas. Por
un lado, poeta reconcentrado, riguroso, que concibe la poesía como
una
forma de conocimiento, de indagación en la que no está ausente
el impulso emotivo y la búsqueda de la belleza, y por otro lado, el na-
rrador de fértil imaginación, de sutil e irónico humor, en cuyos relatos
costumbristas, psicológicos o fantásticos encontramos el testimonio
de
un perspicaz observador de nuestro tiempo.
Estas son, como creador, las dos principales características de su
obra literaria, pero en ella confluyen otras vertientes
no
menos significa-
tivas; la del autor teatral, género al que ha aportado maestría e ingenio,
la del erudito ensayista que analiza y comenta las obras fundamentales
de la literatura
en
idioma alemán
y,
finalmente, su condición de traduc-
tor y docente universitario. Vale decir que nuestro Rodolfo Modern
no
se
ha
desdoblado solamente
en
dos personalidades, como el personaje
de Stevenson, sino en varios más. Modern es, pues, un intelectual po-
lifacético
y,
como su apellido
lo
indica, siempre moderno. Y original
por añadidura.
La
amistad de muchos años con quien ahora les habla permite a
este completar las líneas esenciales de su retrato con un
r~sgo
que quie-
nes se acercan a él pueden fácilmente comprobar:
.su
cahd~d
huma~a.
Rodolfo es
un
hombre generoso, cálido y a la vez dIscreto,
sIemp~e
~IS
puesto a querer y deseoso de que
10
quieran; un hombre con sentImIen-
tos a flor de piel, fácil para la emoción, aunque a veces haga
esfuer~os
para disimularlo. El amor a la literatura se corresponde con el carIfio
30
ANTONIO
REQUENI BAAL, LXXVlII, 2013
hacia
los
suyos -esposa, hijos, nietos y amigos-
y,
en otro plano, con su
predilección por el jazz. Aunque no
lo
parezca, Rodolfo Modern es un
hombre con mucho swing.
Las palabras hasta aquí dichas quieren servir de introducción al
agasajo que sus colegas académicos han querido tributarle con motivo
de sus nueye décadas de vida. Noventa años bien aprovechados, pródi-
gos en bondades, en sueños y en la fecunda realidad de su obra. Noventa
años que no
lo
encuentran
en
actitud pasiva, sino
-como
el salario que
procuran las paritarias- "vital y móvil". Su mente y sus dotes intelec-
tuales continúan en dinámica actividad, produciendo libro tras libro,
como
si
hubiese sido afectado por el virus de la literatura, y escribiendo
las medulosas comunicaciones que suele leer en las sesiones plenarias
de nuestra corporación.
He mencionado en rápidas líneas las múltiples facetas de la labor
creadora de Rodolfo Modern. Quisiera aludir a una que considero
fundamental. Aunque de ella ha hablado ya Rafael Oteriño, siento la
necesidad de destacar la importancia que ha tenido siempre para él la
poesía. Desde Distanciado cielo, su primer libro de poemas, publicó
más de quince títulos
en
los que mantuvo una sostenida concepción
estética. Identificado con el carácter revelador de las palabras, alumbró
con ellas las oscuras intuiciones, los súbitos atisbos de su conciencia. Su
tarea de poeta estuvo y está orientada nada menos que al desciframiento
de
lo
esencial, esa esencialidad que "es invisible a los ojos", como
le
ex-
plicaba el Zorro al Principito de Saint-Exupéry. En su poesía, como en
muchos de sus relatos, Modern parte de un objeto, un hecho o episodio
circunstancial, seguramente obvio para la mayoría,
en
el que descubre
vínculos secretos con
lo
trascendente. Por otra parte, preciso es señalar
que tanto su capacidad poética como su pericia narrativa comparten una
elaboración verbal siempre vigilada, rigurosa, y poblada de hallazgos.
Rodolfo, como el Rodolfo de La Bohéme, de Glacomo Puccini,
podría decir o cantar: "¿Chi son? lo sono un poeta". Rodolfo Modern,
escriba
lo
que escribiere, es un poeta que piensa con claridad, siente
con hondura y se dirige rectamente adonde quiere llegar. Como poeta y
narrador, no acumula palabras o situaciones más o menos relacionadas
con una idea básica, pero sin un sentido último. En el Modern cuentis-
ta, que es el que se me
ha
pedido que aborde, las historias concluyen
con un desenlace, inesperado casi siempre, que cierra a la perfección
BAAL,
Lxxvm,
2013
LOS
NOVENTAA]i¡OS
DE
RODOLFO
MODERN
31
I~
peripecia narrativa. Asimismo, el interés de los argumentos se com-
bma
a
menud~
con
una
suerte de soplo mágico que
lo
lleva a alcanzar
momentos de msoslayable sugestión.
Rodolfo Modern
ha
publicado
una
considerable cantidad de libros
de cuentos: desde Sostenido
por
bemoles y El libro del señor de
Wu
a
El
día que no murió nadie, Fin de temporada, La señora Hellgardt sale
de paseo, Cóctel de camarones y
El
hombre de confianza, entre otros,
hasta.
~u
final Juego
d~
palabras. Todos son libros excelentes, pero, en
cuestton de preferenCias, ocurre como con los santos: uno elige San
Francisco sí, San Ignacio no. Entre las obras narrativas de Modern yo
prefiero
El
libro del señor de
Wu,
sin que ello signifique que los demás
sean San Ignacio. El libro mencionado es una colección de microrrelatos
y aforismos de apócrifo sabor oriental aparecido en 1980 y reeditado
en 1996.
Una
obra rebosante de inteligencia, de gracia, de ironía; un
volumen originalísimo que, a
mi
criterio, todavía
no
fue justipreciado
en
la medida de sus merecimientos. Con todo, sería injusto
no
destacar,
como con todos los santos, las bondades de sus demás libros.
Ajeno a la seriedad o solemnidad que generalmente se atribuye
a los académicos
y,
más aún, a los profesores de Literatura Alemana,
Modem
siempre pone
en
sus cuentos encanto y gracia (Stevenson, a
quien vuelvo a citar, decía que "si
un
libro tiene encanto
lo
tiene todo").
Las narraciones de Rodolfo Modern están a veces protagonizadas por
personajes históricos como Dorrego y Lavalle, o por criaturas inventa-
das, tanto del género humano cuanto del animal y vegetal o de un reino
tan inasible, frágil y efímero como el que presenta en el poético relato
titulado "Historia de
una
pompa de jabón". O tan original como
el
de la
cucaracha,
en
Praga, que se
va
convirtiendo en un joven escritor.
Los eternos conflictos de la naturaleza humana, surgidos muchas
veces de la soledad y la incomunicación, así como de sus más secretas
perplejidades, se entreveran con situaciones fantásticas y con
el
humor
crítico que subyace
en
muchos de sus relatos. Modern atrapa en
la
red
del lenguaje
-un
lenguaje adaptado a los
ambi~ntes
en
I?s que se desa-
rrollan las respectivas
tramas-
historias atractIvas,
c~utlvantes.
,
Como escribí en
el
prólogo de Invenciones varias, antologla que
recoge cuentos de varios de sus libros: "Sus relatos son una
m~estra
elocuente de su destreza y de su visión humana,
no
exenta de
plad~sa
ternura y de feroz ironía".
No
son, por otra parte, "literatura para
10-
32 ANTONlO REQUENl BAAL, LXXVIll, 2013
telectuales". Lejos de rebuscamientos o de esa liviandad conceptual
que caracteriza
lo
que ha dado en llamarse "posmodernismo", Rodolfo
Modern puede ser leído por cualquier persona normalmente culta y
sensible. Esa amistosa complicidad con el lector es un elemento que
también contribuye a enriquecer su producción narativa.
Por últinlO, quiero señalar que, si bien la literatura ha dado sentido
a la larga vida de nuestro agasajado, la obra literaria por él creada cons-
tituye un irrefutable aporte a las letras argentinas y enorgullece, dentro
de un plano más íntimo, a todos los que lo admiramos y queremos.
ARTÍCULOS
LABERINTOS
Y
JARDINES
DE ESCRITURA
Y
RESCRITURA.
MICHEL LAFON:
UNA
VIDA
DE
PIERRE MENARD
Norma
Carricaburo
Solo
~os.
J;a
Ifei!a~o
el Jardín. Suelo pensar también que el libro
nunc~
exlsllO,
ni
siquiera en esbozo, y que no hay otro libro que el
Jardin
El Jardín es el único libro que Richer podía, a cada mo-
mento:
poner
al
d~a.
Cuando Richer les decía a sus discípulos que
IrabaJaba en
su
libro, trabajaba, de hecho, en su Jardín. Cuando
decía
que
se
perdía en sus páginas y en sus capítulos, era en su
Jardín donde
se
perdía.
[..}
De
modo que habría que aprender a
leer
el
Jardín como
se
aprende a viajar a través
de
un
libro.
Michel Lafon, Una vida de Pierre Menard.
1. Los libros y el
jardín
En "El
jardín
de senderos que se bifurcan", se menciona un libro
al que su autor llamó laberinto, es decir, un libro-laberinto; en
el epígrafe que abre este trabajo, se recuerda a un botánico que constru-
un
jardín
que llamó libro, es d'ecir, un jardín-libro. Inversión entre
el
ténnino
real y su designación metafórica, pero también trasplante del
universo de Borges desde
el
"simétrico jardín de Hai Feng", en
el
lejano
oriente, a otro mediterráneo: el jardín botánico de Montpellier, fundado
a fines del siglo XVI por Enrique
IV
de Francia y creado y dirigido por el
botánico y anatomista Pierre Richer de Belleval.
La
metáfora del libro o de la biblioteca como jardín no es nueva.
Un francés nacido a principios del siglo XIII en Amiens, Richard de
Fournival, ordenó su biblioteca a partir de esta alegoría. Pensó una bi-
blioteca ordenada sobre un modelo hortícola. La biblioteca como edén
de
la sabiduría donde sus conciudadanos podían recoger los frutos del
saber. EscribiÓ el
Biblionomia,
un listado de
162
volúmenes, posible-
mente ordenado sobre su propia biblioteca. En
es~
jardín distinguía
tr~s
arriates: el
de
la filosofía, el de las ciencias lucratIvas y
el
de
la
teologla.
34 NORMACARRlCABURO BAAL, LXXVIII, 2013
A su vez,
cada
uno de los arriates estaba subdividido. De este modo
el más abarcador, el de la filosofía, se fraccionaba en distintas áreas:
la primera, compuesta por la gramática, la dialéctica y la retórica; la
segunda, por la geometría y la aritmética, la música y la astronomía, y
la tercera, por la física, la metafísica, la ética y la poética.
Un sistema taxonómico más, pero en la alegoría de Fournival se
trasladaba al orden de los libros
el
del jardín. Sin embargo, tampoco
entonces resultaba
una
relación totalmente novedosa, si se recuerda la
visión medieval que tendió
un
paralelo entre flores y libros. En princi-
pio, los florilegia, o florilegios, cultivados
en
la Edad Media, eran anto-
logías donde se recogían las flores de los padres de la Iglesia. Luego se
fue ampliando el sentido y ya en el siglo XIV se aplica a obras artísticas,
como las antologías poéticas y musicales. Finalmente, en el siglo XV,
el término florilegia pierde,
en
parte, el sentido metafórico al pasar a
denominar los volúmenes sobre plantas, especialmente las medicinales.
En
esta tradición pareciera insertarse Lafon, si bien su jardín se
presenta mucho
más
enriquecido. El
jardín
cobra varios significados,
desde los más referenciales de jardín de plantas, jardín de paseo y jardín
de enseñanza y aprendizaje para los futuros médicos, hasta los meta-
fóricos del
jardín
de lectura o de escritura, el
jardín
como libro o como
biblioteca
y,
finalmente,
como
laberinto o red cultural.
2.
Jardines
de
lectura
Michel Lafon
da
una
nueva vuelta de tuerca al tema del libro y del
jardín. Natural de Montpellier, retoma el jardín-laberinto como símbolo
del libro o de la biblioteca. Parte de una experiencia vital, la de su adoles-
cencia de lector en esos célebres jardines mediterráneos, donde al mismo
tiempo se perdía en los senderos y en la lectura de sus autores preferidos.
En principio, habría sido
un
jardín de lectura
lo
que
le
hizo empalmar con
la antigua tradición de los libros-jardines. Por otra parte, el jardín-labe-
rinto de escrituras y rescrituras (y de lecturas y relecturas) se enriquece
con
una
obra ultra-atlántica, la de Jorge Luis Borges, a quien Lafon ha
abordado
en
sus investigaciones y
ha
recreado en sus traducciones.
Tanto el
jardín
botánico como la biblioteca, corresponden a una
selección y a un ordenamiento hecho por los hombres para acopiar, en
un determinado espacio, un mundo de diversidad. Lafon escribe:
BAAL, LXXVIII, 2013
MICHEL
LAPON:
UNA
VIDA
DE
P1/iRRE M/iNARD
35
Un jardín
bot~ico
es una rec?pilación
de
fragmentos:
de
todo un poco,
de
cada
esencia una fragancia, de cada expedición un espécimen
de
cada planta
un
ramo, de cada región del mundo una parcela
de
~ada
monumento una piedra, de cada aventura un recuerdo
de
cada batalla
una
herida
...
(Lafon,201O:
119).
'
En
todo
jardín
existe
un
orden, tal vez no demasiado evidente, dada
la
diversidad
de
los elementos naturales que se agrupan, pero que subyace
imprescindible
para
la
utilidad
de
quien lo recorre o estudia. Así como en las
bibliotecas
la
variedad
de
materias, ternas, autores, lenguas, culturas, géneros
y períodos requiere
de
un
orden, de
un
catálogo,
en
el jardín se necesita de
un
sistema,
de
un
saber,
de
una
disposición que aproveche a botánicos y apoteca-
rios,
cuando
se
trata
de
un
jardín
botánico, pragmático y de enseñanza, y
un
orden
visual,
una
forma
de
guiar
al paseante, necesaria en todos los jardines:
Un
jardín
es siempre
un
sistema. Si, desde la Antigüedad y durante
siglos, ninguna construcción humana fue hecha al azar, sostengo que,
más
aún
que las pirámides, los templos,
los
palacios o las catedrales,
son los jardines los que lo prueban. Es la apariencia de una libertad
total,
en
todos los planos, la que implica este orden, tanto más deter-
minante cuanto es secreto y parece inútil. Este orden es el proyecto del
creador. Le
da
un
sentido al jardín. Sin él, se cae en la gratuidad,
de
la
que no se sale más (Lafon, 2010: 55-56).
Tanto
el
jardín
como
la
biblioteca
necesitan
de
una
distribución. es-
pacial
y
arquitectónica
en
la
cual
dispon~r
los
ele~entos
para
su
ubl.ca-
ción
y
disfrute.
En
ambos
es
posible realIzar
recorndos
deambulatonos.
En
el
libro
en
cambio
los
recorridos
son
de lectura,
pero
tanto
en la
escritura
c~mo
en
la
le~tura,
se
necesita
de
un
creador
que
lo transforme
en
un
jardín
o
en
un
laberinto
que
pueda
recorrerse,
con
.~ayor
~
menor
dificultad,
para
llegar
con
gusto
y
provecho
al final del Itmerano:
[
...
] Entreveo solo que un libro que organizara sus
p~te~
con
la
m~sma
astucia y eficacia que
lo
hace su ciudad con sus Jardmes, un IIbro-
jardín, si usted quiere, merecería valer a su autor un
po~o.
de este reco-
nocimiento afectuoso que es
el
don supremo que nos dtrIge a veces
el
lector (Lafon, 2010: 58).
36
NORMACARRICABURO
BAAL, LXXVIII, 2013
El
jardín
de Montpellier reúne
lo
natural con la obra del hombre.
La
piedra del
jardín
botánico no es la piedra en estado natural, sino la
piedra monumental, humanizada, la piedra que perdura. Lafon juega
con el doble significado de la palabra pierre, como nombre propio y
como piedra. Desde
lo
onomástico,
le
sirve para convocar a los distintos
personajes, ficcionales o no, que se agrupan bajo ese nombre: desde el
San Pedro de la catedral vecina a la universidad, hasta Pierre Menard
sin olvidar a Pierre Richer de Belleval, el creador del primer
jardín
bo~
tánico en Francia.
De
este modo, Lafon
va
creando un
jardín
literario
que participa de algunas funciones propias del museo, pues no hay que
olvidar que en la Antigüedad se llamó así a algunas de las primeras bi-
bliotecas, también destinadas a las musas. Lafon concibe el jardín como
un espacio de representación:
Lamartine, Discurso a los jardineros: "Trabajáis, por así decirlo,
al
lado
de
Dios, sois
los
colaboradores
de
la
ley divina
de
la
vegetación".
El
creador
de
un jardín
es
un dios, o
el
colaborador
de
Dios.
Selecciona
las
especies vegetales,
les
da vida, las ordena. Reúne
el
conjunto
de
los
vegetales
del
Mundo
en
un
hortus conclusus
que
no
es
solo
una enciclo-
pedia viviente, sino
la
imagen misma
de
la
Creación (Lafon, 2010: 107).
A
esta
sumatoria de lo natural con lo realizado y clasificado por el
hombre, se
añaden
en
la novela varios planos de ficción y de significa-
ción: la dualidad entre el
jardín
real y el
jardín
representado, el interro-
gante sobre cuál de ambos
es
la representación de cuál, los personajes
literarios que itineran
por
sus senderos, las referencias librescas de uno
y otro lado del Atlántico
en
el discurso del autor, los manes de Narcisa,
que vacilan entre el espacio simbólico y el espacio vacío que puede
llenarse con los
más
diversos significados (el cenotafio), el
jardín
que
se ve
en
la
superficie y la sala subterránea y oculta
en
que se reúnen
los congresistas, espacio eminentemente literario y borgesiano. Super-
posición de espacios reales y ficcionales que convierten al
jardín
en un
intrincado laberinto de signos.
3. Jardines de escritura
El Pierre
Menard
de Borges rescribe parte del Quijote. Su creador
establece las distintas escrituras de dos textos idénticos, aunque con
BAAL, LXXVIIl, 2013 MICHEL LAFON:
UNA
VIDA
DE PlIiI/llliMENAI/D 37
diferenc,ias
significati~as
e interpretativas, producto del salto temporal
y
geogr~co
que
~edla
entre los autores. Las dos obras son idénticas,
pero no dicen lo mismo, no
se
leen igual. Además, pese a ser coinciden-
tes,
la
de
Menard
resulta superior a la
de
Cervantes,
En su cuento, Borges
se
pregunta sobre los motivos de Menard para
rescribir el Quijote:
¿Por qué precisamente el Quijote? dirá nuestro lector. Esa preferencia
e~
un
~spafiol,
no
hubiera sido inexplicable, pero sin duda
lo
es en
u~
slm~ohsta
de Nimes, devoto esencialmente de Poe, que engendró a Bau-
delalre, que engendró a Mallarmé, que engendró a Valéry, que engendró
a
Edmon~
Tes~e.
La
carta precitada ilumina el punto.
"El
Quijote", aclara
Menard,
me
mteresa profundamente, pero no me parece ¿cómo
lo
diré?
inevitable.
No
puedo imaginar el universo sin la interjección
de
Poe:
Ah, bear in
mind
this garden was enchanted!
o sin el Bateau ivre o el Ancient mariner, pero me
rapaz
de imagi-
nario sin
El
Quijote. (Hablo, naturalmente, de mi capacidad personal,
no
de la resonancia histórica de las obras.) El Quijote es un libro contin-
gente,
El
Quijote
es
un
libro innecesario. Puedo premeditar su escritu-
ra, puedo escribirlo, sin incurrir
en
una
tautología" (Borges, 2000: 49).
La
elección de Borges
de
esta obra cervantina, sin embargo, res-
ponde a motivos
muy
claros. Con ella nace la ficción occidental moder-
na
con todos los recursos y artificios de una escritura intrincada, donde
se
superponen distintos planos. En la novela de Cervantes, en
el
nivel
del autor y
de
los personajes abundan las metalepsis, por ejemplo,
La
GaJatea de Cervantes, que se hallaba en la biblioteca de Alonso Quijano
y se salvó del fuego porque su autor era amigo de uno de los personajes,
el
cura
1; además, los protagonistas, en la segunda parte, saben que sus
andanzas se cuentan
en
un libro, y otros personajes los reconocen a
partir de la literatura.
La
autoría, la rescritura, el plagio,
la
traducción,
las pseudoepigrafías, las superposiciones de planos ficcionales,
el
relato
I El Menard de Lafon es amigo de Miguel de Unamuno, creador de una
m~talep
sis
not~ble
en la novela española cuando hace que Augusto Pérez, el
protagonl~ta
de
Niebla, una de sus novelas más famosas, se enfrente
al
autor pidiéndole
le
pe~mlt~
su
libre arbitrio, llevando
al
plano literario un tema teológico de larga data y de IOfimtas
discusiones.
38 NORMACARRICABURO BAAL, LXXVIII, 2013
a dos voces, son, entre otros, recursos a veces mencionados y sobre
todo utilizados en la novela de Cervantes. Es en este aspecto que Me-
nard, este alter ego de Borges, puede adscribirse como lector y como
escritor de una obra en que los límites de la autoría se difuminan desde
un principio. La novedad de Borges es que no los retoma desde la escri-
tura, sino
de~de
la lectura,
ya
que en esta es donde las obras continúan
ampliando su sentido:
Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva
el arte detenido y rudimentario de la lectura:
la
técnica del anacro-
nismo deliberado y de las atribuciones erróneas (Borges, 2000:
55,
subrayado de la autora).
Los
capítulos del fragmentario Quijote de Menard no están to-
mados al azar. Se trata de los capítulos noveno y trigésimo octavo, así
como
parte del vigésimo segundo, todos de la primera parte.
El
capí-
tulo noveno es fundamental desde el punto de
vista
de la autoría, que
es donde Cervantes se muestra
más
transgresor.
En
el "Prólogo" dice
primeramente que ese producto de su ingenio nació en la cárcel, pero
luego confiesa no ser el autor,
ya
que, aunque parece padre, es padrastro
de
El
Quijote.
Esa
falsa paternidad le permite dejar, en el capítulo VIII,
una
imagen congelada de la batalla entre don Quijote y el vizcaíno,
justificándose por no hallar escrito el final, y hacer referencia a
un
autor
(aún no nombrado) y a un segundo autor (el propio Cervantes). En el
capítulo IX, el que rescribe Menard, cuenta haber encontrado unos car-
tapacios, que
un
niño vendía en
un
mercado callejero de Toledo,
escrito,>
en árabe por Cide Hamete Benengeli y que hace traducir por un morisco
aljamiado. A partir de esta traducción puede
dar
fin literario a la batalla
con el vizcaíno y al resto del libro. El autor, que vive en la España de
la Inquisición, irónicamente se disimula bajo
un
supuesto historiador
árabe, autor de la historia, y un morisco traductor, que completa su ta-
rea en seis semanas.
La
novela
por
antonomasia de la lengua española
resulta, en el
juego
cervantino,
una
mera
traducción del árabe, hecha
por un morisco y rescrita por
un
cristiano.
Del capítulo
XXII
solo se nos dice que es parcialmente rescrito por
Pierre Menard.
En
él se
cuenta
la historia de los galeotes liberados por
don Quijote. ¿Cuál
ha
sido el fragmento incorporado a la obra del fran-
cés? Todo lleva a suponer que el Menard de Borges se interesó por
el
BAAL. LXXVIII. 2013
MICHEL
LAFON: UNA VIIJA Dh'
l'IHRRIiMIiNARD
39
relato de
la
vida de Ginés de Pasamonte, autor de una autobiografía in-
conclusa que Cervantes atribuye al género de la novela picaresca. Ginés
de Pasamonte o Ginesillo de Parapilla2 ha tenido que dejar
el
manuscrito
con la historia de su vida en la cárcel y espera poder volver a desempe-
ñarlo para completar su escritura. La cárcel de Ginés de Pasamonte re-
trotrae a la del propio Cervantes, el escritor encarcelado que
se
presentó
en
el "Prólogo". Ginés de Pasamonte plantea
la
literatura como relato de
verdades,
"más
lindas y
tan
donosas, que no puede haber mentiras que
se le igualen" (Cervantes,
1958:
208). De tal forma, un lector de novelas
de caballerías que
ha
decidido convertirse en anacrónico personaje
de
estas, dialoga con un pillo, autor y protagonista de una novela picaresca.
Es el encuentro de dos personajes, pero por sobre todo
el
de dos géneros
bien dispares en cuanto al concepto de ficcionalidad.
El capítulo XXXVIII, como recuerda Borges, es
el
"que trata del
curioso discurso de las armas y las letras". Este es un dilema que
no
debió perturbar demasiado a Cervantes, quien supo compaginar ambos
aspectos
en
su azarosa vida. Sin embargo, es comprensible
su
inclusión
en la ficción de Borges,
ya
que fue un punto de reflexión para el autor:
La línea militar de sus abuelos, hombres de acción que tomaron las
ar-
mas, o la vida creativa y de meditación del propio poeta, Entre
el
campo
de batalla y la biblioteca, Borges optó por esta, ese refugio que concibió
parecido a
un
paraíso, el laberinto donde se puede perder
la
vida para
vivir otras e infinitas. Vidas soñadas que, a diferencia de la vida real de
los hombres, pueden ser múltiples, Por su parte, Michel Lafon vuelve
a la disyunción entre armas y letras al hacer a su Pierre Menard un
sobreviviente de la primera guerra mundial.
También el plagio entronca con la novela cervantina, dado que
entre su primera y su segunda parte media la aparición del Quijote
de
Fernández de Avellaneda. O sea que don Quijote y Sancho, al lanzarse
a la aventura en el segundo tomo, saben que son doblemente
p~rs?na
jes: de sucesos falsos, los que cuenta Avellaneda, y
~e
otros autentlcos,
porque las únicas ficciones reales -valga la paradoJa- son las que
se
cuentan en la obra cervantina.
2 Como es sabido Cervantes presenta una realidad flu,ctuante,
~on
lo,
que
re
l-
,
'"
d
fi
'6 e
las
fiCCIones
se
dIstanCIan
de
a
cuerda al lector que está escnblen o una
CCI
n y
qu
d
. I á
de
un
nombre como suce e
realidad De este modo los personajes sue en tener m s , '
" , solo
los
más
Importantes,
con Quijote/Quijano, o Panza/Zancas, para mencIonar
40
NORMA CARRICABURO BAAL. LXXVIII. 2013
En su cuento, Borges lamenta no encontrar los borradores del Qui-
jote
fragmentario del francés, que termina coincidiendo "palabra por
palabra, línea por línea" con el de Cervantes. Sin embargo, atestigua su
prolífica existencia y de este modo
le
recuerda
al
lector que escribir una
obra no constituye una tarea lineal, como escribir al dictado o copiar.
Lo mismo ocurre con la lectura,
si
es una lectura inteligente. y Borges
abunda en este sentido: puede leer incluso el capítulo XXVI, no ensayado
nunca por Menard, reconociendo allí la escritura de su amigo. Curio-
samente,
en
la frase excepcional que sefiala como de posible rescritura
de Menard, se menciona a la ninfa Eco, con
lo
cual Borges apunta al
acabamiento de la literatura de su tiempo, donde en toda obra persiste
un eco de otras anteriores, un eco de
lo
que se ha leído, de
lo
que se ha
oído. Ese eco hace que toda obra sea siempre y de algún modo rescritu-
ra, escritura en colaboración o plagio.
4.
Una vida
para
Pierre
Menard
En el cuento, Borges escribe una ficción que aparenta ser intento
rectificativo de un artículo erudito sobre un escritor muerto y que, al
m ismo tiempo, reviste ciertos caracteres de una necrología, dedicada a
un amigo ("Diríase que ayer nos reunimos ante el mármol final y entre
los cipreses infaustos", Borges, 2000:
41).
Borges clausura a su perso-
naje en la muerte, lo cual no impide que
en
el cuento se reúnan algunos
datos de su vida. En
una
nota al cuento, arguye que tuvo el propósito
de bosquejar la imagen de Pierre Menard, pero desistió. Únicamente se
dice que vivió en Nimes y que
le
gustaba pasear por los arrabales de la
ciudad al atardecer. Otros datos son que fue amigo de Paul Valéry, que
frecuentaba algunas tertulias literarias y escribía algunos sonetos cir-
cunstanciales
en
álbumes de baronesas o de sefioras de la alta sociedad.
Borges recuerda unos cuadernos cuadriculados, con negras tachaduras,
donde atestigua una letra de insecto.
Si Borges lo creó, junto con su obra, y al mismo tiempo
lo
encerró
en un obituario, Lafon retoma a Menard para darle una vida. Lo saca
de los arrabales de Nimes para llevarlo a los jardines de Montpellier,
ciudad que no fue su cuna, pero elige como sepultura;
le
cambia la
sociabilidad, pues lo aleja de los salones literarios para interesarto en
congresos masones, en la creación de un escritor armado pieza a pieza,
BAAL, LXXVIII, 2013
MICHEL
LAFON:
UNA
VIDA
DE
P1ERRE
MENARD
41
en las peripatéticas enseñanzas a un círculo de discípulos o también en
recorridos conversacionales con amigos notables por
el
jardín botánico.
Hasta aquí la recreación del literato, pero también se develan otros
aspectos
bio~ráficos,
Menard es sobreviviente y lisiado de guerra,
como el propIo Cervantes. Si
el
campo de batalla
le
deja dificultad en
el caminar, le regala un amigo, hermano de armas, al cual visita
en
los
veranos.
En
lo
sentimental, Lafon
le
inventa un primer y único amor,
el
dolor de conocer la muerte de afectos lejanos. Desde luego, Valéry sigue
siendo amigo de Menard, aunque se amplíe
el
número de escritores que
el personaje frecuenta. Si, al igual que Valéry con Edmond Teste, Bor-
ges creó
una
falsa biografía de Pierre Menard, Lafon tomará
el
desafío
de ampliar los escuetos límites del cuento para hacerlo protagonista de
una novela, género decimonónico, es decir, acabado, perimido, para la
estética de Borges, pero que Lafon recrea al alborear
el
siglo XXI.
Con esta paternidad compartida, Menard sumará a
los
rasgos
autobiográficos de Borges otros del propio Lafonl. Como este, hablará
un perfecto español, amará la literatura española y la francesa, tende-
vínculos entre la cultura de su país y la argentina, deambulará por
Montpellier, donde se centra el tramado de la historia.
En
la novela se retoman temáticamente recursos ficcionales, T
Ja
mayoría
ya
estaba
en
la obra de Cervantes y en
los
intereses de Borges.
Lafon los actualiza desde su perspectiva y desde la crítica literaria ac-
tual.
De
este modo, la autoría, la traducción, el plagio,
la
rescritura, las
pseudoepigrafías, la escritura
eri
colaboración reultan planteos produc-
tivos en Una vida de Pierre Menard.
Así como el personaje borgesiano rescribe a Cervantes, Lafon res-
cribe a Borges4 Tres son fundamentalmente las
ficci?nes}~e
r~to~a
para sustentar su obra: "Pierre Menard, autor del QUIJote,
El
Jardm
de senderos que se bifurcan", ambos de Ficciones, y "El congreso", de
E/libro
de arenaS.
) Lafón le hace decir a Menard: "Siempre la autobiografía, como último y odioso
recurso" (Lafon, 2010: 84). . . d l
4 En Borges la rescritura fue una constante: rescribió a distIntos. autores
e.
a
. . . 'b'ó ¡ . mo Lafon se
dediCÓ
al
estudiO
literatura universal y también se
rescn
I a s mis . .
.'
( é
,o
IOb
o Boraes ou la reeCrlture v ase
precisamente de la
rescntura
borgeslana en su
Ir"
bibliografla),
'ard'
'Tres son
las
claves, "clave triple y una" (Lafon,
2010:
35),
tres
son
10sJ
mes,
Ltr:!.
son
l h' o ntadas por Borges y por ",on,
los
Pierre, tres (tres y una) son las figuras de as Istonas
co
,
42 NORMA CARRICABURO BAAL. LXXVlll. 2013
El personaje que
va
creando Lafon es un
person~e
fragmentario,
como el propio Quijote de Menard. Se rescata
al
historicista, quien gusta
pasear por las vías romanas, y al numismático. Al maestro peripatético
y al escritor epistolar. Un Menard fotográfico, con miedo a envejecer,
siempre rodeado de jóvenes, aunque sin hijos, lo cual plantea una este-
rilidad genital que
lo
lleva a intensificar su tarea intelectual de maestro
y escritor. No es padre, pero es maestro; no deja
una
obra creativa, pero
destaca
en
la traducción. Asimismo, presenta
un
Menard músico, que
aprecia la linealidad de la obra artística, sea musical o lingüística. Un
Menard amigo
de
sus amigos y
un
crítico severo, sobre todo de su pro-
pia obra. Un Menard autor, con
una
obra que no conoció Borges, y otro
traductor, también
más
fecundo y
más
preocupado por su oficio que el
que
creó el argentino.
5. La traducción
El hecho de que Menard
sea
francés abre
un
conflicto: el de la tra-
ducción. Traducir implica
una
lengua de origen y otra de llegada, pero
tam1:-ién
un
transvasamiento cultural.
En la España
cervantina
dos culturas habían estado
en
contacto
por
centurias y el traductor, morisco aljamiado, participaba de ambas.
Tal vez lo
más
contradictorio no fuera, entonces, la presencia del mo-
risco traductor, sino la de un erudito árabe, autor de las andanzas de un
cristiano que intenta recrear
con
su
vida
un
género literario ajeno a la
mentalidad de
su
raza.
En la ficción de Borges, la dualidad cultural se produce entre el
español Cervantes y el francés Menard, entre ellos median una frontera
cultural, otra política
y,
además, tres siglos. Sin embargo, la traducción
propuesta por Borges no parece haber sido idiomática,
ya
que el Quijote
fragmentario coincide palabra
por
palabra con el cervantino y es de
presuponer que
una
coincidencia tal solo es posible en la misma lengua.
Ciertamente, Borges no
10
denomina
traductor, sino autor del Quijote.
Para Michel Lafon, la traducción es sumamente importante: es
parte de
su
oficio. Así, sus teorías y prácticas sobre la traducción se in-
cluyen, en parte, en la novela, aunque atribuidas a Menard. Dice Lafon:
BAAL.
LXXVIII. 2013 MICHEL LAFON: UNA VIVA
DE
1'IIil/I/E MENAI/D 43
CO~?
no
escr~be
novelas,
~en~
traduce algunas, siempre
en
forma
anoDlm~.
(O
dicho con más Justicia: como traduce novelas, Menard
no
las
esc~l~e
:-salvo una, ya
lo
dije, pero esa
es
otra historia.)
Le
parece
un eqUlhbrlo razonable. Tiene su método, que uno de sus amigos, un
espectacular profesor de
la
Sorbona, bautizó menardización. Menard
ha optado, definitivamente, por una absoluta fidelidad
al
original.
No
condena solamente, como puede hacerlo cualquiera,
las
"beBas infie-
les". Reprueba también a los traductores que, globalmente
fieles,
se
apartan en algunos puntos
del
original,
en
nombre
del
"buen francés" o
del "como se dice" (y sobre todo del "como
no
se
dice"),
de
los
hábitos,
de las normas y otras buenas costumbres literarias.
El,
por
su
parte,
quiere que la frase francesa siga en todo momento a
la
frase espaflola
de origen, hasta en la respiración ... "iUn paso más en esa dirección",
le objeta nuestro profesor,
"y
podría satisfacerse con copiar
el
original,
con traducir del espaflol
al
espaflol" (Lafon,
2010:
63).
El
Menard
de
Lafon
desea
que
el texto primero aflore por partes en
el texto
segundo,
con
la palabra sorprendente, con la ambigüedad, con
el ritmo.
Desea
que
la traducción conserve la libertad y la imprevisibili-
dad
del texto original,
que
el lector
sea
perturbado en su hábitos, que la
incomodidad
de
la lectura le recuerde que está leyendo
una
obra escrita
en
otra
lengua.
"Viajar
hacia el otro,
en
lugar de obligarlo a venir hacia
uno"
(Lafon, 2010: 64).
Asimismo,
Lafon, a través
de
Menant
no puede dejar de recordar
al
primer
traductor
francés
de
Don Quijote:
Recuerdo que Menard, cuando se
le
pedía que ilustrara
su
teorla
ra~i
cal, citaba como ejemplo de "traductor recomendable" a
C~s~r
Oudm,
que dio de la primera parte del Quijote, ya
en
~61~,
una
IDlgua~able
versión francesa [ ..
.].
¿Se imagina usted
lo
que slgmfica ser
el
prtm~r
hombre en traducir la primera novela
de
la
era moderna? Ser
el
pr~
mero,
el
primero absolutamente,
al.
que
to~os
los
t.raductores por ven!r
repetirán de un modo u otro, consciente ?
mcon~clentemente,
con
~d.1O
o con devoción, el San Jerónimo bajo
la
mvocaclón
del
~ual
traduclran
y retraducirán todos, quieran o
no,
hasta el
fin
de
los
tiempos
(Laf()O,
2010:
65).
La
traducción
primera
como
punto de arranque, pero también ir
más
lejos la traducción
como
obra de colaboración
co~
el autor, aquella
que
modifica y perfecciona la
obra
original, el progresIvo borrado, para
44 NORMACARRlCABURO BAAL, LXXVIII, 2013
Menard, de los límites entre escritor y traductor, De una novela medio-
cre se puede crear una traducción hermosa, una nueva obra que llegue a
ser básica para posteriores rediciones del libro en su lengua original,
si
las hubiera. ¿Cuál sería entonces la obra original? ¿El mediocre original
o
la
excelente traducción?
Lafon rebasa el conflicto de los límites de la traducción y
lo
lleva
a otro terreno,
al
de la obra creadora y su representación: al Jardin des
Plantes, de Montpellier, y su grabado. Atestigua la existencia de un
grabado que sobrevivió a la destrucción de parte del jardín, que habría
sido modelo para su reconstrucción, y que habría sustituido poco a poco
al original. Un juego de espejos, el jardín y su grabado, y la incógnita
sobre cuál es el original y cuál una versión segunda. Según sostiene La-
fon,
el grabado es a veces atribuido al mismo Richer, un desdoblamiento
complementario entre el jardín real y su reproducción, entre la idea y la
realización, Sin embargo, siglos después aparece un Menard, En 1854,
Charles Martins hizo ejecutar un facsímil del grabado al que reproducen
los estudios posteriores. Como a veces sucede con el traductor, el autor
de ese facsímil se tomó ciertas libertades; entre ellas, hizo desaparecer
a cie:-tos personajes que aparecían en el grabado. Curiosamente, uno
de ellos es
el
propio Richer de Bellval, que se había hecho representar
explicando los simples a sus discípulos,
En este caso, la inclusión de un nuevo creador borra a otro. En el
cuento de Borges existe un triángulo formado por tres figuras, por tres
personas que son, a su vez, autores: Cervantes, Menard y Borges. En
la
novela de Lafon, Cervantes se esfuma en la medida que Menard gana
en autoría y el triángulo se estructura con Borges, Menard y
M.
L. Estas
iniciales
le
son atribuidas a Maurice Legrand, aunque es notorio que se
corresponden con las de Michel Lafon, desdoblado en este discípulo
directo de Menard para recrear
una
biografía más personal,
ya
que
cronológicamente Lafon no pudo haberlo conocido,
Mediante este desdoblamiento, también en la novela se plantean,
como en la cervantina, un primer autor y un segundo autor, Lafon sola-
mente sería autor de la "Advertencia", de algunas notas del editor y del
BAAL, LXXVIII, 2013 MICHEL LAFON: UNA VIDA
DE
PlERRE
MENARD 4S
Post scriptum de la edición francesa, El resto
de
la novela aparece como
escrita por el propio Menard, por Borges y por Legrand6,
El Post scriptum falta en la edición española, En él
se
señalan los
intertextos de autores argentinos y franceses a los cuales Lafon tomó
(o
con los cuales jugó, a modo de puzle) en
su
novela.
El
mencionado
apéndice releva de señalar los intertextos y los pseudointertextos en
este trabajo. Sin embargo, su ausencia en la versión española plantea
nuevamente el juego de espejos y distorsiones entre
el
original y
la
tra-
ducción, entre la escritura y la rescritura. En la obra traducida,
el
tema
de la traducción y la traducción misma se compenetran en un plano
de
teorización y ejemplificación. Además, el público lector
de
la versión
original y el de la versión española acaso se polaricen en
la
lectura
de
los intertextos. Los rioplatenses, lectores que principalmente conocen la
obra de Borges, y los franceses que, de un modo mayoritario, se ubican
en la tradición literaria y cultural de
su
país.
Traducir es tender puentes, pero puentes con carriles
de
ida y re-
greso que retroalimentan y enriquecen las obras.
6. La escritura en colaboración
En Una vida de Piel're Menard, Gide
le
dice al protagonista: "Un
libro es siempre una colaboración" (Lafon,
2010:
96).
El
tema
de
la
escritura compartida ha interesado a Lafon, quien junto con Beno!t
Peeters
ha
escrito un libro traducido
al
español: Escribir en colabora-
ción. Historia de dúos de escritores. En él hay un capítulo dedicado a
la escritura conjunta entre Borges y Bioy
Casare~.
L~
e~critura
en co-
producción crea, en este caso, a un nuevo autor,
simbiOsIs
entre
los
dos
reales: Honorio Bustos Domecq .
En cuanto a la traducción al espaflol de
Une
vie
de
Pierre Ménard,
c~be
des-
tacar que fue realizada por el escritor argentino César Aira. A
su
v.ez,
e~
un
Juegdo
de
. . é rt d I novelas
de
Alfa.
SI
toda tra
uc-
Inversiones Lafon
ha
traducido
al
franc s pa e e as d . I b I
' . d I ltados
se
pue
e VIS
um
rar en a
ción es creativa, en este caso y a la vista e os
resu,
..
. I e Lafon parece haber parllclpa-
obra una tarea de rescritura de ciertas partes y en a
qu
ti
do
la lengua a
la
do
de
f~rma
activa, como suele
?c~rrir
cuando
el
~uto~
~~~~rce
l:n~~
una teoria
de
la
que se está traduciendo, pero pnnclpalmente cuan o e I
Paflola
seria sumamente
traducción en su texto.
El
cotejo de la versión fran.cesa Y a esp
productivo, pero escapa a los limites de este trabaJo.
46 NORMA CARRICABURO BAAL. LXXVIII. 2013
Sin embargo, no es la marca registrada Bustos Domecq la que inte-
resa a Lafon en Una vida de Pierre Menard. Más bien
se
pregunta por
aquellas colaboraciones subterráneas, oscuras, tantas veces fabuladas
entre críticos y lectores: las conversaciones entre amigos, los origina-
les prestadQS que acaso luego no se han editado o que se conocieron
después de haber enriquecido la obra del "leyente", toda clase de hilos
conductores para saltar de la figura de un autor a la del otro, de una
obra a la otra.
Estas suposiciones están respaldadas por toda una tradición de
lectores y críticos argentinos que, a
lo
largo de décadas, se han pregun-
tado: ¿cuánto del mítico Macedonio Fernández subyace en los cuentos
de Borges?, ¿cuánto de las lecturas compartidas con Xul Solar pasó a
las ficciones y poemas de Borges y cuánto a las acuarelas de Xul? Ade-
más, los diálogos entre Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares,
¿quedaban siempre circunscriptos a las conversaciones informales en
casa de Bioy o constituían fermentos comunes, que luego se reflejaban
de distinto modo en la obra de cada uno? ¿Dónde se inician y dónde ter-
minan los límites de la coautoría? ¿En una conversación, en una lectura
de originales, en la inclusión del otro como persona
jeT
La escritura en colaboración
ha
enriquecido la narrativa con dis-
tintas duplas. En la novela de Lafon se mencionan algunas inventadas,
como
la
de André Gide y Pierre Menard, y otras reales y famosas, como
la que está incluida en el libro teórico
ya
mencionado: Alejandro Dumas
y Augusto Maquet, un binomio de notables éxitos para una producción
casi industrial, con gran beneficio económico, consecuencia del éxito
de venta. Pero este ejemplo está muy alejado de las charlas de amigos
(Borges y Macedonio, Borges y Xul, Borges y Bioy), lúdicas y enrique-
cedoras, donde los límites de la autoría no siempre se materializan. De
7 En una nota de Maurice Legrand a la carta que
le
remite Borges se
lee:
"En
cuanto a la afinidad de su estilo con
el
de tantas páginas de este dossier, es decir, con
el
estilo de Menard (no me atrevo a hablar del mío), puede causar perplejidad. ¿Quién
influencia a quién, a
fin
de cuentas? ¿Cómo resistir a la tentación igual de ver a Borges
como inspirador de Menard y a Menard como precursor de Borges? Para mí, mon
siege
est
jait: todos somos hijos de Menard, todos somos rescritores, imperfectos pero
fieles y fascinados, de ese Menard que por su parte se habla elegido el padrinazgo de
Fabre, que a su vez rescribía a Virgilio. Todos alumnos de Aristóteles, de Pitágoras o
quizá, quién sabe, de Zenón
-"¡Zenón!
¡Cruel Zenón! ¡Zenón de Elea!n_, inagotable
y fabuloso Zenón ...
n.
BAAL,
LXXVIII,
2013
MICHEL
LAFON:
UNA YIDA
DE
/'/E/IR/!; MENA/ID 47
todos modos
-y
leyendo a estos autores como· Borges leía a
Menard-
se
~uede
descubrir
una
sutil colaboración, se pueden intuir las
preocu~
paclOnes de uno
en
el otro, se cree reconocer un matiz, incluso un estilo
engendrador
de
parte
de
una
obra.
Engendrador de
un
mito, en su "Pierre Menard", Borges da incluso
un paso
más
adelante en esta dirección y llega a descubrir el influjo del
amigo no solo en la escritura, sino también en la lectura, o sea en los
capítulos del Quijote ni siquiera intentados por aquel. Es decir que no
solo se pueden reconocer en la escritura los intertextos de un autor, sino
que, a partir
de
los textos, se puede descubrir cómo lee un autor.
Cabe preguntarse si, cuando dos autores hacen una escritura no
simultánea de
un
person~e
y, además, complementaria (el Menard
circunscripto a la traducción del Quijote, anclado en un jardín cemen-
terio, en el caso de Borges; el Menard plural-soldado, maestro, amigo,
crítico, autor, traductor-, reubicado por Lafon en un jardín medicinal, en
la geografía mediterránea y en la literatura de la modernidad francesa)
desde dos países y desde dos tiempos bien diversos, se puede hablar de
una
literatura en colaboración, o si esta resulta como dos ejecuciones
distanciadas de
una
misma
partitura. La respuesta más inmediata es
negativa. Todo lleva a señalar que no se trata de una rescritura. La fina
línea de límite entre coautoría y rescritura solo parece sustentarse en el
factor temporal y el diálogo entre autores. Si no existe simultaneidad,
el diálogo se convierte en interpretación y por muy aguda y sensible
que esta sea, no hay retroalimentación. Además,
la
disyunción tempo-
ral impone distintos lectores, diferentes lecturas. En "Bioy Casares y
Borges. Del tercer hombre a la galaxia Bustos Domecq", Lafons plantea
una
serie de topos literarios para este autor bicéfalo que no están muy
lejanos de los que interesaron a Borges en su "Pierre Menard" y que son
los que se vienen señalando en la novela del francés:
En
cuanto a
la
literatura,
se
observa
que
muchos
personajes,.
aun
cuan-
do
en
principio están
muy
alejados
de
ella,
no
cesan
d.e
a~udlrla:
la
res-
critura,
la
parodia,
el
plagio,
la
adaptación,
la
tranSCripCiÓn,
la
traduc-
, , l
de
este dúo Michel Lafon I Be-
Como en toda escritura en colaboracl
n,
en a
noit Peeters es dificil deslindar autorías, suponer qué capítultS
cor~esPo;::~~~~on~
cuáles a otro. De todos modos, parece imposible
pensa~
que e peso e es e
haya recaído sobre Lafon, estudioso
de
Borges y
de
Bloy.
48 NORMACARRICABURO BAAL, LXXVIII, 2013
ción, la publicación, no son solo temas obsesivos, sino que a menudo se
vuelven el motivo oculto del crimen [ ... ] (Lafon y Peeters, 2008: 204).
La literatura como factor vital,
la
escritura como sucedáneo
de
experiencia~
biográficas, la creación y la traducción como compensa-
ción de paternidades carnales, pero también la literatura como punto
de encuentro de autores, de estéticas, de teorías, más prescindiendo del
tiempo y del espacio comunes.
7.
De
la
rescritura al plagio
Eugenio d'Ors ha acuñado esta máxima: "Todo
lo
que
no
es tra-
dición es plagio". Escrita en las primeras décadas del siglo xx, su
sig-
nificado es, sin duda, muy distinto del que
le
podemos encontrar en la
actualidad. (Una vez más Borges-Menard avalan estos asertos). Es
de
suponer que
el
catalán la pergeñó
al
cambiar su formación modernista
por una nueva etapa
de
revaloración de la estética clásica. Esculpida en
un frontón lateral del Casón del Buen Retiro
-en
la actualidad sede del
Instituto de Investigaciones del Museo del
Prado-,
este adagio
se
ha
vuelto doblemente lapidario. Sin embargo, su comprensión
no
es uní-
voca. La incorporo a este trabajo porque la leía diariamente mientras
lo
redactaba, en Madrid, y me plantea muchas interrogantes. ¿Qué se
entiende por tradición? ¿La tradición occidental,
la
nacional, la étnica,
la
familiar? ¿Se puede hablar igual de tradición
en
los países europeos que
en los americanos? ¿Cuál es
la
tradición de los hijos de
la
inmigración?
También con respecto al plagio, el concepto es mucho más com-
plejo desde esta sociedad de inicios del siglo XXI. Vivimos ahora en
la
época de la informática, en que las copias se multiplican
ad
infinitum.
Paradójicamente, en
lo
que a letras se refiere, esta multiplicación
de
copias
no
va a la par del incremento en la lectura. Cuanto más se mul-
tiplica la letra, menos se lee.
La
facilidad de hacer pública la escritura
por medios cibernéticos coloca al lector frente a textos totalmente
prescindibles, pero que llegan al monitor a través de distintas páginas.
Tampoco hay una jerarquización de la escritura ni de
la
imagen, pues
todo vale igual. Una obra literaria de primera línea aparece
en
el
mismo
nivel que una resolución institucional; una reproducción
de
una obra
de
arte, que las infinitas fotos que circulan por Facebook.
BAAL,
LXXVIII,
2013
MICHEL LAFON:
UNA
VIDA
DE P//iRRE MENA/ID 49
Todo este pre,ámbulo sirve para mostrar que
el
concepto de plagio
se ha renovado, Sm embargo, aquí solo se intentará limitar
el
asunto a
lo planteado en Una vida de Pierre Menard. donde la incierta frontera
entre la rescritura y el plagio
se
difumina.
En
un apartado que titula
"Paradoja~
del
~Iagio",
Lafon
le,
hace decir a Menard: "Lo más probable
es que mis mejores textos esten firmados por otros nombres
-ya
sea
que yo los haya escrito, o 'inspirado'. (¡Tanta grandeza en tanta som-
bra! Pero sin
esa
sombra, ¿dónde estaría la grandeza?)" (Lafon,
2010:
97). Las paradojas sobre autoría y plagio se suceden:
"No
basta con
demostrar que Corneille ha escrito las comedias de Moliere, ¡Todavía
hace falta descubrir quién escribió las tragedias de Corneille!" (Lafon,
2010: 83).
Ya Borges había cuestionado los conceptos de autoría y plagio en su
cuento sobre el Quijote fragmentario de Menard, Este se distanciaba de
los Quijotes apócrifos del siglo XVII solo por coincidir palabra por pala-
bra con el de Cervantes. Sin embargo, Borges advierte que no se trata
de
un
plagio, que si bien se trata de una versión idéntica, la de Menard
es muy superior. Aunque se escriba
lo
mismo, no hay plagio porque la
escritura, como el río heraclitano, no repite idéntico momento
ni
igual
circunstancia. Muchas tomas de partido y muchas paradojas de Borges
proceden de la filosofía presocrática. En este caso, tal vez se pueda
aplicar la aporía de Zenón sobre Aquiles y
la
tortuga, que tanto interesó
a Borges, y preguntarnos quién plagia. ¿Es
el
de plagio un concepto
temporal o también es espacial y entonces
el
plagio está neutralizado
por quién llega más lejos desde la línea de partida? Esta parece la opi-
nión más aceptada en la actualidad, en que se sabe que
el
descubridor. o
el inventor o
el
genio artístico son
la
cúspide de todo un proceso prevIo
que le sirve de basamento.
Lafon riza el rizo paradójico en su ficción y su Menard tampoco
es plagiario. El plagio, si lo hay,
le
corresponde
a,
Borges.
E~
la novela
se presenta al personaje Menard doblemente plagiado.
L~
primera
ve~,
por un escritor que publica con su propio nombre en el
F'.rgaro
un~
C~l
tica que Menard había publicado ya en
La
NRF.
El
plagIO
no se lImIta
a copiar ideas sino que es textual. La indignación,
d~,
Menard
lo
lleva a
escribir
un
catártico trabajo destacando este
plagIO
a la
man~r~
de un
comparatista minucioso" para señalar que los párrafos
de~
plagIariO
eran
superiores a los suyos propios. Finalmente, pasado
el
primer momento
50
NORMA
CARRICABURO BAAL, LXXVIII, 2013
de sorpresa y de enojo, desiste de publicarlo, pero se lo envía a Borges
quien a su vez
lo
plagia al
tomar
la idea como base para hacerlo auto;
de un Quijote en cuyos párrafos,
de
coincidencia textual, destaca la
superioridad del francés con respecto a Cervantes.
Reversión del orden que se reitera en otros planos: el del creador
y su
criatura
(Unamuno
era
amigo de Menard), en el de maestro y
discípulo. ¿Borges crea al personaje Menard o Menard crea al escritor
Borges? Juego de espejos que repite la estética borgesiana: hacer de los
personajes autores y de los autores personajes y dejarlos en un cielo in-
finito donde
-Lafon
retoma los fantasmas que pueblan la biblioteca de
Jacques
Bonnet
(véase bibliografía)
-,
"los escritores olvidados charlan
por
la eternidad con los personajes inolvidables".
8.
El
laberinto
de signos
Signos y signos
de
signos, escribir
en
el siglo XXI
es
recorrer un
intrincado laberinto literario. Los textos han ido tejiendo redes a lo largo
de los siglos (anteriores a las cibernéticas y muchos
más
profundas e
indestructibles que las que se pueden
armar
a
partir
de
la palabra digi-
tal).
No
existen los autores adámicos. Entre los lectores acaso queden
algunos. Pero estos no desentrañarán los laberintos de significado que
un autor
como
Lafon construye
para
un lector que debe ser
su
igual, un
buscador
de
perlas (o de piedras),
un
Auguste Dupin
más
o menos pro-
vinciano (siempre se
es
provinciano
en
el mundo), que sepa ir leyendo
las lápidas, los intertextos, los desplazamientos lingüísticos: La torre de
la Babote,
La
isla
de
Bloy.
etc.
Como
ha
destacado
alguna
crítica sobre Borges, este sintió el ago-
tamiento
de
la literatura moderna,
pero
por eso no dejó de leerla ni de
escribir. Solo renunció a hacerlo
en
algún género, fundamentalmente la
novela, aunque,
como
agudamente apunta Lafon, no dejó de leerlas. En
momentos en que la estética de Borges parece haber disminuido
el
nivel
de impacto en la literatura argentina, el autor francés retoma algunos
de
los
temas
y
de
las paradojas del
gran
cuentista. Los problemas de
la escritura y las rescrituras, los plagios y los anacronismos, las falsas
transcripciones, las mentidas paternidades textuales, que en algunos
casos funcionan
como
homenajes y en otros, como guiños al lector.
Antiguos resortes literarios
que
se originan con el inicio de la literatura
BAAL, LXXVIII,
20\3
MICHEL LAFON: UNA VIDA
DE
P¡liRRE MENARD
51
moderna,
pero
que siempre
se
pueden retomar desde un nuevo plano
para
complejizar el
discurso
literario, '
Cervantes,
hace
cuatro
siglos, abordó como juego,
en
los orígenes
mismos
de
la
novela
moderna,
las distintas posibilidades de escribir
ficción
recordando
al lector que lo que leía
era
ficción, y diversificando
a los lectores
de
su personaje, que tenía alteradas las facultades mentales
por
no
discernir
entre
realidad y fábula. Ya
en
el siglo xx, tanto desde
la crítica
como
desde
la
obra
literaria se retomaron las posibilidades de
escritura
y
de
narración
enfocándolas desde el texto mismo,
es
decir,
en
su
aspecto
retórico, y
también
desde las metalepsis
de
autor y otras
puestas
en
abismo. Entonces, el libro dejaba de ser considerado una
opera clausa
para
convertirse
en
un
intertexto que proyectaba otros
textos y, a
su
vez, se proyectaría
en
otros.
Lafon retoma
todas
estas inquietudes críticas desde la novela y
asume el dificil papel de escribir
en
colaboración con Borges9, en una
coautoría que salta los lúnites de espacio y tiempo. De este modo, retoma
las
inquietudes estéticas no desde la brevedad del cuento sino desde la dis-
persión
de
una
novela fragmentaria, como el propio Quijote de Menard.
Bibliografía
BONNET,
JACQUES.
2010. Bibliotecas llenas de fantasmas. Barcelona:
Anagrama.
BORGES,
JORGE
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2000. Ficciones. Madrid: Alianza.
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1990. Borges
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2008.
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de
Pierre Ménard. Paris: Gallimard.
__
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2010. Una vida de Pierre Menard. Buenos Aires:
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.
LAFoN,
MICHEL
y
BENOiT
PEETERS.
2008. Escribir
~n
c~laboraclOn.
HIS-
toria de dúos de escritores. Rosario: BeatrIZ Vlterbo.
9
Ya
lo babia hecho desde su tarea de traductor.
LA LITERATURA EPISTOLAR.
CARTAS
ENTRE
BELGRANO y GÜEMES
Susana Martorell de Laconi
l.
Introducción
E
s~e
trabajo tiene como finalidad poner en relieve las persona-
lidades del general Manuel Belgrano y
la
del general Martín
Miguel Juan de Mata Güemes a través de su correspondencia. También,
especialmente, queremos resaltar la amistad que surgió entre ambos
héroes a través de las cartas, oficios y partes que se entrecruzaron entre
1816
y
1819
que nos permiten no solo apreciar la amistad que surgió
entre ambos héroes, sino también conocer
el
desarrollo de la epopeya
güemesiana, cuya mayor intensidad guerrera tuvo lugar entre los años
mencionados.
Martín Miguel Juan de Mata Güemes, héroe salteño, fue junto con
San Martín y Belgrano, puntal de la independencia de nuestro país, cuyo
límite norte quedó delimitado con la muerte del héroe salteño.
J.J.
Generalidades sobre la literatura epistolar
La
palabra "carta" proviene del latín "charta" (papel). Se llama
también "epístola", del griego
É1t1tJLoli],
"mensaje escrito". Esta última
palabra da lugar a la denominación de "epistolar" a los escritos donde
asume el papel principal la carta. . , .
Nos referimos a la "carta familiar", "a la conceptual o dldactlca"
y a la "ficticia o imaginaria" y no a la "comercial", o
a.l~
"administra-
tiva"
-que
son las que hoy perduran-, siendo la familiar o personal
rara
"avis,
en extinción, o reemplazada hoy por i?ternet con
.Io~
cor~eos
electrónicos. Las cartas de los dominios comerCiales o
admlmstratlv~s
no pertenecen a la literatura y simplemente son mera correspondenCia.
54 SUSANA MARTORELL DE LACONl BAAL, LXXVIll, 2013
No toda carta, aún las familiares y las imaginarias, pertenece a la
literatura, sino solo aquellas que tienen literariedad que no se reduce
solamente a
lo
estilístico, sino a su contenido que puede ser poético,
sentimental, filosófico, amistoso o argumentativo, según el caso.
Según Claudio Gullénl:
Pues bien, la correspondencia epistolar
ha
sido desde antiguo un cauce
fundamental y constituyente.
La
epistolaridad se ha literal izado histó-
ricamente, es decir se ha incorporado a la institución
de
la literatura.
Dentro de
la
literatura epistolar encontramos los "epistolarios"
(compilación de cartas de un determinado autor o autores), la "novela
epistolar" (compuesta fundamentalmente por cartas) y la carta incluida
en una obra de teatro o novela u otro género literario; o bien sola, como
los "Consejos de Celestina", en verso,
en
un pliego suelto del siglo XVI
(1597)2-
la
"Epístola a Boscán de Garcilaso de la Vega (1534), y otras.
La
carta personal nos pone en contacto con la interioridad tanto del
emisor como del receptor y ha servido en muchos casos para la historio-
grafía, como veremos en las cartas que comentaremos, dándole datos
certeros que modifican la tradición oral muchas veces.
1.2. Breve reseña histórica de la literatura epistolar
La civilización grecorromana dio gran importancia a la comunica-
ción epistolar en verso o en prosa. Para los antiguos, saber escribir es
saber redactar una carta.
Aristóteles
-según
el mismo
Guillén-
opinaba que "la belleza de
una carta reside en la expresión de afecto y cortesía, y también en el uso
de sentencias y proverbios ...
".
En el siglo 1
a.
de
C.,
Marco Tulio Cicerón
en su "Epistola ad familiares" habla
ya
de "genera epistolarum".
En el mismo siglo, Horacio escribe su "Epístola ad Pisones", o Arte
poética. Esta tiene la amistad varonil como tema. Entre ambos siglos I está
I "Correspondencia epistolar y literatura", conferencias dadas por Claudio Guillén
en la fundación March
del
5
al
14
de febrero de
2013.
2 Se atribuye a Cristóbal de Bravo. Una versión impresa se encuentra en la Bi-
blioteca del Estado de Baviera en Múnich como una parte más del "Testamento
de
Celestina". Hay otros ejemplares manuscritos, tipo "literatura de cordel".
BAAL. LXXVIII.
2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO Y
GÜEMES
55
Publio
Ovid~o
Nasón, con sus
H~r?idiasl,
d~
~cter
amoroso, y Los
tristes,
en las que pide perdono
La
tematlca de
OVldlO
es el amor y la de Horacio
la amistad varonil. '
La
influencia
de
estos autores
de
la Antigüedad clásica es no-
toria
en
autores
del
Renacimiento
como Francisco Petrarca en Italia
en
el siglo
XIV
con
su
"raccolta"
de
cartas
familiares, sus Epistolae
metricae,
sesenta
y seis
cartas
en
hexámetros latinos, de
amor
y au-
tobiográficas4
Durante
los siglos
xv
y
XVI
son muchas las cartas en latín y
en
lengua
vernácula.
En
Rotterdam,
Desiderio Erasmo, y
en
España,
Juan
Luis
Vives,
publicaron
simultáneamente sendos manuales sobre
el
tema.
El
más
famoso es el
de
Erasmo, con copiosa selección de
ejemplos,
en
cuatrocientas
páginas.
Juan
Luis Vives en 1534 publica
De scribendis epistolis,
en
latín,
una
popular
guía
moderna del arte
de
escribir
cartas.
En
1534,
en
España, Garcilaso de la Vega escribe en verso su famo-
sa
"Epístola a Boscán".
En
1597, aparece la célebre carta
-ya
menciona-
da-
en
verso: "Consejos de Celestina", atribuida a Cristóbal de Bravo5
Se hace necesario agregar a Santa Teresa de Jesús, conocida tam-
bién
por
Santa Teresa
de
Ávíla,
cuya
personalidad resalta en el Siglo de
Oro
español
(XVI)
con
su literatura mística, a la que no pertenecen sus
Cartas
que
llevaron a
un
norteamericano a denominarla "businesswo-
man". Son
más
de quinientas (522), y
en
ellas nos revela este aspecto
tan
material de su compleja personalidad.
En el siglo
XVII
europeo decae el género epistolar, reemplazado por
la fábula.
No
así
en
el
XVIII:
en
Francia e Inglaterra entre
1785
y
1788
aparecen 108 novelas epistolares.
Ya
en
1741
Samuel Richardson había
publicado Pamela.
Podemos nombrar de este siglo como muy conocidas las siguientes
obras epistolares: Cartas persas, de Carlos Montesquieu (quien critica
3 Llamadas también Cartas de las heroínas. Son veintiún cartas
de
personajes
femeninos de la literatura y mitologia griegas. Sus principales fuentes son los poemas
homéricos y la Eneida. Por ej.: "Penélope a UJises", "Paris a Elena" y "Elena a Paris".
Es famosa su carta a Francisco Dionigi. . .
5 Como
ya
se mencionó, se encuentra una versión impresa
~n
.la
Biblioteca del
Estado de Baviera
en
Munich. Se encuentra entre trece cartas slmllare.s.
H~y
.otras
versiones manuscritas de la
"Carta
de Celestina", esta aconseja a su pupila
SilVIa,
en
tono burlesco.
56 SUSANA MARTORELL DE LACONI BAAL. LXXVIll. 2013
a las instituciones y a la vida en Francia); Cartas Marruecas, de José
Cadalso (crítica a la decadencia de España); Cartas filosóficas sobre los
ingleses, de Voltaire. Se destaca y ejerce su influencia en la literatura
gauchesca Los sufrimientos del joven Werther, de
J.
W.
Goethe.
Durante el romanticismo podemos mencionar en España a Gustavo
Adolfo Bécquer con Cartas literarias a una mujer y Cartas desde mi
celda; y hacia fines de siglo la novela psicológica de Juan Valera: Pe-
pita
Jiménez, cuya primera parte es epistolar: "Cartas de mi sobrino''6.
No podemos dejar de mencionar en este siglo a Fiodor Dostoievski con
Novela en nueve cartas, en Rusia.
A fines del siglo xx, en 1982, aparece Kiushu. Tapiz
de
otoño,
del japonés Teri Miyamoto7 Las cartas habían ya iluminado en este
siglo obras de ficción de autores como Juan Ramón Jiménez, Vicente
Aleixandre y Rubén Darío en el modernismo de principios de siglo.
Ya
en
el
siglo
XXI
nos encontramos con dos epistolarios importan-
tes: Epistolario de la emperatriz María de Austria8 que nos permite co-
nocer la historia de Europa del siglo XVI y cartas dirigidas a celebridades
como Felipe
11
(su hermano), su nieto Felipe III y otras.
Se
tratan temas
políticos, religiosos y sociales.
Otro epistolario es Consejos maternales a una reina. De la reina
María Teresa de Austria a su hija María Antonieta de Francia. Hay un
intercambio de correspondencia entre ellas desde
1770
a
1780,
año en
que muere María Teresa, que nos permite conocer una década que cul-
minará con la Revolución francesa en
1789.
Por último, nombraremos al austríaco Daniel Glatlauer que, cuando
parecía agotada la novela epistolar, la revive adaptándola a los tiempos
modernos: la tradicional carta personal escrita es reemplazada por el
correo electrónico. Sus obras con esta modalidad son dos: Contra el
6 Luis de Vargas, seminarista, quien
se
enamora de Pepita.
7Traducido al espafiol por María Dolores Ábalos. En esta novela
la
carta es
el
eje
central. La novela es sumamente emotiva: Se encuentran en la cima del monte Zao,
Yasuaki y Aki, su exmujer de la que
se
había divorciado ya hacia veinte afios. Yasuaki
está herido, junto con su amante muerta, cuando se encuentra con su exmujer con la
que seguirá un contradictorio romance por medio de cartas.
8 Obra publicada por la Editorial Escritores en
el
afio
2004 en Espafia. Los com-
piladores de las cartas fueron Juan Carlos Galinde Díaz y Manuel Salamanca López.
BAAL. LXXVIII. 2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÚEMES
57
vi~nto
del.
Norte y Siete olas
(primera
y segunda son partes de una
misma
umdad)9.
Quiero
cerrar
esta parte con las palabras de la "Introducción" a las
Cartas de San Ignacio de Loyola, fundador
de
la Compañía
de
Jesús
(Madrid, Aguado,
1974)1°:
Son las cartas, como
la
conversación, retrato
del
alma,
el
cual ella mis-
ma sin sentirlo,
se
pinta con sus naturales prendas, y también con
los
sobrenaturales arreos
de
la
gracia,
si
algunos tienen
la
dicha
de
poseer.
Aun queriendo,
es
difícil hablando o escribiendo familiarmente disfra-
zarse el hombre tanto que
no
se
le
conozca.
¿Qué
será cuando lleva
el
corazón en la mano, y es
la
lengua o
la
pluma
fiel
intérprete
del
alma?
II. Cartas entre Belgrano y Güemes
Daremos
un
vistazo, a algunas cartas que se intercambiaron entre
Belgrano y Güemes desde
1816
a
1819,
lapso en el que el general Manuel
Belgrano,
como
jefe del Ejército Auxiliar del Perú (Ejército del Norte),
permaneció
en
Tucumán
hasta
que fue llamado con sus tropas a unirse
a las fuerzas de Buenos Aires contra las sublevaciones del Litoral y de
Córdoba
en
1819
11
La
relación entre Belgrano y Güemes que comenzó álgidamente,
luego se convirtió
en
una
gran amistad. El
10
de noviembre de
1812,
Belgrano, jefe del Ejército del .Norte, ordenó a Güemes mudarse de
Santiago del Estero a Buenos Aires. ¿Qué habrá impulsado a nuestro
general Manuel Belgrano a tomar esa decisión? Llevado por habladurías
-según
él
mismo
después
reconoce-,
la causa fue la relación de Güe-
mes
con
doña
Juana
Iguanzo, separada de su marido, también militar.
Hecho que impide a nuestro prócer participar de las batallas de Salta y
de Tucumán.
9 Son publicadas
en
2010 por Alfaguara. La trama
e~
apasionante,
co~ienza
con
una pasión amorosa y termina con
un
juego
intelec~ual.
El
e.s
Leo Luke, pSicólogo de
treinta y seis afios, y ella Emmi Rother, experta en mformátlca.
19
De
Güemes documentado. de Luis Güemes, tomo VI,
p.
9.
11
Las cartas, o fragmentos de ellas, que aqui figuran han sido
ext~aldas
de la obra
en doce tomos: Güemes documentado. de Luis GÜemes. La numeraCión de las cartas
es
la que figura en dicha obra (tomo 6).
58 SUSANA MARTORELL DE LACON! BAAL, LXXVIII, 2013
En
1814,
Güemes
regresa a Salta con San Martín, que había sido
nombrado general del Ejército del Norte.
Lo
hace en la tercera división.
Este lo pone al
mando
general de la
Línea
del Pasaje, al llegar al norte,
por
dos razones: advirtió las condiciones óptimas para el cargo
en
Güe-
mes, y se dio cuenta de que
era
imposible llegar a Lima por Humahuaca,
es
decir,
por
el norte. Entonces decide hacerlo
por
Chile.
Belgrano
es
nuevamente nombrado general del Ejército del Norte
en
1816.
En
el lapso
ya
mencionado entre
1816
y
1819,
Belgrano escribió
ciento veinticinco
cartas
a
Güemes
(según el tomo 6 del Güemes docu-
mentado, de Luis Güemes), pero
Güemes
le contestó
con
solo catorce
cartas. Todos los
demás
fueron partes y oficios. ¿Qué pasó? ¿Güemes
no
le contestaba a Belgrano?
No
fue así, lo que pasaba es que nuestro
héroe
salteño
era
muy
meticuloso
en
cuanto
a las jerarquías,
y,
a pesar
de
que él
era
el que regenteaba las operaciones
en
el norte, según había
dispuesto
San
Martín, antes de volver a Buenos Aires
-como
ya
hemos
dicho-
y mantenía a raya a los realistas imposibilitando y obstaculizan-
do
todo
avance; Belgrano
era
el general
en
jefe
del Ejército Auxiliar del
Perú.
De
manera
que las
cartas
eran
contestadas
con
partes de
guerra
y
oficbs
a
pesar
de la
amistad
que los unía, que se puede apreciar
en
esa
e
~rrespondencia.
Así,
en
la
carta
312 del 4 de
junio
de
1819,
se despide con estas
palabras: "Siempre es y
será
usted constante amigo y compañero que
lo
ama". M.
Güemes
(GD, t. 6, pp. 390-1).
Belgrano,
en
la
carta
97 del 9 de septiembre de
1816,
se despide con
estas palabras: "
...
consérveme
su amistad que nunca faltará a la que le
profesa su Manuel
Belgrano"
(GD, t. 6,
p.
126),
Siempre hubo
un
prurito de desconfianza
en
Güemes, pero Belgra-
no lo instaba a desecharlos, a no dejarse llevar
por
los chismes y a creer
en
su amistad. Así
lo
da
a
entender
la
carta
127 del
18
de noviembre de
1816
desde
Tucumán.
Amigo y compañero amado: con atraso he recibido
la
de
Ud.
[ ... ]
Me
honra Ud. demasiado con
el
adjetivo virtuoso:
no
lo
crea
Ud.
no
lo
soy;
me
falta mucho para ser
eso:
tengo
buenas intenciones y sinceridad y
cuando
me
digo amigo y encuentro méritos en
el
sujeto,
lo
soy
lo
seré
siempre, como
lo
soy de Ud., porque estoy
al
cabo
de
sus incomodida-
des,
de~velos
y fatigas por
la
empresa en que estamos [ ..
.].
BAAL,
LXXVTIl,
2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÜEMES
59
Es
siempre de
Ud.
fiel
amigo
Manuel Belgrano.
Tucumán,
18
de
noviembre
de
1816.
(C. 127, GD, t. 6, pp. 163-6).
Las
contestaciones de
Güemes
(generalmente partes y oficios) eran
formales.
En
los oficios de
Güemes
a Belgrano de enero de
1817
lo
trata
de "señor",
no
de
"amigo",
como
lo hará más adelante en las cartas; en
las que lo
trata
de
"compañero
y amigo
amado"
(Carta
169
del 20 de
marzo
del
mismo
año, GD, p. 219).
Es
decir: el
tratamiento
de
respeto
"señor"
está
en los oficios y
partes
de
guerra;
en
las
cartas
usa
un tratamiento familiar y afectivo.
En
la
carta
240
del 27
de
noviembre
de
1817
(GD,
t.
6,
p.
305), dice así:
Compatlero y
am
igo
querido:
Considero las incomodidades y dolores
de
cabeza
que
le
costará este
correo y
es
el sentimiento con
que
quedo.
No
lo
puedo remediar [ ...
J.
Por
la
carta
199
de
Belgrano a Güemes del
12
de
junio
de
1817,
nos
enteramos
de
la urgencia que tenía aquel por entrevistarse con GÜemes.
Belgrano
no
se satisface con sus "asuntitos". Observamos que, además
de cariño, necesita del consejo y la acción de GÜemes.
Mi compatlero y querido amigo:
El
16
salgo, sin falta a encontrarme
con
Ud.
en cualquier parte
del
camino
que
Ud.
quisiere. Deseo
que
hablemos, porque tengo cosas interesantes
que
decir a
Ud.
y.sin cuyo
acuerdo no podemos hacer cosa
de
provecho.
Si
las
at~ncIOnes
del
enemigo no
le
dan a
Ud.
lugar para separarse mucho,
no
Importa.
Yo
iré a encontrarlo donde estuviere.
Si
estuviera capaz
de
dar galopes,
nos
veríamos más pronto [ ... J
[
...
J Adiós mi amigo;
lo
es
de
Ud.
y será siempre
su
invariable
Manuel Belgrano.
Tucumán,
12
de
junio
de
1817.
(C. 199, GD,
t.
6, p. 254).
60
SUSANA
MARTORELL DE LACONl BAAL, LXXVIII, 2013
A través
de
sus
cartas,
oficios y
partes
nos
vamos
enterando del
fluir
de
la
"guerra
de
recursos". Así
por
la
carta
169 de Belgrano sabe-
mos
del golpe y triunfo de Humahuaca, obtenido
por
Arias
(18
de
marzo
de
1817, GD,
t.
6,
pp. 208-9).
Güemes
avisa
a
Belgrano
en
parte
del 5
de
mayo
de
1817
que los
realistas
habían sido
vencidos
y
corridos
de
Salta
luego de la acción
guerrera
protagonizada
por
Güemes,
sus
comandantes
y sus gauchos
llamada
"la
batalla del Valle
de
Lerma", acción que requirió de
una
fina
y
perspicaz
logística
l2
Dice
así
Güemes:
Excelentísimo sefior:
Hostigados
al
cabo los tiranos de la terrible guerra que han sufrido por
las tropas de la provincia, que tengo
el
honor de mandar, han abando-
nado, al rayar este día, esta plaza, dejándola tan en esqueleto, que por
todas partes no presenta sino pruebas
de
la ferocidad espafiola [ ..
.].
Dios guarde a
V.
E.
muchos afios. Martín GÜemes.
(GD, t. 4, pp. 450-1).
Por
este
motivo
Güemes
no
le
escribía
a
Belgrano,
quien se afligía
por
ello y,
en
la
carta
178 del 23
de
abril
de
1817,
le
decía
así:
Amigo y compafiero querido: Hoy hace ocho días que no tengo noticia
alguna de Ud. [ ... ] Este silencio da lugar a mil historias y deseo que en
lo
sucesivo no me retarde Ud. tanto las noticias. [ ... ]
[ ... ] Deseo que no tenga Ud. novedad y que
me
conserve más en su
memoria, correspondiendo al lugar que ocupa en la de su
Manuel Belgrano.
Tucumán,
26
de
abril
de
1817.
(C. 178, GD, t. 6, p. 227).
12
Esta acción tuvo lugar en diversos puntos del Valle
de
Lerma entre
el
15
de
abril y
el
4 de mayo de
1817.
Con sus bien pensadas tácticas pudo repeler a
los
gene-
rales realistas Pedro Antonio de Olafieta y José de la Serna que se habían posesionado
de Salta. Las acciones guerreras duran diecinueve días, después de los cuales
los
espafioles deben abandonar Salta
(4
de mayo) y se vuelven a Jujuy (cuarta invasión
realista a Salta) para regresar al Alto Perú.
BAAL. LXXVIll. 2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÜEMES
61
Ya
~n
la
carta
169 del 20
de
marzo
de
1817
(GD,
t.
6,
p.
219), Güe-
mes
le dice a Be\grano que Olañeta por Tartagal y Marquiegui por Santa
Bárbara avanzan hacia Salta. También de la pequeñez de Bernabé Aráoz
(gobernador
de
Tucumán) que no cumple su palabra (tercera invasión
realista).
Por
las
cartas
nos
enteramos
también que ni Güemes ni Belgrano
sienten odio hacia los españoles a pesar de que
en
la
carta
165
-ya
men-
cionada-
Belgrano
los
trata
de "chapetones" y en la
175
dice:
... raza
de
esclavos que nos ha
de
dar que hacer hasta
que
se
verifi-
que
la
gran obra que hacemos
los
dueflos del Mar
del
Sur; porque
los
americanos no quieren desengafiarse
de
que
los
espafioles jamás serán
nuestros amigos, y unos por intereses particulares, otros por perros y
otros por brutos, les han
de
prestar sus brazos contra
su
propio suelo
hasta que
las
balas
de
los
fieles les den a conocer prácticamente
su
impotencia ...
(GD, t. 6,
p.
222).
También
por
su
carta
nos enteramos de que el doctor Manuel A. de
Castro
ha
sido nombrado gobernador de Córdoba.
Por
la
carta
184
de
Be\grano del 8 de mayo del mismo año aparect:
un
personaje
importante
para
ambos: el Doctor José Reahead, médico
de
los dos,
cuando
Belgrano le dice a Güemes antes de finalizar: "¿Qué
es
de
Reahead?"
(GD, t. 6, p. 234).
Sabemos
por
la
carta
de Reahead a Bowles del
16
de mayo de ese
año
181']13,
que acababa de dejar Tucumán para ir a Salta. (Bowles, gran
amigo de
San
Martín
era
un inglés, jefe de la estación naval de protec-
ción del comercio inglés
en
el Río de la Plata de
1813
a
1814).
En la carta
194 del
30
de
mayo
también
Belgrano se refiere a Reaheadl4 :
Compaflero y amigo querido: Empezaré por felicitar a
Ud.
de
su
ali-
vio, pues
me
tenia
de
cuidado
su
mal
de
garganta;
~elebro
mucho
que
nuestro Reahead haya asistido a
Ud.
con
tanta
eficaCia
[ ...
].
Yo
c~eo
q~e
perdemos una oportunidad excelente para acabar
con
los
enemIgos
Sin
tanta efusión
de
sangre y sin tantos gastos
como
los
que
después serán
13
Del t. 4 del Güemes documentado, pp. 461-2.
14
De
Güemes documentado (t. 6, p. 248).
62 SUSANA MARTORELL DE LACONI BAAL, LXXVIll, 2013
necesarios. Hábleme
Ud.
con toda franqueza y digame
su
opinión,
pues
mi deseo es
el
acierto. [ ... ]
Crea
Ud.
que es siempre suyo su invariable
Manuel Belgrano.
Como
vemos,
además
de
órdenes, Belgrano le consulta a Güemes
sobre las acciones a tomar.
En
la
carta
197 del 3 de
junio
de
1817
15 le avisa que
10
hizo nombrar
coronel
mayor
de
los Ejércitos
de
la Patria.
Lo
exhorta
a hacerse respe-
tar.
En
la
carta
198 del
10
de
junio
de
1817,
le dice:
Hágase
Ud.
respetar y obedecer contando conmigo para todo; pues
de
nada
le
servirán nuestros trabajos si la autoridad
no
se
conserva sin el
menor vejamen. Siempre
de
Usted
su
amigo
Manuel Belgrano
l6
En
la
carta
202 le avisa
que
llegó bien después
de
su encuentro con
él y
en
la siguiente (203)
que
está
feliz
de
haberse encontrado con él,
a
pesar
de
las
penalidades
del viaje y de
estar
el coche hecho pedazos.
Compafiero y amigo muy querido:
Ya
escribl a
Ud.
de
mi viaje que
fue feliz, aun viniendo con el coche en pedazos; todo
lo
componía
la
satisfacción que me asistla y asiste
de
haber hablado y tratado con Ud.,
afirmándome en
el
concepto que ya tenía
de
que sus miras por
el
bien
general son conformes a las mías [ ..
.].
[
...
] Arregle Ud.
el
Cuerpo de Infernales cuanto antes, dígame
lo
que
necesitare que cuanto hubiese en mis manos y facultades
le
daré [ ..
.].
[ ... ] Disponga Ud. como quiera de su invariable amigo.
(GD, t. 6,
p,
260).
15
De
Güemes documentado
(t.
6,
pp.
251-3).
I"De Güemes documentado (t. 6, p. 260).
Manuel Belgrano.
Tucumán, 3
de
julio
de
1817.
BAAL. LXXVllI.
2013
CARTAS
ENTRE BELGRANO y
GÜEMES
63
El patriotismo de Belgrano se manifiesta en lemas como: "salvar a
la patria es mi divisa" (carta 204 del 3 de julio de
1817).
"Porque nada
me mueve ni ha movido ni moverá en esta empresa que el interés gene-
ral,
lo
que deseo es el bien
...
" (GD,
t.
6
p.
264).
Por las cartas 204 a 210 de Belgrano nos enteramos de que ambos
héroes no gozaban de buena salud. (Todas de julio y agosto
de
1817),11
Por sus cartas sabemos del accionar de Olañeta, Aráoz, Artigas,
de
la Serna y otros personajes que no aprecia.
Durante
1818
la correspondencia toma otros temas, porque la activi-
dad guerrera es pobre. Podemos mencionar la carta 272 del 26 de mayo
de
1818
en la que Belgrano hace mención de
la
veda que Güemes esta-
blece de la venta de animales fuera de la provincia. Lo felicita por ello.
[ ... ] Hace
Ud.
muy
bien
de
prevenir todos
esos
males
que
nos
traería
el comercio con
el
enemigo y tanto
más
cuando
los
bribones
han
dicho
que
Ud.
trataba
de
permitirlo,
que
lo
permitía y
que
aún
había
mandado
mulas a vender [
..
.].
No
hay
cosa particular; siempre
es
de
Ud.
su
invariable
amigo
Manuel
Belgrano.
Tucumán,
26
de
mayo
de
1818.
(GD,
t.
6,
p.
349).
El 3 de febrero de
1819,
Belgrano es llamado por
el
Gobierno
Central para que colabore con el Ejército del Norte 'para combatir
I~s
insurrecciones del Litoral (Santa
Fe
y la Banda Onental). Debe salir
de Tucumán. Entonces sus cartas llegan desde diferentes direcciones:
la 294 desde Carmen
(o
Noria), en
la
provincia de Córdoba, en marcha
hacia
la
capital; la 295, desde Río Seco; la 300 y
301,
desde Ranchos
(en
marzo). La 303, desde Fraile Muerto; en mayo, desde
el
Campa~en~?
General de la Unión, en junio, desde Papagayos, en
agos~o,
desde
PI~ar
.
Debido al abandono del Ejército del Norte de
Tucu~an.,
los realistas
aprovechan para invadir desde el Alto Perú las provIDclas de Salta y
Tucumán (sexta invasión realista a Salta).
17De Güemes documentado
(l.
6, pp. 262 a 270). O 382 res ectivamente).
11
De
Güemes documentado (l. 6, pp. 374-375, 379, 38 Y P
64
SUSANA MARTORELL
DE
LACONl
BAAL. LXXVIII. 2013
La
última (326) es del
10
de septiembre de
1819
y está incluida en
un
oficio de Belgrano a un destinatario desconocido.
El parte de Güemes dice así:
Excelentísimo
sefior.
Son
las tres
de
la
tarde, hora
en
que
recibo aviso
por
el
jefe
de
vanguardia
de
que
los
enemigos
con
todo
su
ejército
mar-
chañ por 3 puntos sobre esta provincia por
el
frente, por
el
Toro
y hacia
los
Valles
de
Ca\chaquí.
Yo
me
dispongo fuertemente a esperarlos,
por
todos
los
puntos donde
me
busquen,
como
verá
V.
E.
por el plan
que
le
incluyo formado por
los
jefes y oficiales
de
los
Valles, y a
los
que
solo
les
faltan fusiles y municiones para hacer una defensa vigorosa.
Yo
no
se
los
puedo proporcionar porque
los
que tengo
no
son
suficientes ...
(GD, t. 9, pp. lO7-8).
Se trata de la sexta invasión realista a Salta, comandada por Olañe-
ta
y José de Canterac, que Güemes debe contener.
Las cartas y también los partes y oficios entre Belgrano y Güemes
nos muestran aspectos de la personalidad de los autores. Y a través de
ellos nos
vamos
enterando de la marcha de la guerra güemesiana y de
lo!>
intríngulis de la sociedad de la época.
Es
decir, ayudan a la histo-
riografía apoyando o cambiando la tradición oral.
III.
Recursos
estilísticos y lingüísticos
en
general
de las
cartas
estudiadas
3.1. Recursos formales
Las cartas entre ambos próceres tienen la estructura usada en la
época:
a) Encabezamiento, consistente
en
una
fórmula apelativa que se repite
en
muchas de ellas.
b) Desarrollo.
c)
Despedida con
un
formulismo que se repite y el nombre del autor.
d) Indicación del receptor con su nombre completo, precedido de la
fórmula de tratamiento de la época: "señor", al final de la carta.
e) Lugar y fecha de emisión.
BAAL,
LXXVIlI,
2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÜEMES
65
Nos referiremos al ítem a) indicando las fórmulas usadas en el
encabezamiento.
El general
M~uel
Delgrano
~e
dirige a Güemes con las siguientes
fo~ulas
de.
tr~~amlento,
que se repiten. La más usada
es:
"Compañero y
amigo querido (carta 252 del 26 de diciembre de
1817,
GD,
t.
6,
p.
320
Y en la mayor parte de las ciento veinticinco que
le
escribiera).
Al comenzar la correspondencia en
1816
es amigable, pero más
for-
mal:
"Mi
estimado paisano y amigo" (carta
67,
3 de agosto de
1816,
GD
t.
6,
p. 90);
"mi
amigo" (carta
73,
13
de agosto de
1816,
GD,
t.
6,
p.
96):
Luego
va
agregando calificativos afectivos: "Mi querido amigo"
(carta
76,
18
de agosto de
1816,
GD, t.
6,
p.
91);
"Amigo y compañero
querido" (carta 140,3 de enero de
1817,
GD,
t.
6,
p.
178);
"Compañero
y amigo mío" (carta 204, 7 de julio de
1817,
t.
6,
p.
262);
"Su mil veces
enhorabuena mi amigo y compañero querido" (carta
217,
18
de septiem-
bre de
1817,
GD,
t.
6,
p.
281);
la última: "Mi amado compañero y amigo"
(carta 326,
10
de septiembre de
1819,
GD,
t.
6,
p.
402).
Las correspondencia de Güemes a DelgraDo comprende cartas
de estilo familiar y cartas oficiales (partes y oficios); por lo tanto, las
fórmulas apelativas introductorias varían según de qué correspondencia
se trate.
Las que llamamos "oficiales" (partes y oficios) usan siempre "se·
ñor", debido a que Güemes
-como
ya
dijimos- se consideró un subor-
dinado de Belgrano que era el general del Ejército Auxiliar del Norte.
Por ejemplo, la que figura como carta
315,
del
18
de agosto de
1819,
que
es un oficio incluido en un parte de Belgrano al Director Supremo
(GD,
t.
6,
p.
393).
En las cartas familiares el tratamiento es otro. De las catorce cartas
que tenemos que Güemes escribió a Belgrano podemos indicar las
fór-
mulas apelativas usadas en el encabezamiento de algunas de ellas: "Mi
amado amigo y compañero de todos mis afectos" (carta
124,
6 de octubre
de
1816,
GD,
t.
6,
p.
155);
"Compañero y amigo
am~do"
(ca~a
,~69,
20
de marzo de
1817,
GD, t.
6,
p.
219);
"Compañero y amigo
q~er1do
(~arta
240
27
de noviembre de
1817
GD,
t.
6,
p.
305);
''Amantíslmo amigo y
co~pañero"
(carta 256,28 de'enero de
1818,
GD,
t.
6,
p.
329).;
''Amigo
y compañero querido" (carta
277,
27
de junio de
181~,
a,D,
t.
6,
p.
355);
"Compañero y amigo muy querido" (carta
312,
4 de Jumo de
1819).
Las
palabras "amigo" y "compañero" se repiten.
66 SUSANA MARTORELL DE LACONl BAAL, LXXVIII, 2013
Nos referiremos al ítem c) Fórmulas de despedida. Es interesante
por
el
formalismo empleado y la entrafiable amistad que dejan trasuntar.
De las cartas de Manuel Belgrano a Güemes escogimos nueve. En
todas
le
reitera su amistad con los posesivos "su" o "suyo".
Carta 67 (3-VIII-16):
"oo.
soy su Manuel Belgrano"
(GD,
t.
6,
p.
90).
" 68 (5-VIII-16): "Adiós Manuel Belgrano"
(GD,
t.
6,
p.
91).
80 (21-VIII-16): "Quiérame Ud. y cuente siempre con su amigo
Manuel Belgrano" (GD,
t.
6,
p.
lOS).
" 208
(26-1111-17):
"Con todo respeto BLP. de mi sefiora dofia Car-
mencita, y con toda mi amistad soy siempre de Ud., su Manuel
Belgrano" (GD, t. 6,
p.
269).
220
(3-X-17):
"
...
su constante amigo,
M.
Belgrano"
(GD,
t.
6,
p.
285).
"
273
(3-VI-18):
"Siempre es de
Ud.
Manuel Belgrano"
(GD,
t
6,
p.
351).
308 (l4-V-19): "Crea Ud. que siempre es suyo constante, Manuel
Belgrano" (GD, t. 6, p. 386).
324 (29-VIII-19): "Siempre es de Ud. amigo, Manuel Belgrano"
(GD,
t.
6,
p.
401).
326 (última, del
1O-IX-19):
"De
todos modos es su constante
amigo" Manuel Belgrano (GD, t. 6,
p.
327).
De las catorce cartas de Güemes a Belgrano
l9
, elegimos diez que no
tienen mucha diferencia en las despedidas de las del otro corresponsal:
Carta
116
(5-X-16): "Dios guarde a Ud. muchos afios. Martín Güemes"
(GD,
t.
6,
p.
144).
" 124 (6-XI-16):
"Su
invariable amigo Martín GÜemes".
(GD,
t.
6,
p.
159).
169
(20-III-I7):
"Es
y será siempre su mejor amigo y compafiero
Martín GÜemes". (GD,
t.
6, p.
211).
" 240 (27-XI-17):
"oo.
Su más apasionado compafiero y constante
amigo Martín GÜemes". (GD, t. 6,
p.
308).
" 256
(20-1-18):
"
...
Su mejor amigo y compafiero, Martín
GÜemes".
(GD,
t.
6,
P.
329).
" 277 (27-XI-18): "
...
como siempre invariable amigo y compafiero
que lo
estima
Martín GÜemes". (GD, t. 6,
p.
355).
" 283 (l8-VIII-18): "Siempre de Ud. su constante amigo y fiel com-
pafiero
Martín
GÜemes". (GD,
t.
6,
p.
362).
19
De
las
que figuran
en
Güemes documentado, tomo
6,
de
Luis
GUemes.
BAAL.
LXXVTII.
2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÜEMES
67
" 290 (l9-XII-18): "Cuénteme Ud. siempre, su verdadero amigo
Martín
GÜemes". (GD, t. 6,
p.
371).
"
312
(5-VI-19): "Siempre
es
y será de Ud. constante amigo y com-
pañero que lo ama,
Martín
GÜemes". (GD,
t.
6,
p.
391).
Como puede apreciarse las fórmulas con las palabras "amigo" se
repiten en las cartas de ambos.
3.2. Recursos estilísticos y léxicos
3.2.1.
Escritos de Be/grano
Belgrano recibió
una
esmerada educación
-fue
abogado- que
se
refleja
en
su redacción suelta y natural. En ninguna de sus cartas hay
ningún atildamiento ni tendencia a una expresión rebuscada.
Como muestra de familiaridad, coloquialidad y sencillez -propias
de la carta
familiar-
a veces usa términos vulgares como cuando dice:
"Se
me
da
un
bledo" (carta 123, GD, t. 6,
p.
153);
" ... mientras Ud. les
faja a los de su frente" (carta 303, p. 382); "Chupa verde", en lugar de
"camisa verde" (carta
163,
p.
268).
Uso "de no", por "sino":
...
y "de no" le haremos que se vaya de
aquí. .. (carta 180, GD, t. 6,
p.
229).
Diminutivos como "Martincillo", para referirse al hijo de Güemes
y "Carmencita" a su esposa (carta 206, GD,
t.
6, pp. 266-7) Y otras.
Aparecen términos en desuso actualmente como "dolamas" (males
menores): "
...
como viejo tengo mis dolamas" (carta 270, GD,
t.
6,
p.
348); "lenidad" (carta 194, GD, t. 6,
p.
248).
Apodos ridiculizantes, como "carita linda", cuando
se
refiere a
Bernabé Aráoz (carta 220,
p.
286).; al Rey
D.
Juan
lo
llama
"Come-
Gallinas" (carta
185,
GD, t. 6,
p.
235); a Olañeta, "burro" " ... al burro
Olañeta" (Carta 252, GD, t. 6,
p.
322). .
La
ironía, frecuente en estas cartas, la expresa con enunCiados
como: "
...
¡cómo
ha
de ser!. .. Hijos de ella, solo debimos heredar
su
incapacidad" [Se refiere a España] Carta
145,
GD,1. 6,
p.
185).
Encontramos unidades fraseológicas frecuentemente, como lo-
cuciones, refranes, lemas y dichos populares en
~ene.ral.
,Así:
':raza de
esclavos" [españoles] (carta
175,
GD,
1.
6,
p.
222); ... Jamas seran nues-
tros amigos: unos por intereses particulares Y otros por perros, otros
68 SUSANA MARTORELL DE LACONI BAAL, LXXVIII, 2013
por brutos" (carta
175,
GD,
t,
6,
p,
222);
"Salvar a la patria es mi divisa"
(carta 204, GD, t. 6,
p,
264); "Nada enseña mejor que la experiencia"
(carta 222, GD, t.
6,
p,
288);
"."
la comida anda por la alquitara"
[es
escasa], (carta
231,
GD, t.
6,
p.
218);
"Por aquellos que de poeta, médico
y loco, todos tenemos un poco" (carta 221, GD, t.
6,
p.
286); "para mí,
lo
mismo es Pedro que Juan" (carta
247,
GD, t.
6,
p.
316);
"oo.
porque
nada me mueve
...
que el interés general,
lo
que deseo es el bien" (carta
257,
GD,
t.
6,
p.
350);
" ... porque no hallo medio entre salvar a la patria,
o morir con honor" (carta
140,
GD, t.
6,
p.
178);
"oo.
ladridos de perros
que no muerden" (carta 212, GD, t.
6,
p.
273);
"oo.
pedir cotufas en el
golfo" [pedir lo imposible] (carta 269, GD,
t.
6,
p.
346).
La
coloquialidad está también dada por el frecuente uso de ora-
ciones y expresiones exclamativas e interrogativas: ("Y qué doscientos
hombres son esos que da parte Ley tes? ¿Son europeos o paisanos?"
(carta
153,
GD, t.
6,
p.
195); "
...
¡cómo ha de ser!" (carta
145,
GD,
t.
6,
p.
185);
"¡Viva la patria!; ¿Qué tal!
¿Y
no es esto cosa de desesperar?"
(carta
140,
GD, t.
6,
p.
171);
"oo.
a propósito ¿prendió la vacuna?" (carta
265,
GD, t.
6,
p.
339); [
...
]
¿Y
qué me dice Ud. de Méndez?" (carta
291,
GD, t. 6, p. 372); "¡Qué bueno sería que el nuevo en la carrera de Jujuy
dor
Canterac viniese a enterrarse en la cantera que
le
abrirán nuestros
bravos!" (además hay juego de palabras, carta 295, GD,
t.
6,
p.
379).
Y
como estas encontramos gran cantidad de oraciones enfáticas.
3.2.2. Escritos
de
Güemes
El general Martín Miguel de Güemes no tuvo la preparación uni-
versitaria de Belgrano, quien se graduó de abogado en Valladolid; pero
no fue un hombre inculto.
En cuanto a su formación cultural, la mayor parte de los historia-
dores la obvian, o piensan que no ha sido mucha; sin embargo, debemos
admitir que, para su época, no fue poca. Seguramente, entre los siete
y once años habría concurrido a la escuela primaria que existía en
todas las ciudades del Virreinato. De acuerdo con sus escritos en
los
BAAL, LXXVIII,
2013
CARTAS
ENTRE BELGRANO y
GÜEMES
69
que abundan referencias a personajes del mundo clásico
20
, incluso pa-
labras
en
latín, y
su
pulcra redacción. Habría aprendido estas materias
(Gramática y Latín); además de Geografía, Historia y Matemática en la
escuela media. En cuanto a la enseñanza superior habría concurrido a
la
Cátedra
de
Arte,
única
cátedra
de
enseñanza superior que en su época
se daba en Salta. Esta comprendía Lógica, Física y Metafísica. Estaban a
cargo del Dr. Manuel Antonio
de
Castro, egresado de las universidades
de
Córdoba y
de
Charcas
(Güemes documentado, t. 3,
p.
27,
25
de sep-
tiembre
de
1815)21.
Esto lo realizaba
junto
con su aprendizaje militar en
el Tercer Batallón
de
la Sexta Compañía del Regimiento Fixo en Salta,
donde
comienza
su
carrera
militar
en
1799.
Entonces pudo ser alumno
del doctor Antonio
de
Castro, a quien se dirige
en
su correspondencia
llamándolo "maestro". Hay, además, pruebas de que se desempeñó en la
Tesorería de Salta. Documentos de su madre (su testamento) nos indican
que
Martín
realizó estudios superiores en Buenos Aires, cuando com-
pletaba su instrucción
militar
entre octubre y noviembre de
1805
hasta
su vuelta a Salta
en
diciembre
de
1908. Lo testifica no solo el testamento
de
su
madre
de
1845
22, sino también su hijo Luis que asegura haber
Güemes llevado a Buenos Aires ochocientos pesos que tenía ahorrados
de su labor
como
escribiente
en
la Tesorería de Salta.
20
Así,
por
ejemplo,
se
refiere a Cicerón en "Oficio de GUemes a Belgrano"
(27
de
setiembre
de
1817, Güemes documentado,
t.
5, p. 72).
"Las
provincias, dice Cicerón,
deben
mirarse
como
los diferentes barrios
de
una
misma
ciudad". Este párrafo aparece
en el Eplgrafe del
tomo
4 (p. 9). .
A Catón
10
nombra
como
ejemplo en el "Oficio de GUemes al Director" [Álvarez
Thomas).
AI1l
dice: "Alcancen,
más
que mis
escas~
I~ces,
los
ex~ensos,
de los de
~al~
vación de la
patria
y el poner
término
a
una
guerra
clVll
que
el
sabiO
Caton
lo
abomInO
en
tal grado, que
prefería
la
esclavitud, a
sus
estragos" (Güemes documentado,
t.
3,
p.
27;
27
de
septiembre). . "
En
sus escritos hay referencias a paises del mundo antIgu? y que no
~o~t~an
I~s
republicanos
de
Francia,
Atenas
y Roma, ni la reciente revoluclOn en Francia (
OfiCIO
de GUemes al
Director
de
Estado"
(Güemes documentado,
t.
3,
p.
308). .
21
En
la
carta
396 del
15
de
diciembre de 1820: "GUemes a Manuel
AntOniO
de
Castro"
en
la que lo
lI;ma
"amadisimo
maestro
y
amig~"
...
22
Del 7
de
febrero
de
1845. Se expresa así: "A mi
hyo
Martín
le
teng~
dado
...
. . d' la Capital de Buenos Aires para
se agregara a
esta
una
letranza
abierta
que se
10
en 1
.
d"
t rde' "los gastos que e
el costo de residencia" que el
mismo
testamento Ice mas
a.
. "
.
...'
t scendió a tres mil pesos (De
Citado mi
hiJO
O
Martín
causa
de
dos allos, cuyo cos o a
Bit'
d 1
"La
ilustración
de
Martín
GUemes", del Dr.
Martín
Figueroa GUemes en
o)e
In
e
Instituto Güemesiano.
N.O
IV, 1980, pp. 105-106). (Consultar Sección
Tercera.
70 SUSANA MARTORELL DE LACONI BAAL, LXXVIII, 2013
Su
sintaxis es casi perfecta: sus párrafos son largos y bien cons-
truidos. Usa en general léxico corriente, a veces culto: "aristarcos"
(militares); "pasados" (que cambian de bando); "bomberos" (alcahuetes)
y jergales: "cuicos" (extranjeros); "gallegos" (españoles); "acuchillar",
"por el forro", etc.
Su obra es exclusivamente epistolar y puede dividirse en la corres-
pondencia·que envió con gran frecuencia a sus amigos, colaboradores y
parientes que podríamos llamar
-como
lo
hacen los autores del Güemes
documentado: "epistolario"; y la militar, o sea los "oficios" y "partes"
que permanentemente enviaba a sus superiores jerárquicos militares y
políticos y a sus subordinados. Entre estos, podríamos también incluir las
"proclamas" a sus milicias que
lo
muestran como un hombre carismático,
cuya sola presencia enfervorizaba a sus soldados y pueblo en general.
De las cuatrocientas nueve (409) cartas recogidas en el tomo 6 del
Güemes documentado, ochenta y tres
(83)
son de la autoría
de
nuestro pró-
cer que alternan con las de sus interlocutores, trescientas veintiséis
(326).
Curiosamente, las personas con las que mantuvo este tipo de co-
rrespondencia, salvo las dirigidas a parientes, la mayor parte de ellas
tiellen como destinatarios a los militares o a los políticos, como Belgra-
no, Manuel (catorce); Pueyrredón, Juan Martín de (seis); French, Do-
mingo (dos), gobernador de Buenos Aires; Gordaliza, Mariano; López,
Teodoro; Arias, Manuel Educado (tres); Quiroz, Juan Manuel; Rondeau,
José; Aráoz, Bernabé (dos); Alvarado, R.; Quiroga, Facundo; Bustos,
Juan B.; Saravia, Martín; Sardina, Gabino; Zorrilla, Marcos
S.
(cinco);
Zuviría, Facundo; Balcarce, Marcos; Benavídez, Mariano; Carrera, José
Miguel; Castro, Manuel R. de (profesor); Castro Barros, Pedro Ignacio;
Marquiegui, Guillermo; Medina, E.; Moldes, José M.; Olañeta, Pedro
Antonio; Videla del Pino (obispo); Mota Botello, Feliciano y otros.
Las dirigidas a los parientes son Puch, Domingo, su suegro (diez);
Puch, Gerónimo, cuñado; Puch, Carmen, esposa (dos); Iriarte, Felipe
Antonio de, tío (tres); Fernández Campero, Juan José, marqués de Tojo,
primo (catorce); Fernández Cornejo, Antonino, tío (tres).
Aquí nos reduciremos a las catorce cartas que
le
escribiera Güemes
a Belgrano que no son generalmente contestación a las de él. Se parecen
bastante a los partes y oficios que también
le
escribiera. La diferencia
fundamental estriba en
el
carácter confidencial de aquellas y en sus
fór-
BAAL. LXXVlII. 2013
CARTAS
ENTRE
BELGRANO
y
GÜEMES
71
mulas de tratamiento: amigable y afectuoso en las cartas y respetuoso
(siempre "sefior")
en
partes
y oficios.
Debemos
aclarar
que
en
las
cartas
también le informa a Belgrano
sobre sus acciones guerreras y de logística; pero agrega comentarios.
Su
estilo es parco
en
recursos literarios, pero siempre correcto.
Encontramos principalmente
adjetivación
calificativa
casi como epítetos,
por ejemplo: ''muy linda medida" (carta 119,20 de marzo de
1817,
GD,
t
6p.
219);
''mi justa queja"; ''relevantes pruebas"; "amistad sincera y firme" (carta
240,
GD,
t 6, 27 de noviembre de
1817,
p.
305); "furioso ataque" (carta
261,
13
de febrero de
1818,
GD,
t.
6,
pp. 33-5); "mejor patriota"; "amigo íntimo";
"grandes trabajos" (carta 279,27 de julio de
1818,
GD,
t.
6,
p.
337);
etc.
El léxico
es
el
estándar
de
la época, con algunos términos poco
usados como
"inicuos"
(carta 290,
19
de diciembre de
1818);
"maná"
(carta 261,
13
de
febrero de 1818, GD,
t.
6, pp. 333-5); "chasque" [por
"chasqui"] (carta
169,20
de
marzo
de
1817,
GD,
t.
6, p. 219) Y otros.
A veces se objetiviza y se dirige a mismo en tercera persona:
"Güemes es honrado, se franquea con Ud. con sinceridad" (carta 124, 6
de noviembre
de
1816, GD,
t.
6, p. 156).
Aparece el lenguaje metafórico: "el Ser vengador que existe en los
cielos" [por Dios] (carta 124, 6
de
noviembre de
1816,
GD,
t.
6,
p.
156);
"
...
es
un
pastel y
ahora
agrego que es muy mal amasado" (carta
277,
27 de
julio
de
1818, GD,
t.
6, p. 354).
Hipérbole: "Este pueblo parece
un
castillo, que por todas parte despi-
de fuego y
más
fuego" (carta
169,
20 de marzo de
1817,
GD,
t.
6).
Lenguaje
enfático: "¿
...
pero,
qué
jefes?"
(carta 290,
19
de
diciembre de 1818, GD,
t.
6, p. 369); "¡Qué tal!" (carta
261,
13
de febrero
de
1818,
p. 333); "¿Cómo no he de alabar la conducta y virtud de los
gauchos?" (ídem anterior).
Ironía: "
...
ni
allá,
ni
aquí ha de ser ni sal, ni agua"
[se
refiere a
Marquiegui] (carta
256,29
de enero de
1818,
GD,
t.
6,
p.
329).
Se encuentran
lemas:
enunciados con valor específico que se refieren a
la lucha por la libertad; pero no refranes
ni
dichos populares.
Morir.po~
fa
patria
es
gloria
(Güemes
documentado,
t.
10,
p.
5413Es una
comumcaclOn
al
brigadier Bernardo O'Higgins.
23
Este lema es el más conocido de todos los del Gral.
Güeme~,
por
e~o
.no
.dejo
de anotarlo, aunque no esté
en
las cartas que escribiera a Belgrano, smo a O HIggms.
72 SUSANA MARTORELL DE LACONI BAAL, LXXVIll, 2013
"Venid todos,
que
yo en la escuela de los trabajos donde aprendie-
ron mis bravas legiones el arte de pelear, os enseñaré la senda del honor
y de la gloria" (carta
312,4
de
junio
de
1818,
GD, t. 6,
p.
390); "
...
cada
cosa de estas es un sacrificio que hago de mi
misma
persona, ofrecién-
dola a la libertad de la patria" (carta 277, 27 de julio de
1818,
GD,
t.
6,
p.
355). "
...
Trabajaremos
con
empeño y tesón que si las generaciones
presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria que
es la única recompensa que deben esperar los patriotas desinteresados"
(anexo en la
carta
312,4
de febrero de
1819,
GD, t. 6,
p.
391);
"Hace bien
en reírse de los doctores; sus vocinglerías se las lleva el viento" (carta
124,6
de febrero de 1816, GD,
t.
6, p. 155); "
...
el tiempo hará conocer
a mis conciudadanos que mis afanes y desvelos
en
servicio de la patria
no tienen
más
objeto que el bien general" (ídem anterior); "Crea Ud.,
mi
amigo, que
mi
alma
se estremece al verlos desnudos, hambrientos y
sufriendo el rigor de la campaña". ["Se refiere a sus gauchos] (carta
116,
10
de enero de 1816, GD, t. 6, p. 143); "¿Cómo no he de alabar la con-
ducta y
virtud
de los gauchos?" (carta 261,
13
de febrero de
1818,
GD,
t. 6p. 333); "Confieso a Ud. que
cada
cosa de éstas, es
un
sacrificio que
hago de
mi
misma
persona, ofreciéndola a la libertad de la patria" (carta
277)
27 de
junio
de 1818, GD, t. 6, p. 355); "Yo no entiendo, compañero
mío, a qué aspiran estos hombres enemigos del orden que tratan
en
estas
circunstancias de asesinar a los
jefes"
(carta 290,
19
de diciembre de
1818,
GD, t. 6,
p.
369);
"Ni
soy, ni seré injusto con
mi
amigo. Siempre he
hablado a Ud.
con
franqueza
en
justa
correspondencia; y así continuaré
mientras viva" (carta 283,
12
de agosto
de
1818,
GD, t. 6,
p.
361).
En estos párrafos puede observarse que la preocupación de Güemes
es la libertad de la patria, como así también era la de Belgrano, próceres
que sacrificaron
una
vida
-que
podría
haber
sido placentera
por
la si-
tuación socioeconómica de ambos, sobre todo Güemes, pero prefirieron
las penurias que les trajo su ideal desinteresado y patriótico: la libertad.
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LETRAS DE FRONTERA
Oiga Zamboni
"Creo
en el ser humano antes que en las fronteras", expresa
un
anónimo. Y un slogan de la radio de la Universidad Na-
cional de Misiones, donde coordino un programa cultural desde hace
años, dice:
"La
frontera es
un
sitio de pruebas de la condición humana".
Son frases interesantes para la reflexión de quienes habitamos en
esta porción extrema de la Argentina que es Misiones, verdadera cuña
fronteriza entre dos naciones hermanas.
Poblamos
una
región privilegiada, al punto de que podría hablarse
de
una
"cultura de frontera", diferente del resto de cada nación que la
integra, un ámbito de movimiento perpetuo, con leyes propias, al mis-
mo tiempo de unión y desunión, comunidad de diversidades, tierra
ue
nadie y de todos. Vivir en esta frontera es transponerla continuamente
y a la vez sentirse atravesado por un vaivén de ida y vuelta, intercam-
bio sociocultural interminable, de la Argentina a Brasil, por un lado, y
al Paraguay, por otro. A lo que se suman las "fronteras" que de por
entraña el caudal inmigratorio tan abundante en la región.
Se
me ocurre
aplicar la idea de "complejidad" acuñada por Edgar Morin: "Un tejido
de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: la paradoja
de
lo
uno y lo múltiple". El antropólogo y docente
de
la Universidad
Nacional de Misiones, Dr. Roberto Abinzano, dice a propósito
de
las
fronteras en esta era de la globalización:
Aquí en la frontera, tenemos consciencia de
la
proximidad, de
la.otr~dad,
de los confines, pero, también, de las puertas que se abren
haCIa
tler~
hasta
hace
poco ignoradas o desconocidas Y que ahora se han convertIdo
,en objeto principal de nuestra atención.
760LGAZAMBONl
BAAL. LXXVllI. 2013
Sin embargo, fronteras geográficas y culturales, físicas y psíquicas,
intelectuales, morales, políticas y económicas subsisten en un mundo
que se dice global izado y sin fronteras. Etimológicamentefrontera sig-
nificafrente, un estar enfrente. Lo cual presupone límite, confín, borde,
margen, línea divisoria entre entidades distintas y hasta opuestas. La
frontera es generadora de conductas y dinámicas especiales.
Un estudioso del problema entre mexicanos y chicanos y las migra-
ciones transnacionales en la actualidad, Roger Rouse, señala que cada
vez funciona menos en el mundo la mirada que enfrenta centro a peri-
feria, en cambio, va imponiéndose
la
idea del "espacio social" basada en
las nociones de círculo o frontera. Días pasados un cantante brasileño
(Víctor Ramil) en un programa de la TV negaba que la frontera fuese
una zona marginal. sino que
-dijo-
en ella estamos "en el centro de
otra historia".
Es indudable que para los que poblamos estas franjas se nos da
una conjunción, convivencia o al menos encuentro de culturas y rit-
mos diferentes. Existen rasgos de la vida cotidiana que nos unen más
estrechamente con las vecindades de los países limítrofes que con otras
provincias del país propio; pongo por caso: los misioneros tenemos más
rasgos en común y similares afinidades con Paraguay y Brasil que con
habitantes de la Patagonia,
La
Rioja o de la misma Capital Federal. Des-
de mucho antes de que se inventara la palabra Mercosur (y tengo mis
reservas sobre el término), nuestros pueblos aquí en la frontera aparecen
vinculados por lazos de parentesco, comunidad de interesas, contextos
similares, sean estos culinarios, musicales, de clima, históricos y hasta
de iluminación, según clasifica el escritor cubano Alejo Carpentier en
Tientos y diferencias.
La
vida de los pueblos late antes que todas las
legislaciones y a despecho de ellas. Esta "cultura de frontera" es multi-
focal y más tolerante, dinámica de interacción y desafío: un frente (re-
cordemos la etimología) donde se enfrentan, a veces afrentan y siempre
confrontan los pueblos. Y son los escritores las conciencias despiertas,
los radares para dar cuenta de estas realidades y problemática.
Demos
una
mirada a testimonios de algunos de ellos.
Los ríos -fronteras entre nuestros tres
países-
protagonizan la li-
teratura, y van más allá de la realidad geográfica para aludir a
lo
social
humano y universal. Manuel Antonio Ramírez así
lo
presenta
al
Paraná:
BAAL. LXXVIII. 2013 LETRAS DE FRONTERA 77
"Este río es
un
indio que no quiere entregarse I esperando una aurora
que jamás va a llegar".
Juan Enrique Acuña
le
dedica un libro entero, El
Río,
y en
él
la
tragedia
del mensú, frontera de sangre: "Es el río natal. Miro
su
cuerpo I
de
ensimis-
mado oleaje I donde el horror navega
/.
.. I puertos del odio, tajos I ... I bocas
llenas de yuyos / machetes oxidados por
la
sangre. / Y veo cómo corre ...
".
El Iguazú,
en
la profética voz de Kaul Grünwald, es símbolo de
Latinoamérica
en
"la
norma sin norma de las aguas".
En
la novela Bajada vieja, de Juan Mariano Areu Crespo,
el
río-
frontera le sirve tanto a
un
paraguayo desterrado (Ramírez) como
al
argentino Cardoso (el que huye) para poner distancia entre ellos y la
justicia de sus respectivos países. El río es barrera que los aleja de la
tierra de sus afectos, pero al mismo tiempo los salva. En un libro muy
reciente de Sebastián Borkoski hay
un
cuento, "El Cruce", donde se da
el mismo efecto del río fronterizo que hay que cruzar a toda costa por
la vida y
la
libertad.
Extraemos algunos textos de la Antología del VIII Encuentro de
Escritores de Eldorado 2010, denominada justamente Fronteras. Allí
Alberto Szretter (h) define fronteras según leemos
lo
siguiente: "Tam-
bién debe verse a este concepto como
un
espacio de inestabilidad y
ocasión, de aventura y desorden, pero además como una posibilidad
de
encuentro y mixtura".
Esta última palabra es empleada también por Ana Zanotti en su
excelente trabl\io audiovisual Mixtura de vida, que ha llevado a todo
el
mundo la realidad de la vida de nuestras fronteras.
Volviendo a la antología mencionada, leemos estos versos
de
Clau-
dia Queiroz:
"Si
es frontera de respeto, / aporto mi carga de ladrillos
huecos I para levantar
un
muro infranqueable". .
y Vasco Baigorri con su tumultuosidad de siempre lanza un "Gnto
gracias I para romper fronteras". .
Karoso Zueta canta en su "Himno a Alba Pos
se":
"Pienso y
trabajO
en
español/más
festejo
en
brasileño I puente que hermana es mi
por-
tuñol / el acento de mis sueños. I Es la frontera mi nación I porque soy
albaposseño". . .
Retrocedamos en el tiempo hasta Germán Dras, autor
mJusta~ente
olvidado, que en su novela Aguas turbias construye
un
escenarIO que
es propiamente la frontera: un área del Paraná con pueblos costeros
en
78 OLGA ZAMBONI BAAL, LXXVIII, 2013
ambas bandas, una especie de territorio de nadie, por el que circulan
en actividades de intercambio y contrabando una serie de personajes
extraños. Galería similar es
p~rfectamente
coloreada por Horacio Qui-
roga en páginas inolvidables.
El
acuñó celebre definición de esos "seres
fronterizos" que
"a
semejanza de las bolas de billar, han nacido con
efecto" y en cualquier momento toman las direcciones más inesperadas.
Antes, Alfredo Varela en su magnífica novela El río oscuro había
descripto un territorio-frontera-tierra de nadie de río y costas, que se
aparecía como independiente de los tres países que los contienen en los
mapas, un territorio sin leyes, con un solo amor: la yerba mate. Era el
Alto Paraná.
Hablemos de las fronteras idiomáticas. Quiroga, a poco de vivir en
Misiones, supo asimilar y aplicar magistralmente las hablas de frontera.
En "Un peón", por ejemplo, da vida a un personaje pintoresco, notable
por su léxico: un portuñol con matices de guarañol en boca de un típico
brasileño de buen humor y locuaz jovialidad. Escuchémosle: "Tengo
trabalhado antes de ahora no Foz do Iguassú e fize una plantación ...
[
...
] ¡Ja, ja! ¡Isto que está bueno, o patrón!".
0,
en
la evocación final del narrador: "¡Oh patrón velho!. ..
¡Ternos
trabalhado lindo con vosé, lá, no Misiones!".
"Una bofetada", en cambio, es ejemplo de la parquedad del nativo
guaraní. Lo vemos en todo el proceso que
lo
lleva a vengarse del patrón
que
lo
había maltratado en el obraje. Se da el gusto de humillarlo con
escuetas órdenes hasta llevarlo a la muerte: "¡Levantate! ¡Caminá!. ..
gringo de aña membuí. .. ¡Opama la fiesta, che amigo!".
En "Los pescadores de Vigas" es inconfundible el cruce del guara-
con el castellano: "Ese hablero
...
¿Te
costó mucho a usted, patrón? ..
tiene mucha delicadeza". Es Candiyú, haciendo tratos con Mr. Hall para
hacerse dueño de una victrola a cambio de vigas de palo rosa que él
pescará en el río y con las que el inglés se fabricará muebles de primera
para ornar su casa.
Quiroga aquí da cuenta también de la lengua fronteriza de inmi-
grantes europeos. El inglés acepta el trueque y al indicarle el funciona-
miento del aparato
lo
instruye: "
...
botón acá, y botón allá
...
¡yo
enseño!
¿Cuándo tiene madera?".
BAAL, LXXVIII,
2013
LETRAS
DE
FRONTERA
79
Pero acaso la mejor muestra del conocimiento del habla fronteriza
con el Paraguay tanto
en
sintaxis como vocabulario sea "Los precur-
sores", cuento de los menos conocidos de Quiroga publicado en
1929.
Rodríguez Monegal opina que es "su último gran cuento y el mejor y
más sano testimonio sobre la cuestión social en Misiones",
El narrador se
da
conocer: "Yo soy ahora patrón medio letrado, y
de tanto hablar con los catés y los compañeros de abajo, conozco mu-
chas palabras de la causa y me hago entender en la castilla. Pero los que
hemos gateado hablando guaraní, ninguno de esos nunca
no
podemos
olvidarlo del todo, ..
".
No
puedo dejar de mencionar "Los mensú", cuento magistral,
en
el que es dable observar cómo Quiroga escribe
el
nombre de uno de
los protagonistas
-el
otro es
Cayé-
según su pronunciación en el habla
popular. Podeley. Este, enfermo,
le
habla a su patrón: "No me hallo con
esta fiebre
...
No
puedo trabajar.
Si
querés darme para mi pasaje te voy
a cumplir en cuanto me sane
...
".
La expresión no
me
hallo es un regionalismo usual y equivale a
decir: no estoy bien, no me siento con ánimo, estoy desasosegado.
Es indudable que en "Los desterrados" Quiroga alcanza la cumbre
de su narrativa en lo formal y en la significación profunda del ser fron-
terizo, el de los habitantes de una tierra de nadie, residencia de los tipos
humanos más extraños. Así un cacique al que nunca se
le
oyó hablar "en
cristiano" de pronto reconoce un aria silbada de La Traviata y afirma en
perfecto castellano que asistió a su estreno en Montevideo. O un ban-
dolero correntino, de nombre Sidney Fitz Patrick, es poseedor de una
cultura "superior a la de un egresado de Oxford". O los científicos
Van
Houten y
el
Dr. Else, alcohólicos empedernidos, que han recalado en San
Ignacio y forman lafauna de quienes han traspasado muchas fronteras, y
finalmente, esa línea del frente los ha transformado en exhombres,
talla
denominación que les da Quiroga.
Los desterrados protagonistas del cuento homónimo son 10ao Pe-
dro y Tirafogo, brasileños, con antecedentes de correrías y cue?tas
no
saldadas con la policía. Aquí la lengua portuguesa
a~arece
m~s
pura
acorde con el origen de los personajes: "Eu vengo a
qUItar
a voce de en
medio. Atire vocé primeiro, e nao erre". .
El
cuento nos los presenta como dos amigos que,
al
final de sus
VI-
das, toman conciencia de las últimas fronteras que tienen que traspasar:
80 OLGA ZAMBONl BAAL, LXXVIII, 2013
la de la muerte, que presienten vecina y la real geográfica que los llevará
nuevamente a la patria natal. Esto último es
una
necesidad que se vuelve
espejismo cuando creen reconocer esa minha terra, y en realidad están
traspasando la frontera definitiva de sus existencias.
El
tono de la prosa
quiroguiana se tiñe de
una
ternura no común en su literatura que con-
trasta con la violencia de aventuras corridas anteriormente por los dos
personajes. Ahora son solo dos ancianos en la añoranza delirante de la
niñez, del suelo natal: "¡Seu Joao!
...
¡É a terra o que vocé pode ver
lá!
¡Ternos chegado, seu Joao Pedro!".
Pero en la última lucidez, la de la muerte, Tirafogo reconoce:
"O
que é
...
seu Joao Pedro
...
o que é, e que vocé está de morrer
...
¡Vocé
nao chegou!".
Umberto
Eco
en
una
visita a la Argentina hace unos años dijo
que el mundo
camina
hacia un polilingüismo. A diferencia de la Torre
de Babel ha de llegar el día en que
cada
cual hable en su lengua y nos
entendamos. Hagamos carne en nosotros esta idea e intentemos aproxi-
marnos a la literatura que escriben paraguayos y brasileños y más
aún: a la literatura escrita en las propias lenguas hermanas. Jamás nos
conoceremos si no nos leemos. Ese es el imperativo de todo escritor.
Leernos. Con mayor razón aquí, en la frontera, "sitio de pruebas de las
condición humana".
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A la deriva y otros cuentos. Selección, introducción
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(Colección LyC).
---o
Cuentos completos 1 y
JI.
Edición a cargo
de
Carlos Dámaso
Martínez. Buenos Aires: Se
ix
Barral, 1997,507 Y
515
p.
(Biblio-
teca Mayor).
VARELA,
ALFREDO.
El río oscuro. Buenos Aires: Centro Editor
de
Amé-
rica Latina,
1967.
(Serie del Encuentro).
VIII
ENCUENTRO
DE
ESCRITORES
DE
ELDORADO.
Fronteras. Eldorado:
Ba-
rrios Rocha ediciones,
2010.
¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS?
ÁNGEL
MARÍA
VARGAS
EN
LA
NARRATIVA RIOJANA
María Rosa Calás de Clark
N'1
nca
fui
a La Rioja; pero adivino que esa región
que Angel María
Vargas
pinta a retazos es La Rioja
auténtica,
la
que, a fuerza
de
enumeraciones y detalles
estadísticos, ocultan los textos
de
geografía.
Mateo Booz, Santa
Fe
Noviembre
de
1940
El hombre que llamaba horizonte a una hilera
de
casas, siente que sus ojos
se
llenan
de
lágrimas. Ruedan
por
sus mejillas y en su cristal purísimo
-ya
no
sabía
llorar el hombre
de
la
ciudad-
se
reflejan todas las
e.o-
trellas en su derrumbe interminable.
Las estrellas que él olvidó. Ángel María Vargas
En
mi
empecinado intento por rescatar obras y autores valiosos,
en
este caso olvidados, escasamente difundidos o nunca reedi-
tados, vuelvo ahora al escritor riojano Ángel María Vargas',
Hoy valiosos ejemplos de la riqueza de la prosa riojana; baste por
ahora recordar solo algunos nombres que aunque se conocían en sus
provincias, deberían ser leídos, algunos de ellos, incluso, ser de lectura
obligatoria
en
distintos niveles de las escuelas argentinas.
'Ya
estudié y fueron editados en el Boletín de la Academia Argentina de Letras,
autores
'Y
obras de David Gatica, Teófilo Segundo Mercado, Ariel Ferraro y un extenso
trabajo sobre "Pozo de Balde", de Rosa Bazán de Cámara.
84
MARiA
ROSA
CALAS
DE
CLARK
BAAL, LXXVIII, 2013
Solo algunos ejemplos: La Rioja heroica, de Dardo de
la
Vega Díaz
(1955);
Joaquín
V.
González, el polígrafo, autor
de
Mis montañas, obra ya
centenaria y fundamental en las letras argentinas, cuya primera edición
es de
1893;
Arturo Marasso, quizás el más importante poeta de la prime-
ra mitad del siglo pasado, publicó en Buenos Aires, en
1945
su
libro La
mirada en el tiempo.
Ya
en los comienzos de la década del cuarenta debo
agregar por
lo
menos tres nombres
de
prosistas: el cuentista Ángel María
Vargas, el escritor, poeta y periodista;
el
chileciteño Alberto Gabriel
acampo;
y un singular dramaturgo, Víctor María Máceres, quien dio a
conocer Don Fabián, obra dramática, y un libro de relatos: Provincianía.
Interesa destacar, qué ironía, que la mayoría de estos textos fueron edita-
dos en Buenos Aires. Otra vez advertimos la distancia por circunstancias
personales, para textualizar obras de indudable raigambre regional. Bien
sabemos que la moda sepulta o eleva ciertos libros y autores.
En esta tarea
de
dar cuenta de
la
circunstancia personal el ámbito
geográfico surge como primer referente de una identidad que debe ser
textual izada; espacio que es tanto
el
medio natural como
el
paisaje
urbano
de
una ciudad en trance acelerado
de
modernización2
Quizás a ello se debe que Carlos Alberto LanzillottoJ, al hablar de
El
hombre que olvidó las estrellas afirma:
"La
bella página que con ese
título encabeza la serie de cuentos, debe ser citada por una razón: he ahí
al hombre del país exterior, del país que mira al mar; el hombre sin raíz,
sin pago con él, sin querencia; desnudo y solo frente a la realidad viva
que sostiene a la gente del país interior, desde los orígenes".
Ángel María Vargas
Para referirme a este escritor me valgo de los paratextos de la edi-
ción realizada
por
la Biblioteca Mariano Moreno dirigida por Marcela
2 Castellino, Marta Elena: "Espacio, folklore y costumbres en Cuentos andinos
de
Miguel Martos". Literatura de Mendoza. Espacio, Historia, Sociedad.
Tomo
1 Centro
de Estudios de Literatura de Mendoza. Editorial
de
la Facultad
de
Filosofía y Letras
de la Universidad Nacional de Cuyo, mayo de 2000.
J Lanzillotto, Carlos Alberto. Creación literaria y literatura !olklórica en La
Rioja. Tomo IV -Letras y Artes de los trabajos aprobados para el Congreso Cultural
del NOA-. Catamarca:
1985.
BAAL, LXXVllI, 2013
¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
85
Mercado Luna en la Colección
"La
ciudad de los naranjos" en
1999
ciudad de La Rioja. ' ,
Nació el 25 de septiembre de 1903, en
la
ciudad de Rosario. Sin
embargo, es considerado uno de los más altos exponentes de
la
narrativa
riojana, pues él
~ismo
adop~ó
como propia a esta tierra a la que llegó
con sus padres, Siendo muy Joven, y en la que formó su hogar y desa-
rrolló
una
nutrida labor intelectual, dejando la impronta de su vocación,
especialmente orientada al periodismo y a las letras.
Fundador del diario
La
Rioja y de las revistas Don Joaquín y El
Cardón, fue también columnista de La Prensa y
La
Nación, entre otras
publicaciones. Además, siempre cercano al grupo Calíbar, colaboró -
según lo señala H. David Gatica en su Mapa de la poesía riojana- en
el primer y único número del órgano homónimo de aquel movimiento
cultural sin precedentes en la vida riojana.
Es cierto
-y
muchos riojanos no
lo
olvidan-
que, en
el
marco
de
la
actividad periodística, cobró notoriedad en la escena provincial
su
po-
sición totalmente contraria a la prédica de monseñor Enrique Angelelli,
actitud (compartida por gran parte de la sociedad riojana conservadora
de entonces) que, en el caso de Vargas, se hacía pública a través de
sus expresiones y de los severos juicios de valor contra la pastoral del
obispo, lanzados desde la revista Don Joaquín. Sin embargo, aun este
aspecto de su personalidad forma parte de la pasión misma con
la
que
vivió sus convicciones, algunas de ellas, sin duda erradas, especialmen-
te cuando las miramos desde la perspectiva de la historia, que tiende
a echar luz sobre los hechos a medida que se distancian en el tiempo.
Militó además en política, en
el
partido justicialista, y
es!u~o
en
la función pública (fue ministro de Gobierno, intendente mumclpal y
presidente del IPSAS). Trascendió su labor
favo~able
a
~as
artes
~~rante
su gestión como intendente capitalino,
ya
que Impulso
la
creaclon del
Museo Municipal
de
BeIIas Artes "Octavio de la Colina", entre otras
realizaciones tendientes a promover la actividad cultural con la que
siempre se mostró comprometido. (Fue también integ.rante de
la
Junta
de
Historia y Letras de la Rioja y de la Biblioteca Manano Moreno, entre
otras muchas actuaciones). . .
,.
.
Destaco, además, que siendo intendente
mum~lpal
~~ndo
la
~Ib~~~
teca Municipal del Pueblo; inauguró
el
Teatro Mumclp'al FI?renclo S ,
chez Barros". En
1951
creó el Primer Salón
de
Artes Joaqum
V.
Gonza-
86
MARíA
ROSA CALÁS
DE
CLARK BAAL. LXXVIII. 20\3
lez", como consecuenCia del éxito obtenido en este es que crea
el
Museo
Municipal de Bellas Artes "Octavio de la Colina" antes mencionado.
Entre sus premios y distinciones obtuvo las siguientes que interesan
a este estudio: Premio Literario "Sixto Pondal Ríos",
1976,
Fundación
Odol (Buenos Aires), por su cuento "El delantal", diario La Prensa, de
Buenos Aires,
1933.
Este cuento, cuyo premio surgió en la selección
literaria realizada en 1932, fue publicado en la edición extraordinaria
del
1.0
de enero de
1933.
A este certamen concurrieron unos tres mil
escritores americanos, se seleccionaron únicamente diez trabajos a los
cuales se les adjudicaron premios iguales. Los escritores que obtuvieron
esa distinción, fueron: Antonio Araíz, venezolano; José Díez Can seco,
peruano; Juan Mario Magallanes y Juan Carlos Onetti, uruguayos; Luis
Gudiño Kramer, Francisco García Jiménez, Alberto Martelli, Eliseo
G.
Montaine, Enrique Fentanes y Ángel María Vargas, argentinos. En
la selección efectuada
una
vez más por
La
Prensa de Buenos Aires en
1939 el cuento
"La
felicidad" obtuvo la distinción de ser publicado.
Se presentaron a ese concurso, 4752 trabajos de los cuales solo fueron
aceptados
21.
En tanto que su libro El hombre que olvidó las estrellas
fue distinguido y premiado por la Comisión Nacional de Cultura; ganó
mt:dalla de oro en 1964 en un concurso del Noroeste por
Un
rugido que
valía un millón de pesos. Este autor, fallecido en 1976, dejó
33
cuentos,
152
poemas y
67
lecciones para la educación primaria.
Pero no es la intención de este estudio analizar su actividad pública,
ni
juzgar
sus ideas políticas o sus acciones (que a veces
lo
enfrentaron
con gran parte de la sociedad en notorias polémicas), sino valorar la
importancia de su obra literaria, en el entendimiento de que
-como
todo
objeto de
arte-
esta constituye, en misma, un universo
au~ónomo,
in-
dependiente de su autor. Se puede o no estar de acuerdo con Angel María
Vargas: podemos aplaudir sus notas periodísticas o indignarnos hasta el
resentimiento frente a sus escritos contra Angelelli, pero jamás desco-
noceremos la trascendencia de sus cuentos, cuya calidad está fuera de
cualquier discusión. Prueba de ello es que, luego de la muerte de su autor
acaecida en 1976, siguieron apareciendo distintas ediciones de
,su
obra.
Para dimensionar el valor de la producción cuentística de Angel
M.
Vargas, bástenos recordar que "El delantal" se incluye en el volumen
de cuentos reunidos por Carlos Mastrángelo bajo
el
título de
25
cuentos
argentinos magistrales editado por Plus Ultra: allí figura junto a "El
BAAL,
LXXVIII,
2013
¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
87
Sur", de
1.
L.
Borges, "El calamar opta por su tinta",
de
A. Bioy Casares
y
"La
continuidad de los parques", de
1.
Cortázar, solo por citar a
tre~
~utores
indiscutid~ente
célebres, El cuento
"La
sopera", por
su
parte,
mtegra la antologla Cuentos del noroeste, del Centro Editor de Amé-
rica Latina. Textos de Vargas fueron incluidos también en: 16 Cuentos
argentinos,
El
cuento hispanoamericano, Cuentistas del interior, entre
otras muchas antologías. Obtuvo premios nacionales
-muchos-
por sus
producciones.
En
1999,
la Biblioteca Mariano Moreno publicó todos sus cuentos
bajo el título de
El
hombre que olvidó las estrellas4.
El hombre que olvidó las estrellas
Como vemos, los méritos de Ángel María Vargas5 fueron valorados
y reconocidos por la crítica en su momento. Esto resulta muy satisfac-
torio desde nuestra perspectiva, segunda década del siglo XXI, en
la
que tan poco se valora la labor de diarios y periódicos por cuestiones
completamente ajenas a la tarea cultural que, unos más, otros menos,
desarrollan en nuestro país.
El libro está integrado por doce cuentos, un prólogo
de
Mateo
Booz y un glosario de expresiones riojanas empleadas por su autor. Son
estos: "El hombre que olvidó las estrellas",
"La
sopera", "El delantal",
"La
luna de mi patio", "El tormento de Eligio Chacoma", "Chango sin
espuelas", "Una vieja contra reembolso", "La felicidad", "El poeta",
"Morirse en verano", "Usté es maistro, usté hay saber", "El código y
el
toro" y "Expresiones populares riojanas". ,
El cuento, género nada fácil de abordar
-no
ocurre esto en Angel
María Vargas como veremos-, coincide con el tipo
de
narrativa
que
comienza cuando Cortázar escribe sus primeros libros, me refiero antes
que nada a la coloquialidad, salvo en las primeras páginas homónimas
del título del libro. Alguna vez escribió Beatriz Sarl06: "Cuando
Cor-
Mercado Luna, Marcela, en Los Nuestros. Poetas y Escritores Riojanos. http://
www.bmm.org.ar/escritores/angelmvargas.html. o
••
'Vargas, Ángel Maria. El hombre que olvidó las estrellas, l..
ed,!clón
..
Buenos
Aires: 1940; 2.0 La Rioja edic. Biblioteca Mariano Moreno,
ColeCCión
La
Ciudad
de
~~~~1~
,
6
J:
L. Borges,
1.
Cortázar y otros. El cuent? argentino
c?ntem~orane;6Intr~~uc
ción de Beatriz Sarlo. Buenos Aires: Centro Editor de Aménca Latina,
19
,p.
.
88
MARíA
ROSA CALAS DE CLARK BAAL, LXXVIII, 2013
tázar
escribe sus primeros libros de cuentos,
un
aire de coloquialidad
pareció mover los clisés lingüísticos de la prosa histórica argentina". Esa
coloquialidad
pudo
cristalizarse como
"manera"
o "convertirse
en
uno
de los recursos
más
fecundos de renovación estilística"; y señalo
más
cercana geográficamente a la provincia de
La
Rioja y a sus escritores, en
Mendoza,
por
citar
un
solo ejemplo, "resalta el sencillismo regionalista
de
Alfredg
Bufano,
que
en
1925 publica sus Poemas de Cuyo, Miguel
Martas
con sus Cuentos andinos, Cara de tigre,
de
Fausto Burgos" y
en
el
mismo
año
1940, año
de
la publicación de El hombre que olvidó las
estrellas,
"esa
vertiente
narrativa
culminará,
magistralmente
con
Juan
Draghi
Lucero
con
sus Mil y una noches argentinas''? Adviértase que
menciono
estas
coincidencias
en
el tiempo, solo a
manera
ilustrativa.
El
hombre
que
olvidó las estrellas
Son
apenas
cuatro
páginas
en
las
que
la
prosa narrativa
está
im-
pregnada
de
un
bello lirismo
cuando
alude al entorno, que desde estas
primeras
líneas refieren al contexto geográfico de la provincia de
La
Rioja.
Esto
ocurrirá
en
todos
sus cuentos.
Por
ello
quizá
le
hace
expresar
a
Mateo
Booz:
Solamente debo concretarme a decir
lo
que a continuación, pasando
las hojas, podrán comprobar los lectores: esto es, que
los
cuentos
de
Ángel María Vargas pertenecen a los mejores que hoy
se
escriben en
el país. Sus asuntos son
de
una notable delicadeza, envueltos siempre
en
una atmósfera de ternura y poesía, y sus formas
de
expresión y
de
comprensión
[oo.]
se adecuan y ligan fuertemente a los paisajes y
los
tipos humanos que presenta.
Con
comienzo directo, el escritor alude al personaje, lo llama: "Este
es
un
hombre"
o
"un
hombre",
por
lo tanto, al
no
mencionar un nombre
propio,
menta
a
"todos
los
hombres"
que
viven
o
han
vivido
la
misma
situación.
Se
trata
del
mismo
actor
que
ha
vivido
en
la ciudad y luego
en
el campo. He
aquí
la
primera
antinomia: ciudad / llanura riojana /
campo;
veamos
en
este
esquema:
7Castellino,
Marta
Elena,
op.
cit.,
pp.
115
a
144.
BAAL, LXXVIII, 2013 ¿QUlÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS1
89
HOMBRE
VIVIÓ VIVE
~---------~~----------
, "'\
ANTES
AHORA
'"
litoral
'"
desierto riojano, estación de
trenes
'"
grandes ciudades que se alzan
'"
a las puertas de la República vuelve como salían sus antepa-
sados,
"cada
uno lleva consigo
a sus abuelos"
'"
goza el sol
en
un
pañuelito del
'"
entra en la soledad
patio
'"
dolorido hombre del s.
xx
* sensación de debilidad, de aban-
dono, de congoja
'"
huido de la civilización nacida * seguro
en
mismo al descen-
de
su
mano der del tren
* inseguro
en
mismo
* se siente extrañamente indefen-
so
'"
sin
fe
en
amparo material de * no sabe que existe la jarilla, la
los males que lo rodean tusca, el poleo, la chilchila,
el
incayuyo
* con los cinco sentidos encres- * quisiera ser viento él
pados
* pupilas sin sueño
'"
se aleja de su guía y marcha
solo, alumbrado por las estre-
IIas
'"
huye de la ciudad que
lo
acecha
'"
'"
vive tenso, rodeado de focos
'"
eléctricos, se siente preso
tendido en un catre rústico, es
un ser desamparado
nunca en la ciudad durmió sin
techo
90
MARÍA ROSA CALÁS DE CLARK BAAL. LXXVIlI. 2013
El
viento
lo
hace tiritar y se arropa en un poncho
de
lana ...
El
viento
siempre
el
viento,
con
su
mentido rumor
de
lluvias lejanas,
estremec~
la
melena
de
los
árboles, revolviendo las sombras
(p.
13)8.
El narrador,
por
fuera del relato, difícil de identificar, es un obser-
vador
minucioso de la realidad que evidentemente conoce. Menciona
al personaje, al iniciar el enunciado
como
"este es
un
hombre
...
", "este
dolorido hombre del siglo
xx
...
", continúa
con
distintos predicados con
verbos
en
tercera persona, aludiendo siempre al primer sujeto. Mientras
avanza
el texto,
"este
hombre"
es
todos los hombres,
como
dije antes,
los hombres de la ciudad;
por
ello,
en
los últimos párrafos
lo
menta con
el pronombre "él".
Este dolorido hombre
del
siglo xx, ha huido de la selva; pero
se
ha
perdido en esa otra selva
de
la civilización nacida
de
su
mano...
Su
alma se halla tensa ... Un alerta obstinado
le
agranda las pupilas sin
sueño (p. ll).
-Agora puede descabezar un suefio, antes que albiemos.
El
hombre
de
la ciudad se repite a
mismo: "Descabezar un sueño ... descabezar un
sueño ... "
(p.
13).
Él
nunca -¡cómo
se
agrandan en
su
significado las palabras!- había
visto un cielo estrellado. Él ha descubierto recién estas insignificantes
lucecitas que
le
llenan el corazón
de
una dolorida alegría (p.
14).
Él
habia tapado el cielo con luces, con cables, con alambres, con hela-
das torres de cemento. Por eso
le
llena, ahora, de sagrado estupor esta
fiesta de estrellas que recién descubre
su
pobre corazón (p.
14).
En
estos párrafos
advertimos
que la lengua literaria
muy
rica
en
recursos
dota
al relato de
un
profundo contenido humano, solo es in-
terrumpida
en
muy
escasos
momentos
por
el
guía
que utiliza el habla
rural, el léxico directo, ágil, sencillo y vivaz de la lengua propia del
lugar
en
que
transcurren
los hechos.
Podría el hombre caer en las tinieblas; pero
el
paisano
que
lo
acompaña
le
dirá compasivo y generoso:
-Nu
h'agarrau
el
piso, siñor.
-No
se
me
pierda, hom ... (p.
12).
8
Cito
por
la
edición
de
1999.
BAAL.
LXXVI1I.
2013
¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS191
. . y finalmente
~r~n~cribiré
este fragmento del párrafo último que
JustIfica el planteo inIcIal y el nombre que lleva el libro:
Comprende, terriblemente angustiado,
que
las
ciudades maravillosas
que
ha dejado allá
lejos,
podrían alguna
vez
ser barridas
de
la
tierra y
que
las estrellas, bondadosas y eternas, seguirán alumbrando
la
tierra
como
si
nada hubiera sucedido
(p.
14).
Lo
narrado
en sus cuentos
Habiendo sido escritos en distintos años, desde
1932
hasta
1940,
fecha en que estos doce cuentos aparecen con
el
título El hombre que
olvidó las estrellas, hay en todos ellos un tema central que los enlaza,
la pobreza, y un importante motivo, la muerte.
Un hábil manejo del punto de vista narrativo, alterna según
el
personaje en el que esté centrada la acción. Los comienzos son direc-
tos, la voz narradora nos lanza directamente a la acción y nos pone
en contacto inmediato con los personajes que irrumpen con la mayor
naturalidad y son retratados por
el
narrador o se retratan por sus pro-
pios discursos.
La narración es escueta; los cuentos, breves; hay una total elimina-
ción de ideas o digresiones solo alternadas por bellísimas descripciones,
ricas, no por
el
contexto geográfico que pinta, sino por las estrategias
retóricas que utiliza.
El estilo directo, libre, le permite alternar la lengua literaria con
el
diálogo y la elipsis propia de la lengua rural.
La prosa
-quizás
influida por su hacer periodístico- es
lo
que atra-
pa al lector, en especial, al que goza con
el
uso del lenguaje.
En sus relatos es tan importante el suceso como
el
actor. Todos
ellos poseen los componentes propios de la vida real pasada en
la
pobre
llanura riojana, esto hace, como veremos, a la verosimilitud del texto.
Comienzos,
trama,
personajes
El cuento
"La
sopera" se inicia así:
92 MARÍA ROSA CALÁS DE CLARK BAAL, LXXVIII, 2013
Senilloza castiga a los caballitos y la carroza empieza a rodar. La sigue
dando tumbos, una vieja victoria de ruedas amarillas. Al ofr
el
ruido
d~
los cascos y el fragor de los vidrios,
se
alza una cortinilla polvorienta en
la ventana del Comisionado Municipal y aparece el rostro de Quifiones.
Tiene la frente vendada y las mejillas lívidas
...
II
Un caballito negro y un caballito blanco tiran de la carroza. Los dos
tienen las ancas manchadas de estiércol y los dos son bastante viejos.
Desde hace veinte afios mueven
"la
sopera" llevando los muertos po-
bres al cementerio.
En este cuento el personaje principal es Senilloza
"a
quien
le
falta
una pierna que perdió hace quince años en
una
revolución provincial.
Le partieron una bala de remington y como indemnización
le
dieron
la
'sopera' para que la manejara
...
".
El secundario es el comisionado
Municipal, funcionario vitalicio que aparecerá en algunos otros relatos.
El
nudo de
la
acción está centrado en que Senilloza conduce ahora en
"la sopera" a Paula, su mujer muerta. Tiene en esa triste misión, que
no puede eludir, una serie de inconvenientes, en ellos siempre aflora la
pobreza. Así dice la voz narradora, por ejemplo: "A los pobres siempre
les pasan estas cosas". Quiñones trata muy mal a Senilloza, impone
la
envergadura de su cargo, hasta que en el desenlace, como consecuencia
"de tanto" daño sufrido, se decide a matarlo con un machete de cortar
césped. Pero he aquí que al entrar con todo su odio en la habitación de
la casa del Suri, su superior, en la que se encuentra el comisionado, con-
templa
una
miseria terrible: "En un rincón se ve
la
sombra de
la
mujer
quejándose en un lecho, y alrededor de la mesa los ocho hijos del Suri
estirando el plato para que el comisionado les vuelque un cucharón de
sopa; cucharón que después ofrecerá a la mujer que está por dar a luz.
Ante tanta miseria el odio de Senilloza se desvanece, comprende ahora
por qué "obedece siempre a Quiñones" y por qué
le
ha hecho tanto daño.
Indudablemente Quiñones es tan pobre como Senilloza.
He
aquí
el desenlace.
BAAL. LXXVIII. 2013 ¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS?
93
Vuelve a
a~ariciar
~l
ataúd y siente que su inmensa pena se ha purifica-
do.
Ya
no tIene odIo. Pasa otra vez la vaca flaca rumiando lentamente.
El farol de
la
esquina
alumbra al angelito que toca la flauta (p.
34)9.
En un apartado final estudiaré los recursos de estilo que, por ser tan
numerosos, me permiten hablar de prosa poética o prosa expresiva, e in-
cluso estos recursos en la voz narradora se combinan con el habla rural.
Todos los cuentos de este volumen responden
al
cuento tradicional,
presentación del personaje
en
el espacio y en el tiempo, desarrollo y
desenlace. Esto ocurre con
"El
delantal", el que, como ya anticipé, fue
premiado por el diario
La
Prensa de Buenos Aires en
1932
y publicado
en
1933.
En este cuento el personaje único es un niño que se enfrenta con
la muerte de su joven madre y "se esfuerza" por buscar la verdad. Hay
recuerdos, raccontos, solo se escucha la voz narradora. Como en todos,
el relato está situado en la llanura riojana, pobre, muy pobre, seca, sin
recursos
'O
.
No
obstante, la riqueza de la prosa hace que, a pesar
del
tema
y del entorno geográfico, el narrador omnisciente gane al lector por la
belleza del lenguaje
para
expresar un tema dramático.
El
nmo
tiene los ojos fijos en la ventana. Mira una mosca que corre de
una
punta a otra del cristal y quiere volar hacia afuera, donde la luz del
crepúsculo se arrastra sobre las piedras de la calle. El nifío, agrandados
sus ojos, llenos de un asombro que tiene dentro de los lleva enseguida
más allá de las moscas
...
(p. 37).
El niño trata de comprender
...
... todo lo que le
han
dicho y todo
lo
que
ha
visto. Busca desespera-
damente dentro de sí, después de haberla buscado a ella
,,-or
todos los
rincones de la casa, una forma de comprender
lo
que ha
VIsto
y
lo
que
ha
oído. Y no puede. Se le van los pensamientos por todos lados ..
~s
inútil encerrarlos, como es inútil guardar un poco de humo en una cajita
de cartón (p. 38) .
El angelito a que alude en este desenlace es uno recortado de una tela de bra-
mante, está completamente desnudo y fue pegado respetuosamente por Senilloza para
adornar la "sopera". . . . . en otras
'OTengo
para mi que esa pobreza, tanto en la provincia de La RloJa como
del país, sigue existiendo.
94
MARIA
ROSA CALAS DE CLARK BAAL. LXXVIII. 2013
Como es fácil advertir, la sintaxis es simple, las oraciones, breves
el registro lingüístico permite percibir los sentimientos del pequeñ¿
niño y la tragedia que vive. El tiempo presente de los verbos y
lo
humano de lo narrado, a
lo
que se añade el racconto para mentar los
recuerdos, contagian esa misma tragedia al lector. Esta realidad contex-
tualizada
ya
justifica la distinción que ha merecido este cuento y que
yo diría, lo hace universal. '
Toda
su
vida,
su
corta vida
de
nifi.o,
está llena con
la
imagen
de
su
madre y sobre esta imagen,
su
hermano,
el
delantal.
En
él
ha escondido infinidad
de
veces
el
rostro, para borrar
sus
penas
diminutas; infinidad
de
veces ha puesto
en
él
su
cabeza para
que
su
madre
le
acaricie las mejillas.
En
ese delantal está
su
vida,
su
corta
vida
de
nifi.o.
No
es
el
trapo sucio con
que
juega
el
gato;
es
su
propio
corazón rodando por las piezas abandonadas, llenándose
de
polvo,
de
cenizas,
de
telarafi.as.
La dorada naranja
que
el
árbol deja caer en
el
patio lleva tras
de
si
los
pasos inquietos
del
gato.
El
delantal y
el
nifi.o
son
dos
cosas abando-
nadas
(p.
42).
Importa
señalar de qué manera el narrador,
en
la primera parte del
cuento (son dos), siempre usando el tiempo presente, pasa de la realidad
que
está
viviendo el niño a los recuerdos:
"Es
un
pensamiento envuelto
en
un
recuerdo. Se ve
en
una mañana de verano, frente a las lomas rojas
del pueblo donde viven los padres de su madre, inmóvil ante la torre
blanca de la iglesia. [
...
]
Ahora
la ve. Sí. Su madre le ofrece una cosita
roja. Parece
una
flor. No. Es
una
manzana
...
" (p. 38).
En
la segunda parte, siguiendo un tiempo cronológico, el del ve-
latorio, utiliza el pretérito perfecto compuesto para el transcurrir de la
noche y enseguida vuelve al tiempo presente;
juega
con ambos de la
misma
manera
en
que relata lo que el niño vive y los recuerdos de su
joven
y rubia madre.
Creo que este cuento, como los de todo el texto, ratifican
lo
que
Beatriz Sarlo afirmaba hace cuatro décadas: "Los últimos años han
visto hacer
una
corriente de literatura regional que supo romper con los
BAAL, LXXVIII, 2013 ¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
95
restos de pintoresquismo costumbrista y de exotismo folklórico para
plantear una literatura interesada en
el
mundo
de
la
pequeña gente,
de
los pobres" (1976).
Lamentablemente en toda la bibliografía que
he
recorrido, espe-
cialmente en las antologías de cuentos, al único escritor riojano que se
menciona es Daniel Moyano
(1930)11.
Han pasado
ya
muchos años y sin embargo
-a
mi
juicio-
y a pesar
de numerosos estudios, se continúa hablando
de
literatura regional!
literatura nacional; Buenos Aires/interior. Esta última antinomia se
manifiesta no tan solo en la literatura.
El cuento
"La
luna de mi patio" está estructurado en catorce pará-
grafos separados por blancoS espaciales. Estos separan también
el
punto
de vista del narrador personaje. En el primero, este
le
habla a
su
padre,
a quien luego de cuatro fragmentos
lo
llama por su nombre, Baltasar.
Interesa ahora el espacio-tiempo en
el
que se desarrolla
la
acción.
El
inicio nos ubica en
el
espacio del cual
el
personaje se ha alejado,
su
casa,
a la que vuelve todos los años.
Te
veo, ahora, sentado a la puerta de la casa, extendida tu mirada sobre
el azul de los cerros. A tus pies se arrastra una franja
de
sol. Se ha
doro
mido el martillo que toda la tarde estuvo sonando, allí, cerca, tras las
tejas rojas del molino (p. 45).
Utilizando el tiempo presente ubica
al
padre mediante imágenes
visuales y auditivas. Se puede señalar un tiempo cronológico que menta
las horas del día; mañana, tarde, noche. La prosa es intensamente lírica.
11
En el cuento argentino (1959-1970) se lee en
el
prólogo que
re~,ulta
~e
un semi-
nario de crítica literaria dirigido por
el
profesor Eduardo Romano: J?anlel
~oyano
(Buenos Aires, 1930), que vivió en Córdoba
yen
La Rioja, es un
e~cntor
d~1
mtenor
cuya producción narrativa se aleja por completo
de
las acciones locallstas y pmtorescas
habituales en las literaturas de provincias y descubre
-como
Kafka-
la
~alta
de
hum~
nidad contemporánea emergente en cualquier ámbito
-un
pueblo, una
cIUdad,
Paris .
Hablando de la década del 60, Eduardo Romano y otros, expres.an: ':En este
período comienza a destacarse la producción de varios escritores del
m~en~r
cuya
práctica literaria se distancia sustancialmente del regionalismo en sus
masldlváersb~s
. , t t s se hacen presentes os m 1-
matices [ ... ] pues aunque de alguna manera en sus ex
o.
h
' .
t'
nificaclones que van muc o
tos en los que crean sus obras, sus mensajes proyec
~n
slg
."
más allá del color local, del costumbrismo o de la cnttca socIal .
96 MAIÚA ROSA CALÁS
DE
CLARK BAAL.
uocvm.
2013
Se trata,
lo
sabemos en el segundo parágrafo, de
uno
de los siete herma-
nos del matrimonio que destruyó la muerte de su madre.
Habitar oníricamente la
casa
natal
-explica
G.
Bachelard-
es más
que habitarla por el recuerdo, es vivir la casa como la habíamos soñadd2
La
casa
es el sinónimo natural de pueblo o ciudad.
En
111
añoranza
del padre carnal y de su espacio-tiempo, subyace la
necesidad
de
reintegrarse a
su
origen, a su
casa
natal de la que partió y
a la que regresa. A diferencia de los cuentos de Juan Rulfo,
por
ejemplo,
cuyos personajes, sus hijos
"nunca
encuentran a su
padre"13;
en
este
cuento de Ángel
María
Vargas, lo encuentra, incluso regresa a su casa
en
la
que
solo vive su padre.
Todos
los
afios
vengo a tu casa y mi visita dura tres meses.
Un
simple
profesor
de
geografla
no
puede hacerle a
su
padre una visita más larga.
Todos
los
afios
sucede
lo
mismo. Nos abrazarnos el primer día, después
dialogamos la segunda semana, y el resto
de
las vacaciones
lo
pasamos
corno esta noche: sumergido cada uno en
mismo. ¿Para
qué
hablar?
Nuestra vida tiene un solo cauce (p.
49,
parágrafo
7)14.
Inclusive hay muchos
fragmentos
en
los que el personaje se plan-
tea
cuestiones existenciales tales
como
el paso del tiempo, la vida, la
relación
padre-hijo,
la muerte, los recuerdos, entre otros.
Así
leemos:
Yo
no
quiero destruir este silencio. No te veo; pero tu imagen está a
mi
lado.
que piensas
en
y
en
todos tus hijos. Por
eso
no
quiero turbar
tus pensamientos. De seis hermanos, yo soy
el
único que
ha
heredado
tu amor a la soledad.
Te
sientes feliz, a la puerta
de
tu casa, en seguirle
el rastro a las estrellas, y yo también
me
siento feliz
de
estar aquí en
el
patio, dejando pasar
la
noche entre mis dedos:
un
mar que inútilmente
quiere agotar
el
cuenco de mis manos (p.
47
parágrafo 3).
Mi vida prolonga tu vida. Sin embargo,
me
siento encerrado en tu exis-
tencia. Has crecido tanto, mi corazón te
ha
agrandado tanto, que ya mi
vida
no
puede desligarse
de
la
tuya y siendo su prolongación y debiendo
12
Peralta, Violeta;
Befumo
Boschi, Liliana. Rulfo: La so/edad creadora. Fer-
nanda
García Cambeiro. Colección Estudios Latinoamericanos, dirigida por Graciela
Maturo.
Buenos
Aires, 1978,
p.
144 Y
sigo
13
Peralta, Violeta,
Befumo
Boschi, Liliana, op. cit., p.
54.
14
Los
parágrafos
han
sido enumerados
por
para
un
estudio más claro y ajus-
tado
al texto.
BAAL.
LxxvnI.
2013 ¿QUIÉN OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS197
alejarse de ella, no soy más que un hilito
de
agua que corre entre
las
piedras de
la
montafia ... (p. 47).
A diferencia
de
sus
otros
hermanos
que han cumplido su destino, se
han
alejado
de
la
casa
paterna
pero
"nunca
más
retornarán".
Las
imágenes
auditivas, visuales, los
sintagmas
claves como sol,
silencio, el
rodar
de la
aren
ita,
esos
leves rumores, luna color añil, luna
azul, atraen
una
vez
más
los recuerdos y entre ellos, su madre ya muerta
y su
padre
más
joven:
"En
esos
leves
rumores,
con que tantas cosas se
hacen
en
tu
casa,
está
tu
vida.
Un
gesto antes que
una
palabra. En aquel
rincón
donde
ahora
se
apilan tantos
sacos
rebosantes de harina, me has
dicho
que
mecía
mi
madre
nuestra
cuna. Tus
manos
de quebracho nos
rozaban la frente. A
tus
hijos
jamás
los besaste. Tus manos de quebracho
acariciaban
más
que
un
beso"
(p. 48).
El
personaje,
actor
y testigo, "el
pobre
profesor de geografía",
va
rescatando el
paso
del
tiempo
entre
sus recuerdos y la realidad actual;
ve
a
su
padre
joven
y
actualiza
el
pasado
y nos hunde
en
su presente
en
el que
se
plantea
a
mismo
su relación
con
él.
Memoria
y presente;
reencuentro consigo
mismo,
conciencia de sentirse fracasado, y
una
vez
más
el retorno a
su
infancia.
En
el cuento hay
un
permanente ir y venir
del
pasado
al presente, del angustioso paso del tiempo y la necesidad de
respuestas a
sus
interrogantes; su
vida
que
se
consume
y la conciencia
de que
no
habrá
respuestas
para
sus
profundas
preguntas:
Quiero decir que mi vida desaparece ante
mismo.
Toda
ella
ha
po-
dido haberse deslizado
en
esta hora
de
meditación
en
el
patio lunado ...
Pero mi angustia
-yo
no
si
me explico
~I~ramente-.
nace
de
ver.to~
talmente acabada mi vida. Que
yo
no he
VIVido
en
el
tiempo, o mejor.
que
el
tiempo no ha querido tomarme
en
cuenta
(p.
52).
Vuelvo
mi
vista hacia
el
cuarto donde descansa
mi
padre.
¿~uede
com:
.
.'
t ?
Yo
no
se
prender un vulgar profesor
de
geografla
su
propia
eXls
encla.
pára qué
he
nacido. Ninguna de las terribles preguntas
que
hacen
los
98 MARÍA ROSA CALAS DE CLARK BAAL, LXXVIII, 2013
hombres levantar su frente a las estrellas, puedo responder. Tampoco
ningún hombre las ha contestado hasta ahora (p.
53).
Lo importante es que este hijo piensa que solamente su padre
COn
la serenidad que
lo
caracteriza es
el
único que Conoce "las respues-
tas de esas terribles preguntas que ningún hombre ha contestado" y
concluye:'
Yo
lo
veré alejarse desde
la
puerta de casa, apoyado en mi bastón,
ar-
diéndome un poco
los
ojos cansados bajo mis gafas azules. Sentiré el
deseo
de
hace cuarenta
afios:
pedirle que
me
lleve
al
monte, para que
derribe un quebracho,
le
parta las entrañas y colme las manos
de
su
hijo, de cera, de flor y
de
miel.
Mi padre gaucho puede hacerlo.
Yo
no.
Tengo cincuenta afios y soy un
vulgar profesor
de
geografía (p.
53).
He ido recorriendo a
10
largo del cuento, del desarrollo narrativo,
del espacio, del tiempo de los recuerdos, a
Un
presente en
el
que
el
narrador personaje confiesa sentirse fracasado; del paso del personaje
observador en
el
que al tú, pronombre personal y posesivo
le
sucede
el
yo que entiende solamente su fracaso. La gran cantidad de imágenes
poéticas hacen que mi respuesta o conclusión emocional predomine ante
la respuesta intelectual. Soy consciente de que debo sobreponerme. Al
analizar
el
lenguaje poético en estos textos podré encontrar
la
captación
de la relación fundamental entre
el
hombre-escritor y su lenguaje.
La acción del cuento El tormento de Eligio Chacoma se desarrolla
en
el
campanario de
Una
iglesia en la que un niño oficia
de
campane-
ro;
en el interior de la iglesia se encuentra Eligio Chacoma, personaje
principal, que realiza todas las tareas necesarias, y en
el
afuera,
Un
cementerio:
Eligio Chacoma sigue cavando. Por un peso y la comida tiene que
emparejar un rincón del cementerio, partir leña, encolar los bancos
de
la iglesia, curarle la tristeza al caballo del cura y fregar unas pailas
de
cobre para hacer hervir, más tarde, un poco de arrope (p.
58).
Una
vez
más la pobreza,
Una
vez más el tiempo que retorna en
los recuerdos de Eligio Chacoma, Su mujer ha muerto en sus
manOS,
BAAL, LXXVIlI, 2013 ¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
99
él
la
mató,
él
revuelve
la
tierra
del cementerio,
"crujen
los huesos
deshechos",
piensa
que
son
de
su
mujer
de la
que
queda
solo un za-
pato.
"Harinita
se
ha
güelto la pobre.
Apenas
si le queda un zapato".
Ella le fue infiel.
En
un
momento
una
serpiente
"se
desliza sobre
sus
tobillos".
Es
de
cascabel
y
logra
matarla. Mientras consigue su
propósito piensa:
Chacoma siente deseos
de
acariciarla. Total, morir ... Vida
como
la
que
lleva,
no
es para que
la
codicie nadie [ ..
.).
Si
supieran
que
él,
tan luego él, anda azacanenado
de
pueblo en pueblo por
un
plato
de
locro ... Así como la cuncuna roe la simiente,
así
la
angustia
le
roe
el
corazón (p.
60).
Entabla luego
un
diálogo con el muchachito encargado de la cam-
pana. El rostro del niño lo perturba como
"un
recuerdo implacable". El
diálogo
es
muy
parco. A las innumerables preguntas del niño apenas
responde
con
una
o dos palabras. Luego averigua a dónde vive el cam-
panero. Marchan juntos hasta la casa de este. Recorre el espacio interior
que conoce de memoria y descubre que el niño es su hijo. Luego del
clímax, el final.
Chacoma
mata
al niño apretando con furia su cuello:
"Eligio Chacoma se acerca a su hijo por última vez,
lo
besa en los labios
y sale andando lentamente, hacia el cementerio.
Tras
las
tapias silban las víboras ...
(p.
69).
y
una
vez
más
la muerte. Eligio Chacoma
ha
matado a su mujer
que
le
fue infiel con el estafetero. Huyendo de la policía llega a ese pue-
blo sin nombre, en el que debe quedarse porque su mula no puede andar
más. El destino
10
ha
traído allí
por
eso se pregunta -luego de un breve
diálogo con el hermoso niño que toca la campana-, ya que Chacoma
decide refugiarse en la iglesia:
Sin levantar
la
cabeza, averigua: (Chacoma)
-¿Ande'está
su
mama?
El
nifl.o
sefl.ala
el cementerio:
-
Ta
enterraita.
-¿Cómo
se
llamaba?
""Eleuteria.
..
El
martillo deja
de
sonar.
Suspira
el
hombre
y
al
rato
sIgue
preguntando.
1 00
MARIA
ROSA CALÁS DE CLARK BAAL, LXXVIU, 2013
-y
usté qué hace aquí?
-Yo toco la campana.
-¿y
ande vive?
-Aquí
nomás. La campana es mla, ¿usté nunca ha tenlo una campana?
Chacoma, ausente, no contesta. ¿Para qué
lo
habrá traído el destino a
este pueblo?
i:''':
1"
'E~~i~~~"~'
'~~~;:"~~b;~"i~'~i~~~:"~~~'~~'i~'i;~~'g~i~:'iú
n ido, sentado
junto
al
hombre, hunde en la torta sus dientes de ratón (p. 64).
Ahora a la pobreza, la muerte, el destino, se unen los recuerdos y
la tristeza. Recuerdos que atormentan
al
hombre y destino que hace que
se encuentre con su hijo. Pero él la sigue escuchando, duda
si
lo
engañó
"porque no supo qué hacer con su cariño". Continúa con sus monólo-
gos de angustia. La muerta se
le
aparece, beBa, como entre nieblas. Le
habla. A la imagen real del niño
l~
sucede la aparición de su esposa.
Importa
en
los cuentos de Angel María Vargas el tiempo. Hay
momentos
en
que no es cronológico. Pasa como los recuerdos y los
raccontos: "Ya el tiempo no existe. Los años muertos han sucedido en
un segundo. Vive, ahora, por segunda vez, el día de su desgracia. Toda
su alma sale ronca de su pecho ...
".
Octavio Paz, al hablar de los mejicanos expresa:
"Y
si no todos
somos estoicos e impasibles
-como
Juárez y Cuauhtémoc- al menos
procuramos ser resignados, pacientes, sufridos.
La
resignación es una
de nuestras virtudes populares"15.
En este breve fragmento encontramos imágenes visuales, auditivas,
una comparación, cenestesia, personificación y animización. Estos re-
cursos de manera alguna interrumpen la narración. Son los personajes
y el lenguaje del narrador los que sostienen y enriquecen la prosa, sin
que la acción disminuya su importancia.
"Chango sin espuelas" se estructura en dos partes.
El
cuento
se
inicia
con un verbo impersonal en tiempo presente y este tiempo es
el
utilizado
en toda
la
narración. El espacio es descripto sin mediación alguna y en él
van apareciendo los personajes, esta vez la mayoría son niños.
15
Paz, Octavio. E/laberinto
de
/a
soledad. Colección popular. México: Fondo de
Cultura Económica,
1959.
BAAL.
LXXVTTI.
2013
¿QUIEN
OLVlDÓ
LAS
ESTRELLAS7
101
La
~p~a
ahora es de una escuelita de campo, pobre, muy pobre,
no
d~
una IglesIa
~o~o
en el texto anterior. Hay un personaje principal,
BautIsta, que se dlstmgue de los otros "changos escueleros". Antes, apa-
rece la criad ita de la maestra,
"la
Teresa",
la
negrita amada por todos.
Ella tiene la misión de hacer "gemir la campana en lamentos
de
bronce"
"colgada del largo tiento de
vaca
anudado al badajo ...
".
.
Los niños llegan a la escuela en burros cuyas alforjas
se
llenas con
"libros sin tapas y cuadernos ahumados". Todos ellos llevan espuelas
menos uno, Bautista. El día en que transcurre
la
acción los niños, ade-
más de sus útiles escolares, llevan con "gran cuidado" unos paquetitos.
Son los regalos para la maestra, Aurora Galleguillos, en
el
día de su
cumpleaños. Solo Bautista, el más pobre de todos, no lleva su regalo y
lo
traen en ancas. Con sus seis años apenas, sueña con ser grande y llevar
algún día espuelas, aunque sea una, en su talón derecho. Admira a su
maestra y en dos magníficos retratos, él mismo marca las diferencias
con su madre:
Él
nunca ha imaginado
que
las
maestras,
¡no!
"su" maestra,
fuese
tan
buena y donosa. ¡Cómo
le
gustaría vivir
en
su
casa,
para estarla
con-
templando las horas,
los
días,
los
años
enteros!
Le agrada verla cuando escribe. ¿Por
qué
formará
un
arco
con
su
dedc
meñique cuanto toma
la
pluma? ¿Por
qué
sus
manos,
su
rostro,
sus
cabellos serán tan perfumados?
Él
siente
el
hálito
de
muchos
aromas
florecidos
cuando ella inclina
su
rostro hasta
rozarle
la
cabeza
siguiendo
el
deletreo
de
su libro, señalándole una vaca,
un
oso,
una
mula.
¿y
su
voz?
Es
mucho
más
hermosa
que
la
voz
de
su
madre hasta,
ayer,
para
él
incomparable
(p.
77).
"Bautista es torpe.
No
puede leer ni escribir". Pero la maestra es
"tan
buena" que no se fastidia
jamás
al
ver tanta
torpez~.
. .
Mientras el niño Bautista (la voz narradora, ommsclente) va
mI-
rando los
reg~los
que
~ada
"ch~ngo"
ha traído para
la
señorita
~n
el
día
de su cumpleaños. Uno le regala un clavel, otro, una
flor.
del aIre,
~tro
saca de
su
bolsillo una rosa marchita, un cuarto
le
obseqUIa un
queSIllo;
Plácido Juárez, con sus doce años, el hombre de
la
escuela,
le
acerca
"una
maravillosa flor de cardón, intacta, esplendorosa".
102 MARÍA ROSA CALÁS
DE
CLARK BAAL. LXXVIII. 2013
Plácido Juárez, vendedor
de
agua
en
barriles cuando
en
la
estación dis-
tante cuatro leguas
no
hay
otro manantial
que
el
grifo
de
los
tanques
del
ferrocarril, vuelve a su asiento llenos sus ojos zarcos
de
satisfacción.
Si
no
fuera este Plácido Juárez,
los
pétalos
de
la
flor ya andarían rondando
por entre las pichanas
del
monte
(p.
79)16.
Medardo
Bazán, "el Quirquincho",
saca
de
su bolsillo
Un
paquetito
húmedo, envuelto en su pañuelo, son cuatro huevos color violeta, huevos
de
"yuto"
(perdiz
menor) relucientes como
enormes
amatistas. Con
un
rasgo humorístico,
van
desfilando todos los niños
Con
sus regalos hu-
mildes
que
en
poco
tiempo
cubren
el escritorio
de
la maestra.
En
tanto
Bautista
sufre
por
no haberle podido
traer
nada. En su
imaginación
desea
convertirse
en
cualquier cosa
que
pudiera ocultarlo.
Pero la realidad del
aula
es otra.
Allí
está
"el retrato
de
Sarmiento col-
gado
en
la
pared
¡Qué
enorme
vergüenza
siente Bautista! Y lo
peor
es
que
ese
señor
del retrato debe
estar
terriblemente enojado con él.
Hay
que
ver
con qué desprecio lo mira. Y tiene razón. Venirse con las manos
vacías,
nada
menos
que
en el
cumpleaños
de
su
maestra"
(p.
81).
Más
adelante y
siguiendo
con
las elucubraciones
que
Bautista
se
hace a
mismo
hay
otra
alusión al
cuadro
de
Sarmiento:
"El
retrato es implaca-
ble.
Enseguida
moverá sus
gruesos
labios, este gestudo señor Sarmiento
para
retado
como
se
reta
a
un
peón".
Mediante
una
sintaxis
simple,
continúa
el soliloquio
de
Bautista:
iAh
...
si
no
fuese tan pobre!
¡Si
no
fuese tan
nifío!
Un
zorro
le
habría
traído a su maestra, cazado con sus propias manos. Pero mucho menos
hubiera sido un cuero
de
león y otro
de
guanaco, muertos a bala, o una
bolsa
de
plumas
de
avestruz o si
no
miel, miel
de
palo que habría saca-
do a hachazos
de
los
árboles,
él
solito (p.
82).
El
narrador
en los párrafos
que
siguen utiliza,
en
boca del niño, in-
terrogaciones retóricas, exclamaciones.
Ahonda
en
los sentimientos del
chico
pobre. Llega la
hora
del recreo. Todos los chicos salen. Bautista,
no.
La
señorita
Aurora
se
acerca
y lo
empuja
suavemente hacia afuera.
"Pero
Bautista
no
se
mueve". Transcribo el desenlace porque es
una
16yo
misma
he
vivido
esa
realidad
varias
décadas
después
de
esta
publicación,
en
un
pueblo,
ahora
ciudad
de
Chepes,
provincia
de
La
Rioja.
Quizá
por
ello
soy
la
primera
asombrada
por
la
minuciosidad
de
las
descripciones.
BAAL.
LXXvrn.
2013 ¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
103
muestra real y concreta de lo que ocurre en muchas escuelas rurales
aún hoy: '
Por
fin.
con
la
decisión
de
quien resuelve
su
propia sentencia,
hurga
en
el
bolsillo
de
la
blusa donde
~u
madre
le
ha puesto
el
mísero
desayuno,
y después, en un gesto
herOico,
saca
la
mano
y
le
ofrece a
la
maestra
un pufíadito
de
chicharrón.
-Yo nada l'hi regalao, nifía.
Tome
...
Y
la
pequefía mano
que
entrega
la
ofrenda, tiembla
como
una
ulpishita
asustada
(p.
84).
Como
hemos visto
hasta
aquí cada uno de los personajes, hom-
bre, mujer o
niño
exhiben
su pobreza, no hay quejas, pero tampoco
esperanzas.
La
muerte
es
vivida
como se vive la vida. El soliloquio
es
un
medio de expresión
de
actores perfectamente descriptos con
todos los detalles. Los retratos físicos abundan, los rasgos caracte-
rísticos pintados,
en
ocasiones resultan humorísticos. El hombre,
según S. Kierkegaard,
en
la
medida
que existe aparece corno "ser en
situación"17. También los recuerdos son tristes, corno
lo
es el entorno,
en las descripciones, la naturaleza es vista a través de los sentimientos
de los personajes. Así se lee
en
"El
tormento de Eligio Chacoma": "Y
para que todo sea
más
triste, de rato en rato, por entre los harapos
dt.
las nubes, se filtra un pálido rayo de sol, tan pálido que solo sirve para
llorar ausencias" (p. 66), Y
en
"El
chango sin espuelas": "La mano de
la maestra es más suave que el pelo del ternerito de dos días. ¿y las de
su madre? Rotas, ásperas, tiznadas siempre por ollas, porque ella es
piona, señor, piona
de
cocina y nunca, nunca podrá mandarlo a la
escuela
en
un
burro propio" (p. 78).
En
estos pensamientos del pequeño Bautista, con sus .seis años,
~a
se advierte la resignación;
es
pobre, ha nacido pobre y Vislumbra, sm
pensarlo por su escasa edad, un futuro de pobreza.
En el cuento
"Una
vieja contra reembolso", la acción está centrada
en las penurias que sufre una "vieja" que debe viajar en ómnibus hasta
el
lugar en donde trabaja su hijo. Le han contado que este ha muerto y
no tiene, ni siquera para pagar el pasaje a fin de ir a verlo.
17 Peralta, Violeta, Befumo Boschi L.,
op.
cit.
pp.
20,
21.
I 04
MARiA
ROSA CALÁS DE
CLARK
BAAL. LXXVIII. 2013
-¿P'ande va sefiora?
-Pa
la curva'el suri.
--Son
do
pesos clavau.
-Yo
voy
as!
nomás.
-¿Así
nomás?
¿Y
el boleto?
-Lo
v'a pagar el patrón de m'hijo.
- [ ... ] Al pobre
lu
ha'plastau un quebracho (p.
88).
Luego de un diálogo con el guarda, el conductor
le
pennite viajar y el
guarda expresa: "¿Así que la vieja va contra reembolso? Ja ...
ja
...
ja
...
!".
Destaco una vez más el tema que se reitera en toda la narración:
"Los cabellos canosos huían del pañuelo que ceñía su cabeza. Tímidos
ojos de pobre, los suyos. Hay un cansancio de siglos". Y el entorno sufre
con ella: "Los montes atormentaban a la vieja con su risa. Una risa en
gotitas de rocío. Celebraban la muerte del hachero".
En síntesis, luego de un penoso viaje en el "galgo comercial", la
madre llega al lugar en el que ansiaba ver a su hijo, aunque estuviera
muerto, y se encuentra con Pedro Chancay
-así
se llamaba aquel- esta-
ba vivo, de fiesta con sus amigos.
El
muerto llevaba el mismo nombre
que su hijo. Borrachos todos y este también,
la
trata
ma~
muy mal, hasta
da:le
"un
chicotazo que la hizo trastabillar". La anciana debe regresar
por el mismo camino que había hecho para llegar, pero ahora un camión
la acerca hasta el lugar
en
el que debe tomar el "galgo comercial". Y
regresa en el mismo asiento, el último. En tanto se
le
escucha decir al
guarda: "¡Zas!
Ya
güelve el 'contra reembolso"'.
Con una reiteración anafórica referida a la anciana Ángel María
Vargas marca la antítesis dolor/alegría y refiriéndose a ella expresa el
narrador: "Le dolía el cuerpo,
le
dolía el alma,
le
dolía terriblemente el
rebencazo de su hijo; pero sus huesos temblaban de alegría. Una alegría
infinita ...
" (p.
103).
"La felicidad" es el cuento que obtuvo la distinción de ser publicado
en
el
diario La Prensa de Buenos Aires en
1939.
Como ya
lo
anticipé
se
presentaron a ese concurso 4752 trabajos de los cuales escogieron
2}l8.
'R
En
los días en los que encaro este estudio, ocurren las tristes inundaciones en
la provincia de Buenos Aires.
BAAL, LXXVIII, 2013 ¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS?
105
Un narrador observador, por fuera del cuento, relata las peripecias
de un pequeño pueblo llamado
"La
Vinchuca", que ni siquiera figuraba
en el mapa, Hay topónimos como Villa Unión, La Rioja o Chilecito,
lo
cual permite al lector
-como
en pocos otros cuentos
de
este volumen-
ubicar al menos la provincia. Los pobladores son muy pocos y entre
ellos se encuentra Abud, un árabe como tantos de
los
que vinieron a
afincarse en el Noroeste de la República Argentina. Esa
es
la razón
de
mi nota al pie anterior. Veamos,
el
pueblito se encuentra
muy
cerca
de
un río y un mes antes de las tormentas
de
verano, "se reunían sus quince
pobladores en cada de Abud". Importa por la vigencia del tema y
de
los
diálogos de sus personajes, escuchar a Malamer por ejemplo:
-Brimero
se come, disboes se biensa. La correntada vieni bronto al
bobéelo. Si viene bara la otra mes. La defensa me hizo
la
gobierno e
sin defensa al bobéelo no buede vivir. ¿Ostede no
la
biensa?
(p.
111).
Deciden mandar un telegrama a Villa Unión "para que
de
allí
lo
transmitan a
La
Rioja. Diremos que
La
Vinchuca está en peligro inmi-
nente". Discuten, aluden a que envíen, pues resulta más conveniente y
barato, una carta.
y como todos los afios, se hacía una nota copiada con puntos y comas
del borrador del afio anterior que por la misma estafeta
de
Abud Mala-
ner salía hacia La Rioja. Después, pasaban
los
días y todos se olvidaban
de la nota. Cada habitante de La Vinchuca, como el caracol en
su
casa,
volvía a hilvanar los sueños de felicidad. Vivían cerca de la cordillera,
perdidos entre médanos y pedregales; pero cada uno de ellos arrullaba
un suefio
en
su corazón (p.
111).
Luego se leen los sueños de cada uno
de
seis habitantes,
~nh~~os
y
ansias de no muy fácil realización; la creciente llegó. La
d~scnpcI?n
es
minuciosa y escalofriante. Todos los habitantes
del
puebhto
s~fner~n
el desastre. "Todo el pueblo estuvo mirando "las creces". NadIe podla
atajar el río.
La
gente volvió a las casas. "Ya
no
hab!a peligro hasta
.el
otro año". El río crecido había desparramado esencIas
de
poleo, chll-
106
MARÍA
ROSA CALÁS DE CLARK BAAL, LXXVIll, 2013
chila, incayuyo y tomillo, Con cenestesias y un diptólogo
l9
resumen
el
narrador
el
resultado de la creciente:
Una dulzura amarga silenció la angustia de la madre y el nifio. Ahora
que nada tenían parecían tan resignados y tan indiferentes como los
otros. El único que volvió preocupado fue Pascual Chancalay, seguido
por.
sus galgos que tiritaban mojados. P'al
afio
le
tocaría a él (p.
112).
Otra vez con sintaxis simple, oraciones muy breves y la abundan-
cia de imágenes visuales, auditivas, olfativas y comparaciones entre
otros recursos como la alternancia entre verbos en pretérito perfecto
simple e imperfecto del indicativo,
lo
narrado transcurre con la acción
en primer plano. Pero no es esto solo
lo
que interesa al autor. También
los retratos físicos y la existencia psíquica de los personajes son des-
tacables. El hombre en todos los cuentos de este volumen está en pro-
funda relación con el paisaje. Llaman la atención, además,
los
nombres
propios y sobrenombres tan característicos del interior
de
provincias:
doña Circunstancia, Remigio Quintana, Pascual Chancalay, el jorobado
Risita o Airosa Ortega, por ejemplo. Son vidas profundamente huma-
nas viviendo en una naturaleza hostil e implacable.
El
futuro siempre
es
el
mismo.
"Morirse en verano", cuento publicado en el diario La Capital
de Rosario, el
23
de junio de
1957.
Fue puesto en escena por la actriz
China Díaz bajo la dirección de César Torres y en televisión (Canal
9,
La Rioja) por el teatro estable municipal bajo la dirección de Manuel
Chiesa.
Con un narrador omnisciente, resaltan en el espacio las imágenes
térmicas y el tiempo que transcurre según los momentos del día: "Ya
pasó
el
medio día y ya es media tarde". La intensificación semántica es
lograda por la reiteración de sintagmas en las que menta el calor propio
de los llanos riojanos en verano: "El sol, sin lástima,
se
vuelca entero,
todavía, en cataratas
de
fuego. El barrio agobia bajo
la
mole hirviente.
19
El
diptólogo consiste en
el
enlace de dos vocablos por
lo
general
sustanti~os,
uno concreto y otro abstracto; maridaje entre
lo
visible y
lo
invisible,
entre}~
tan~lble
y
lo
imaginario, ambos términos
se
alumbran mutuamente. En este caso
SilenCIó
la
angustia",
BAAL,
LXXVIII,
2013
¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS? 107
[
...
] y el polvo
también
quema.
[
...
] El sol se ensaña
...
Un calor de cua-
renta
grados
ha
convertido
el aire
en
plomo
...
" (p.
131)20.
Los personajes principales son
una
anciana y sus vecinos.
El
esposo
de
aquella
ha
muerto.
La
mujer
prácticamente es la única que habla, y
pide a quienes la rodean que lloren.
Una
vez
más
asistimos a la antítesis
VIDAIMUERTE.
Hay
interrogaciones retóricas que aluden a los mismos
temas
y motivos
de
los
cuentos
anteriores. La angustia ante la muerte y
en
soliloquios, los planteos del misterio de la vida.
La
filosofía popular
trata
la
angustia
del personaje.
¡Qué cosa más fatal! ¿Pórque se tenimos que morir? M'ver, oigan y
opi-
nen. Dentes
del
cascarón
le
dicen a una: "Salte pajuera. Vay'al
mundo".
Tiene que vivir. Y usté anda rondando y trajinando año tras año hasta
que se
le
baja
el
copete. Y un güen día, haya pecao o
no
haya pecao,
la mesma voz
le
dice: "Se acabó
el
baile. Salga
del
mundo". Y
áhi
stá.
Vean
en
lo
que venimos a parar. Tanto trabajar a
la
macana ...
Ay
... yi. ..
i.
..
i ... i ... i (p.
132).
La
función apelativa se
une
a la expresiva en el largo monólogo de
la
esposa
de
Castañeda.
Y la pobreza, que muestra la
cruda
realidad,
seguramente quiere resaltar la visión del autor. Así pone en boca de la
mujer la relación entre pobreza-política. Hablando de su marido muerto
expresa de qué
manera
reemplazan a
un
hombre como su esposo que ha
trabajado
en
la policía.
Patente
lo
tengo en mi vista cuando usaba I'uniforme y cargaba mache-
te en la cintura.
Si
le
habré lustrao con ceniza
el
puño [ ... j.
Me
acuerdo.
Hasta cabo primero ha lograo.
Un
día
me
le
dicen: "traiga
I~
rop~".
Y
ponen por
él
creaturas
de
veite años. Como
si
un
hom~re
seno
no
J~~ra
mejor polecía. Viene un gobierno, ajuera; viene otro,
aJuera.
La
polItlca
no
es pa pobres. Siempre
la
patada. La sufren
los
grandes
¿no
la
van
a
sufrir los chicos? (p.
134).
y
en
otro momento:
,
.'
d . 'as como La Rioja, Cata-
20 Este calor sigue caractenzando
el
clima e provIncl
marca o Santiago
del
Estero.
108 MARIA ROSA CALÁS
DE
CLARK BAAL. LXXVIII. 2013
Gracias
por
las
smas
que
me
priestan con tan gUena voluntá. Perdonen
mi
pobreza. Tápense la cara para no verla.
Rimos
vendio tóito. y no llegaba la jubilación. El doctor Trapalero
hacia los trámites.
Pe{donen sef'iores, questén paraos. Perdonen
mi
pobreza. Al fin y al
cabo los ricos tamen son pobres. Nos
mur
irnos igual y nos pudrimos
igual (p. 136).
Al final para vestir al muerto usan, al no tener nada "decente", un
sobretodo, regalo del doctor Trapalero que
ya
lucía viejísimo.
He aquí la misma relación a la que antes me referí:
Luce el dijunto
una
elegancia que
jamás
tuvo en vida, cuando visitaba
diariamente "el comité" de su protector.
[oo.]
Si
no fuera porque el so-
bretodo
no
tapa el cuello abierto de la camiseta, parecerla Castafieda
un
senador nacional (p. 137).
Los temas de estos cuentos de Ángel María Vargas no difieren en
11'
descripción
de
la propia realidad social e histórica, que, por distintos
motivos, pueden narrar otros escritores de las literaturas de Hispa-
noamérica: Augusto Roa Bastos, Miguel Ángel Asturias, José María
Arguedas o Gabriel García Márquez, por citar solo algunos. Por ello
el
crítico uruguayo Ángel Rama dice: "el escritor ha ingresado
al
lenguaje
mismo de sus personajes''2I. Aunque el texto que estudio no
lo
juzgo
de denuncia, sino de una pintura de la realidad que, al mismo tiempo,
evidencia
la
visión de mundo del autor que ha creado
su
propio lenguaje
y en consecuencia, su propio estil022 Como consecuencia de todo esto
los cuentos de Vargas expresan la realidad identitaria del Noroeste
argentino, que también forma parte de la Nación que "fue concebida
como federal".
Con un narrador personaje,
el
cuento "Uste es maistro, usté hay
saber", relata las peripecias de un joven maestro que, por trabajar en
lo
21
Estudio preliminar
de
Ana Becciu
en
Contar un cuento y otros relatos.
Augusto
Roa Bastos. Buenos Aires: Editorial Kapelusz
S.
A. 1984.
22No
quiero encasillarlo en "la ambigüedad
del
término realismo
[oo.]
el
término
sirve
hoy
para designar cualquier obra ...
",
en
Becciu, Ana,
op.
cit.,
p.
16.
BAAL,
LXXVIII,
2013
¿QUIÉN
OLVID6
LAS ESTRELLAS? 109
que
es
su vocación, acepta
-casi
por obligación- el cargo en un lejano
lugar de la provincia que, en la ficción, se llama Sapo Muerto. Tras
~nnumerables
peripecias.
rela~ad.as
y descripta, una geografía inhóspita,
mcluso cuando en el palS eXlsha el ferrocarnl que unía La Rioja con
San Luis, el narrador se detiene en el tema obsesivo: la pobreza y la
geografía, entorno
en
el que se mueve el personaje.
Si.
Tenia
que
ser Sapo Muerto. Las
sefias
que
me
dieron
en
"El
Tripe-
ro",
última estación
del
ferrocarril a San Luis, coincidían:
al
paso
lento
del
caballejo, llegaría como a
las
once
de
la
noche,
a
un
bosquecillo
de
algarrobos, estarían
los
seis
o siete ranchos
de
Sapo
Muerto,
frente
a
un
rio
seco, un cauce infinitamente desolado.
Todo
había
sido
así.
Más
aún.
En
el
centro
del
villorio encontraría
el
tala. Y allí estaba
sobre
mi
cabeza
el
semillero
de
oro
de
la
Vía
Láctea. Viajar por ella,
con
mi
carrindanga, salpicado
de
cielo y
de
estrellas,
me
hubiera resultado
menos fastidioso
(p.
142).
Otra
vez, con el cansancio y "el silencio de siglos", en
su
angustia,
el maestro recuerda a su padre muerto hacía muchos años. Todo
lo
que
atañe al personaje forma parte de su yo subjetivo, de su destino personal.
Entre la realidad y los recuerdos, entre su cansancio y sus deseos
de llegar, arriba a Sapo Muerto. Los escasos habitantes
lo
sorprender
despiertos, "espiándolo". Llega a una casa y luego de ser recibido con
un: "¡Bienháiga,
por
fin!", aparecen como "sombras grises" muchas
mujeres. Éstas se encargan de desatar la bestia que
lo
había traído y
lo
alojan
en
una pieza del
"único
rancho de adobes" de Sapo Muerto.
Se duerme por el cansancio y en apenas una hora de sueño vuelve
a recorrer el trayecto que lo había llevado hasta allí. Ahora
q~e
la
descripción del sueño semeja al realismo mágico. Vuelve a la reahdad
despertado
por
"seis o siete rostros de mujer". Luego se despliega el
tema central.
Una
mujer
está
por dar a luz. En Sapo Muerto no hay
médico. El maestro anterior a este
joven
hacía de todo, incluso de
médico. Veamos:
-¿Así
que
Balmaceda curaba?
¿No
hay
médico
aquí?
-Nai,
sefior,
¿qué
v'haber?
Tamos
desamparaus.
Si
s'enfermamo~
nos
curamos
con
un
sebito
y
si
nos
morimos,
el
dijunto
se
va
solo
camman-
00
al
cementerio
(p.
147).
110
MARÍA
ROSA
CALAs
DE
CLARK
BAAL. LXXVIll. 2013
y más adelante recuerda lo que
le
había aconsejado Balmaceda.
Hay como treinta niños, en edad escolar, a la redonda. "Los hombres se
hacen ver poco pues viven de las vacas y las cabras ajenas". Creen que
el maestro de escuela sabe todo. "En su inmenso desamparo, el maestro
es para ellos la encarnación misma de la Providencia".
El centro del relato se resume en la situación que se le presenta al
maestro
para
atender a Gorgonia a la que hay que "acomodar al niño
por
nacer". Le ruegan ayuda argumentando que "los máistros lo saben
todo". Las mujeres
ya
hicieron cuanto podían. Lo acosa la desespera-
ción, vuelven a su memoria las palabras de Balmaceda: "Nunca podrás
negar nada de
lo
que te pidan. Están solos en el desierto. Entre el salitral
y el bosque. Si te piden la vida tendrás que darla". Las mujeres lo lleva-
ron casi en andas hasta el rancho de Gorgonia.
La
narración es interrumpida por descripciones minuciosas. Las
mujeres semejan el coro de suplicantes de la tragedia.
Ubicada Gorgonia, las mujeres vuelven a repetir: "Tóquela, señor,
tóquela. Hag'algo
por
ella. Usté hay saber curar. Los máistros saben de
todo". Frase esta última que reiteran una y otra vez.
"En
todas aquellas
pupilas ansiosas latía una llama "de desesperada esperanza". Sabía el
joven que había que luchar contra
"la
fatalidad", contra la "casualidad",
contra el "destino". Hasta que, por fin y luego de
una
pormenorizada
descripción del rancho, las mujeres hacen buscar a la "Panchita": esta
llega y entre todas lo obligan a presenciar una escena que jamás hubiera
imaginado. Las mujeres le ruegan ayuda, el maestro sufre; el niño tenía
conciencia
-pensaba-
de "su cobardía y desfachatez". Entiende que
debería continuar representando su "papel" aunque no lo supiera. En
tanto piensa:
Dos
afios
de
antesalas
al
caudillo Ruperto Guanaja -prestigioso analfa-
beto--
me
había costado mi designación
de
maestro en
Sapo
Muerto.
Me
hizo dar mil vueltas y a
las
cansadas
me
dio
el
nombramiento,
después
de
hacerme firmar mi adhesión a
su
partido.
Si
me
iba
de
Sapo
Muerto
-lo
pensé
en
un
relámpago-, tendría
que
hacer antesalas, por otros
dos
afios,
o tal
vez
más, a
Don
Ruperto Guanaja.
Me
embadurné
el
rostro
con
todos
los
colores
del
cinismo
(p.
156).
Una vez más la política se inmiscuye en el relato. El maestro se
decide, por la fuerza de las circunstancias, a ayudar en el parto del que
BAAL, LXXVITI, 2013 ¿QUIÉN OLVIDÓ LAS ESTRELLAS?
111
ya
se
h~bía
hecho cargo "la
P~nchita",
Todos colaboran: "Comprendí
que estabam?s celebrando un
nto
o un ceremonial en
el
que
yo,
recién
llegado, debla colaborar aunque solos fuese con mi ignorancia. Era
el
viejo ceremonial de la vida recibiendo a la vida" (p.
156).
La
técnica narrativa de A. M. Vargas transfiere la realidad
23
a la
ficción y logra así una atmósfera de maravilla: " ...
el
nacimiento
de
un
niño, es lo mismo que extender las manos para recibir un mundo o una
estrella".
En los cuentos "El poeta" y "El código y
el
toro",
el
autor acentúa,
a mi juicio, sus extraordinarios dotes de narrador. En
el
primero, los
personajes son sus niños pequeños, hijos de un veterinario y
la
muerte,
otra vez presente, es la de un pajarito.
El
entorno es
el
mismo, la reali-
dad geográfica textualizada con imágenes poéticas, reafirma la actitud
del autor de consolidar su intención de inspirarse en un locus regional
que
le
es absolutamente conocido. Costumbres, hábitos, creencias,
la
concepción de la vida y la muerte, la exhibición
de
la pobreza, narra-
dos con una prosa expresiva, muestran con claridad la identidad
de
un
"sujeto cultural''24 regional y americano, que sin habitar la metrópolis
trasciende a la macroregión latinoamericana.
"El código y el toro" es
el
último cuento. Este comienza directa-
mente con la acción: "Cuando escapó
el
toro negro hubo un golpear
de
puertas en todo el pueblo". Los personajes:
el
viejo Anacarsis sufrido
por "el reuma", dueño del animal,
el
comandante
de
policía,
el
sargento
Carrasquilla y el empleado del comandante. Hay dos escenarios, en
el
afuera del pueblo en el que el toro, escapado
de
su
dueño, hace enormes
destrozos, en
el
adentro, "la Comendancia", en la cual cobra impor-
tancia fundamental, el código que "estudiaba
el
señor comandante
de
policía".
23
Me atrevo a afirmarlo puesto que en mis
aflos
de escuela primaria, siendo mis
padres maestros de escuela en los llanos riojanos, sabía
de
esa
realid~d.
El
ma.estro,
según los habitantes del pueblo, era "reservista", abogado, doctor o Juez segun las
necesidades. Hablo de la década de 1940. .
("
"
24
Heredia, Pablo. "Regionalización y regionalismos
en
la literatura
arge.n
ma
,
en
Castellino, Marta Elena (coordinadora). Literatura
de
las regiones argentmas
JI.
Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, 2007.
112
MARÍA
ROSA
CALAs
DE
CLARK BAAL, LXXVIII, 2013
La bestia, suelta; hace todo tipo de destrozos, "¡Los perjudicos, que
hará esta bestia, señor!", El toro destroza cuanto encuentra a su paso,
llega hasta la plaza y aún más, hasta la iglesia. El narrador se detiene en
cada cosa que el toro destruye. Pelea con los perros, y estos vencen a la
bestia. El viejo Anacarsis piensa para mismo: "Malditos perros. Las
crías que pensaba sacar del animal
con
aquellas vacas de su vecino, el
compadre Antenor. Pero hay que convencerse: cuando un pobre sueña
alguna
cosa
buena, eso
es
suficiente para que todo se venga abajo".
La
narración alterna con descripciones y diálogos.
Es
todo muy ágil.
Ejemplifico párrafos en los que
10
que se dice asombra por su vigencia.
El viejo Anacarsis había quedado solos cuando su esposa murió, sus
hijos
"se
fueron a rodar tierras.
Nunca
se acordaron de su padre". Solo
Tormenta, el toro,
era
su familia,
todo
su mundo.
El
comandante
con el sargento Carrasquilla van enumerando y
poniendo precio a todo
10
que el toro y los perros con los cuales había
peleado rompieron y
comienza
a
sacar
las cuentas:
-Aquí vas a pagar todo, con cura o sin cura. Seguí Carrasquilla. Por
un sable
de
la autoridar, que secuestraste a
la
jueza, doble delito ...
Quinientos pesos por
el
sable roto y quinientos más por quitárselo
al
soldao ... A ver, sumá.
No
... Esperá. Por un Código embarrao y puesto
a
la
miseria, cosa sumamente grave, porque has ofendío a
la
justicia
que
no
debe andar por
el
suelo ... trescientos pesos. Metele Carrasquilla ...
Sumá bien
(p.
178).
-Escuchá viejo e porra. Artículo catorce mil ochenta y cuatro: cuando
una bestia del campo, sea caballo, burro, cabra, vaca o peor
si
es
toro
entero y anda jurioso, causa dafio a
la
vecindar,
el
dueflo
deberá pagar
todo
el
mal que haga a
los
demás. Punto y coma.
Si
el
duefio
se
resiste,
deberá ir a
la
cárcel y perderá
la
bestia daflina.
Anacarsis
no
sabía
leer.
Los
soldados, con excepción
del
sargento, tam-
poco. y este nunca leía
el
código. Así
es
que
el
viejo,
en
el
caso
de
que
el
comandante
le
hubiera pasado
el
libro, nada en claro hubiera sacado,
pues
el
código
se
hallaba abierto
en
la
página relativa
al
contrabando
en alta
mar.
-
Tas
bien notificao, viejo rebelde.
El
toro, agora,
es
de
la
autoridar y
vos
te
mandás a mudar. Y ya podís ir juntando
la
platita
pa
pagar
lo
que
quedás debiendo. Y agradeceré que
no
te
meta, derechito a
la
cárcel.
Anacarsis había quedado con
la
boca abierta, atónito, escuchando,
. como
en
suefios, a
la
primera autoridad
del
pueblo.
El
sefior coman-
BAAL, LXXVIII,
20\3
¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
113
dante sacó
la
guayaca y empezó a liar un chala.
Se
le
había ladeado
la
gorra
q~e
ost~ntaba,
al
frent~,
el escudo provincial.
Así
ladeada,
parecía
un funclonano mucho más Importante.
Los
botones
de
la
chaquetilla
destellaban, lustrados todas
las
mafianas, por Pepe Alcucero
(p.
179).
Con ironía dice el narrador: "En otros tiempos, aquel hombre reco-
rría los pueblos de la precordillera comprando cueros de cabra. Ahora
era el comandante de Policía y todos le temían" (p.
170).
En
síntesis el comandante que había querido quedarse con
el
toro,
arremetió con lo que
era
la
vida
de Anacarsis. Pero no se animó a me-
terlo preso. Se había quedado hasta con la cam isa de aquel.
Los elementos de los pueblos, su vida, sus sufrimientos y su indi-
gencia, de las décadas del 30 y del 40 del siglo xx, se actualizan y ponen
de relieve la identidad de
un
pueblo, gracias a la maestría del narrador.
Algunas notas acerca del lenguaje y conclusiones
En
casi todos los cuentos he señalado la utilización de un lenguaje
poético. El narrador emplea numerosos recursos de estilo con los cuales
logra introducir en el texto la función expresiva. No obstante,
el
conteni-
do y la forma corroboran el estilo absolutamente personal del autor. Con
los recursos semánticos produce
una
ratificación y una ampliación
del
significado. El mismo narrador afirma en algún momento cómo amplían
su significación las palabras.
Los
temas principales son la
vida
y la pobreza. A ellos he añadido
la muerte como
un
motivo importante y además, el tiempo, los recuer-
dos, el destino, la angustia, la resignación, el fracaso, en algún cuento,
la incomprensión. Es importante la relación vida/muerte
25
Los personajes de Ángel María Vargas sufren una vida que,
si
bie~
los agobia, la aceptan con resignación, como aceptan la muerte. No se
si
llamar a esto pesimismo.
La
esperanza es muy escasa, por
lo
general,
aparece
en
los raccontos,
lo
mismo ocurre con la visión de futuro. Hay
en ellos y está textual izada
"una
fi
losofía popular", respecto de
los
te-
mas y esto le permite abordar los de índole universal.
El hombre que había deseado salir de la civilización creada por sus
manos, penetra en otra realidad en la que predomina la naturaleza. Pero
2SNo
abundo
en
ejemplos, pues
ya
los he dado en todos los cuentos analizados.
114
MARIA ROSA CALÁS DE CLARK BAAL, LXXVlIl, 2013
ésta es árida, hostil.
Hay
una interiorización del paisaje; y qué
lo
salva:
es el narrador personaje quien encontró las estrellas, las estrellas que
él había olvidado y que son las únicas que permanecerán. Por ello las
palabras clave: estrellas
y,
además, luna, que mostraré en
el
sintagma,
traducen la desazón absoluta del hombre que quería olvidarlas.
La
descripción paisajística no es un recurso ornamental, sino un
procedimiento semántico-estilístico. Así las imágenes adquieren un
carácter significativo, sirven para ilustrar o confirmar
el
tema.
La
muerte, por ejemplo, es igualadora, insondable y digna. Los
retratos físicos y psíquicos son minuciosos y no escapa
al
narrador
ningún detalle.
Interesa, por su vigencia, la alusión a la política y a su relación con
los pobres. Reitero algunos ejemplos: "la visita del comité", "parecía Cas-
tafieda (por su ropa de muerto) un senador nacional" (p.
137);
"el retrato
del general del año
45
...
" (p. 126); "como
si
un hombre serio
no
juera
mejor policía. Viene un gobierno, ajuera; viene otro ajuera. La política
no
es pa los pobres. Siempre la patada
...
" (p.
134);
"Himos vendio tóito. Y
no llegaba la jubilación. El doctor Trapalero hacía los trámites" (p.
136);
"Dos afias de antesalas al caudillo Ruperto Guanaja -prestigioso analfa-
beto-
me había costado mi designación de maestro en Sapo Muerto. Me
hizo dar mil vueltas y a las cansadas me dio el nombramiento, después
de hacerme firmar mi adhesión a su partido.
Si
me iba de Sapo Muerto
-lo
pensé en
un
relámpago- tendría que hacer antesalas, por otros dos
afias, o tal vez más, a Don Ruperto Guananja" (p. 156).
Recordemos que este libro fue publicado en 1940 y que sus cuentos
datan de la década del 30 del siglo xx.
Ángel María Vargas nos ofrece en su narrativa un paisaje de astros,
cielos, altas montafias, desierto, pueblos pequefios y pobres, vientos cáli-
dos, azondados, flora autóctona. Respecto del léxico es posible configurar
la isotopía del calor: calor -sol -cataratas de fuego -el polvo también
quema -un calor de cuarenta grados, aire de plomo, sofocación, o campos
semánticos y léxicos: ventarrón -brisa -zonda -ventolera -viento.
La
adjetivación es muy particular: "camino polvoroso", "olor bara-
to", "penas diminutas", "asombro helado", "lejanas piedritas", "mafiana
azul", "notas húmedas". En estos ejemplos se pueden notar imágenes,
sinestesias o cenestesias
al
mismo tiempo: "así era ella de atenciosa",
"prietas espigas", "rumores estrepitosos".
BAAL, LXXVllI, 2013 ¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
liS
Veamos escasos ejemplos de recursos estilísticos:
M táfo s, "desc b - " "
'1
b
era,
a ezar un
sueno;
son slg os
so
re un recuerdo";
"Toda su fatiga se ha desvanecido
en
el viento"; "el sol es
un
hombre
cansado que se ha tendido a dormir sobre los tejados musgosos"; "los
loros colgaban del cielo pañuelitos verdes". Adviértase que, si bien
no
las analizamos, hay en la metáfora encadenamiento de imágenes.
Comparación: "son siglos que pesan sobre esas sensaciones como
una montaña sobre una rosa".
Personificación:
"la
tarde se acurruca contra los cerros"; "la cam-
pana ríe solapadamente";
"la
silenciosa música" (este ejemplo, también
puede serlo de sinestesia); "llanto resignado",
Cenestesia:
"un
asombro helado"; "el viejo bronce tiembla de
placer";
"una
calma de oro"; "es vida, vida pura ... dorada ... dulce ...
espesa"; "dulce aroma de los retamos"; "cristalina risa de niño".
Animización: "tristes cruces"; "la vida
le
es terriblemente odiosa";
"afuera canta el martillo del herrero sobre el eje de la victoria"; "la luna
está ahogada";
"mi
infancia le sonríe a la lana".
Cosificación: "hecha su vida
un
harapo"; "la angustia
le
roe el
corazón"; "piltrafas de su corazón"; "dejando pasar la noche entre mis
dedos"; "tus manos de quebracho"; "el silencio es
de
seda".
Imágenes visuales, auditivas, olfativas: "llega el suave aroma de b.
hierba buena"; "el balido de un cordero"; "noche puro silencio y pura
luna";
"una
pálida mancha de luna"; "leves tañidos"; "los bumbunes
campesinos revolotean";
"un
rayito de sol que empieza a alumbrar";
"vibraciones de cristal"; "las notas son mariposas de cristal ansiosas
de
posarse en el álamo aterido"; "tras las tapias silban las víboras". .
En
cuanto al nivel semántico-sintáctico utiliza
el
narrador reitera-
ciones anafóricas. Ejemplos: "así dulce, así
aterciopelad~";
"le
.dolí~
el
cuerpo le dolía el alma le dolía terriblemente ... "; "es
pIOna,
SI, senor,
" 1
""
d 1
piona de cocina y nunca nunca podrá mandarlo a la escue
a;
rue a a
conversación y ruedan los carruajes". . .
Las palabras claves en el sintagma (hay autores que hablan tamblen
de palabras tema):
alumbrado por las estrellas;
mirar las estrellas;
cielo estrellado;
fiesta de estrellas;
116 MARÍA ROSA CALÁS DE CLARK BAAL. LXXVIll. 2013
se derrumban todas las estrellas;
las estrellas que él olvidó;
cierra los ojos para ver si tenía en su corazón alguna estrella;
el hombre que olvidó las estrellas;
ya están saliendo las estrellas.
Asoma entonces la luna;
la luna de mi patio;
como la luna es silencio hecho luz;
mis gafas transforman la nieve en luna;
alumbra la luna;
en el patio lunado;
la luna penetrando en el patio;
asoma la luna enorme en el horizonte;
por la ventana que da a calle penetra la luna;
en la alfombra de luna;
bálsamo de la luna.
Llama la atención en cuanto al léxico las combinaciones morfoló-
gicas con sufijos de derivación, en este caso aludo a la formación de di-
minutivos: ventanuco -pueblito -balconcito -huesecillo -espumitas -
raicillas -puñalitos -campan itas -casucha -pernezuelas -tenduchos.
No voy ahora a teorizar acerca de literatura regionaL quería
reconocer y señalar, pues no
lo
hice en las primeras páginas de este tra-
bajo, que Fabiana Inés Varela26, con el subtítulo de Literatura y región
señala: "Pensemos, por ejemplo, en Abelardo Arias y Álamo Talados,
novela en la que, si bien la visión costumbrista del espacio es fuerte, se
enriquece además con una importante dimensión simbólica, aunque ya
es dable observar la superación de un regionalismo
c1auso
en la obra de
escritores anteriores como Fausto Burgos, Mateo Booz, Ángel María
Vargas y Pablo Rojas Paz".
Ángel María Vargas supera el regionalismo pintoresquista o este-
reotipado. En sus cuentos alternan o se intercalan descripciones, retra-
tos, diálogos y utiliza tanto la lengua literaria en boca del narrador como
26
Varda, Fabiana Inés:
El
desierto viviente:
El
espacio regional en la narrativa
breve de Antonio
Di
Benedetto; en Castellino Marta Elena: Literatura de las regiones
argentinas. Op. cit. pp. 268-269.
BAAL,
LXXVIII,
2013
¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
) ) 7
la lengua rural en. el diálogo de
.Ios
habitantes de los llanos riojanos.
Recrea en su escritura el lenguaje de su vocación: hay en sus relatos
una
intensa poesía,
una
mezcla que no alcanzaron muchos escritores
latinoamericanos.
Ratifica así los premios y distinciones que recibió en su momento
este periodista polémico, de espíritu inquieto y notable formación
hu-
manística.
EL
DELANTAL
El niño tiene los ojos fijos en la ventana. Mira una mosca que corre
de una punta a otra del cristal y quiere volar hacia afuera, donde la luz
del crepúsculo se arrastra sobre las piedras de la calle.
El
niño, agran-
dados sus ojos, llenos de
un
asombro que tiene dentro de sí, los lleva
enseguida más allá de las moscas, hasta la vereda de enfrente, donde
los hijos del sastre extraen musgo de la acequia con una olla cuajada de
agujeros; hunden en ella
un
pincel de trapos y luego se ponen a pintar
verdosos monigotes en la pared que hace tres días
el
sastre hizo blan-
quear. Pero el niño no se alegra mirando estos monigotes. Sus ojos están
más lejos. Ni él mismo sabe dónde están.
Se esfuerza por creer todo lo que le han dicho esta mañana y todo
lo que él mismo
ha
visto; pero mueve su rapada cabeza y dobla
la
frente
fijando sus ojos en las rodillas, metiendo un dedo en la media rota, bus-
cando, buscando
la
verdad.
Oye a sus espaldas las voces de todos los hombres que llenan su
casa en este momento. Borrado el aroma a hierbas campesinas que suele
sentirse en esta pieza, se percibe el fuerte olor a tabaco de
los
fumadores
que están conversando en la otra habitación. .
No puede creer todo lo que le han dicho y todo
lo
que ha
VIstO.
Busca desesperadamente dentro de sí, después de haberla buscado a
ella por todos los rincones de la casa, una forma de
compren~er
lo
que
ha
vist{)
y
lo
que ha oído. Y no puede. Se
le
van
los
pensamIentos por
118 MARÍA ROSA CALÁS DE CLARK BAAL. LXXVIII. 2013
todos lados. Es inútil encerrarlos, como es inútil guardar un poco de
humo en una
c~ita
de cartón.
De a ratos, uno de estos pensamientos se abre paso por los cami-
nos soleados pero tristes de su espíritu minúsculo. Es un pensamiento
envuelto en un recuerdo. Se ve en una mañana de verano, frente a las
lomas rojas del pueblo donde viven los padres de su madre, inmóvil
ante la torre blanca de la iglesia. Las vacas de su abuelo se alejan,
en
tropilla, por un camino polvoroso pero alegre. Muchos retamos floridos
vuelcan sus pétalos de oro sobre las ancas agudas de las bestias. El grito
de los peones ondula como una viborita de bronce, humillando las astas
mansas y las vacas, de una en una, van entrando en esa nada silenciosa
de los caminos, más rebosantes de calma cuando un tropel se ha perdido
entre sus huellas.
El
camino pasa frente a la Iglesia y allá arriba, en
el
campanario,
su madre, sueltas las trenzas rubias sobre el pecho,
le
hace señas que
él
no entiende. ¿Cómo dejar de ver estos lustrosos lomos de las vacas y
este arco de gusano de las colas de los terneritos, corriendo y corriendo
como si temieran que las ubres pesadas se pierdan por el camino? Ahora
la
ve.
Sí.
Su madre
le
ofrece una cosita roja. Parece una
flor.
No.
Es
una
manzana. Ahora ella
-icómo
son de blancas las manos de su madre!-
extiende
el
brazo gordezuelo y se la tira desde
lo
alto. El niño corre
con las manos extendidas; pero no es
él
quien la recibe.
La
manzana
se
clava en una de las astas de la última vaca que pasa a su lado, alejándose
gravemente, mientras la madre y
el
niño llenan
el
camino con sus risas.
Recordando estas risas,
el
niño percibe
el
dulce aroma de los
retamos y alza sus ojos hacia las varas del techo donde chilla un mur-
ciélago. Ahora surge su pensamiento, enredado siempre en
el
recuerdo:
su madre ríe con él, en este instante, mientras la vaca se aleja por
el
camino, llevando la manzana clavada en una sus astas, ¿puede también
llevarse terriblemente inmóvil dentro de ese cajón que todavía huele a
virutas y que ha estado claveteando el tuerto Barbadilla, toda la tarde,
bajo el naranjo del patio?
El niño, adormilado, se pone a jugar con la borla azul y roja de una
corneta que
le
regaló su madre hace dos años.
La
corneta
ya
no
existe.
Sus últimos restos deben estar, descoloridos, en
el
tejado de
la
casa, solo
conserva
el
niño
la
borla que, por casualidad, ha hallado en un rincón
BAAL. LXXVIII.
2013
¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
119
esta mañana. Haciéndola girar entre sus dedos, recuerda los cabellos
de su madre.
La
ve una tarde, bajo el alto naranjo del patio, zurciendo las medias
que él rompe todos los días. Es inmenso el silencio de la tarde y por
eso parece más bulliciosa la ráfaga de viento que de pronto
se
levanta y
sacude la copa del ,naranjo. Se desprende entonces del árbol una lluvia
de azahares que ruedan sobre las manos, los hombros y los cabellos
de
su madre. Ella alza la cabeza y el rostro se le llena de alegría. El niño
hunde el mentoncillo en el pecho, refugiándose en esta dulce imagen
que él
ha
sacado de su corazón, para animarla con
su
dolor, en el cuar-
tucho abandonado. No ve las hormigas subiendo por la pared ni
el
gato
que juega con la borla, a su lado. Está junto a su madre, en el patio de
la casa. Ella ríe con una risa igual a la suya; una cristalina risa de niño.
Por eso su madre es mucho más hermosa que las otras madres:
es
una
muchachita. Se acerca a verla más de cerca. Extiende sus manos y des-
liza la yema de sus dedos por los cabellos rubios; alza los azahares uno
a uno y aspira con ansia su perfume. Hace mucho tiempo
de
esto; pero
el tiene, todavía., este perfume entre sus dedos. Hundido en
su
recuerdo,
no siente el olor barato de las velas que arden en la otra pieza.
11
El niño
ha
pasado toda la noche, hundido en un sillón destripado
que suena como una flauta
cada
vez que alguien se sienta en
él.
No
ha querido entrar en la otra habitación. No puede creer que
su
madre
esté muerta. Por eso, tampoco ha querido verla y ha movido, dudando
siempre, su rapada cabeza, a todas las palabras
de
las gentes que llenan
la casa.
Al otro día, a las diez de la mañana, ha llegado el coche fúnebre
de
la Municipalidad. Los vecinos han sacado a pulso
el
ataúd y
el
coche
se
ha
alejado velozmente, porque siempre a
los
muertos pobres hay que
llevarlos pronto al cementerio. Los viejos plumeros
del
coche. se han
perdido al fondo de la calle y después todo ha quedado como SI nunca
hubiese sucedido nada en el barrio. El niño ha visto desde la ventana,
asentar el ataúd sobre las briznas de pasto seco Y las plumas
de
~as
palomas del portero de la Municipalidad, desparramadas sobre
el
piSO
120 MARiA ROSA CALAS DE CLARK BAAL. LXXVlIl. 2013
del vehículo; pero nada de eso es cierto. De ninguna manera puede ser
cierto.
El niño, después, ha empezado, lentamente, a recorrer la casa.
Penetra en la pieza contigua en cuyo centro hay una mesa cubierta por
un paño negro, flanqueada por candelabros vacíos. Un cabo de vela ha
perdido la muerte en la habitación saturada por un áspero olor a pave-
sas. El niño extiende una mano sobre el paño negro, alisando las huellas
que dejó el ataúd. Sobre esa misma mesa, tendía su madre el mantel, a
la hora de comer.
Algo blando acaba de pisar. Es una rosa. La mira extrañado, como
si nunca hubiese visto una rosa. Lentamente sale de esta habitación y
penetra en las otras. Se detiene en la primera, frente a un alto canasto
sobre el que ha dejado su madre un vellón de lana envuelto en el huso.
Acaricia el copo dulcemente. Ella debe estar por allí cerca. Mira hacia
todos lados, esperanzados en que muy pronto entrará por la puerta o la
verá cruzar el patio.
Sigue recorriendo las piezas desiertas. De los techos se desprenden
partículas de polvo.
La
humedad ha dibujado extraños mapas en las
paredes. En el patio, el naranjo tiembla al soplo de la brisa. Un pájaro se
ref
ügia en su copa y el niño
lo
oye bullir entre las hojas. De pronto esta
hondura silenciosa se parte con el tañido de una campana que empieza
a sonar en el convento de Santo Domingo. El niño siente la angustia de
esta campana. Mira hacia todos lados. Está completamente solo en la
casa. Pasea sus ojos incrédulos por los adobes de la tapia. Allá lejos,
aparecen las tejas musgosas del convento, cubiertas por una bandada
de palomas. Están quietecitas esperando que se vaya la tarde. Ahora
se
percibe un suave olor a naranja quemada, que viene de la casa vecina.
Son las viejas niñas Balmaceda, sahumando sus cuartos de solteronas,
antes de que llegue la noche.
El niño pasea sus ojos incrédulos por toda la casa. De la calle, como
un potrillito alegre, entra
el
canto de los hijos del sastre. La angustia del
niño, encerrada en su incredulidad, asoma ahora en sus pupilas. Quiere
ver de nuevo los candelabros vacíos; pero se detiene.
Ya
sabe dónde
podrá encontrar a su madre. Pasa bajo el naranjo y al querer penetrar
en la cocina, se detiene.
El gato, sucios los bigotes de telarañas, saca algo rodando hacia el
patio. Es un trapo arrollado y cubierto de ceniza. El niño fija en él su
BAAL. LXXVllI, 2013 ¿QUIÉN
OLVIDÓ
LAS
ESTRELLAS?
121
mirada.
Al
principio
no
se
da
cuenta
muy
bien de lo que tiene ante sus
ojos: pero de pronto siente
que
una
mano
de piedra le estruja el corazón.
El
trapo
con
el
que
juegan
las
nerviosas
manos
del gato es el de-
lantal de
su
madre.
Marchito
y sucio, reconoce sus cuadros azules y
blancos.
Su
madre
y
su
delantal
han
sido siempre dos cosas insepara-
bles. Toda
su
vida, su
corta
vida
de
niño,
está
llena
con
la imagen de su
madre
y sobre
esta
imagen,
su
hermano,
el delantal.
En
él
ha
escondido
infinidad
de veces el rostro,
para
borrar sus pe-
nas diminutas; infinidad
de
veces
ha
puesto
en
él su cabeza para que su
madre
le acaricie las mejillas.
En
ese
delantal está
toda
su vida, su corta
vida
de
niño.
No
es
el
trapo
sucio
con
que
juega
el gato; es su propio
corazón
rodando
por
las piezas
abandonadas,
llenándose de polvo, de
ceniza,
de
telarañas.
Ahora
comprende
que
todo
es
cierto, terriblemente cierto. Se le
doblan las rodillas,
se
desliza
hasta
el suelo
su
cuerpo
y se acurruca
apoyando
la
espalda
en
el
caño
de
zinc
que
trae
las lluvias del techo;
esconde
la
frente
en
las rodillas y
su
llanto de niño, su triste llanto de
niño,
resuena
en
la
casa
desierta.
La
dorada
naranja
que
el árbol deja
caer
en
el patio, lleva tras de sí,
los
pasos
inquietos
del
gato.
El
delantal y el
niño
son
dos cosas aban-
donadas.
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CUANDO MARTÍN
FIERRO
LLEGÓ A AZUL
EL
CATÁLOGO DE LA COLECCIÓN MARTINFIERRISTA
DE
BARTOLOMÉ
J.
RONCO
1
Alejandro
E.
Parada2
Enrique
C.
Rodríguez3
l.
Bartolomé José Ronco: Vida y obra de un porteño con vocación
azuleña
B
~~lomé
José
~onco
nació en la Capital Federal
el
día 7
de
Juho de
1881,
hIJo
de Juan Ronco y Manuela Díaz.
I
La
presente contribución tiene por objeto difundir
el
proceso que, iniciado en
el año 2009 mediante la celebración de un convenio entre la Academia Argentina de
Letras y la Biblioteca Popular de Azul, culminara con la edición de la obra Martín
Fierro en Azul: Catálogo de
la
colección martinfierrista
de
Bartolomé
J.
Ronco,
de
Alejandro E. Parada (Buenos Aires: Academia Argentina de Letras, 2012, 466
p.
+
OVO. Serie: Prácticas y Representaciones Bibliográficas; 6).
La
presentación del libro se realizó en la Biblioteca Popular de Azul "Bartolomé
1.
Ronco" (Azul), el día sábado 29 de septiembre de 2012. Para una crónica del acto,
véase: http://www.eltiempodeazul.com.ar/diario2012b/index.php/componenl/k21
itemI707-el-mart%C30/0ADn-fierro-en-azul (Diario El Tiempo.com.ar. Azul, domingo
30 de septiembre de 2012).
Este trabajo
se
presentó como una ponencia en
el
II
Encuentro Nacional de Ins-
tituciones con Fondos Antiguos y Raros (Biblioteca Nacional "Mariano Moreno"
de
la República Argentina. Buenos Aires, del
17
al 20 de abril de
2013).
. .
2 Director de la Biblioteca "Jorge Luis Borges" de la AcademIa Argentma de
Letras.
] Presidente de la comisión directiva de
la
Biblioteca Popular de Azul "Bartolomé
1.
Ronco".
124
ALEJANDRO
E. PARADA -
ENRIQUE
C.
RODRíGUEZ
BAAL.
LXXVIII. 2013
Estudió derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires, gra-
duándose de abogado en 1903. Obtuvo su doctorado en Jurisprudencia
con la tesis
La
educación y el delito4
Desposó a la hija de
un
reconocido matrimonio azulefio: el com-
puesto por
el
estanciero Evaristo Giménez
-hábil
pintor de acuarelas
y óleos
c~m
motivos
gauchescos-
y Dofia Leontina Brital. En 1909 su
esposa María de las Nieves Clara Giménez dio a luz a la única hija del
matrimonio, Carlota Margarita.
Se desempefió como secretario de la Cámara de Apelaciones de
Bahía
Blanca.
En dicha ciudad ocupó en
1915
la presidencia de la Biblioteca Popu-
lar "Bernardino Rivadavia", para luego radicarse en Azul, donde ejerció
la profesión de abogado hasta su muerte.
Las revistas Biblos y
Azul
En
abril de 1924, bajo la dirección de Ronco y Rafael Barrios, apa-
reció el
N.o
1 de Biblos, órgano oficial de la Biblioteca Popular de Azul,
a cuya comisión directiva se había sumado el año anterior.
La
revista
prolongó su
vida
hasta el año 1926. Debe meritarse en particular su
sección ''Archivo de Azul", en la cual se reproducían fielmente los más
antiguos documentos municipales desde la época fundacional. Algunos
de los principales colaboradores de Riblos fueron Ricardo Rojas, Arturo
Marasso, Francisco López Merino, Fermín Estrella Gutiérrez y
el
jurista
Alfredo Orgaz.
En
febrero del año 1930 Ronco publicó otra
joya
bibliográfica: el
primer
número de
Azul-
Revista de Ciencias y Letras, por la imprenta
local de los Sres. Placente y Dupuy.
Allí se incluyó por primera vez
en
el país,
una
reproducción fac-
similar íntegra del ejemplar del Martín Fierro.
La
edición en poder
de Ronco había pertenecido al abogado y diplomático Estanislao
S.
Zeballos, y cuenta con correcciones del puño y letra de José Hernández.
4 RONCO,
BARTOLOMÉ
1.
La educación y
el
delito. Buenos Aires: Imprenta, Librería
y Casa Editora
de
A. Etchepareborda,
1905.89
p.
ALEJANDRO
E.
PARADA
MARTÍN
FIERRO
EN
AZUL
CATALOGO DE LA COLECCiÓN MARTINFIF.RRISTA
DE
BARTOLOMÉ
J.
RONCO
1
".
'''LI''
..
UAI
PO'IIlARtuAZlil
11
JIU. RONCO
ACADEMIA ARGENTINA DE
LETiV\S
Buenos Aires
BAAL, LXXVIII, 2013
CUANDOMAR1tN
FIERRO LLEGÓAAZUL 125
Completaban
el
ejemplar un estudio sobre la figura del fundador
de
Azul, coronel Pedro Burgos, y secciones de documentos, notas locales
y bibliografía.
Prestigiaron sus páginas textos de Jorge Luis Borges, Homcio Rega
Molina, Bernardo Canal Feijóo, Ulyses Petit de Murat, Baldomero
Fernández Moreno, Alberto Gerchunoff, Alfonsina Storni, Enrique
González Tuñón, Roberto Arlt y Norah Lange; también colaboraron
historiadores notables como Ricardo Caillet Bois, José Torre Revello,
Enrique
De
Gandía, Ricardo Levene; artistas plásticos como Xul Solar
(Alejandro Schultz) y antropólogos, filólogos y estudiosos del folklore
entre los que cabe mencionar a Milcíades Alejo Vignatti, Roberto
Lehmann-Nitsche y Eleuterio Tiscornia. Aún hoy nos sorprende
encontrar entre las páginas de
Azul
estudios del etnólogo suizo Alfred
Métraux; poemas de Saint-John Perse; o un ensayo del escritor y poeta
francés Pierre Drieu
La
Rochelle.
En
el
N.o
4 se publicó por primera vez en el país una traducción
parcial del Martín Fierro al francés, en este caso Los consejos del
Viejo
Vizcachas
A partir del número
10,
de julio de
1931
asumió como codirector el
periodista y escritor Pablo Rojas Paz.
Azul
publicó once números y dejó
de aparecer en agosto de
1931.
La
Junta
de
Historia
y Numismática Americana
El
17
de mayo de 1930 tuvo lugar el ingreso del
Dr.
Ronco a la
Junta, oportunidad en la cual expuso su trabajo
La
política
de
fronteras
de Rosas6
Al
mes siguiente fue electo presidente de la comisión directiva de
la
Biblioteca Popular de Azul, cargo que habría de desempeñar hasta
su muerte.
,
..
¡ F'
"cés"
En José Hernández
TABERNIG
DE
PUCCIARELLI,
ELSA.
Mart n lerro en
!ran.
....
(Estudios reunidos en conmemoración del Centenario
de
"El gaucho Martm Fierro
')
1872-1972.
La
Plata' Instituto de Literatura Argentina e Iberoamericana,
Depa~entol
. '6
U'
'dad
NaclOna
de Letras, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educacl
n,
mvers!
de
La
Plata, 1972
pp
260-261 (Trabajos Comunicaciones Y ConferenCias;
14).
I
,.
. , . B t lomé J Ronco. Azu ,
6 En Azul: Revista
de
Ciencias y Letras / Director ar o .
Provincia de Buenos Aires. Afio
1,
no. 4 (mayo-junio 1930),
pp.
165-178.
126 ALEJANDRO
E.
PARADA·
ENRIQUE C. RODRÍGUEZ SAAL. LXXVlU. 2013
Una vez creada la Academia Nacional de la Historia, fue distingui-
do como miembro correspondiente por la Provincia de Buenos Aires.
Siempre en 1930, Ronco ha de dirigir junto con la poetisa azuleña
María Aléx Urrutia Artieda el Suplemento Cultural del Diario El Tiem-
po, de Azul, y con otros intelectuales de la ciudad, promovió la creación
de la Asociación Cultural de Azul.
Exposición Martín Fierro
Del 28
al30
de junio de
1931,
la Biblioteca Popular de Azul orga-
nizó en su sede la "Exposición Martín Fierro"7, primera en su tipo en
la República Argentina. Del valioso material exhibido destacaban la
primera edición de la primera parte del máximo poema nacional· y la
primera edición de La vuelta de Martín Fierro9 Ciento treinta y cinco
obras, piezas de cerámica, ilustraciones y grabados completaron la
muestra.
Al año siguiente concluyó las tareas que le fueran encomendadas
por la Municipalidad de Azul como presidente de la comisión creada a
fin de establecer la real fecha de fundación de la ciudad. A partir de esos
estudios, llevados adelante en diversos archivos nacionales, provinciales
y locales, y contando con la colaboración de otros investigadores, Azul
celebra su cumpleaños el
16
de diciembre.
La estación ferroviaria Martín Fierro
Comenzaba el año 1930 cuando el Ferrocarril del Sud estaba por
concluir las obras del ramal que comunicaría la ciudad de Azul con
el pueblo de Chillar. La empresa pretendía llamar "Meeks" a una de
1 Exposición Martín Fierro organizada
por
la Biblioteca Popular del Azul:
28.29
Y 30
de
junio
de
1931.
Catálogo: ejemplares
de
distintas ediciones del poema
de
José
Hernández. grabados. ilustraciones, retratos, autógrafos, planchas
de
impresión,
carátulas. cerámica. ele. [Azul]: Biblioteca Popular del Azul, 1931,8
p.
8
1872
-Primera edición. El gaucho Martín Fierro. Buenos Aires: Imprenta
La
Pampa, 78
p.
El ejemplar perteneció a Estanislao
S.
Zeballos. Posee correcciones
de
pulio y letra de José Hernández.
91879 -Primera edición. La vuelta
de
Martín Fierro. [Buenos Aires]: Librería
del
Plata.
59
[1]
p.
Adornada con diez láminas
de
Carlos Clérice. Con dedicatoria autógrafa
de
José Hernández a Estanislao
S.
Zeballos.
BAAL. LXXVIII.
2013
CUANDO MAl/TIN FlIilIRO
LLEGÓ
A
AZUL
127
las nuevas estaciones ferroviarias ubicadas en este trayecto, en honor
a Francisco
1.
Meeks
que había sido
uno
de
los propulsores de dicho
ferrocarril.
El Dr.
Ronco
sintió
que
la designación
de
un
apellido inglés para
bautizar
esta
estación ferroviaria no
era
la adecuada en "tierra de tantos
heroísmos y
hazañas
que tienen nombres y apellidos criollos"; y ma-
nifestó su descontento públicamente en
una
carta
abierta en un diario
local.
Fue
así
como
un
grupo
de
vecinos guiados
por
esta iniciativa y
dirigidos
por
él, elevaron
una
solicitud al ministro de Obras Públicas
en la que proponían
llamar
"Martín
Fierro" a la nueva estación porque
el nombre
"evoca
la
epopeya
civil de la
vida
de nuestros campos, está
hecho de alma genuinamente argentina y dice más y mejor a las colinas,
a
la
llanura, a los arroyos, a los pastos, a las aves y al sol que circundan
la nueva estación".
Una
de las razones principales que impulsaron al Dr. Ronco a
proponer
esta
designación
era
que,
de
acuerdo a sus investigaciones,
muchas de las escenas del
poema
de
Hernández transcurrían en la zona
de
la
nueva estación
10.
Por
tal
motivo, el partido de
Azul
desde aquel
entonces rinde homenaje al héroe hernandiano siendo, en palabras del
Dr. Ronco,
"la
primera
población argentina que lleve
el
nombre de Mar-
tín
Fierro y quizá la
única
que tenga de
epónimo
una
figura literaria".
La
Gaceta Comercial y Judicial
Fue
una
publicación jurídica creada por Ronco en
el
año
1935,
y di-
rigida
por
el letrado
azuleño
Germinal
Solans. Alcanzó a editar quince
números, y allí aparecieron colaboraciones suyas preanunciando
lo
que
sería su inacabado vocabulario gauchesco y ganadero.
Universidad
Popular
"José
Hernández"
Inaugurada en 1937, significó uno más de los esfuerzos de
B~rtol~
1.
Ronco, secundado por varios intelectuales azuleños, para difundir
10
RONeo,
BARTOLOMÉ
1.
"Azul y Martín
Fier~o"
..
En
Azul:
Revi~/a
deA~~~c;!
{
Le/ras I Director Bartolomé
1.
Ronco. Azul. ProvmCla
de
Buenos Aires. "
(mayo-junio 1930),
p.
198.
128
ALEJANDRO
E. PARADA -
ENRIQUE
e
RODRíGUEZ
BAAL,
LXXVlTI, 2013
la cultura. Todos los profesores de esta Universidad Popular trabajaron
durante muchos años en forma gratuita dando clases de apoyo a los
alumnos de la ciudad.
El Museo Etnográfico y Archivo Histórico
"Enrique
Squirru"
Fundado en
1945,
en el primer edificio de dos plantas con que contó
la ciudad, fue formado inicialmente con las colecciones donadas por
el propio Ronco. Se destacan,
junto
a piezas de cerámica indígena, la
platería gauchesca y la mapuche.
Parte de ellas fueron expuestas
en
el Museo de
Arte
Decorativo
de Frankfurt, entre el 29 de septiembre y el 28 de noviembre de 2010,
dentro del marco de su Feria del Libro, en la que la Argentina fuera el
país Invitado de Honor.
El museo posee además
un
Archivo Histórico con valiosa docu-
mentación referida a los orígenes y desarrollo de la ciudad, mapas,
planos, fotografías, expedientes de tierras, libros de actas municipales
y otras piezas que lo han convertido en un lugar de referencia ineludible
para los investigadores del pasado lugareño.
Los Cuadernos de
Azul
Llegado el año 1946, la Biblioteca Popular editó la serie así deno-
minada. Se
trata
de estudios independientes, breves, emanados de un
único autor. El proyecto se inauguró con el trabajo titulado El general
Escalada y la fundación de Villa Fidelidad, nacido de la pluma del
propio Ronco.
Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos
Por resolución del 7 de noviembre de
1947,
Ronco fue nombrado
delegado honorario de dicha Comisión para la región Centro y Oeste de
la Provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta su fallecimiento
y que fuera ratificado por los sucesivos directores, Eduardo Acevedo
Díaz y José Torre Revello.
Al aceptar la designación, Ronco puso a disposición del organismo
una
serie de croquis por
él
confeccionados, referidos a lugares situados
BAAL, LXXVIII,
2013
CUANDOMARrlN
FIERRO
LLEGÓ
A
AZUL
129
en
la zona de Azul y en los cuales se desarrollaran hechos históricos
relacionados con la guerra contra el indio,
En el Boletín de dicha Comisión apareció su ensayo "Lugares
de
interés histórico en el partido de Azul"lI,
La
imprenta en Azul:
Una
nueva exposición
En septiembre de 1948 la Biblioteca Popular y
el
Centro Cultural
Horizontes han de organizar la muestra:
La
Imprenta en Azul.
Se
exhi-
bieron, bajo la tutela del Dr. Ronco, libros, periódicos, revistas, folletos,
hojas sueltas y carteles con pie de imprenta azuleño a partir
del
año
1872, destacándose varios ejemplares de
los
primeros periódicos
de
la
ciudad: El Heraldo del Sud,
El
Eco del Azul, y
La
Razón.
Buena parte de estos materiales forman hoy el patrimonio
de
la
Sección Hemeroteca de la Biblioteca Popular, ubicada
en
la
finca que
fuera
el
hogar de los esposos Ronco.
La
"Enciclopedia gauchesca"
Sobre este importante esfuerzo de recopilación ha
de
referirse
el
Dr. Parada, por
lo
cual solo dejaré aquí constancia de
la
necesidad
de
su sistematización y edición, tal como
lo
propone
el
presidente de
la
Academia Argentina de Letras, Dr. Pedro Luis Barcia,
en
el
texto que
redactara con motivo de la aparición de la presente obra.
La
colección
cervantina
Se halla compuesta por aproximadamente 300 ediciones
de
la obra
de Miguel de Cervantes Saavedra, y se incrementa día a día con ad-
quisiciones que realiza la Biblioteca Popular de Azul y con numerosas
donaciones de instituciones públicas, privadas y particulares.
Una completa descripción de
la
colección ha
s,ido
form~lada
en
la ponencia presentada por José Manuel Lucía Meglas y
Ennqu~
Ro-
dríguez en
el
Primer Encuentro de Instituciones con Fondos Antiguos
1 ' h'
t"
en
el
partido de Azul".
En
1 RONCO, BARTOLOMÉ
1.
"Lugares de ,"teres
15
onco . . o
Boletín de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos HistoncoS.
Afto
10,
n.
10
(1948), pp. 141-148.
130 ALEJANDRO
E.
PARADA -ENRIQUE C. RODRÍGUEZ BAAL. LXXVIlJ. 2013
y Raros, organizado por la Biblioteca Nacional en
el
año 2011. Allí
también fueron descriptos en detalle el proceso que culminara con
la
declaración de Azul como Ciudad Cervantina de la Argentina por parte
del Centro Unesco Castilla-La Mancha y la exposición "Martín Fierro
en Azul: el bicentenario en las
pampas"12.
La colección hernandiana
No he de abordarla aquí, pues
el
catálogo que hoy presentamos se
ocupa exhaustivamente de ella. Solamente destacaré que parte de los
ricos materiales que la componen fue exhibida en el año 2012 en las
Ferias Internacionales del Libro de Frankfurt
13
y Guadalajara
l4
, a instan-
cias del Ministerio de Relaciones Exteriores de
la
República Argentina,
y por iniciativa de la diputada nacional (FPV) Gloria Bidegain.
Otras expresiones de su labor comunitaria
Fue el fundador de la Biblioteca Popular de la ciudad de Laprida,
cuyo patrimonio enriqueció con diversas donaciones de material biblio-
gráfico. Integró la comisión creadora del Parque Municipal de Azul e
instó la fundación de la Escuela Profesional de Mujeres. En 1928 fue
designado por Don Hipólito Yrigoyen como delegado del Comité Nacio-
nal de la UCR para reorganizar el partido en la provincia de Catamarca.
Durante su breve estancia de dos meses, Ronco halló tiempo para fun-
dar
el
periódico La Montaña y una biblioteca pública a
la
cual dotó de
quinientos libros que hizo llevar desde Buenos Aires.
12
RODRÍGUEZ,
ENRIQUE
C. y
JOSÉ
MANUEL
LuciA
MEGtAS:
"Biblioteca Popular de
Azul Bartolomé
1.
Ronco: patrimonio
al
servicio de la comunidad". Ponencia presenta-
da
en
el
Primer
Encuentro de Instituciones con Fondos Antiguos y Raros, organizado
por el Programa Nacional de Bibliografía Colonial de la Biblioteca Nacional. Buenos
Aires, 25
al
28 de abril de
2011.
I~
http://www.prensa.argentina.ar/2012/10/13/34959-presencia-nacional-en-Ia-
feria-del-Iibro-de-frankfurt.php. [Consulta:
18
febrero 2013].
14
http://www.prensa.argentina.ar/2012/12/02/36524-despliegue-argentino-en-Ia-
feria-del-libro-de-guadalajara.php. [Consulta:
18
febrero 2013].
BAAL.
LXXVIII.
2013
CUANDO MAR11N
F1é'RRO
LLEGÓ
A
AZUL
131
El reconocimiento público
Su
labor
fecunda
y
desinteresada
merecía
un
homenaje. Y este se
concretó
en
Azul,
en
mayo
de
1948.
A
sala
colmada,
el profesor Ricardo Piccirilli brindó una conferen-
cia
titulada
"La
obra
histórica, filológica y bibliográfica del Dr. Barto-
lomé
1.
Ronco"ls.
En
segundo
lugar
Lía
Cimaglia-Espinosa brindó
un
concierto de piano. Tras otras demostraciones, el cierre fue con palabras
del propio Dr.
Bartolomé
Ronco.
Sus principales publicaciones
En
materia
jurídica
mencionaremos
las siguientes: Ejercicio de la
Procuración;
La
Función Notarial; Defonsa del hogar; Sobre servidum-
bre de tránsito; Justicia colonial;
El
daño punible; Estadística crimi-
nal); Impuesto hereditario; Las cartas anónimas -
Su
valor probatorio.
Se
trata
de folletos
editados
en
Azul
entre
los años 1920 y 1926.
Sin
duda
su
obra
de
más
largo aliento
en
la materia es El Recurso
de Habeas Corpus en la legislación de la Provincia de Buenos Airesl6
Por su
parte,
la
obra
histórica
de
Bartolomé
1.
Ronco se encuentra
dispersa
en
revistas y periódicos, a la
espera
de ser recopilada y reedita-
da. Un importante trabajo de investigación bibliográfica efectuado por el
abogado
Guillermo
Palombo,
quien
tuviera
la gentileza de acércanoslo,
se
encontraría
próximo
a aparecer,
por
lo que he de limitarme aquí a
reseñar las que a
mi
juicio
son
las
más
destacadas contribuciones de
Ronco a la
historia
local y regional,
amén
de las
ya
citadas a
lo
largo
de este trabajo.
En
materia
de
toponimia
son
numerosas sus colaboraciones
en
pe-
riódicos de
Azul
y la zona. Citaré a
manera
de ilustración los siguientes:
"Azul, origen de su nombre"; "Huellucalel";
"Santa
Catalina"; "Arroyo
de los Huesos";
"Paso
del Cura"; y "Chillar", pudiendo consultarse para
"En
Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Vol. 22 (1949), pp. 261-279.
\6
RONCO,
BARTOLOME
1.
y
RICCI,
SIXTO
F.
El Recurso de Habeas
~orpus
en
I~
legislación de la Provincia de Buenos Aires. Observaciones Y casos practlcos. Azul.
Placente & Dupuy, 1927, 189
p.
132 ALEJANDRO E PARADA -ENRIQUE
C.
RODRlGUEZ BAAL. LXXVIII. 2013
obtener más detalles la obra de Stella Maris Fernández Mítica Azul:
Tierra de Quijotesl7
Deben mencionarse también sus artículos "La esgrima de las
boleadoras"18; "Martín Fierro. Su significación
política"19
y "Biblio-
grafía de 'Martín Fierro'. La undécima edición de la primera
parte''2o.
En materia cervantina, escribió en
1943
un extenso artículo titulado
"Cervantes y el Quijote en
la
Literatura Argentina", el cual se subtitula
"Capítulo inicial de un libro". Es de lamentar que la obra completa
no
apareciera nunca.
Un legado
El
6 de mayo de
1952
se produjo el fallecimiento del
Dr.
Ronco y
su viuda mantuvo vivas su memoria y su legado hasta su propia muerte,
acaecida en
1985.
A partir de
1952,
la Biblioteca Popular de Azul había
pasado a llevar el nombre de su benefactor, en honor a todos los esfuer-
zos realizados para su desarrollo.
La única hija había muerto en plena adolescencia, y en su memoria
el
Dr.
Ronco y su esposa hicieron construir el Cantoncillo Santa Mar-
gRrita, luego donado a la ciudad.
Al deceso de María de las Nieves Giménez, fue su última voluntad
que la casa familiar y todo su patrimonio pasasen en propiedad a la
Biblioteca Popular de Azul. Un desafío que fue asumido responsa-
blemente por la institución,
lo
que ha permitido que este rico legado
llegara intacto hasta nuestros días, y haya sido puesto a disposición de
investigadores y visitantes.
17
FERNÁNDEZ,
STELLA
MARls:
Mítica Azul: Tierra de Quijotes. Ciudad cervantina
de la Argentina. Buenos Aires: Dunken, 2008, 234
p.
l.
RONCO,
BARTOLOMÉ
J.
"La esgrima
de
las boleadoras". El Tiempo. Azul, 9
de
julio de
1939.
19
RONCO,
BARTOLOMÉ
1.
"Martin Fierro.
Su
significación polltica". La Semana.
Coronel Suárez,
14
de
noviembre
de
1940.
20
RONCO,
BARTOLOMÉ
1.
"Bibliografla del 'Martín Fierro"'. El Tiempo. Suplemento.
Segunda Sección. Azul, junio de
1939.
BAAL. LXXVIII. 2013 CUANDO
MARTIN
FIERRO
LLEGó
A AZUL
133
Epílogo
Ronco fue abogado, filántropo y amante de las cosas buenas de la
vida. Generoso, gran amigo de sus amigos, poseía un humor chispeante
que se revela
en
esta
graciosa invitación que se conserva en su casa:
Bartolomé
José
-María
de
las
Nieves
Ronco.
Harán
música
esta
noche:
Azucena Maizani principal
papeL
Caruso llenará
los
huecos.
Divinos
tangos y algo clásico. Audición mecánica. Placer para nosotros
que
Ud.
concurra.
22
Horas.
¡Singular manera de invitar a sus amigos a escuchar música en un
tocadiscos!
Poeta aficionado, con algún talento,
era
gustoso de banquetes y
demostraciones.
Le
apasionaba viajar, recopilando vivencias que luego
volcaría en sus charlas públicas y privadas.
Amó
sinceramente a Azul,
la ciudad que eligió para
vivir
y morir, y que todavía hoy tanto
le
debe.
Enrique
C.
Rodríguez
D.
Características
bibliográficas del Catálogo
de
la colección
martinfierrista de Bartolomé
J.
Ronco
Martin Fierro en Azul: catálogo de la colección martinjierrista de
Bartolomé
J.
Roncall constituye
un
intento de reestablecer la disposición
bibliográfica y material que había diseñado Bartolomé
1.
Ronco para
ordenar el universo de su riquísima colección de ejemplares de Martín
Fierro, obras sobre él y de José Hernández. Esta notable colección se
encuentra en la
Casa
Ronco de la ciudad de Azul, hoy propiedad de la
Biblioteca Popular, y su consulta es pública.
El presente Catálogo totaliza 1242 asientos
bibl~o?ráficos
orden~
dos en tres secciones: I. Colección Martín Fierro (EdIciones del Mar/m
Fierro
en
orden cronológico, Ediciones facsimilares,
Traduc~iones,
Otras obras de José Hernández, Adaptaciones teatrales y partIturas,
21
PARADA
ALEJANDRO
E.
Martín Fierro en Azul: catálogo
de
la c.olección mar-
. .
'.
A'
. A demia Argentma de Letras,
tm./ierrlsta de Bartolome J Ronco. Buenos Ires. ca
2012.466
p.
+ OVO. (Prácticas y representaciones bibliográficas; 6).
134 ALEJANDRO E. PARADA -ENRIQUE e RODRÍGUEZ BAAL.
LXXVm.
2013
Almanaques, Composiciones fotográficas, Fragmentos y antologías
Ediciones abreviadas, Adaptaciones, Historietas gráficas, Obras
inspi~
radas en Martín Fierro, Recreaciones literarias, Poesías, Bibliografías,
Catálogos de exposiciones, Otros catálogos y Concordancias);
n.
Obras
sobre Martín Fierro y José Hernández (Crítica, Homenajes, Conmemo-
raciones y aniversarios, Iconografía, Misceláneas y otras expresiones
martinfierristas, Avisos, Día de la Tradición, Gauchos, Nativismo,
Criollismo y Bartolomé
1.
Ronco en la bibliografía de Martín Fierro);
IIJ. Archivo Bartolomé
1.
Ronco.
El
repertorio se cierra con un "Índice de autores, nombres, títulos y
editoriales", en el que cada entrada remite a la numeración del registro
catalográfico. La obra incluye un conjunto de documentos:
el
facsímile
del Catálogo de la "Exposición Martín Fierro"
(1931),
las imágenes de
varias portadas y cubiertas de diferentes ediciones del Martín Fierro
existentes en la Casa
y,
por último,
una
sección de láminas en color.
El
Catálogo incorpora un aspecto importante de la modernidad: un
OVO en donde se reproducen la inmensa mayoría de las tapas ilustradas
y las portadas de
la
colección martinfierrista de Ronco.
El
OVO, ade-
más, incorpora videos vinculados a la Casa Ronco y representaciones
visuales de la exposición "Martín Fierro y Azul, el bicentenario en las
pampas", llevada a cabo en dicho solar desde
el
11
de octubre de 2010
hasta el
14
de abril de
2011.
Este repertorio tiene la intención de ser una obra detallada y ex-
haustiva del acervo martinfierrista recopilado originariamente por Bar-
tolomé
1.
Ronco hasta la fecha de su muerte, acaecida en el año
1952.
Sin embargo, de esa fecha hasta hoy día, luego del transcurso de varias
décadas, el plantel de libros ha ido aumentado. Este incremento ha oca-
sionado cierta dispersión en la ordenación y clasificación establecida por
Ronco en sus inicios como coleccionista; pero, no obstante, permitió
el paulatino enriquecimiento y parcial actualización de los materiales
recopilados por su propietario, aunque ya en una forma, sin duda,
asistemática. Un ejemplo de esa actualización del fondo original es
la
donación legada por la familia Ingrasiotano, la que permite una puesta
al día en numerosas ediciones del Martín Fierro posteriores a
1952.
A pesar de su carácter exhaustivo, el Catálogo no incorpora la
totalidad de los materiales recopilados por Ronco,
ya
que existe una
inmensa documentación que no ha sido incluida y que forma parte de
BAAL, LXXVIII, 2013 CUANDO
MARl1N
FIERRO LLEGÓ A AZUL
135
la llamada "Enciclopedia gauchesca".
Esta
enciclopedia monumental
la había
empezado
a
gestar
don
Bartolomé
en
los dos últimos decenios
de su vida.
Por
otra
parte, el Catálogo pretender ser
una
herramienta de ayuda
para los investigadores y personal
de
la
Casa
Ronco, con
el
objetivo de
presentar el ordenamiento sistemático de su colección. El repertorio
refleja las existencias del plantel martinfierrista hasta el año 2009, fecha
en
que se efectuó
el
estudio del acervo;
en
consecuencia, los cambios
topográficos deben ajustarse a
la
ubicación de cada pieza en esta obra.
La
redacción de los registros siguen,
en
sus lineamientos generales,
las normativas editoriales establecidas en el Boletín de la Academia Ar-
gentina de Letras y otras ediciones de la Corporación (www.aal.edu.ar).
En
toda
instancia se
ha
intentado reconfigurar y reconstruir las
prácticas de Bartolomé
1.
Ronco
en
cuanto a sus modos específicos de
relacionarse materialmente
con
la esfera tipográfica. Por
lo
tanto, en
varias ocasiones, se
ha
optado
por
registrar la totalidad de las ediciones
de Martín Fierro
de
su colección,
ya
que muchos ejemplares, aún los
de
la
misma
edición, poseen características que los distmguen (dedi-
catorias, encuadernaciones diferentes, firmas de propiedad, etc.). En
consecuencia, se
ha
apelado a rescatar y señalar las modalidades de uso
e instrumentación de la cultura impresa por parte de su propietario, más
que detenerse
en
una
detallada descripción bibliográfica.
A todo esto, es esencial puntualizar que la Casa Ronco tiene una
rica e importante Hemeroteca, donde se encuentran numerosas notas,
artículos y trabajos relacionados con Martín Fierro y el universo gau-
chesco que,
en
esta ocasión, no se incluyen en el presente Catálogo.
Al final de la mayoría de los asientos de la compilación se agrega
el número
de
entrada
de
las
tres
bibliografías más importantes sobre la
literatura del Martín Fierro.
Nos
referimos a las conocidas contribu-
ciones de Augusto Raúl
Cortazar
(1960), Horacio Jorge Becco (19:2)
y Susana Romanos de Tiratel y colaboradores (2001). Estas referenCIas
son de importancia pues,
en
primer
término,
confirma~
el
~alor
de la
colección de Ronco
y,
en
segunda instancia, sirven para
l~entIficar
y co-
tejar los asientos de este Catálogo con todos los repertonos elaborados
hasta la fecha; además,
en
este contexto, permitirán subsanar errores o
variaciones
en
las ediciones.
136
ALEJANDRO
E.
PARADA -ENRJQUE C.
RODRlGUEZ
Cuando Martín Fierro llegó a Azul:
el juego de las prácticas impresas
BAAL, LXXVIII, 2013
El análisis del hacer bibliográfico de Bartolomé
1.
Ronco reviste
cierta complejidad, pues, en definitiva, se trata de dilucidar sus prácticas
dentro del universo impreso. Modos y quehaceres de la cultura tipográ-
fica que
se-
desarrollaron en la ciudad bonaerense de Azul durante la
primera mitad del siglo pasado.
La construcción del Catálogo demandó la indagación de dos as-
pectos esenciales: los modos en los cuales Ronco adquiría sus libros y
otras publicaciones, esto es,
el
mundo de sus apropiaciones impresas;
y,
a continuación, el intento de identificar la clasificación original de su
colección martinfierrista. En la primera instancia, nos encontramos ante
una
disciplina de gran vigor en la actualidad: la Nueva Historia de la
Cultura
(Burke, 1993; Chartier, 1999; Chartier, 2005; Darnton, 2010a;
Geertz, 2005 [1973]; Hunt, 1989) y la Historia de la Lectura (Cavallo y
Chartier, 1998; Chartier,
1991;
Chartier, 1993; Chartier, 2008; Darnton,
1993; Darnton, 2003; Darnton, 2010b; Littau, 2008; Manguel, 1999;
Parada, 2010);
en
la segunda, nos hallamos ante la manera de dividir y
de ordenar el complejo universo tipográfico (McKenzie, 2005; Torné,
2001) vinculado al
poema
gauchesco Martín Fierro.
Bartolomé
J.
Ronco fue
un
innovador en sus maneras de configurar
las polivalentes esferas del libro y sus derivados. Su mirada del mundo
editorial solo podía cerrarse cuando incluía las ediciones populares
y masivas, tales como las de Tor (1927), Longo ( [s.d.], Espasa-Calpe
(1938), Sopena (1942), entre otras muchas. Para comprender el Martín
Fierro como
obra
material había que incluir otros submundos de la
imprenta considerados subalternos
en
las primeras décadas del siglo xx.
No
titubeó, entonces, en recopilar
toda
la documentación referida
al poema: recortes de diarios y revistas, nombres de calles y plazas,
estaciones ferroviarias, programas, partituras, historietas, escenificacio-
nes teatrales, recreaciones literarias, registros visuales, naipes, objetos
corpóreos, avisos publicitarios, referencias al nativismo y al Día de la
Tradición, homenajes a José Hernández, y toda la abigarrada multitud
de datos que daban cuenta de la difusión y de la recepción de la obra.
Fue, en su íntima esencia,
una
especie de "microbibliógrafo del Martín
Fierro" y dio cabida, además, a estudios que recién se desarrollarían
BAAL. LXXVIII. 2013 CUANDO
MAR1tN
FIERRO LLEGÓ
AAZUL
137
varios decenios después, temáticamente agrupados bajo el epígrafe de
investigaciones sobre la vida cotidiana.
Ronco tenía una lúcida conciencia de la diversidad del Martín
Fierro en cuanto a la multiplicidad de
su
micromundo material biblio-
gráfico (Balsamo, 1998; Gaskell, 1999; Keresztesi, 1982; McKenzie,
2005). En este contexto, su inclinación por las producciones populares
lo
impulsó a recorrer una gran cantidad de pueblos bonaerenses. En su
archivo se encuentran innumerables pruebas acerca de sus hábitos para
obtener los materiales que anhelaba o para dar con el dato puntual que
deseaba conocer.
Las tiradas masivas de la obra de Hernández tuvieron un interés par-
ticular para él, en una época en que casi ningún investigador o bibliógrafo
les
prestaba su atención por considerarlas sin valor erudito o intelectual. En
esta vertiente, indudablemente, se adelantó a su época al estudiar
la
recep-
ción del poema a principios del segundo tercio del siglo xx; en especial,
al
esbozar sus interrelaciones con los sectores populares
de
una Argentina en
franco proceso de concentración urbana, donde los fenómenos editoriales
masivos se habían incrementado con la aparición de las novelas semanales
y la literatura distribuida por los quioscos y puestos de venta calJejeros
(Sarlo, 2000 [1985]).
Ronco también fue
un
precursor, en su constancia y novedad, por
recopilar la iconografía del Martín Fierro y sobre él. Este tema, casi
desdeñado
en
esa
época, tiene vital importancia en nuestro presente, ya
que en la actualidad la Historia de
las
Imágenes constituye una de las
disciplinas con más auge en la Nueva Historia Cultural (Arnheim,
1976;
Bozal, 1987; Burke, 2001; Burucúa, 1992; Gaskell, 1993, Gombrich,
1989).
En un momento donde la obtención de reproducciones no solo era
un asunto oneroso, sino que además se encontraba parcialmente limita-
da desde el punto de vista técnico, de alguna forma se las ingenió para
recopilar
un
elenco iconográfico de peculiaridades prodigiosas. Uno
de
sus usos más comunes se centró en emplear la fotografía en blanco y
negro para obtener duplicaciones de la mayoría de las tapas e ilu.stra-
ciones de la obra; empero, esta parcial reproducción, no era sufiCiente
para sus intereses y su voracidad por las imágenes. Fue entonces cuando
instrumentó la compra de libros que ya tenía para extraer de ellos
~us
reproducciones y así lograr poseer todo el imaginario de representacIo-
nes del universo gauchesco.
138 ALEJANDRO E
PARADA-
ENRJQUE C. RODRíGUEZ BAAL. LXXVIII. 2013
La extraordinaria recopilación de imágenes que realizó Ronco im-
plica una toma de conciencia prematura por
lo
icónico como un nuevo
lenguaje cultural que debe ser abordado en el mismo horizonte de la
escritura; en esta tonalidad, su afán por "lo pictórico" se encuadra en
un proceso de modernidad, donde la necesidad de la representación ya
es insoslayable (Barthes, 2002). Ronco, entonces, en esta línea de pen-
samiento y de práctica recopiladora, preanuncia el futuro predominio
de la "civilización visual".
El
tópico sobre Martín Fierro en la vida cotidiana fue un tema
especial para Ronco. En la urdimbre mercantil y gregaria se presentaba
un
novedoso Martín Fierro, que él supo observar y desentrañar con sutil
perspicacia (Aries Duby, 1990-1992, Devoto y Madero, 1999; Heller,
2002 [1970]; Pounds, 1999). Hablamos de un poema que mudaba en
sucesivas exposiciones tipográficas. De modo tal que las publicidades
que invocaban a Hernández y a su obra
se
volvieron fundamentales
para detectar el dédalo de esos versos en la vida diaria de los pueblos
bonaerenses. Ronco, en este marco, no dudó en recopilar los almana-
ques, los naipes, los avisos, las marcas registradas, las conferencias, los
homenajes, las conmemoraciones y aniversarios, las misceláneas, en fin,
la corporeidad de sus mutaciones impresas en espacios no esperados.
Su
famoso "libro de visitas" del Martín Fierro, dado sus carac-
terísticas únicas, merece una particular atención. Ronco tuvo
la
idea
singular de vincular la escritura,
lo
testimonial y la lectura entre
sí.
Para ello utilizó una de las más bellas ediciones de la obra, la editada
por Amigos del Arte en 1930 (Hernández, 1930), y la empleó como
registro documental de las personalidades que visitaban la localidad de
Azul. De este modo, a partir de la década del cuarenta, solicitaba a los
escritores que llegaban a la ciudad y visitaban su maravillosa biblioteca
hernandiana, que dejaran su firma en este magnífico libro ilustrado por
Adolfo Bellocq. La obra, encuadernada por su esposa, con fajas pampas
y cantones de platería, fue denominada por su propietario "Martín Fie-
rro de Puño en Alto", y en ella se encuentran los autógrafos de Rafael
Alberti y Jorge Luis Borges, entre otras relevantes figuras de
la
cultura.
Además, Ronco vislumbró la capacidad creativa del Martín Fie-
rro para generar otras piezas literarias basadas en los avatares de su
personaje gauchesco. El objetivo, pues, se centró en identificar no solo
BAAL,
LXXVIII,
20
\3 CUANDO MARTIN FIliRRO
LLEGÓ
A
AZUL
139
las obras inspiradas
en
Martín Fierro sino en incorporar, también, las
numerosas recreaciones
que
ocasionó luego de su publicación.
La
bibliografía del Martín Fierro y sobre él tuvo otro margen de
presentación:
ya
no
alcanzaba
configurar
la variedad de sus ediciones
y
sus
mutaciones impresas,
ahora
era
menester
capturar las "literatu-
ras de la alteridad" que había precipitado,
ya
sea
por imitación o por
simple recreación.
Ronco
atesoraba
estos impresos porque sabía que
una
obra
se afianza
como
paradigma
dentro
de
una literatura nacional
cuando posee imitaciones y
juegos
textuales que derivan de ella. En
este posicionamiento,
Ronco
consideró que su colección no podía ser
lo suficientemente representativa
de
la difusión del Martin Fierro si no
incorporaba
el universo
de
los libros inspirados en el poema.
Las
escenificaciones teatrales sobre Martín Fierro también tuvieron
una
real
importancia
para
Ronco, pues formaban
parte
de la urdimbre
y
de
los laberintos
de
una
obra
en
cambio constante. Pero esto no fue
suficiente
para
un
hombre
único
de la cultura hernandiana: como coro-
lario, además, decidió
agregar
las partituras musicales.
Por lo tanto, Martín Fierro
era
para
Ronco un objeto impreso en
perpetua
metamorfosis;
sus
diversas producciones tipográficas confor-
maban
una
unidad
indisoluble entre la lectura, los aspectos cotidianos,
el acto
de
la
escritura, la esfera de las imágenes y los registros sonoros.
Dentro
de la complejidad
por
controlar el dédalo de impresos que
reconfiguraban al Martín Fierro, los servicios de su esposa, María de
las Nieves
Giménez
de
Ronco, resultaron insuficientes. El control y
archivo de
esta
ingente documentación que conformaba el "Archivo
José Hernández", superó las labores del matrimonio, pues los recortes
periodísticos que se incluían en diversas carpetas con diversos módulos
temáticos
eran
ya
incontrolables. El archivo crecía de manera expo-
nencial y
su
clasificación se volvió un
tema
principal. Las personas
que contrataba solo
podían
prestar plenamente su ayuda si
él
lograba
sistematizar
toda
la
inmensa
materia
documental reunida en
el
curso
de varios lustros.
En
esta
encrucijada se resolvió por ordenar las
carpeta~
de recortes
impresos del
poema
al
mismo
tiempo
y,
posiblemente, de Igual forma,
que ideaba y recopilaba
una
monumental "Enciclopedia
~auchesca"
~or
mada
por
términos rurales, folklóricos, argentinismos,
glro~
~
uso~
1111-
güísticos de los pueblos originarios, voces nativistas y tradIcIOnalistas,
140 ALEJANDRO E. PARADA -ENRIQUE e RODRIGUEZ BAAL,
Lxxvm,
2013
etcétera, En consecuencia, las carpetas de la colección martinfierrista
reflejaron una disposición de temas similar a los vocablos y giros gau-
chescos de dicha Enciclopedia. Desgraciadamente, luego de la muerte
de Ronco en 1952, la disposición por él diseñada no tuvo quien la conti-
nuara y ese ordenamiento no prosperó. Sin embargo, en las carpetas de
la
Casa
Ronco aún subsisten epígrafes de la primera ordenación.
La impresionante "Enciclopedia gauchesca" inédita de Ronco, cuyo
índice
está
siendo redactado por
Marta
C. Rolón de Ronchetti en Azul,
suma
más
de 400 volúmenes; y de ellos, numerosos tomos representan
a la entrada sobre José Hernández y Martín Fierro. Esta información
resulta clave,
ya
que
el contenido de la "Enciclopedia gauchesca" para
Hernández es, en líneas generales, la clasificación original que elaboró
Ronco en sus conocidas
carpetas
del Martín Fierro y sobre él.
Por lo tanto,
es
fundamental reproducir las entradas de esos vo-
lúmenes confeccionados en
vida
de Ronco, pues dicho orden de los
libros y documentos constituyen la dimensión material y espacial
de la totalidad tipográfica y visual, tal
como
fuera concebida por su
compilador. Los títulos clasificatorios en la "Enciclopedia gauchesca"
sobre el universo hernandiano eran, pues, los siguientes:
1)
Hernández-
Biografía, 2) Hernández-Bibliografía, 3) Hernández-Ediciones (1872-
1938), 4) Hernández-Ediciones (1939-1949), 5) Hernández-Editores e
impresores, 6) Hernández-Versos anotados, 7) Hernández-Ilustraciones,
8) Hernández-Traducciones, 9) Hernández-Ilustradores,
10)
Hernández-
Iconografía,
11)
Hernández-Noticias, 12) Hernández-Nomenclatura y
toponimia.
De
este modo, la
estructura
clasificatoria de la "Enciclopedia gau-
chesca"
que
pensaba
editar Ronco, reproducía, casi en forma análoga,
la taxonomía que él había ideado
para
sus carpetas del Martín Fierro.
Ronco había establecido, entonces, esta estructuración para gobernar y
controlar el selvático
mundo
impreso
que
había ocasionado el poema
hernandiano y que, a la postre,
era
una
sutil imbricación entre el conte-
nido
de
las
carpetas
y su "Enciclopedia gauchesca".
Este Catálogo intenta rescatar y poner en valor dicha tipología
pautada
por
Ronco en los comienzos de
su
colección martinfierrista,
de
modo
que sirva
para
establecer el lugar topográfico de
cada
pieza
documentaria
presente en el
Museo
"Bartolomé
1.
Ronco".
De
ahí
~ue
la "Tabla de contenido" de dicho repertorio manifiesta el ordenamlen-
BAAL, LXXVIII, 2013
CUANDOMARIJN
F1HRRO
LLEGÓ A AZUL
141
to que imaginaba Ronco
para
su plantel de obras del Martín Fierro y
sobre él; una distribución que aspira a recuperar la representación del
imaginario impreso que implementó Ronco
en
el momento de fundar
las tipologías de su colección;
una
sistematización de "lo libresco" que
prefigurase,
ya
con una inserción en la plena modernidad, a
la
historia
de las emociones y las sensibilidades lectoras
y,
en particular, a las
respuestas emotivas del bibliógrafo cuando distribuye en el espacio sus
impresos (Romanos de Tiratel, 2010).
El concepto de laberinto o dédalo bibliográfico
no
es ocioso.
Bartolomé
1.
Ronco fue
un
hombre singular y modélico de la cultura
tipográfica del Martín Fierro. Empleó los recursos técnicos de la época
para representar y dominar ese desbordamiento impreso y gráfico que
había ocasionado el poema: la microhistoria periódica,
los
avisos, la lite-
ratura hoy denominada "ephemera" (Ramos Pérez, 2003), el criollismo
y el nativismo, el Día de la Tradición, las partituras, la multiplicidad
de
imágenes que produjeron los versos de Hernández, etcétera.
Todo
aque-
llo que podríamos llamar como la capacidad mudable de sus formas de
impresión para generar otros productos inspirados en las más famosas
sextinas de la literatura gauchesca.
La
totalidad de ese cosmos consti-
tuye, inequívocamente,
lo
que capturó Bartolomé
1.
Ronco en el pasado
para impulsarlo hacia nuestro presente. Propició, de este modo, una
perspectiva inédita de la instrumentación bibliográfica como recurso
económico y como artificio de cultura para las generaciones venideras.
Su pasión por abarcar ese conjunto textual y paratextual, que
no
dejó palabras, discursos e imágenes por recopilar, llevó a Ronco a os-
cilar, en la construcción de "su Martín Fierro", entre
10
metódico y
lo
parametódico (Feyerabend, 1986).
Indudablemente, el análisis de este notable acervo y de los docu-
mentos que hoy se presentan en este Catálogo será una ayuda para nue-
vos estudios sobre las peripecias impresas del Martín Fierro durante las
primeras décadas del siglo xx, Entretanto, es necesario detenerse en las
formas y usos de apropiación que implementó Ronco en
~sa
construc-
ción bibliográfica y descubrir, ahora con mayor certeza, su l?strumenta-
ción desde una óptica estrictamente moderna. Una
modernlda~
gestada
por un coleccionista que rastreó el Martín Fierro en
los
ambIvalentes
espacio~,
de la vida cotidiana y en las cambiantes esferas de
lo
popular
y sus mitos. Un individuo consciente en registrar esas transformaCIOnes
142
ALEJANDRO
E.
PARADA
-
ENRIQUE
C.
RODRÍGUEZ
BAAL. LXXVIII. 2013
sucesivas
diseñadas
desde
la
imposición editorial
(De
Diego, 2006) y
que reconvirtieron al
poema
en otras articulaciones novedosas que, por
último, alentaron la emergencia
de
disímiles tipos
de
lectura, pues el
Martín Fierro "evolucionó"
hacia
otros lectores diferentes a quienes
estaba dirigido
en
el momento de su aparición
en
1872 y 1879 (Barthes,
1987;
Benjamin,
2011; Burke, 1998).
Por
ótra
parte, la historicidad del Martín Fierro,
en
ese largo trans-
currir
de
ciento
cuarenta
años
de
vida
es, precisamente, su carácter
signado por lo transitorio y lo migratorio; esto es, su capacidad (al igual
que El Quijote)
para
cambiar
de soportes
en
el devenir
de
las técnicas
de
reproducción
de
la
escritura.
Esta
peculiaridad
constituyó la
gran
innovación
que
desarrolló nuestro bibliógrafo azuleño_
En
este sentido Ronco representó lo que
podríamos
denominar
un
hombre-impreso;
una
especie
de
"papelero del Martín Fierro", que
sintió la imperiosidad
de
identificar y relevar
la
producción,
ya
casi sin
gobierno,
de
"la
cultura
papelera martinfierrista"_
Tal
como
se
ha
señalado
en
este
trabajo,
Bartolomé
1.
Ronco fue
un hombre
de
la
cultura
con
proyecciones singulares e inclasificables.
Su originalidad
radica
en
la
amplia
visión cultural que tuvo del Martín
FIerro
como
artefacto
proclive a
migrar
a diversas imposiciones tipo-
gráficas. El presente Catálogo es
una
muestra
de su impecable e íntima
vocación
por
entender
la complejidad
de
estas
mutaciones_ Sin duda,
el dédalo tipográfico
que
tejió
el
poema
de
Hernández
tuvo
en
él a
un
precursor, a
un
verdadero
adelantado
de
los fenómenos
de
la
civiliza-
ción escrita.
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COMUNICACIONES
ANA
MARÍA
BARRENECHEA
A CIEN AÑOS DE
SU
NACIMIENTO'"
Norma Carricaburo
Ana María Barrenechea nació en Buenos Aires
el
6
de
marzo
de
1913
y falleció, en la misma ciudad, el 4
de
octubre
de
2010.
Fue hija de inmigrantes españoles, venidos de Logroño. Sus padres
constituyeron un hogar que fructificó en cuatro hijas. Anita tuvo una
infancia luminosa, según me contó un atardecer en que evocaba
los
paseos infantiles con su padre. Fuera del hogar,
su
educación fue
el
producto de esa escuela pública argentina que permitió que se desarro-
llaran tantos talentos. Asistió a la Escuela Normal
N.O
4,
donde encauzó
su vocación por el magisterio, vocación que nunca la abandonaría a
lo
largo de
su
vida. Luego cursó Letras en el Instituto Superior del Profe-
sorado "Joaquín
V.
González", del cual egresó en
1937.
Allí fue uno
de
sus maestros Amado Alonso, quien en vista de sus méritos la invitó a
integrarse como investigadora al Instituto
de
Filología
de
la
Universidad
de
Buenos Aires. Al mismo tiempo Anita -permítaseme
el
diminutivo,
pues así la llamábamos todos quienes trabajamos con ella-, emprendía
la carrera docente en el Joaquín
V.
González, dictando distintas mate-
rias:'Gramática, Sintaxis y Estética.
No se puede hablar de esta estudiosa sin mencionar
el
Instituto
de Filología, origen y fin
de
su trayectoria como investigadora. Para
sus inicios, recordemos que allí Amado Alonso y
el
dominican? Pedro
Henríquez Ureña lideraban un notable grupo de investigadores Ilustres:
'Comunicación leida en la sesión 1348 del II de abril
de
2013
al
cumplirse
el
centenario de su nacimiento.
148 NORMA CARRlCABURO BAAL, LXXVIII, 2013
Ángel Rosenblat, venido de Polonia, el paraguayo Marcos
A.
Morínigo,
Raimundo Lida, su hermana María Rosa, y Ana María Barrenechea
entre otros. Este Instituto estuvo unido ab ini/io a la escuela
filológic~
española, creada por Ramón Menéndez Pidal a principios del siglo xx.
Esta estrecha relación del Instituto con la escuela filológica de Madrid-
Ricardo
~ojas
había
ido
a pedir orientación y ayuda a Menéndez Pidal-,
se afianzó en
1927,
con la llegada de Alonso para asumir su dirección,
y continuó hasta 1952, con el posterior desempeño como director de
Alonso Zamora Vicente, quien sucedería en el cargo a Amado Alonso,
luego que una chicana administrativa de la Universidad de Buenos
Aires
10
dejara cesante, en 1946, y se viera obligado a trasladarse a los
Estados Unidos. En la etapa final de su carrera, Barrenechea volvió a la
dirección del Instituto entre
1985
y 2002.
En 1954 Barrenechea viajó a México, como becaria de investiga-
ción del Colegio de México. De allí pasó a Estados Unidos, siempre
como becaria de investigación, y en el Bryn Mawr College de Pensilva-
nia se doctoró, en 1956, con una tesis sobre La expresión de la irreali-
dad
en la obra de Jorge Luis Borges, editada por el Colegio de México
en
1957.
Constituyó el primer estudio filológico de la obra de Borges,
autor en el que siguió trabajando a
lo
largo de los años hasta anexar, en
la edición del año 2000, catorce artículos al texto original.
En 1958, de regreso
en
el país, obtuvo las cátedras de Gramática
Castellana e Introducción a la Literatura en la Facultad de Filosofía y
Letras de la UBA. Asimismo, fue designada, por primera vez, directora
del Instituto de Filología.
Durante su dirección, el Instituto continuó fiel al sello hispánico
que tenía desde su origen. Se aunaban las investigaciones literarias a las
lingüísticas, conciliando la gramática histórica con el estructuralismo
y el formalismo, la estilística con el estudio metódico de la lengua. En
esos abordajes se priorizaba el objeto de estudio y sus peculiaridades
sobre los férreos marcos teoréticos de un saber de moda, donde
la
me-
todología prevalece, a menudo, sobre el objetivo mismo. Esa impronta
general perduró en esta filóloga, que no concibió la lengua fuera de
la
literatura, que confesaba que no podía entender
lo
literario separado de
los problemas del lenguaje. Y todo esto
lo
seguía afirmando en épocas
en que la filología era sospechada tanto desde la lingüística como desde
la
crítica literaria.
BAAL, LXXVIII, 2013 ANA MARÍA BARRENECHEA, A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO 149
En la mayor parte de su producción se puede observar que focalizó
la literatura desde la lengua
y,
del mismo modo, la lengua
le
interesó
en sus posibilidades más estéticas: las literarias. Pero permanecer
fiel
a
esta formación no impidió que tanto en
el
ámbito de
la
lingüística como
en el campo literario fuera recibiendo los aportes de nuevos autores, de
distintas disciplinas y escuelas lingüísticas recientes. Todo este saber
no
reemplazaba al
ya
acumulado, sino que se incorporaban a su intelecto
siempre receptivo para decantar y afinar su mirada crítica. Ana María
Barrenechea es, sin duda, la figura señera de la
fi
lología en nuestro país
por dos motivos: nunca abandonó totalmente la Argentina y fue quien
mayor proyección temporal tuvo, por su larga y lúcida vida.
Pero volvamos a la etapa de regreso al país, luego de su doctorado,
cuando, además de la tarea universitaria, integró la comisión de ase-
sores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Me voy a permitir
una
evocación personal,
ya
que asistí a sus clases de
Gramática Castellana y de Introducción a la Literatura, en
el
año
1964.
Recién ingresada a la Facultad de Filosofía y Letras, cursé como materia
introductoria un cuatrimestre memorable que Anita tituló "Realidad y
ficción literaria". Se dictaba en la antigua sede de
Vi
amonte,
en
el
aula
magna, y la recuerdo en su plenitud vital, leyendo pasajes
del
Quijote
en
el
filo del estrado, riendo mientras descendíamos a
la
cueva de Mon-
tesinos y hacía cobrar vida a un texto clásico.
El
auditorio, expectante,
se mantenía en vilo, pensando que podía caerse de la tarima
en
cual-
quier momento. Siempre supuse que se trataba de un recurso didáctico
para mantener la atención de los alumnos en una clase que se dictaba
en el primer horario de la mañana, pero ahora, desde la distancia,
lo
entiendo como un signo:
el
de
una
estudiosa que se encontró siempre
muy cómoda en los límites, entre lengua y literatura, entre tradición y
modernidad, entre América del Norte y América del Sur.
También la recuerdo en un escenario inverosímil, luego
del
golpe
de Estado de Onganía, dándonos clases en un jardín de infantes, junto
a otros profesores de la Facultad que habían
renuncia~o,
ante
el
a~a
sallamiento de la autonomía universitaria. Las largas piernas de Amta
luchaban por acomodarse a las pequeñas y coloridas sil.litas
d~1
sa}ón,
pero más allá del cambio espacial, los contenidos y la seriedad clentJfica
siempre fueron invariables.
150 NORMA CARRlCABURO BAAL. LXXVlll. 2013
No
emigró como otros docentes. Un puesto providencial en el Cen-
tro de Investigación en Ciencias de la Educación del Instituto Torcuato
Di Tella la eximió de la diáspora universitaria de 1966. Al mismo tiem-
po, le permitió
dar
clases en Estados Unidos como profesora invitada,
pasando
un
semestre en la Argentina y otro en el extranjero. Dictó cla-
ses en Hatvard, en 1968; en la Universidad del Estado de Ohio, de
1971
a 1973; en la Universidad de Columbia, de
1973
a 1984. Esto le permitió
formar discípulos en dos hemisferios y mantenerse actualizada con la
bibliografía y con las novedades que se producían en Norteamérica y
en Europa. Asimismo, se abrió a otras literaturas hispanoamericanas,
como queda reflejado en su libro Textos hispanoamericanos.
De
Sarmiento
a Sarduy, publicado en Caracas, en 1978.
En nuestro país, entre los años 1967 y 1974, trabajaba al frente de
un gran equipo mixto, con investigadores
de
la Facultad y del Instituto
del Profesorado, llevando adelante el "Proyecto de estudio coordinado
de la
norma
lingüística culta
de
las principales ciudades de Iberoamé-
rica y de la Península Ibérica", auspiciado
por
el Programa Interame-
ricano
de
Lingüística y
Enseñanza
de
Idiomas (PILEI), nacido en el
mRrco de la ALFAL. Las investigaciones realizadas sobre este material,
fueron publicadas por el equipo y
más
tarde se reunieron en el volumen
colectivo Estudios lingü(sticos y dialectol6gicos. Temas hispánicos, en
1979.
De
1977 a 1980 presidió la Asociación Internacional de Hispa-
nistas, a la que pertenecía desde su creación, en 1962, cargo que por
primera
vez
ejercía
una
mujer, y
en
1980 fue nombrada presidente de
honor
de
esa
Asociación.
El
año
1984 es importante
para
el país y también en la
vida
de Ba-
rrenechea. Con el retorno a la democracia, otra vez se
le
abren las puer-
tas de la Facultad
de
Filosofía y
Letras
de la UBA, donde es nombrada
profesora emérita. También
es
nombrada
miembro correspondiente de
la Real Academia Española en la Argentina y recibe el Premio Amado
Alonso, otorgado
por
el Ministerio de Educación y Justicia. Dos de sus
discípulos, Lía Schwartz
Lerner
e Isaías Lerner, publican en Madrid un
volumen de Homenaje a
Ana
Mar(a Barrenechea, con artículos de amigos,
colegas y discípulos. En 1986 recibió el premio Konex de Platino, por
su obra en Lingüística y Filología y
una
década después sería jurado de
ese premio.
BAAL,
LXXVIII,
2013
ANA
MARÍA
BARRENECHEA, A
CIEN
AÑOS
DE
SU
NACIMlENTO
151
En
1985,
con impetujuvenil emprendió
en
del Instituto de Filología
una serie de actividades: seminarios, grupos de investigación y publi-
caciones. Dio nuevos bríos a la revista de Filología. que hacía años que
no se publicaba y que conoció una etapa de oro a partir del volumen
xx. Poco después implementaría números monográficos sobre diversos
temas a cargo de especialistas. Entre las publicaciones más señaladas de
aquellos años se encuentra
la
desgrabación de las encuestas realizadas
en el PILEI, dos tomos que se publicaron con el título El habla culta de
la ciudad de Buenos Aires, en
1987.
Barrenechea con esas grabaciones, realizadas en las antiguas cin-
tas abiertas, salía de la gramática tradicional y proyectaba sus estudios
hacia la expresión oral y hacia la pragmática.
A este respecto, es interesante comparar dos artículos destacados
de su producción. El primero, publicado en
1962,
en el número 8 de
la revista de Filología, que tituló "El pronombre y su inclusión en un
sistema de categorías semánticas". El segundo, presentado en
1969
en
el V Simposio del PILEI, lo llamó "Operadores pragmáticos de actitud
oracional; los adverbios
en
-mente
y otros signos". Esta investigación
luego fue incorporada en Estudios lingüísticos y dialectológicos.
Temas
hispánicos. en
1979.
El trabajo sobre el pronombre es un trabajo teórico, en el que COG-
tinuaba el de Amado Alonso y Henríquez Ureña. Tras toda una revisión
bibliográfica, que arranca con Dionisio de Tracia y llega hasta autores
recientes, como Jakobson,
Bülhery
Hjelmslev, y tras abordar
el
pronom-
bre desde la sintaxis,
la
semántica y la comunicación, como sustituto o
vicario, como palabra vacía, en su función deíctica y en su condición de
embrague, se centra
en
un esquema cuatripartito para hallar
el
casillero
exclusivo de los pronombres: ser palabras
no
descriptivas y de signifi-
cación ocasional. Este artículo coronó una larga investigación que venía
de siglos y donde retomó y perfeccionó la de sus maestros, dentro de un
marco tradicional.
A diferencia de este trabajo de cierre, siete años después dio a
conocer una investigación que es absolutamente original, por
lo
menos .
en
lo referente al orbe hispánico. No partió en esa ocasión de un
~arco
teórico, sino de una base de datos de procedencia oral,
correspondle~te
al habla culta de la ciudad de Buenos Aires.
Si
ya
era novedoso
trabaJ~r
sobre corpus orales, mucho más
lo
sería el enfoque. Barrenechea
dIO
152
NORMA
CARRICABURO
BAAL. LXXVIII. 2013
otra muestra de su permanente permeabilidad, de su apertura a
los
nuevos tiempos y a las nuevas técnicas, e inició una primera incursión
en la pragmática. Llamó, siguiendo a Uriel Weinreich, "operadores
pragmáticos", nombre común en los años 60, a
lo
que luego Ofelia Ko-
vacci sistematizó como "índices de modalidad" y que en la actualidad
se integra en
lo
que llamamos "marcadores del discurso". Definió los
operadores pragmáticos como aquellos que manifiestan la actitud ora-
cional del hablante con respecto
al
contenido del discurso.
En este trabajo, el enfoque y el tratamiento de los datos son ori-
ginales. Para ubicarnos históricamente, recordemos que Cómo hacer
cosas con palabras, de Austin, se publicó en 1962, dos años después
de la muerte del autor. Barrenechea estaba trabajando en pragmática
en los orígenes mismos de esta disciplina. Señalo estos dos artículos
porque considero que ambos constituyen dos hitos en su investigación
lingüística.
En la década de 1990 recibió nuevos honores. Fue nombrada vocal
del Patronato del Instituto Cervantes (España, 1992-1993) y miembro
de honor de la Asociación Argentina de Hispanistas, en 1992. Pero
su
actividad no conocía límites. En el Instituto estuvo al frente del grupo
de investigación sobre genética textual, proyecto internacional del que
fue directora en nuestro país. Se había iniciado en la investigación en
genética textual a partir de los borradores de Rayuela, de Julio Cor-
tázar, y los frutos de esta investigación vieron la luz en Cuaderno
de
bitácora
de
Rayuela, impreso en
1983.
Asimismo, fue la responsable
del
estudio genético de la edición de Archivos de Rayuela
(1991).
Entre las
últimas publicaciones realizadas por ella en el Instituto cabe mencionar
el Epistolario inédito Sarmiento-Frías,
de
1997,
y Archivos
de
la memoria,
publicado en 2003.
Me voy a permitir un excurso. Me enteré de la muerte de Anita
el año pasado,
en
Madrid. En la sesión de la ASALE del
10
de abril,
José Manuel Blecua comenzó evocando a Antonio Mingote, fallecido
durante el receso de la Semana Santa. A continuación, pedí la palabra
para comunicar el fallecimiento de Barrenechea. Correspondía hacerlo
porque Anita, como
ya
dije, era académica correspondiente de la RAE.
Tanto Blecua como Humberto López Morales habían leído el obituario
publicado en El País por Isaías Lerner (también él lamentablemente
fallecido en enero de este año). Luego ambos se sumaron a mis palabras
BAAL, LXXVIII,
2013
ANA
MARÍA BARRENECHEA, A
CIEN
AÑOS
DE
SU
NACIMIENTO
153
para recordar que la habían conocido en Estados Unidos. Blecua men-
cionó sus encuentros insólitos con Anita, a comienzos de la década del
70,
cuando ambos alternaban el uso del mismo departamento, provisto
por la Universidad del Estado de Ohio, y a veces coincidían en medio
del recambio. López Morales evocó su original personalidad y apuntó
que los colegas latinoamericanos la llamaban "la Greta Garbo
de
la
fi-
lología". Lo que comenzó como una triste evocación póstuma terminó
en sonrisas, las que no habían surgido con el recuerdo
de
un humorista
de la talla de Mingote.
Creo que esas sonrisas habrían satisfecho a Anita, a
su
índole
traviesa que siempre cortaba lo solemne, aún sin hacerlo adrede, como
cuando en las conferencias traspapelaba fichas o papeles, y mantenía a
la audiencia en suspenso, hasta que retomaba
el
discurso prescindiendo
de los apoyos mnemotécnicos y con absoluta solvencia.
Sean las palabras finales para destacar sus rasgos esenciales: la
generosidad de su saber, el respeto por sus maestros, a los que siempre
honró, el trabajo infatigable que desarrolló con lucidez hasta casi llegar
a nonagenaria, y un intelecto brillante que iba parejo a con una curio-
sidad constante.
Muchas gracias.
RECORDANDO
A
RAMÓN
GÓMEZ
DE
LA SERNA*
Antonio Requeni
H
asta
comienzos
de
los años sesenta se podía
ver
por las ca-
lles de Buenos
Aires
a
Ramón
Gómez de la Serna, colgado
siempre del brazo
de
su esposa,
la
escritora Luisa Sofovich. Eran una
pareja despareja; ella alta, hermosa,
de
grandes ojos oscuros y cabellos
renegridos, peinados en "bandós",
como
se dice en España (aunque la
palabra no figura
en
el DRAE), parecía
una
de
esas andaluzas pintadas
por Julio Romero
de
Torres. Él apenas le llegaba a los hombros; era
rechoncho y breve
de
estatura. El guatemalteco Luis Cardoza y Aragón
lo llamó "el dedo pulgar
de
la literatura española". Unas largas patillas
parecían poner entre paréntesis
una
cara
redonda como una manzana, y
su pelo negro caía en
una
onda hacia el costado de la frente. Completaba
su fisonomía la
eterna
pipa
en
los labios.
El matrimonio,
que
salía a
caminar
todos los atardeceres por las
calles céntricas,
vivía
en
el sexto piso de
un
edificio cerca del Congre-
so,
en
Hipólito Yrigoyen 1974, donde
una
placa recuerda hoy al gran
escritor español. El
cuarto
de
Ramón, en el que leía y escribía, estaba
atiborrado
de
libros, potiches, pisapapeles, pipas de distintos tamaños,
frascos llenos de bolitas de vidrio, bichos de cristal, un pajarito mecá-
nico y antiguas postales, fotografías y recortes de diarios y revistas que
cubrían las paredes, la puerta y trepaban hasta el techo en un abigarrado
"collage". En los estantes de la biblioteca había colocado varios carte-
les con la inscripción "Peligro de muerte", para que los visitantes no
cayeran en la tentación
de
robar algún libro.
La
habitación recreaba la
que Ramón había ocupado en la calle Velázquez, en Madrid, reprodu-
Comunicación leída en la sesión 1349 del
25
de abril de 2013, en
el
cincuente-
nario de su fallecimiento.
156 ANTONIO REQUENI BAAL, LXXVlll, 2013
cida actualmente en una de las salas del Museo de la Villa, en la calle
Fuencarral.
Ramón fue un cabal madrileño. Nacido en
la
calle de las Rejas,
el
3
de
julio de 1888, amaba a su ciudad que conocía en los más secretos
rincones de sus barrios. En
el
Museo Reina Sofía puede verse
el
cuadro
pintado por Gutiérrez Solana que reproduce la tertulia de los sábados
en
la "Sagrada cripta del Pombo", un café situado en la calle Carretas
número
4,
a metros de la Puerta del Sol, donde ahora hay una zapatería.
Allí, Ramón Gómez de la Serna era el sumo sacerdote y animador de
una peña literaria y artística que pasaría a la historia, igual que
la
peña
del otro Ramón, don Ramón María de Valle Inclán, en
el
"Negresco"
y la de Jacinto Benavente en "El Gato Negro", de la calle
del
Príncipe.
Gómez de la Serna evocó en amenas páginas su ciudad natal, como las
que reunió en el libro Nostalgias madrileñas. Alfonso Reyes
le
hizo
llegar una vez uno de sus libros con la siguiente dedicatoria:
"A
Ramón,
que sabe por dónde se desangra, gota a gota, el corazón de Madrid".
He dicho que Ramón nació en 1888. Talento precocísimo, a los
17
años publicó su primer libro, Entrando enfuego, y a los
21
se recibió de
abogado, profesión que nunca ejerció. En esos años, auxiliado econó-
micamente por su padre, publicó también Morbideces y El libro mudo.
Su padre era abogado, político liberal, importante funcionario
del
Mi-
nisterio de Ultramar, y hermano menor de
la
poetisa romántica Carolina
Coronado, a quien Ramón dedicó una biografía.
Desde temprano
el
escritor cultivó la excentricidad.
Su
literatura
tiene mucho de juego, de un juego ejercido con ingenio fuera de
lo
co-
mún, hecho de sutiles piruetas verbales, insólitas metáforas, retruécanos
y paradojas. Fue
el
introductor en España de las vanguardias europeas
y acuñó en Ismos, título de uno de sus libros, un vocablo que poste-
riormente se incorporaría
al
Diccionario de la Real Academia. Publicó
cerca de cien libros: biografías como las de Quevedo, Lope de Vega, el
Greco, Goya, Azorín y Valle Inclán, donde las vidas y las obras de estos
personajes son
una
excusa para interpretaciones ingeniosas y lúcidas
divagaciones, salpicadas de anécdotas a veces reales y otras inventa-
das. Creó una literatura excitante, tanto en las biografías mencionadas
cuanto en sus novelas, entre las que es imposible no destacar
El
incon-
gruente, El torero Caracho (que al reeditarse en Buenos Aires cambió
el
apellido y quedó El torero Camacho), El doctor inverosímil, que en
BAAL,
LXXVID,
2013
RECORDANDO
A
RAMÓN
GÓMEZ
DE
LA
SERNA
157
1914
se adelantó a la moda del psicoanálisis, y
El
dueño
del
átomo, de
1926, donde anticipó la bomba atómica. Están también las llamadas
novelas eróticas: Senos,
La
mujer de
ámbar
y
La
Nardo, sin olvidar sus
Seis falsas novelas, Gollerías,
El
circo,
El
rastro y acaso su obra capital,
Automoribundia, escrita
en
Buenos Aires, volumen sobre el que volveré
más adelante. Ramón escribió también teatro, una ópera (Charlol) y fue
el inventor de las greguerías,
una
literatura de frases breves, homeopá-
ticas, en las que se concentra un pensamiento, una intuición reveladora,
analogías surgidas de
una
aguda observación matizada de fantasía,
humor, y a ratos de auténtico lirismo. Algunas muestras: "En
el
hilo del
telégrafo el cielo se pone
un
collar de pájaros",
"La
soda es agua con
cosquillas", "Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen adiós en
los puertos", "El rayo es
en
el cielo
un
sacacorchos encolerizado", "La
tiniebla se bebe el rojo licor del crepúsculo".
Las greguerías fueron muy imitadas y algunos poetas nuestros las
reciclaron
en
forma de aforismos, como Fernández Moreno cuando en
La
mariposa y la viga escribió: "Morir es penetrar en un cuarto oscuro
donde no hay
un
solo mueble
en
que tropezar". O Luis Franco cuando
dijo: "Toda pompa es fúnebre". Otro feliz autor de greguerías fue Con-
rado Nalé Roxlo, quien bajo el seudónimo de Chamico imitó delibera-
damente las de Gómez de la Serna
en
su Antología apócrifa.
Ramón siempre hizo humorismo con mucha seriedad, por eso,
le
chocó cuando oyó que alguien, a la salida de una conferencia suya,
comentó: "Es un humorista poco serio".
El originalísimo escritor español
lo
fue dentro y fuera de sus li-
bros. Practicó el impacto literario y exhibió también una actitud lúdica
en conferencias y actos públicos. Presentó
en
Madrid su volumen El
circo subido a un trapecio, y cuando esta obra fue traducida por Valery
Larbaud, la presentó
en
el Circo de Invierno de París desde
el
lomo de
un elefante. Se
lo
designó allí miembro de la Academia Francesa del
Humor juntamente con Charles Chaplin, Pitigrilli y Massimo Bo?tem-
pelli. Ramón conquistó entonces éxito y popularidad. En los ambIentes
intelectuales se
lo
consideró uno de los principales representantes
d~
la
vanguardia literaria europea. Pudo haberse quedado a vivir
en
la
cap~!al
francesa pero prevaleció su amor a Madrid. José Ortega y
~asset
_dIJO:
"Yo no he visto a nadie desdeñar la gloria de París como VI desdenarla
a Ramón".
158 ANTONIO REQUENI BAAL,
LXXVIn,
2013
Gómez de la Serna viajó mucho por Europa. Pasó temporadas en
París, Lisboa y Nápoles, siempre en compañía de la escritora Carmen
de Burgos, veinte años mayor que él, a quien
lo
unía un vínculo senti-
mental que duró más de una década.
Invitado para dar conferencias en la Argentina por la Asociación
Amigos del Arte, que presidía la señora Bebé Sansinena de Elizalde,
vino a Buenos Aires en
1931.
Aquí pronunció sus célebres conferencias-
maleta.
Se
situaba frente al público con una maleta e iba extrayendo
los
más disímiles objetos, que comentaba inventando historias y desgranan-
do disquisiciones con su típico gracejo y un humor chisporroteante. A
todas esas conferencias asistía, fascinada, una joven de negros ojazos
que al terminar una de las disertaciones se puso frente a él para
ex-
presarle su admiración. Era Luisa Sofovich, autora de un primer libro
que hacía poco se había separado de su marido. Se produjo una mutua
atracción, una espontánea reciprocidad, y cuando Ramón embarcó de
regreso a España lo hizo acompañado por ella. La relación con Carmen
de Burgos hacía tiempo que se había enfriado y la que inició con
la
j.JVen
argentina duró hasta su muerte.
Ramón regresaba enamorado y triunfante. Aquí había sido invitado
a colaborar en
La
Nación y en la recién aparecida revista Sur, y disfrutó
de la amistad de Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges y Oliverio
Girondo, a quien había conocido años atrás en Portugal.
Al volver a Madrid empezó a escribir en la Revista de Occidente
y siguió colaborando en
El
Sol, El Liberal y otras publicaciones de la
época. Sus colaboraciones periodísticas se cuentan por miles. A poco
de llegar murió Carmen de Burgos. Ramón se estableció con su "Luisi-
ta", como
la
llamaba,
en
Madrid, pero pasado el tiempo ella extrañaba
Buenos Aires. El escritor aprovechó que en
1933
se realizaba aquí la
Primera Exposición del Libro Español
y,
habiendo conseguido ser su
representante oficial, vino otra vez con su pareja. Volvió a pronunciar
conferencias, una sobre el toreo, vestido con traje de luces, y otra sobre
Napoleón, disfrazado de Napoleón. Fue una visita corta. Hasta que en
1936, a poco de iniciarse en la península la tragedia de la guerra civil,
Ramón, que deseaba alejarse de la contienda, vio la oportunidad de
viajar a Buenos Aires donde se celebraba el Congreso del PEN Club
Internacional. El matrimonio debió sortear diversas dificultades. Subió
a un barco que los llevó de Alicante a Marsella, desde allí por tierra a
BAAL, LXXVlll. 2013 RECORDANDO A RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA 159
Burdeos y de Burdeos a la Argentina.
La
guerra española, la segunda
guerra
europea y, sobre todo, el
amor
de Luisa Sofovich, retuvieron a
Ramón definitivamente
en
nuestra capital. Aquí escribió gran parte de
su voluminosa obra. Contó,
en
los primeros tiempos, con la ayuda eco-
nómica de Oliverio Girondo. Carlos Muzio Sáenz Peña en
El
Mundo y
León Buché en
El
Hogar publicaban asiduamente sus greguerías. Cola-
boraba además en el suplemento literario de La Nación. Luisa Sofovich
también escribía. Antes de conocer a Ramón había publicado la novela
La sonrisa, típico balbuceo de principiante, pero el contacto con
el
ge-
nio la hizo superarse
en
sucesivos libros de excelente prosa: La gruta
artificial,
El
ramo,
El
baile, los poéticos relatos de Historias de ciervos
y
un
volumen de biografías: Siluetas en negro.
Durante su larga permanencia en nuestro país,
el
madrileño adicto
a las tertulias no promovió ni participó de ellas; tampoco tuvo muchas
amistades literarias
-consecuencia,
seguramente, de su indefinición
política respecto de la situación
española-
aunque siempre
le
fueron
fieles amigos como Oliverio Girondo, Norah Lange y el poeta Ernesto
Bustamante, el inolvidable y olvidado bohemio "Tanti" Bustamante, au-
tor de
un
libro secreto, Sonetos eróticos
para
iniciados, del que guard0
un ejemplar
en
mi
biblioteca, disimulado entre otros libros inocentes.
La
pareja vivió, como he dicho, en el departamento del barrio
de Balvanera donde Ramón continuó la rutina madrileña de escribir
durante las horas de la noche. Después de su trabajo se acostaba a las
8 o 9 de la mañana, se levantaba a las 3 de la tarde
y,
tras un frugal
almuerzo, salía a
caminar
del brazo de su esposa. Entre otros libros,
publicó
en
Buenos Aires Retratos contemporáneos, Nuevos retratos
contemporáneos y Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías.
Su amigo Antonio Sempere, director de la editorial AguiJar,
le
publi~ó
Total de greguerías en
1955,
una
obra asaz incompleta,
ya
que Ramon
siguió escribiéndolas para las publicaciones mencionadas y
últimam~nte
en el diario Clarín, hasta su muerte. Era su forma de ganarse la
Vida.
El libro de Aguilar tiene
1530
páginas en papel biblia.
Si
.calc~lamos
que en cada página hay
un
promedio de diez greguerías, el libro mcluye
15.300,.
Nada
más que hasta
1955.
Por supuesto, no
toda~
alcanza?
el
mismo nivel de calidad, pues la obligación de redactar
v~mte
o tremta
por día
lo
hacía imposible, pero algunas son realmente brillantes.
160 ANTONIO REQUENI BAAL, LXXVIll, 2013
El otro libro capital escrito en esta ciudad fue Automoribundia
aparecido en 1948. En 1974 la editorial Guadarrama
lo
reeditó en
do~
tomos de 400 páginas cada uno, en letra chica y apretados renglones. En
su extens? prólogo Ramón explicó el título de esta autobiografía. "Es
más que nada
-dijo-
la historia de cómo ha ido muriendo un hombre", y
señaló que se trataba de una confesión carnosa y a la vez descarnada. El
libro comienza con la descripción de su nacimiento, cuando se deslizó
hacia el mundo desde el cuerpo de su madre, y
10
primero que hizo fue
hacerse pipí "porque el mundo merecía
-comenta-
ese primer gesto
de rebeldía". En Automoribundia recuerda sus años de colegio, donde
fue condiscípulo de los hermanos Calleja, las primeras excitaciones y
enamoramientos, los ecos de la guerra de Cuba, los libros, la bohemia
madrileña, las tertulias del Pombo y las veladas del Ateneo, sus viajes,
su relación con Carmen de Burgos y luego con la Sofovich, así como
su vida en Buenos Aires. Y todo ello entreverado con sus divagaciones
sobre diversidad de temas, algunos aparentemente triviales y otros más
relevantes; reflexiones sobre Dios, la política, las mujeres y
el
juego tras-
cendente de la literatura, que es como zambullirse desde
el
trampolín
de
las palabras a las aguas del sueño. No podía faltar, claro está, la alusión
a la guerra de España, en la que se esforzó por mantenerse equidistante
de ambos bandos,
lo
que
le
valió no pocos reproches. En un momento
afirmó: "Yo había tenido la ingenuidad de ser un conciliador, pero es-
toy convencido de que las víctimas españolas son los conciliadores".
Ramón, que era católico y monárquico, como a
lo
largo de la historia
lo
fue gran parte de sus compatriotas, aceptó colaborar en el periódico de-
rechista Arriba y consintió que se reeditaran sus libros en la península.
En 1943, después de
13
años de ausencia, hizo un viaje a Madrid.
Algunos antiguos amigos de las tertulias del Pombo eran simpatizantes
de Franco y proyectaron
una
reunión para que el caudillo
lo
recibiera
en visita oficial, pero Ramón se resistió a ser utilizado políticamente y
volvió a Buenos Aires; Madrid, por otra parte
ya
no era "su" Madrid,
el
Madrid de los barrios castizos con sus tabernas, churrerías y vende-
doras de nardos. Ya en Buenos Aires recibió invitaciones para regresar
y quedarse a vivir en la capital española, pero las rechazó. Aquí siguió
escribiendo infatigablemente. Con
los
años su temperamento transgresor
fue aplacándose, aunque
no
del todo. Una tarde, invitado a presentar un
libro en
el
auditorio Birabén, de la Diagonal Roque Sáenz Peña, tomó
BAAL,
LXXVID,
2013
RECORDANDO
A
RAMÓN
GÓMEZ
DE
LA
SERNA
161
ubicación en
el
estrado, dio vuelta la silla y desarrolló toda su exposi-
ción de espaldas al público,
Al
comenzar
la
década de los años 60 su salud empezó a declinar.
La
diabetes y la flebitis lo obligaron
en
los últimos tiempos a moverse
en silla de ruedas. Hasta que
un
cáncer de duodeno puso fin a su vida
(a
su "moribundia") el
12
de enero de 1963.
En
el capítulo del mencionado
libro dedicado a las enfermedades había escrito: "Solo contra el cáncer
no puedo hacer nada porque el cáncer es
un
designio de muerte y no
una
enfermedad".
Al
morir, Ramón tenía
75
años, la misma edad de
Luisa Sofovich cuando esta murió, en 1980, atropellada por un vehículo
cuando cruzaba la avenida Leandro N. Alem. Años antes había llevado
el cadáver de Ramón a España, donde actualmente reposa en un panteón
de la basílica de San Justo, en Madrid,
alIado
de otro ilustre madrileño:
Mariano José de Larra.
Se dijo que Ramón Gómez de la Serna fue el Picasso o
el
Dalí de la
literatura española.
En
realidad, muy pocos
-o
ninguno-
de los escri-
tores de su tiempo lo igualan
en
capacidad inventiva, en originalidad.
Manejó
un
vocabulario riquísimo y con él realizó
una
obra que man-
tiene a lo largo de los años y a despecho de los cambios de estilo y de
sensibilidad, una frescura y
una
vitalidad verdaderamente admirables.
Cultor de
un
"garboso barroquismo", como alguien lo calificó, Ramón
Gómez de la Serna, creador indiscutido del "ramonismo", es, como los
grandes creadores de todos los tiempos,
un
autor contemporáneo. La
prosa llena de greguerías de sus libros, está siempre impregnada de una
felicísima magia literaria.
A cincuenta años de su desaparición física, volver a leer sus libros,
sumergirse en sus invenciones verbales y deslumbrantes
especulac~ones
sobre la literatura, el humor, los sueños, la vida y la muerte, constItuye
para quienes experimentan el voluptuoso goce de las palabras, una de
las más gratificantes aventuras del intelecto.
UNA PELEA DE AMANTE
CON
EL
MUNDO:
ROBERT FROST*
Rolando Costa Picazo
1874-1963
Algo sobre su vida
Frost, que nunca dejó de escribir sobre Nueva Inglaterra,
en
especial sobre los estados de New Hampshire y Vermont,
que fue siempre considerado un yanqui típico de esa región del
noreste estadounidense, en realidad nació en San Francisco,
de
padres
oriundos de Nueva Inglaterra.
Su
padre había asistido a Harvaró;
era un periodista, jugador y afecto a la bebida, que llamó a
su
hijo
Robert Lee en honor del gran general surefio, héroe
de
la Guerra
Civil, Robert
E.
Lee, a quien admiraba. La madre
de
Robert, Isabelle
Moodie, escocesa, nacida en Edimburgo, era una persona sofiadora
y mística, presbiteriana al nacer, lectora de Swedenborg,
que
decfa
oír voces. Luego de la temprana muerte del padre
de
tuberculosis,
su mujer se trasladó a Lawrence, Massachussets, con
su
hijo
Robert,
de
11
años, y una hija, donde vivieron
de
la caridad
de
los
padres
de ella. Robert fue a la escuela en Lawrence y más adelante asistió
durante un semestre a Dartmouth College, prestigiosa institución
en
el estado
de
New Hampshire. Elinor White, con quien
se
casó, fue
su
compafiera
de
escuela. Robert asistió durante un par
de
afios
a Harvard,
como estudiante especial, donde estudió latín y griego.
Su
abue~o
le
compro una granja en el estado
de
New Hampshire, y
le
proporcionó
una pequefia renta anual. Durante una década, Frost crió pollos
en
su
Comunicación leida
en
la
sesión 1352 del
23
de mayo de 2013 en el cincuente-
nario de su fallecimiento.
164 ROLANDO COSTA PICAZo. BAAL, LXXVIII, 2013
granja, a la par que daba clases en una escuela local. Llevaba una vida
insatisfactoria, acosada por ideas suicidas, según sus biógrafos
•.
Frost tuvo una vida difícil. Uno de sus hijos se suicidó, una hija
fue recluida en un psiquiátrico, otra murió de niña.
Su
esposa Elinor
tuvo que padecer a un marido maníaco depresivo, cuyos pensamientos
giraban en torno al suicidio.
En 1996 se publicó Robert Frost, una biografía por Jeffrey Meyers
(Bastan: Houghton Mifflin Company), que no hace nada para neutra-
lizar el veneno de la biografía de Thompson, cosa que hizo Edward
Lathem
en
una versión abreviada de los tres tomos de Thompson, pu-
blicada en 1982. Meyers, por su parte, se centra en la relación de Frost
con Kathleen Morrison, su secretaria y consejera, con quien también
Thompson mantuvo una relación sexual. Se ha dicho que la hostilidad
con que presenta Thompson a su biografiado puede explicarse por esta
relación triangular. De todos modos, la historia de la relación de Frost
con Morrison no hace nada para enriquecer la interpretación que pueda
hacerse de Frost poeta.
En 1999 se publicó otra biografía, Robert Frost. A Lije, por Jay
Parini, New York: Henry Holt and Company. Parini defiende a Frost, di-
ciendo que su egoísmo e insensibilidad estaban dentro de
lo
que se con-
sidera un comportamiento normal, y que hallan explicación suficiente
en la vida llena de sufrimientos y contrariedades que
le
tocó en suerte.
El poeta Donald Hall, que conoció muy bien a Frost, escribió un
largo testimonio de su relación con nuestro poeta, titulado "Vanity,
Fame, Love, and Robert Frost" [Vanidad, fama, amor y Robert Frost],
que recopiló
en
un libro en que se refiere a sus recuerdos de poetas
(Eliot, Pound, Dylan Thomas, Marianne Moore), Their Ancient Glitte-
ring Eyes [Sus ancianos ojos rutilantes], New York: Ticknor & Fields,
1992. Donald conoció a Frost cuando él tenía
16
años, en la conferencia
de escritores de Bread Loaf, en Vermont, volvió a verlo en varias opor-
tunidades durante los 4 años que pasó en Harvard, y
lo
visitó luego en
New Hampshire.
Ya
el título del ensayo de Hall habla de la personalidad
conflictiva de Frost, un hombre de enorme vanidad, muy celoso de su
I Lawrance Thompson es
el
autor
de
la biografía más completa, en tres tomos,
Robert Frost: The Early Years,
1874-1915,
New
York:
Henry Holt and Company,
1966;
Robert Frost: Years ofTriumph.
1915-1938,
New
York:
Henry
Holt.
1970;
Robert Frost:
The Laler Years. 1938-1963, New York: Henry Holt,
1977,
BAAL,
LXXVIII,
2013
UNA
PELEA
DE
AMANTE
CON EL MUNDO: ROBERT FROST 165
fama, que supo
brindar
amor
a
su
familia en su difícil vida, y que quizá
se entremetió demasiado
en
la
vida
de
sus
hijos, Hall
se
refiere al papel
decisivo que
desempeñó
Frost
en
hacer
que se liberara a
Ezra
Pound
de
su
prisión
en
un
hospital
para
enfermos
mentales.
En
ese momento,
solo
un
poeta de la estatura de Frost podría haber influido en el gobierno
estadounidense
para
lograr la liberación de Pound, acusado de traición a
la patria.
Frost
lo había conocido
durante
sus
años en Inglaterra, donde
Pound,
con
su
notable generosidad, escribió la
primera
reseña que lla-
la
atención sobre el
primer
libro
de
Frost, totalmente desconocido
tanto
en
Inglaterra
como
en
Estados
Unidos, lo que posibilitó que se
publicara su
obra
luego
en
su
país. Frost
no
quería a Pound, cuyas ideas
políticas estaban
en
la
vereda
de
enfrente
del ultraconservador Frost.
Pero
-escribe
Hall-
Frost
era
"secretamente
magnánimo"
(p. 28).
Lo
caracteriza
como
... un hombre dominado por
la
culpa, por
el
conocimiento
de
que
había
sido malo, por anhelar amor y por
la
necesidad
de
rechazar
el
amor
que
se
le
ofrecía, y por un deseo
de
fama que ninguna forma
de
celebridad
era capaz
de
satisfacer (p. 14).
Da
luego detalles
de
los sufrimientos de
su
vida:
Cuando Elinor y Robert por fin
se
casaron,
se
establecieron
en
Derry,
New Hampshire, donde vivieron en extrema pobreza y tuvieron
que
so-
portar una serie extraordinaria
de
desgracias familiares.
Su
hijo
mayor,
Elliott, murió
de
cólera infantil a
los
tres
afios;
afios
después, Frost
dijo
que
el
médico que atendió a ElIiott
lo
culpó a
él
por
la
muerte, por
no
pedir ayuda antes. La hija que
le
seguía a ElIiott, Lesley, a
la
vez pon-
deraba y denunciaba a su padre. Luego venía lrma, demente
en
la
edad
madura, confinada a una institución psiquiátrica.
La
única hermana
de
Frost había sido demente, y
él
temía
la
posibilidad
de
volverse
loco;
culpaba a sus genes por
la
insania
de
su
hija. Luego venía Carroll,
que
se
mató a
los
38
afios.
La menor era Marjorie,
que
murió
de
parto
.a
los
29.
[ ... ] Retrospectivamente, Frost lamentaba que sus hijos
se
h,ubleran
criado inseguros, ansiosos y pobres. Le parecía que por
su
egO\~t~
am-
bición
[de
escritor] habia maltratado a su familia, y
que
el
sufrImiento
,
de
los suyos causó
la
locura,
el
suicidio y
la
muerte prematura.
De~~
mos decir contradiciendo los recuerdos culpables
de
Frost,
que
su
hIJa
Lesley
re~ordaba
los
aftos
vividos en Derry como idílicos
(pp.
14-15).
166 ROLANDO COSTA PICAZO BAAL, LXXVlll, 2013
A causa de todo esto, dice Hall, Frost se sintió culpable cada mi-
nuto de su vida. Buscó el perdón en todas partes, pero quizá
jamás
lo
obtuvo.
Su
obra.
Características
generales
Frost tiene una obra vasta. Sus dos primeros libros, A Boy's
WilP
(Londres,
1913;
Nueva
York, 1915) y North
of
Boston (Londres,
1914;
Nueva York, 1914) se publicaron primero
en
Inglaterra, luego en los
Estados Unidos. Reunían poesía escrita años antes en Estados Unidos,
junto con poemas de reciente composición en Inglaterra. Sus otros libros
son Mountain Interval (1916); New Hampshire (1923); West-Running
Brook (1928); A Further Range (1936); A Witness Tree (1942); Steeple
Bush (1947); Complete Poems (1949; 1967).
Robert
Frost es
un
poeta popular respetado por la crítica académi-
ca, lo que
es
algo desusado, pues la crítica académica suele exigir cali-
dad
poética, lo que es algo
que
pocas veces se encuentra en los poetas
populares. Sin embargo, la poesía de Frost
es
buena poesía. Hay muchas
características que contribuyeron a la popularidad de Frost con el públi-
co lector,
como
su
patriotismo, sus ideas conservadoras y el hecho de
que su poesía, tanto lírica como narrativa, es tradicional, en
un
momen-
to
en
que
ha
surgido el modernismo, que, embarcado
en
batallas y en
la búsqueda de nuevas formas y de
un
nuevo lenguaje poético, produce
una
poesía compleja, muchas veces oscura, alusiva, que para
su
total
disfrute requiere
un
lector conocedor
tanto
de literatura como de otras
disciplinas.
La
poesía de Frost
es
aparentemente simple, aunque para
una
mirada
escrutadora
tiene complicaciones, muchas de ellas debidas
a
su
ambigüedad e ironía y a la presencia de sutilezas y de elementos
perturbadores. Pero hay otras características que la hacen popular, entre
ellas, el que
su
autor apareciera
en
la prensa con frecuencia debido a
la cantidad
de
premios y distinciones otorgadas a su obra, como cua-
tro
premios Pulitzer (único caso
en
la literatura estadounidense), y el
haber
sido elegido
por
John Fitzgerald Kennedy
para
su
ceremonia de
asunción del
mando
presidencial,
primera
vez
en
la historia en que
un
2
El
título proviene de un poema de Henry
W.
Longfellow de
1855,
"My Lost
Youth", que dice: A boy's wi/l is
(he
wind's wi/l ... [La voluntad
de
un muchacho es la
voluntad del viento].
BAAL. LXXVIII. 2013
UNA
PELEA DE
AMANTE
CON EL MUNDO: ROBERT FROST 167
poeta participaba en ese acto. Asimismo, el Congreso de los Estados
Unidos pasó una resolución que honraba la fecha de
su
cumpleaños, y
decenas de universidades le confirieron títulos honoríficos. También
explican su popularidad ciertas características de su poesía, como
su
aparente simplicidad, su regionalismo, sus ambientes domésticos, sus
epigramas, la afinidad de Frost con los poetas románticos, así como la
presencia constante de la naturaleza en sus temas, características estas
siempre estimadas por la generalidad de la gente. Se
lo
conocía como
un hombre que escribía poesía, pero también criaba pollos y ordeñaba
vacas, reparaba cercos, cortaba leña.
En
1912,
Frost vendió la granja que le había regalado su abuelo
y partió para Inglaterra con su familia (su esposa Elinor y sus cuatro
hijos de entonces, Lesley, Carol,
Irma
y Marjorie), decidido a abrirse
paso en la literatura y ser famoso.
La
familia se estableció en el campo,
en los condados de Buckinghamshire y Herefordshire. En Inglaterra,
Frost conoció a los poetas denominados "Georgians", quienes, si bien
no formaban un grupo, tenían
una
sensibilidad y características comu-
nes. Se oponían a la vida rutinaria, a la excesiva industrialización
de
Inglaterra y a los problemas planteados por el pensamiento científic0.
Se los llamaba "Georgian" por pertenecer históricamente al reinado
de
George V (1910-1936).
La
poesía Georgian, tradicional como la
de
Frost,
e igualmente libre de complejidades estilísticas o temáticas, también
se
ocupaba
de
la placidez de la vida rural, pero predominantemente era una
poesía carente de fuerza y frescura. Podría decirse que los Georgians
huyeron de la gris fealdad y de la rutina de la realidad moderna para
refugiarse en la observación de los pájaros y luego sentarse a fumar
su
pipa junto al fuego del hogar de leños, con el perro echado a sus
pi~s.
Había entre ellos, no obstante, un par de poetas destacados, como
W¡)-
frid Owen, cuya poesía alcanzó la plena madurez en la Primera Guerra,
en la que participó y murió, y Edward Thomas (también
m~ert?
e~
la
guerra), que fue un gran amigo de Frost, quizás el único amigo mtlmo
que tuvo en toda su vida.
Fue en Inglaterra donde Frost escribió gran parte
de
A Boy's
Will
y de North
of
Boston, y donde corrigió poemas escritos en
~stados
Unidos. En Londres concurrió a la apertura de una librerí.a de lIbros
de
poesía (The Poetry Bookshop) en Bloomsbury, perteneciente al poeta
Harold Monro (1879-1932), y allí conoció a
F.
S.
Flint, uno
de
los
fun-
168 ROLANDO COSTA PICAZO BAAL.
LXXVm.
2013
dadores del imaginismo. Flint le habló a
Ezra
Pound de Frost, que fue
a visitar a Pound, quien escribió una reseña elogiosa
deA
Boy's Will en
la prestigiosa revista Poetry de Chicago, reseña que hizo que Frost se
conociera
en
Estados Unidos.
En
agosto de
1914
estalló la guerra, y no
bien consiguieron pasajes en un barco, los Frost regresaron a Estados
Unidos. Tenían apenas unos pocos dólares. Paseando por Nueva York,
vieron
en
un kiosco el primer número de The New Republic, fechado en
1914,
un
semanario de inclinación liberal que
aún
sigue publicándose,
en
que aparecía su
poema
"The
Death
of
the Hired Man",
un
diálogo
dramático que había escrito
en
1905 o 1906 y que se publicó
en
el libro
North 01 Boston. Frost fue a la redacción de la revista, donde recibió
un cheque que le permitió viajar a
New
Hampshire y reiniciar su vida
en Estados Unidos (Alfred Harcourt, Some Experiences, publicado en
forma privada en Riverside, Connecticut, 1951, pp. 21-22).
Frost se ubica dentro de la tradición pastoril, término que
en
senti-
do general refiere a
una
literatura preocupada
por
la naturaleza y cuyo
ambiente y
tema
tienen que ver
con
lo rural,
en
oposición a lo urbano y
social. Esto no equivale a
decir
que
toda
la poesía de Frost sea pastoril,
sino
que
su visión enfoca la experiencia cotidiana
en
un
mundo rural,
agrario,
en
un espacio poético de granja, aldea y montaña, con persona-
jes
humildes y
un
lengu~e
vernáculo. Ausentes están las grandes urbes.
De
hecho, existe
una
tensión tácita entre los valores rurales del mundo
de Frost y los del
mundo
de los poderosos, los ricos y los sofisticados,
es decir, el tipo
más
complejo
de
la civilización cosmopolita. El género
pastoril tiende a idealizar el mundo rural, donde la gente rústica es más
simple y se
gana
la
vida
con
10
que produce la tierra, que trabaja con sus
propias manos. Idealizado,
10
pastoril es
más
puro, lejos como está del
lujo y la corrupción. Claro que comparte todos los vicios y maldades de
la condición humana.
En
la poesía de Frost, el lugar se circunscribe a la región de Nueva
Inglaterra, el área del noreste de Estados Unidos que comprende los
estados de Connecticut, Maine, Massachussets, New Hampshire, Rhode
Island y Vermont. Así como Faulkner
es
considerado en conjunción con
su región, el Sur, Frost es el escritor representativo de Nueva Inglaterra,
pero no de la histórica Nueva Inglaterra puritana, primer asentamiento
de los Padres Peregrinos y corazón del calvinismo, y sede de las grandes
universidades del país, sino de la Nueva Inglaterra de bosques, montañas,
BAAL. LXXVIII. 2013
UNA
PELEA
DE
AMANTE
CON EL MUNDO: ROBERT FROST 169
lagos y ríos, de grandes soledades, de la zona al norte de Boston, la tierra
de los yanquis, lacónicos, prácticos, conservadores, hoscos y solitarios,
amantes celosos de su tierra, parientes de Thoreau.
La
Nueva Inglaterra
de Frost, mucho más que
un
paisaje, es una región creada de palabras,
que él utiliza como punto de partida para revelar la condición humana
universal. Hay mucho ausente del paisaje de Frost, desde las grandes
ciudades y las famosas universidades de la Ivy League (Harvard,
Vale,
Princeton, también Columbia, Dartmouth, Cornell, Pennsylvania, Brown)
hasta los pequeños pueblos pesqueros que encontramos en la obra
de
Melville. Las grandes fábricas y las industrias que diseminan polución
tampoco están: falta la compleja sociedad industrial y la tecnología. De
todos modos, la Nueva Inglaterra de Frost es la de la primera mitad
del
siglo xx, un vergel sin autopistas, de caminos de tierra y arados tirados
por caballos. Y la visión realista del poeta no deja afuera
el
temor que
despierta la brutalidad de la existencia, aunque sabe muy bien encontrar
poesía
en
lo
familiar y cotidiano. Frost tiene una habilidad única para
incluir las herramientas y los personajes típicos de la región, y a partir
de
ellos originar una historia.
Si bien la literatura pastoril y la literatura regional pueden compar-
tir temas y características, resulta necesario distinguir entre ellas: la li-
teratura pastoril puede connotar idealización, e ir más allá al privilegiar
el contraste entre la región rural y la urbana, y ensalzar los valores de
una
en
detrimento de la otra. En el caso específico de la poesía de Frost,
esto está implícito, pues no hay
una
actitud programática de denuncia
de lo urbano y tecnológico de parte de nuestro poeta, interesado como
está en presentar a un habitante de Nueva Inglaterra poseedor de una
sabiduría natural.
Hay
en
la poesía de Frost
un
permanente interés por la naturaleza,
que es la escena del poema, el trasfondo, y no falta la descripción de
paisajes, pero lo esencial no es la naturaleza, sino
el
hombre:
no
puede
haber un poema de Frost sin la centralidad del hombre, sin que
e~
acento
recaiga en la experiencia humana. Frost es un poeta contemplatIvo,
~ue
observa y medita, y saca conclusiones, que a veces
pued~n
r~su"];lrse
en
un epigrama, como "buenas cercas hacen buenos vecmos ; o hay
algo en la naturaleza que no ama a las cercas"; o "el hogar es
el
lugar en
el que, cuando llegas, deben recibirte"; o
"la
tierra es
el
lugar adecuado
para el amor: no dónde podría andar mejor".
170 ROLANDO COSTA PICAZQ BAAL, LXXVIII, 2013
Este interés primordial en el hombre se ve en una faceta importan-
te de Frost, el hecho de que es un poeta dramático, en quien se nota la
influencia de Brown ing, Como este, Frost es autor de poemas que son
diálogos
e~tre
personajes, como verdaderas piezas teatrales, y otros que
son monólogos dramáticos, en que la voz poética presenta una situación,
reflexiona acerca de un problema, o cuenta una historia, donde el as-
pecto dramático se fusiona con el elemento narrativo, y la voz poética
asume la función de narrador. Hay poemas con pequeñas descripciones
y con indicaciones escénicas. Son diálogos dramáticos, entre otros, "The
Death
of
the Hired Man" [La muerte del mozo de campo] y "Home
BuriaI" [Entierro en casa]. Son monólogos dramáticos "The Witch
of
Coos" [La bruja de Coos] y "A Servant to Servants" [Un sirviente para
los sirvientes].
Características del verso
Es simple, sin la oscuridad de la poesía modernista, su fragmen-
tariedad, su complejidad temática, su uso de la alusión y su despliegue
de erudición.
La
voz poética casi siempre coincide con la del autor del
poema, que no usa máscara o persona. Adopta el tono de una conversa-
ción común y corriente y utiliza un lenguaje vernáculo, llano. En cuanto
a la métrica, Frost no abandona las formas métricas convencionales,
pero las adecua
al
ritmo natural, conversacional del idioma hablado.
Un buen ejemplo es el comienzo de "Birches" (When 1 see birches bend
to left
and
right / across the lines
of
straighter darker trees, / 1 like to
think sorne boy's been swinging thern. /
But
swinging doesn't
bend
thern
down lo stay. / Ice-storrns do that). [Cuando veo abedules que se doblan
a izquierda y derecha / a través de las líneas de árboles más rectos y
oscuros, / me gusta pensar que algún niño los ha estado arqueando. /
Pero hamacarse en ellos no los inclina permanentemente. / Eso
lo
hacen
las tormentas de hielo]. En esta tendencia, Frost seguía la poesía de las
primeras décadas del siglo xx, que reaccionaba contra el idioma florido
del victorianismo, recargadamente "poético", con inversiones y otras
violaciones sintácticas, latinismos, pleonasmos y afectaciones.
El poeta Wystan Hugh Auden hace interesantes comentarios en su
ensayo sobre Frost. Además de ponderar la sencillez de su lenguaje y
la ausencia de metáforas, Auden destaca la ausencia de interjecciones,
BAAL, LXXVUI, 2013
UNA
PELEA DE
AMANTE
CON EL MUNDO: ROBERT FROST
171
imperativos e interrogativos retóricos.
El
tono de la voz lírica es
el
de
un hombre que habla consigo mismo, que piensa en voz alta y que es
apenas consciente de una audiencia. Dice también Auden que, hojeando
los Collected Poems de Frost, encontró veintiuno en que la estación
es
el invierno; en
27
de ellos, el tiempo es la noche, y en
17
hay tormenta.
El hombre de Frost está aislado en el espacio y en el tiempo, y casi no
conoce la nostalgia.
Frost se refirió muchas veces a su propia poesía, y sus comentarios
resultan muy útiles. Decía que escribía para mantener a los "demasiado
curiosos" fuera de los lugares secretos de su mente.
La
poesía pro-
porciona la "única forma posible de decir una cosa y significar otra".
Según él, un poema es
una
caminata diaria con la idea del borde de un
acantilado hacia el final (en Modern Poets on Modern Poetry, edited
by
James Scully, New York: Collins, 1966).
"Un
poema empieza como un nudo en la garganta, una sensación
de algo que está mal, una añoranza del hogar, un mal
de
amores. Por
empezar, nunca un pensamiento. Lo mejor es cuando se trata
de
una im-
precisión exasperante. Encuentra su idea y funciona, o no la encuentra
y fracasa". (De una carta a Louis Untermeyer de enero
1.0,
1916). Otros
comentarios sobre sus propios poemas son: un poema
es
"una ejecución
[o
realización] en palabras"
(a
performance in words); "un poema toma
una dirección con la primera línea, sigue un curso de hechos afortuna-
dos, y termina en una aclaración sobre la vida, no necesariamente una
gran aclaración, como las que forman la base de sectas y cultos, sino
en una momentánea suspensión de la confusión" (citados por Elizabeth
Drew
en Poetry. A Modern Guide to
lts
Understanding
and
Enjoyment,
New York: Dell, 1964). .
Auden cita los epitafios que han escrito tres poetas para ellos mIs-
mos. El de Thomas Hardy dice:
1 never caredfor lije, lije caredfor
me.
And
hence 1 owe it somefidelity.
{Nunca me preocupé por la vida,
la
vida se preocupó por
mí.
y en consecuencia
le
debo cierta fidelidad].
172 ROLANDO COSTA
PICAZa
WiIliam ButIer Yeats escribió:
Cast a cold eye
On life
and
death.
Horseman, pass
by.
[Echa una m irada fría
A la vida y a la muerte.
Jinete, sigue tu camino].
y Frost:
1 would have written
of
me on my stone
1
had
a lover's quarrel with the world.
[Yo
habría escrito sobre en mi lápida
Tuve una pelea
de
amante con
el
mundo].
Un
poema
de
Frost:
"Fuego y hielo"
Algunos dicen que
el
mundo terminará con fuego,
algunos dicen que con hielo.
Por lo que yo he probado del deseo
apoyo a los que se inclinan por el fuego.
Pero si
el
mundo hubiera de perecer dos veces,
creo saber
lo
suficiente del odio
para decir que para la destrucción
el
hielo
es también excelente
y sería suficiente.
"Fire
and
Ice"
Some say the world will
end
in
jire,
Some say in ice.
From what I've tasted
of
desire
1 hold with those who favor jire.
But
ifit
had
to perish twice,
BAAL, LXXVIII, 2013
BAAL. LXXVIII. 2013 UNA PELEA
DE
AMANTE
CON EL MUNDO: ROBERT FROST
173
1 Ihink 1 know enough
of
hale
To
say
thatfor
destruction ice
Is a/so great
And
wou/d suffice.
Breve poema de New Hampshire, 1923, su cuarto libro
de
poemas.
Usa rima sin patrón
fijo.
Se trata del ejemplo (excepcional) de un poe-
ma no relacionado con el paisaje regional típico de Frost. Igualmente,
es otro de los poemas que reflejan desesperación y amargura en
su
cosmovisión. Los elementos del título, fuego y hielo, se relacionan
respectivamente con deseo y odio, y son simbólicos de una visión apo-
calíptica. Hay una sensación de intensidad en el poema, debida quizás
a la tersa brevedad de las líneas, que de hecho adoptan la forma
de
de-
finición o aseveración propias de la prosa, expresadas
de
un modo seco
y fáctico. No obstante, si examinamos con detenimiento la enunciación,
notaremos que, si bien todo está en forma de aseveraciones,
no
hay
declaraciones absolutas (algunos dicen ... ;
por
lo que yo he probado
...
).
La
última aseveración, "sería suficiente", está cargada de ironía
o,
al
menos, de sorna.
Cronología
1874.
Nace el 26 de marzo en San Francisco, hijo
de
WilIiam Prescott
Frost, Jr., e Isabelle Moodie Frost.
1885.
Muere
el
padre.
La
familia
se
traslada
a
Lawrence,
Massachussets.
1890.
Asiste a Lawrence High School. Escribe poemas.
1891.
Traba amistad con Elinor Miriam White, condiscípula,
dos
años
mayor, y se enamora de ella. Publica un poema en
el
Boletín
de
la Escuela (ya ha publicado el primero el año anterior): . . ,
1892.
Se gradúa en Lawrence High School, con honores, dlstmclon
que comparte con Elinor.
1893-1894. Asiste al Dartmouth College. Sigue escribiendo poemas.
1895.
Se casa con Elinor Miriam White en diciembre.
1896.
. Nace su primer hijo, Elliott,
el
25
de septiembre.
1897-1899.
Asiste a Harvard University. Publica "Greece",
po.ema
sobre
la guerra greco-turca, en el Bastan Evening Transcrlpt.
1899.
Nace una hija, Lesley, el31 de marzo.
174 ROLANDO COSTA PICAZO BAAL. LXXVIII. 2013
1900.
Se traslada a una granja cerca
de
West Derry, New Hampshire
y cría gallinas. '
Elliott muere de cólera
el
8
de
julio y es enterrado en Lawrence.
Elinor sufre de una severa depresión.
Muere la madre de Frost el 2 de noviembre y
es
enterrada
en
Lawrence.
1901.
Muere
su
abuelo, William Prescott Frost, y
le
deja una pensión
anual de 500 dólares. Todos estos años
no
ha dejado
de
escribir
poesía.
1902. Nace su hijo Carol
el
27
de mayo.
1903.
Nace otra hija, Irma, el
27
de junio.
1905.
Escribe poemas, entre ellos "The Death
ofthe
Hired Man".
Su hija Marjorie nace
el
28
de marzo.
1906.
Empieza a dar clases
de
Literatura en Pinkerton Academy, en
Derry.
1907.
Nace otra hija, que muere a los tres días.
1912.
Lleva a su familia a Inglaterra para dedicarse a escribir poesía
tiempo completo. Parten el
23
de agosto.
1913.
A Boy's Will
se
publica en Inglaterra
elIde
abril, y Ezra Pound
escribe una reseña favorable. Conoce a Richard Aldington,
Hilda Doolittle, Ford Madox Ford (entonces Ford Hermann
Hueffer) y a WiIliam Butler Yeats, que pondera A Boy's Will
como "la mejor poesía escrita en América desde hace mucho
tiempo".
1914.
North o/Bostan se publica
el15
de mayo.
1915.
Los Frost parten de regreso a Estados Unidos
el
l3
de
febrero.
Se establecen en New Hampshire.
Se publica A Bay's Will en Estados Unidos en abril.
1916.
Mauntain Interval
se
publica el
27
de noviembre.
Es elegido miembro del National Institute
of
Arts and Letters.
1917-1920.
Profesor de Literatura, Amherst College.
1919.
Se traslada a una granja cerca
de
South Shaftsbury, Vermont.
1920.
Su hermana Jeanie, que ha padecido ataques de paranoia desde
hacía años, es declarada insana y recluida en un sanatorio para
enfermos mentales en Augusta, Maine.
1921-1923.
Poeta en residencia, University ofMichigan.
BAAL,
LXXVIII,
2013
UNA
PELEA
DE
AMANTE
CON
EL
MUNDO;
ROBERT FROST
175
1923.
Henry Holt publica Selected Poems el
15
de marzo y New
Hampshire el
15
de noviembre.
1924. Premio Pulitzer por New Hampshire.
1928.
En un viaje a Inglaterra, conoce a
T.
S.
Eliot. Se publica
West-
Running Brook en Holt el
19
de noviembre.
1930.
Holt publica Collected Poems en noviembre.
Es elegido miembro de la American Academy
of
Arts and Let-
terso
1931.
Premio Pulitzer por Collected Poems.
1934. Su hija Marjorie, que toda la vida
ha
padecido de mala salud,
muere el 2 de mayo.
1936.
A Further Range es publicado por Holt el 20 de mayo.
Profesor Norton de Poesía, Harvard University.
1937.
Premio Pulitzer por A Further Range.
1938.
Muere Elinor, su esposa, el 20 de marzo.
Renuncia a Amherst.
1939.
Holt publica una edición ampliada de Collected Poems.
Medalla de Oro de Poesía del National Institute
of
Arts and
Letters.
Designa biógrafo "oficial" a Lawrance Thompson con
la
condi-
ción de que la biografía aparezca solo después de su muerte.
1939-1942. Profesor Emerson de Poesía en Harvard.
1940.
Compra una granja cercá de Ripton, Vermont, y una casa en
Cambridge, Massachussets.
Su hijo Carol, que padecía una depresión profunda desde
la
muerte de su madre, se suicida el 9 de octubre.
1942.
A Witness
Tree
se publica el
23
de abril.
1943.
Premio Pulitzer por A Witness
Tree.
1945.
Holt publica A Masque
01
Reason
el
26
de marzo.
1947.
Steeple Bush (Holt, mayo).
A Masque
01
Mercy (Holt, noviembre).
1949.
Complete Poems.
1957.
Frost, Eliot y Hemingway firman una carta, redactada
po~
Ar-
chibald MacLeish solicitando
al
fiscal general que se retIre
el
, ,
cargo de traición a la patria a Ezra Pound.
Viaja a Inglaterra, donde conoce a Wystan Hugh Auden.
1958.
Consultor de Poesía en la Biblioteca
del
Congreso.
176
ROLANDO
COSTA PICAZO BAAL, LXXVIII, 2013
Pound es liberado el 7 de mayo, luego de que se retiran los car-
gos en su contra,
1961.
Lee "The Gift Outrigbt" en la ceremonia de asunción del pre-
sidente John
F.
Kennedy.
1962. Viaja a Rusia. Ofrece conferencias públicas en Leningrado y
Moscú y conoce a los poetas Anna Akhmatova, Yevgeny
Yev-
tushenko y Andrei Voznesensky.
1963.
Premio Bollingen de Poesía.
Muere el 29 de enero.
NECROLÓGICAS
LA MUERTE DE HORACIO ARMANI
PALABRAS DE DESPEDIDA
Antonio Requeni
Querido Horacio: en representación de la Academia Argentina
de Letras, de la que eras miembro de número desde hace más
de veinte años, y de los que hemos sido tus amigos; en nombre
de
los
que te quisieron y quisiste, vengo a despedir tu cuerpo, seguro de que
tu espíritu, tu sensibilidad e inteligencia, de que tu condición de apa-
sionado creador de Belleza, perdurarán a través de tu obra más allá
de
este triste momento.
Te
has ido sin que, desafortunadamente, nuestra mezquina Repú-
blica de las Letras justipreciara, en la medida de tus merecimientos, tu
categoría de poeta mayor. Porque para los que te leímos y admiramos
-y
creo haber sido uno de los más fervorosos- figurabas ya, por derecho
propio, entre las personalidades más relevantes de la poesía nacional.
Tu
verso sensual y refinado, con una musicalidad y un lirismo intenso,
insoslayable, se identificó siempre con los valores más nobles
de
la
vida.
La
poesía era para vos, fundamentalmente, un hecho emocional antes
que una mera construcción de palabras. Reacio
al
exhibicionismo y
la
trivialidad, cultivaste
una
poesía profunda, tersa y diáfana a la vez, en
la que no estuvo ausente
el
amor visceral y lúcido por
el
país, así como
el
compromiso con
el
carácter estético y ético de la literatura.
Si
algunas
compo,siciones expresan tu conflicto con la realidad,
si
escribisteyoe-
mas melancólicos o desolados, es porque
lo
eran también
las
situaCIones
que los originaban. Con todo, en tu obra poética nunca dejó
de
alentar
el
misterioso hálito de la Belleza.
178 ANTONIO REQUENI BAAL, LXXVIll, 2013
Desde Esta luz donde habitas, publicado en 1948, hasta El sueño
de
la poesia, tu último libro, pasando por esos estremecedores testimonios
entreverados de un exasperado amor argentino que fueron
La
vida de
siempre y Los dias usurpados, tu obra alcanza el nivel de la más alta
poesía. A ella consagraste tu existencia y tu fervor, pero no solo a tu
poesía, también a la de los demás, a la producción de poetas de distintas
lenguas, clásicas y modernas, especialmente los italianos
y,
entre ellos,
el
Prem
io
Nobel Eugenio Montale, a quien trataste y de quien realizaste
impecables traducciones.
No
hace mucho estuve en tu casa y te
vi
débil, demacrado, sin
poder hablar, apoyado en la fortaleza y
el
cariño de María Esther, tu
esposa; sobreponiéndote a la penuria física, pero sin trasuntar en ningún
momento
tu
dolor.
Otra
de tus virtudes.
Soy consciente de que ninguna palabra, y menos estas, son capaces
de refutar la muerte. Ante la tuya quiero decir simplemente, con infi-
nita, definitiva tristeza: Adiós y gracias por tu poesía, querido Horacio
Armani.
LA
MUERTE DE JOSÉ EDMUNDO CLEMENTE
PALABRAS DE DESPEDIDA
José Luis Moure
En nombre de la Academia Argentina de Letras, vengo a despe-
dir los restos de José Edmundo Clemente, quien
la
honró con
su presencia y su actividad desde su elección el
27
de mayo
de
1993
para ocupar el sillón "Martín Coronado", si bien su ingreso formal y
su
discurso de recepción se produciría dos años después,
el
11
de
mayo
de 1995.
Hacer el balance de una vida es siempre un intento destinado
al
fracaso. Apenas es posible dar cuenta más o menos cierta
de
algunas
circunstancias exteriores, las más evidentes y tangibles. Las otras,
las
que corresponden a la valoración de la interioridad y méritos
de
todo
hombre o de toda mujer, no pueden sino ser apenas proposiciones, tran-
sidas de una evaluación personal, con ponderaciones que
no
pueden
evitar el claroscuro y la mirada sujeta a las múltiples formas
de
conce-
bir el mundo, la política, el arte y los muchos etcéteras que delimitan
nuestra realidad.
De las primeras es posible decir
10
esencial, aunque
el
acto
de
hoy
nos obligue a ser extremadamente sucintos. José Edmundo Clemente
había nacido en Salta un
16
de noviembre
de
1918.
Fue bibliotecario,
en un sentido profesional, pero también amplio del término. Amó
los
libros, los leyó con pasión, interrogándolos, escribió una decena
de
ellos: Estética del lector (a sus treinta años), Estética del contempla-
dor, Psicología
de
la lectura, Estética
de
la razón vital,
Elleng~a~e
de
Buenos Aires, Los temas esenciales de la literatura, DescubrimIento
de
la met4fora, El ensayo, Tiempo del hombre, Historia
de
la
soledad.
También un libro de cuentos El tercer infierno. Los títulos que hemos
enumerado dan cuenta de algunos de los temas que
lo
asediaron y a
los
1 80 JOSÉ
LlflS
MOURE BAAL, LXXVIII, 2013
que dedicó reflexión y hondura: los problemas de la creación, la natu-
raleza del arte, la percepción, definición y exposición de la belleza, la
metáfora, la incidencia del tiempo cósmico en la condición humana, las
diversas formas
en
que la soledad ha tetUdo acciones y vidas. Ortega y
Gasset fue acaso el pensador que más intensamente marcó su manera
de indagar.
El bibliotecario Clemente fundó
en
1956 la Escuela Nacional de
Bibliotecarios, que devendría el Instituto Superior de Bibliotecología.
Acompafió a Jorge Luis Borges desde la subdirección de la Biblioteca
Nacional, a cuya dirección accedería tras la renuncia de aquel. Había
sido director nacional de Cultura. Jorge Calvetti resumió ese quehacer
extraliterario con este juicio inmejorable: "Cuarenta afios de inobjetable
actividad pública".
Treinta años separaban nuestras edades. Tuve, sin embargo, el
privilegio de compartir unas cuantas sesiones con Clemente. Su vasta
cultura, la amplitud de sus lecturas, su larga experiencia de vida, todo
ello se volcaba con generosidad en juicios siempre ciertos, pero vertidos
CO.l
modestia, como quien apenas arriesga opinión. Zumbón cuando
quería, irónico con frecuencia, tolerante en su valoración de las accio-
nes del prójimo, poseía también el hoy escaso bien de la caballerosidad,
el ademán educado de un hombre del Noroeste argentino, heredero de
veladas formas virreinales.
La
Academia Argentina de Letras se empobrece con su ausencia
física, pero acrecienta la honra de haberlo contado entre sus miembros.
Que descanse en paz.
REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS
Voces
tratadas
en
el
seno
de
la
Comisión
"Habla
de
los
Argentinos"
Marzo
a
junio
de
2013
abrochar.
1. tr.
Unir
o sujetar,
por
lo
común
papeles, empleando una
abrochadora (grapar).
Nación, 17.6.2007: Con pasión se convirtió en el primer fabricante
de abrochadoras del país:
Cada
vez que usted saca una pila de ho-
jas
de la impresora y las abrocha,
está
homenajeando a Mauricio
Trzcina.
2. [ADICiÓN
DE
ACEPCiÓN] coloq. Asegurar, dar firmeza a una
situación.
Puntal.
Río
Cuarto, 13.04.2007: Vélez Sarsfield perdió [
...
] y no
pudo abrochar
su
clasificación a la próxima fase de la Copa Li-
bertadores.
3.
[ADICiÓN DE ACEPCiÓN] coloq.
Cerrar
un acuerdo.
Liberal, 22.12.2011:
La
misión del alto funcionario nacional es
abrochar
la
firma del convenio para la implementación de un plan
de saneamiento.
4. coloq. Embromar, perjudicar.
Día, 21.04.2007: Tenemos
que
mejorar el sistema defensivo. Una
muestra fue lo que sucedió contra San Lorenzo. Un descuido y
nos abrocharon.
Veintitrés,
n.o
199-203, 2002:
-¿Lo
agarró el corralito?
-Sí,
me
~garró,
me
abrocharon.
acople. [ADICiÓN
DE
ARTicuLO]
m. Pitido que se
~roduce
cua?do
~n
micrófono capta, amplificado, el mismo somdo que envla
haCIa
los parlantes.
182 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVlll, 2013
Páginal12, 25.04.2010: Los pedales existían. Y también la palanca
de vibrato y la posibilidad de acercar una guitarra a un parlante
para producir un acople.
agendar.
1.
[ADICIÓN DE ACEPCIÓN} Anotar algo, como una cita o un
datCl,
para no olvidarlo o tenerlo disponible.
Páginal12, 19.09.2009: Antes de que se fuera
-y
este es un detalle
importante-, él y yo agendamos el celular del otro en
el
propio.
2.
tr. Programar actividades o tareas pendientes.
Clarín, 04.05.2001: El ministro agendó para hoy una teleconferen-
cia con inversores, para explicar el alcance del canje de los bonos
de la deuda.
alambre.
m.
-
atar
con
-.
[ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA} loe.
verbo
Reparar, orga-
nizar o disponer algo precariamente. U.
t.
C.
fig.
Diario. La Pampa, 12.10.2012: [
...
] todo funciona atado con alam-
bre y por pura voluntad del personal.
Razón, 26.08.2011: Atado con alambre o sostenido por alfileres,
sigue su curso el fútbol argentino. .
-de púa. [SUPRESiÓN DE FORMA COMPLEJA]
alcahuete, a. [ADICiÓN DE ARTÍCULO]
1.
m.
y
f.
despect. Delator, soplón.
Siglo. Tucumán, 01.09.2011: El hombre, que
ya
había declarado
anoche ante
el
instructor de la causa, declaró que
si
el
crimen [ ... ]
llegara a ser
"un
mensaje" para él es porque
lo
"acusaron de ser
un alcahuete de la cana".
2.
Persona aduladora, servil.
GASULLA,
L.
Culminación [1975], 1979,273: Después volví a estar
junto al señor; ahora era el sirviente, el alcahuete que limpiaba
sus botas y lavaba sus camisas.
alcahuetear.
[ADICiÓN DE ARTÍCULO] tr. Delatar, revelar intencional-
mente algo negativo acerca de alguien a la autoridad o a la parte
damnificada.
Página/}2, 09.10.1999: Este spray funciona como un soplón:
le
"alcahuetea" a una mujer
si
su marido la está engañando con otra.
alcahuetería. [ADICiÓN
DE
ARTicULO]
1.
f.
Acción de delatar a alguien ante
la autoridad o la parte damnificada.
Página/12, 03.09.2005: Es nuestro laburo, somos delatores profe-
sionales. Hicimos de la alcahuetería una profesión.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS
183
2. Acción servil, complaciente y aduladora.
PRADO,
1.
Historia, 2010, 208:
Una
semana antes de los comicios
el diario [
...
] (haciendo gala de
una
gran alcahuetería hacia
l~
dictadura de Lanusse) publicaba
una
solicitada.
amague.m.-
comerse
el
-.
[ADICIÓN DE
FORMA
COMPLEJA] loe.
verbo
coloq.
fig.
Tomar
por
cierto
un
movimiento engañoso o un ardid.
Clarín, 23.08.2008:
No
hay que comerse el amague con la opinión
pública. Este
es
uno
de los riesgos: sobredimensionar el apoyo
urbano, apoyarse
en
una
opinión pública volátil.
amarilla.
[PARA
DRAE]
f.
Tarjeta que muestra el árbitro a un deportista
como señal de amonestación, tarjeta amarilla.
Olé. Buenos Aires, 14.08.2005: A
eso no me pasó, pero
pedir
una
amarilla para
algún
rival y que mis compañeros me
retaran, porque eso no gusta.
Marca. Madrid, 25.08.2012: A ser posible, y esto es
ya
solo para
los que buscan el sobresaliente, el jugador que protagoniza
la
pena
máxima
debe
tener
una
amarilla previa para enfilar la calle
con la
segunda
cartulina.
apalabrar.
[ADICIÓN DE
ARTicULO]
tr. Comprometer verbalmente a
alguien para que
haga
algo o
para
obtener
una
cosa.
MARl1NEZ,
T.
E. Novela, 1989,
167:
A
me apalabró Descalzo.
Yo
fui uno más, entre los muchos que se comprometieron ...
aplicar. [ADICIÓN DE ARTicULO]
1.
tr. coloq. Referido a golpes, ases-
tarlos.
Caras y Caretas, 06.03.1920: Precipitándose sobre
su
antagonista
le aplicó
un
terrible golpe de izquierda a la mejilla.
2. coloq. Cobrar
en
demasía
por
un
producto o servicio.
Sol. Quilmes, 30.04.2011:
Te
matan con la tarifa, como para ellos
"somos gente de paso",
te
aplican sin asco.
arar.
tr.-.
salir
(o
sacar)
arando.
1.
loe.
verbo
coloq.
fig.
Arrancar y acelerar
muy velozmente
un
vehículo automotor.
..
Página/12,26.05.20l0: Fue como si el Te hubiera mvadldo la
ciudad con sus caballos de fuerza: los coches paraban en
los
semáforos, salían arando cuando la luz verde los habilitaba.
184 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
2.
loe.
verbo
coloq,
fig.
Rechazar o derrotar de modo enérgico e
inapelable.
Democracia. Junín, 04.02.2012: Estudiantes
lo
sacó arando a San
Martín con los triples de Martín Miner y Matías Estalles.
arenoso, ·sa. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] adj. Dicho de ciertos frutos, en es-
pecial la manzana, de textura granulosa, similar a la de la arena.
Río Negro, 07.02.2007: Al momento de preparar una comida, la
manzana debe estar fresca, firme y para nada arenosa.
aro.
m.-
entrar
por
el
-.
[ADICI6N DE FORMA COMPLEJA] loe.
verbo
coloq.
Aceptar ingenuamente
una
propuesta o ceder a un pedido.
OCANTOS,
C. Ginesa [1894], 354: Porque, si esta vez se te escabu-
lle, advirtiole la rematadora, me temo que ni el mediquito entre
por el aro.
arrejón.
[ADICI6N DE
ARTicULO]
m. de sus. Riesgo.
ASCASUBI,
H.
Paulino
[1853],
1955,
vol.
1,
47:
¡Qué! ¿así no más se
dan palos? / ¡La
pU
...
nta del maniador! / pues estábamos lucidos /
después de tanto arrejón / y trabajos por ser libres.
asco. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] m. -
sin
-.
loe. adv. coloq. De manera resuelta, firme.
GÜlRALDES,
R. Segundo [1926]:
En
cuanto subás charquiá nomás
sin asco, que yo no vi'a andar contando.
atriqui.
[ADICI6N
DE
ARTÍCULO] adv. fest. Atrás.
Día, 27.04.2008: Reapareció la fiebre amarilla, la tuberculosis, el
sarampión, la malaria [ ..
.].
Mucho desarrollo tecnológico, pero
vamos p'atriqui,
baba.
[ADICI6N DE ARTÍCULO]
f.-
-s
del diablo. Secreción de las arañas jóvenes en forma de hilos
que lleva el viento.
ESTRADA,
S.
Hogar, 1866,35: Flotan en el aire los hilos blancos a
que los muchachos llaman babas del Diablo.
CORTAzAR,
1.
Historias [1962], 1991, 132-133: Estos cronopios ni
miran a la esperanza, ocupadísimos en seguir con la vista una
baba del diablo.
bagualero,
a. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] adj. rur. Perteneciente o relativo
a la baguala.
BAAL, LXXVJII, 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 185
YUPANQUI,
A. Canto, 1971,9: Entonces, el Viento deja caer sobre
la tierra, [
...
],
la
punta
de
flecha
de
un
adiós bagualero.
bajar.
[ENMIENDA DE LEMA}
1.
tr. coloq. Matar.
GONZÁLEZ
ThÑÓN,
E. Tangos, 68:
Dos
días después, el auxiliar
Pérez,
de
puro cobarde, lo bajó
de
un
balazo en el boliche del
Lagarto.
2. tr. coloq.
Hacer
caer
al suelo a
una
persona o un animal, derri-
bar.
ANGUlTA,
E.;
CAPARRÓS,
M. Voluntad, 2006, 79: Molfino tocaba
el cielo con las manos;
entrada
la
noche, cuando terminaba la
primera
jornada
de
arte
joven, Carlos
10
bajó de
un
tortazo.
3. prnl. coloq.
Consumir
por
entero,
se
aplica a las comidas y
particularmente a las bebidas.
SASTURAIN,
J.
Pagaría, 2011, Formato Digital: Comieron pescado
en
El
Globo
por
primera
vez
en
el
año y como si fuera la última
vez. Se bajaron dos botellas
de
vino, postre y café.
balasto.
[PARA DRAEJ m.
balastro.
balastro.
[PARA DRAEJ m. Dispositivo estabilizador de corriente para
lámparas
con
gas a alta presión (reactancia).
Página/l2. Buenos Aires, 18.07.2009: El artículo ahora regulado
que
más
se
destaca es
el
balastro
para
encendido de tubos fluo-
rescentes.
Nuevo. Santiago del Estero, 02.09.2009: El corte de la transmisión
fue debido a
un
desperfecto originado en uno de los aparatos del
gabinete del tubo fluorescente [que produjo] el recalentamiento
del balastro.
Hoy. Badajoz, 28.02.2013:
La
Guardia Civil comprobó que en el
vehículo
se
transportaban
26 plantas de marihuana, un balastro,
dos lámparas
de
alta
potencia,
un
ventilador de horticultura, un
panel
con
portalámparas, así como maceteros y
sustr~tos
para
plantones
"los
cuales iban a ser destinados para el cultlvo y ela-
boración
de
marihuana
y sus derivados
en
espacio
ce~rado".
Diario. Cádiz, 02.03.2010:
Con
esta
actuación el
GO~I~rno,
lo~al
instalará balastros electrónicos que mejoren este
serVICIO
publIco
.
en
varias calles
de
la
ciudad.
VAR.
~
balasto.
186 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVIII. 2013
GERULA,
R. L. Radiestesia, 2001,
218:
La
luz de los tubos fluores-
centes parpadea 50 veces por segundo [ ..
.].
Además, su limitador
de corriente
-denominado
balasto o reactancia- provoca una
fuerte radiación electromagnética.
Sol.·Quilmes: Este plan de mantenimiento, reparaciones y reinsta-
laciones de artefactos lumínicos consiste
en
la revisión completa
de los equipos reclamados y su puesta en funcionamiento me-
diante el recambio de los componentes defectuosos o fuera de su
vida útil como ser lámpara, balasto, ignitor, zócalo, conexiones,
tulipas, conexionado del mismo y también limpieza de las tulipas
de vidrio para
un
óptimo rendimiento lumínico.
Laguna. Tenerife, 24.02.2013:
La
instalación de unos 60 balastos
o dispositivos de reactancia electrónica programable
en
las lu-
minarias de la urbanización Las Furnias (Punta del Hidalgo) ha
permitido que se rebaje, de forma progresiva, la intensidad de la
luz del alumbrado público de
esta
zona
a lo largo de la noche.
Canarias
7.
Las Palmas de Gran Canaria, 25.06.2012: Los nuevos
puntos de luz, dispuestos
cada
25 metros a ambos lados de la
calle, miden 8 metros de altura y tienen luminarias de alto rendi-
miento, dotadas con lámparas de
150
voltios de vapor de sodio a
alta presión y
un
balasto electrónico regulable.
bandear
2 [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
(De
banda).
l.
tr.
Cruzar
un
río de una
banda
a otra.
VIDAL
DE
BATTINI,
B.
E.
Cuentos, 1995, 392:
En
la Provincia de
Buenos Aires, bandiaban los ríos nadando a caballo.
2. Atravesar,
pasar
de parte a parte.
LEGUIZAMÓN,
M. Calandria [1896], 1961,
104:
Este envenaito con
que me osequió porque
le
domé
un
bagual
pa
su silla de revés
corta
un
pelo
en
el aire, y de punta es capás de bandiar
un
ñan-
dubay.
GARRA,
L. Río, 1994,
163:
Los animales descubrieron el camino
hacia la plantación y bandeaban las zanjas hacia ella, por más
alambre de
púa
que se les pusiera.
3. prnl. Balancearse, inclinarse lateralmente de manera alternada.
Nación, 14.07.2011: Juancito (Fangio) y yo éramos inalcanzables
[ ..
.].
Pero
el
auto de Juan se bandeaba.
En
cambio mi auto iba
muy firme.
BAAL,
LXXVm,
2013
REGISTRO
DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS
1
87
4. fig. Extralimitarse.
CARLINO,
C. Biunda [1953], 1973,
178:
Cuando me bandeo en
la
bebida, yo también digo mis bestialidades.
5.
fig.
No
decidirse, oscilar.
Radar,
07.11.1999:
Creo que entonces me fui bandeando entre una
cosa y otra.
bandearse
l. (De bando). prnl. fig. Pasar de un bando a otro.
Comercial, 04.11.201: Esa actitud ambivalente, que
lo
lleva a
bandearse con frecuencia del nacionalismo popular al más crudo
nacionalismo de derecha.
bicho,
chao
{ADICIóN DE ACEPCIÓN] adj. Astuto, muy sagaz.
U.
m.
en la
loe.
ser (alguien)
muy
bicho.
Clarín, 07.06.2010: Es
un
jugador muy bicho, muy zorro. Comete
muy pocos errores.
-
de
(más sustantivo). {ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA]
m.
coloq.
Persona identificada enteramente con el ámbito en
el
que se mue-
ve o desempeña.
Clarín, 04.04.2012:
La
posibilidad que da el teatro de ensayar,
equivocarse, arriesgar estéticas o tomar textos de alta compleji·
dad, para mí, es incomparable.
Yo
soy un bicho de teatro.
bifera. {ADICIÓN DE
ARTícuLO]
f.
Plancha de metal para asar bifes y
otras carnes.
Perfil, 21.03.2011: Los hinchas usaron un televisor, una "bifera"
y
una
heladera como armas.
bobería. {ADICIÓN
DE
ARTícULO]
f.
desuso
jerg. Negocio dedicado a la
venta y reparación de relojes.
MENESES,
E. Meneses, 1962, 236: Le pregunté por
el
asalto a la
relojería: "¡Ah!
...
¿La
bobería (relojería) de Avellaneda?
bomba. {ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
f.
Adorno esférico del apero gaucho,
hecho de tiento trenzado o de metal blanco.
GOIRALDES,
R. Cuentos [1913-1924], 1962,591: Don Regino, que
fue en sus tierras natales resero y capataz de hacienda, concluyó
dedicándose al primoroso oficio de trenzar tientos y echar boto-
n~s
o bombas. .
Bombonera. {ADICIÓN
DE
ARTIcULO]
n.
pro
coloq. Estadio del Club Atlético
Boca Juniors. U. con el art. la.
188 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
Página/12,14.10.2012: Sepultada la idea de adquirir viviendas
linderas a la Bombonera porque el
35
por ciento de los vecinos no
las venden, al club le queda
un
solo camino: construir
un
estadio
nuevo.
borcego.
[AiJ/c/6N
DE ARTÍCULO]
(De
borceguí). m.
Bota
de caña corta,
abierta por delante y que por lo común se ajusta por medio de
cordones.
Gaceta.
S.
M. de Tucumán, 15.04.2010:
La
bucanera es el último
grito de la moda,
junto
con los borcegos y las botinetas.
boxear. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] tr. coloq. Golpear con los puños.
Territorio, 24.06.2009: En verano nos tapábamos con frazada, de
miedo, venían a buscar a uno, lo boxeaban hasta que se caía.
boyado. (ADlCI6N
DE
ARTÍCULO]
1.
m. Acción de boyar
01
colocar boyas).
Territorio. Posadas, 10.11.2012:
Las
tareas
para
la habilitación
del único balneario de Posadas avanzan. Se
está
trabajando
en
el
boyado de la zona permitida
para
ingresar al agua.
2. Línea de boyas con la que se señala
una
zona
en
un
cuerpo de
agua.
Voz.
Córdoba, 12.11.2012:
En
ese balneario, el boyado que mar-
caba la zona restringida a vehículos a motor se había desprendido
tiempo atrás y no había sido repuesto.
boyar
2 [ADlCI6N
DE
ARTÍCULO]
1.
intr. Flotar a la deriva
en
un cuerpo
de agua.
PIGLIA, R. Respiración, 1980,25: Somos
una
hoja que boya en ese
río y hay que saber
mirar
lo que viene.
Página/l2, 02.04.2005: El macá, cuyo nido construido con vege-
tación flotante está diseñado
para
boyar.
2.
Ir.
Colocar boyas en
un
cuerpo
de
agua
para
señalar
una
zona.
Chubut, 29.12.2009: Respecto a otras actividades, como el al-
quiler de kayaks,
cada
balneario habilitado a tal efecto deberá
boyar una entrada, que delimite
la
zona
y
de
esa
manera
se evite
cualquier tipo de alternativa negativa con los bañistas.
3. intr.
P.
ext., desplazarse sin
rumbo
cierto. U. t.
en
sentido figu-
rado.
Página/l2, 29.09.2008: Estaba cansado de boyar de país en país,
sin esperanzas de volver a
su
patria.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 189
Clarín, 29.06.2008: Pero ese desafio hubiera amalgamado, tal vez,
los fragmentos que boyan en el peronismo.
cabarulo. [ADICI6N DE ARTÍCULO] m. coloq.
cabarute.
Página/12, 27.09.2012:
-Baby
Ion es el cabarulo donde vive el
personaje de Briski. Es un lugar marginal.
cabarute. [ADICI6N
DE
ARTicULO] (De cabaret).
m.
coloq. Local nocturno
en el que se ejerce la prostitución.
Página/12,27.l2.2008: Los cuatro colchones eran la prueba
de
que allí dentro las chicas obligadas a prostituirse eran retenidas
al punto que dormían en el mismo cabarute.
cabedor, ra. [ADICI6N
DE
ARTicULO] adj. Que posee un óptimo aprove-
chamiento del espacio.
Nación, 01.02.20l3: Hija por naturaleza e historia del campo
argentino, Gloria Aráoz Solanet remodeló esta casa en Ayacucho
para hacerla más cabed ora y transformarla en hogar.
cable.
m.-
- a tierra*. [ENMIENDA DE FORMA COMPLEJA]
fig.
Situación, ocu-
pación, distracción o persona que significa para otra su conexión
más firme con la realidad o la posibilidad de descargar sus pro-
blemas.
PUlO,
M.
Noche, 1988,43: Esta Silvia dice que si
los
pacientes su-
piesen no le pagarían, les tendría que pagar ella, porque le gusta
ese trabajo, le descarga los nervios, ella está mal
si
no tiene ese
cable a tierra.
-
carril.
[ADICI6N
DE
FORMA
COMPLEJA] cablecarril.
cacerolear. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] intr. Protestar mediante un cace-
rolazo.
Nación, 27.01.2002: También hay una opción para los ciudadanos
que
ya
tienen los brazos cansados o las ollas abolladas
de
tanto
cacerolear.
cacerolero, ra. [ADICI6N
DE
ARTicuLO]
1.
adj. Perteneciente o relativo
al
cacerolazo.
Nación,
14.10.2005:
El lugar
-por
su estratégica ubicación- servía
de punto de concentración de las marchas caceroleras hacia la
, Plaza de Mayo.
2.
m.
y
f.
Persona que forma parte de
un
cacerolazo.
190 REOISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVIII. 2013
Nación,
16.09.2012:
Casi ningún cacerolero del interior se acordó
de su gobernador.
Cadorna. (Del general italiano Luigi Cadorna, 1850-1928).
[ADICIÓN
DE
ARTicULO]
m.
vulg. Personaje con el que se alude a una persona
ind~terminada,
por
lo
común con el propósito de realzar la im-
posibij¡dad de un hecho.
Clarín, 14.10.2012: "¿A ver dónde está el ministro Cadorna?"
dice con el dedito en alto, y tiembla Cadorna y toda la familia de
Cadorna que está mirando por televisión.
Ámbito, 18.12.2012: En menos de 36 hs te meten un regimiento
de gurkas y después andá a reclamarle la Patagonia a Cadorna.
cama
2 [PARA DRAE]
-caliente.
f.
Modalidad de alojamiento en la que se alquila una
cama solo por el tiempo necesario para dormir, de modo tal que
inmediatamente pueda ser empleada por otra persona.
ESTRADA,
S.
DE.
El
conventillo de Buenos Aires, 1874,
6:
En la
cama caliente duermen sucesivamente tres y más personas, que
esperan a que les llegue el turno sentadas en los umbrales de los
conventillos.
C/arin, 08.05.2012: [Las víctimas] trabajaban en condiciones de
esclavitud, bajo un sistema de "cama caliente"
en
el que los ocu-
pantes de las camas van rotando según el turno de trabajo.
País, 02.10.2005: Barcelona perseguirá las pensiones ilegales y
las camas calientes para inmigrantes.
Mundo, 24.07.2011: Lo pasan muy mal, a veces tienen que dormir
en el suelo, alquilan camas calientes por horas.
camión. [ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN] m. coloq. Mujer muy atractiva.
Perfil, 03.08.2012: Hoy el amor se mira de otra manera, las rela-
ciones son más pragmáticas. Uno hoy habla
en
términos de estar
caliente, de que ella es un camión.
Razón,
11.10.2012:
Para los hombres, la vedette es
un
camión.
-atmosférico.
m.
Camión equipado con tanque, bomba aspirante
y manguera, apto para extraer y transportar desechos cloacales.
Clarín, 21.06.2004: El director de la escuela Roberto Ierace con-
firmó que debieron clausurar el baño porque el Consejo Escolar
no les envió el camión atmosférico que desagota el pozo ciego
dos veces por semana.
BAAL,
LXXVIII,
2013
REGISTRO
DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS
191
cantar.
[ADICIÓN DE ACEPCIÓN} intr.
En
el
juego
del truco, declarar "flor",
o bien desafiar al oponente o redoblar el envite que este
ha
lan-
zado.
U.
t. c. tr.
URTlZBERERA,
M. Crónicas, 2005, 23: [
...
]
cada
vez que había que
cantar truco o envido,
yo
lo
hacía gritando con todas mis fuerzas.
caña.
f.-
-colihue. [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA} colihue.
Jornada. Trelew, 20.02.2013:
CHUBUT
TRABAJA
EN
LA
PREVEN-
CIÓN
DE
FLORACIÓN
MASIVA
DE
LA
CAÑA
COLIHUE.
-coligüe. [ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA} colihue.
Ciudadano. Bariloche, 18.10.2011: A la fecha no hay registros
de floración masiva
de
caña coligüe en zonas con poblaciones
humanas o
uso
público.
bajar
la
-.
1.
loe.
verbo
coloq. Castigar o mortificar.
Clarín, 24.07.2005: "Ahora
me
estoy rehaciendo y caen medidas
como esta.
En
plena recuperación, te vuelven a bajar la caña",
señaló [un productor chico].
2.
vulgo
Tener relaciones sexuales.
Clarín, 13.11.1998:
Es
jodido, son nenas de
14
o
15
años.
"Es
difícil bajarles la
caña
porque tenés que
pensar
que
van
a seguir
yéndote a ver", dice posicionándose a medio camino entre padre
y amante.
cañita.
[ADICIÓN DE
ARTIcuLO}
f.
cañita
voladora.
Cuyo, 26.12.201 1 [foro]: Aun no tienes noción de la vida
si
arrojas
una
cañita no sabes dónde cae.
-
voladora.
[ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA} Artificio de pirotecnia
que consta de
un
canuto resistente cargado de pólvora y adherido
al extremo de
una
varita liviana que al ser encendido expulsa ga-
ses que le dan movimiento hacia la altura donde estalla con luces
y estampido (cohete).
POSSE,
A. Cuadernos, 1998, 56: Todos estábamos excitados por el
estruendo de los petardos,
el
trazo de olor a pólvora de las cañitas
voladoras, los fuegos artificiales.
caño. [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA}
m.-
salir
de
-.
loe.
verbo
jerg. Salir a robar.
Civismo. Luján,
18.05.2011
[foro]: Hay que hacer mucho sacrificio
para estudiar; es más fácil salir de caño.
192
REGISTRO DEL HABLA
DE
LOS ARGENTfNOS BAAL, LXXVIII, 2013
caravanear. [ADICiÓN
DE
ARTicULO] tr. Aplicar caravanas al ganado,
especialmente
al
bovino, para su identificación.
Clarin, 26.06.2010: Allí se caravanea a los bovinos, con su núme-
ro de corral y cliente al cual pertenece.
caravaneo. '[ADICiÓN
DE
ARTicULO] m. Acción y efecto de caravanear.
Nueva. Bahía Blanca, 09.02.2008: El Servicio Nacional de Sani-
dad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó a los productores
de ganado bovino que es obligatorio el caravaneo de los temeros
y terneras al destete o antes de moverlos.
Diario. Santiago del Estero, 21.12.2007: Desde la Secretaría de
Desarrollo, Ciencia y Tecnología
ya
se efectuó el caravaneo de
más de 6.000 vacunos en toda la provincia.
carro.
m.-
-ruso. [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] Carro.
v.
chata.
Diario. Paran á, 02.04.2013:
La
jornada
se iniciará a las 8.30
desde la catedral, recorriendo las aldeas, recordando su historia
y tradiciones, disfrutando de paseos
en
carro ruso y degustando
sabores típicos. .
catrasca.
[ADICIÓN DE
ARTícULO]
(De
cagada tras cagada).
como
coloq.
Persona torpe. U.
1.
c.
adj.
Ámbito, 07.07.2010: En sus primeros viajes al pasado, el abuelo,
como buen catrasca, no para de hacer líos. Habla con quien no
tiene que hablar, mueve cosas que
no
tiene que mover, adelanta
sucesos que
van
a
ocurrir
y que no debería mencionar.
cepo. [ADICiÓN DE FORMA COMPLEJA] m. -
-
cambiario.
Conjunto de medidas que limitan la compra de
divisas en el mercado legal.
Prensa, 19.02.2013: Afirman que por el cepo cambiario, el sector
inmobiliario está
"peor"
que en
la
crisis de 2001.
ceresita. [ADICIÓN DE
ARTicuLO]
(De
Ceresita®).
f.
Revoque exterior
impermeabilizante.
Clarín, 26.04.2011: Parto de las estructuras de hierro y voy pe-
gando las botellas con cemento,
arena
y ceresita. Unas 500 por
día.
chafalote. (De chafarote, espada
corta
de hoja ancha). [ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN] m. desuso Cuchilla grande o machete.
BAAL.
LXXVIJI.
2013
REGISTRO
DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS
193
Torito [22.08.1830], 1978,
7:
Con
los güenos, que
sea
güeno / y
con los malos, malote / y a aquel que no ande derecho, / arrimarle
chafalote.
chimaza.
{ADICIÓN DE ARTIcULO] f Pieza,
por
lo
común de madera, situa-
da
bajo el caño, donde se coloca la mano para sostener la escope-
ta.
En
las escopetas a repetición puede contener
un
mecanismo
para
expulsar,
cargar
los cartuchos y montar el percutor.
CANALETIl,
R. y R.
BARBANO.
Barreda, 2007, 104: En tres direc-
ciones diferentes tiró la chimaza, los dos caños y la culata de la
Víctor Sarasqueta.
Página/12. 18.10.2005: Aseguró que ese tipo de coloración se
consigue cuando
"la
chimaza
está
en
movimiento, o sea, cuando
se recarga el arma".
chirolita.
{ADICIÓN DE ARTÍCULO]
(De
Chirolita, muñeco del ventrílocuo
Mr. Chasman).
como
coloq. Persona que se deja manejar
por
otra,
títere.
Nación, 27.01.2012: El líder de la
CGT
trató a los funcionarios
nacionales de "chirolitas".
chocla. {ADICIÓN DE ARTÍCULO] (Del inglés chalk line).
f.
Conjunto
je
hilo entizado y plomada con el que se marcan líneas en tareas
de albañilería.
EASY: Hilo entizado (chocla).
ISOLANT: Comúnmente se utiliza la línea de tiza o chalk line,
usualmente denominada "chocla"
para
marcar líneas sobre los
listones.
choco. {ADICIÓN DE ARTÍCULO] m.
NO
y Cuyo. coloq. Perro.
Voz,
12.11.2012: Calle angosta, calle angosta, / si
me
habrán la-
drau
los chocos.
cielorraso. {PARA DRAE] m. En el interior de los edificios, techo de
superficie plana y lisa.
SÁBATO,
E. Abaddón, 1983,385: Cuando por fin logré llegar, entre
escombros e incendios, hasta lo que había sido mi casa, no había
más paredes y el piso estaba inclinado como
por
un
terremoto,
pon pilas de vidrios rotos y fragmentos de puertas y cielorrasos.
PUlG,
M. Boquitas, 2004,
37:
En
el centro del cielorraso una araña
y la pared opuesta a la puerta de acceso enteramente ocupada por
un ropero.
194 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVllI. 2013
GOYTISOLO,
J.
Reivindicación, 1973,
13:
[
...
] ojos abiertos,
vista
atenta a los juegos y trampantojos
de
la
luz
en
el cielorraso.
ZARAGOZA,
C. Dios, 1982,
175:
Caminaba
hacia
el centro,
yace-
leró
el
paso entre sus propias ruinas, el cielorraso que se hunde
entre- una nube
de
polvo,
la
torre
de
la central
que
salta por los
aires.
AZANCOT,
L.
Amores, 1988,
53:
Ella, con
la
mirada
fija
en
el cielo-
rraso, habló desde un lugar que había mantenido clausurado hasta
entonces, con voz nueva.
cinchador.
[ADICIÓN
DE
ARTicULO] adj. Se dice del caballo fuerte, que
tiene
gran
capacidad
de
tiro
y
de
trabajo.
ASCASUBI,
H.
Vega
[1872], 1953, 56: Después de eso,
una
estacada /
de ñandubay de mi flor, / tan pareja y tan fornida / que
el
poste más
delgadón / no lo arrastraba
una
cuadra
/ el pingo
más
cinchador.
cogotear. [ADICIÓN
DE
ARTícULO]
tr. coloq.
Estirar
el cuello
para
mirar.
DOLlNA,
A. Crónicas,
1996,88:
Vale
la
pena
mencionar
la
gesta
del joven
Luis
C. Cattaldi,
que
permaneció
catorce meses
en
el
quicio de
una
puerta
de
la calle Morón, cogoteando sigilosamente
en dirección a la Piedra.
coleo
[ADICIÓN
DE
ARTicULO] (Apócope
de
colectividad).
f.
coloq. Colec-
tividad judía.
Clarín, 22.08.2008: Un
casamiento
entre
miembros
de
"la
cole"
o un aniversario de la
independencia
de
Israel
tendrán
en el es-
cenario a Kef, auténticos
decadentes
de
la música festiva.
comba.
[ADICIÓN DE ARTícULO]
f.
En
deportes
como
el fútbol,
curva
que describe en el aire
la
pelota
por
efecto del movimiento
de
rotación.
MARADONA,
D.
A. Diego, 2000, 56: En los tiros libres,
cerca
del
área, la
única
posibilidad es la
comba
por
afuera.
cominillo. [ADICIÓN
DE
ARTícuLO]
1. m. p.
uso
Bebida
espirituosa aroma-
tizada
con comino.
MANSILLA,
L.
V.
Excursión, 1947,94: Los franciscanos eran siem-
pre los más solícitos
en
dirigirles la palabra, y en ofrecerles
un
trago en
un
botellón
de
cominillo.
2. Ansiedad
causada
por
el
deseo
intenso
de
hacer,
contar
o ave-
riguar algo.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 195
DRAGHI
LUCERO,
J.
Cabra, 1978,76: -Vea, señor: no puedo atajar
el
cominillo de noticiarle que en esta casa supo vivir en tiempos
muy pasados el famoso gaucho Lima.
comprar. [ADICI6N
DE
ARTicuLO]
tr. coloq. Dar por cierto un engaño o
una simulación.
Diario de Cuyo, 21.10.2007: Rivero simuló una infracción y
el
juez
"compró" el engaño.
copo. [ADICI6N DE
ARTicuLO]
m.-
-de azúcar. Golosina hecha por delgados hilos de azúcar enrolla-
dos sobre un palillo que sirve también para sostenerlo en la mano.
Misiones. Posadas, 16.07.2005:
La
plaza, con juegos infantiles,
ofrece
Copos
de azúcar en algodón, chupetines y pororó.
cornalito. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] m. Pez pequeño de cuerpo alargado
y boca chica cuyo tamaño oscila entre los 8 y
12
centímetros. Se
lo
suele consumir frito (Austroatherina incisa).
Weekend, 04.2003: Son pescadores artesanales de palangre y red
de cerco que buscan el pejerrey, el cornalito y el salmón.
corralón.
1.
[ADICI6N
DE
ACEPCI6N]
m.
desuso
Corral de dimensiones
relativamente pequeñas, junto a la casa.
MÁRMOL,
J.
Amalia [1851-1855], 1984,698: El gran corralón, los
patios, la oficina, toda la casa, a excepción de las habitaciones del
dictador, representaban un verdadero hormiguero.
2.
[ADICI6N
DE
ACEPCI6N]
corralón
municipal.
Territorio. Posadas, 16.03.2006: Se resistió al secuestro de
su
auto, discutió y huyó del corralón.
-municipal. [ADICI6N
DE
FORMA
COMPLEJA] Terreno donde se
retienen los vehículos retirados de la vía pública por la policía.
Ámbito. Buenos Aires, 26.01.2010: En Santa Fe, con el corralón
municipal desbordado de motos van a compactar las más viejas
y rematar las más nuevas.
corzuela. [ADICI6N
DE
ARTicuLO]
f.
Pequeño cérvido americano de
entre 8 y
25
kilos de peso, patas largas y delgadas.
Su
coloración
es pardo-rojiza, en las partes superiores. Los machos presentan
unos cuernos cortos, sin ramificar; mientras que la hembra está
desprovista de ellos. Son animales tímidos y de costumbres noc-
turnas (Mazama spp.).
196 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVIII. 2013
VIDAL
DE
BATTlNI,
B.
E.
Cuentos, 1995, x,
610:
La corzuela tenía
una hija mocita con gana'e casarse. El quirquinchu y el zorro eran
los
mejores mozos del lugar.
cosecha.
f.-
_ fina. [ADICIÓN
DE
FORMA
COMPLEJA] La correspondiente a especies
de grano relativamente pequeño, corno el del trigo, la avena, el
centeno y la cebada.
Nación, 16.09.1996: Las lluvias mejoraron las perspectivas cen-
tradas sobre la cosecha fina de esta zona.
-gruesa. [ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA] La correspondiente a
especies de grano mayor corno maíz, soja, sorgo y girasol.
Nación, 04.01.1997: Se está gestando una cosecha gruesa que
seguramente va a pasar a la historia.
costeleta. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
f.
Pieza de carne de vacuno o de cer-
do, con hueso, extraída del lomo y cortada
en
rodajas.
VIGGIANO
ESAÍN,
J.
Cancionero, 1970: Deme del güeso que quie-
ra / deme
un
bife, costeleta, / de me la cola si quiere / pero menos
la paleta.
cotonete. [ADICIÓN
DE
ARTicULO]
(De Cotonetes®). m. Hisopo flexible
con puntas de algodón empleado especialmente en la higiene
personal.
Diario
de
Cuyo, 13.10.2009: Uso de hisopos, cotonetes o baston-
cillos de algodón para limpiar los oídos.
cranear. [ADICIÓN
DE
ARTicULO]
1.
tr. Planear.
Gráfico, 03.01.2012: Pep Guardiola con una cancha en la cabeza
y una actitud pensativa, acaso craneando su próxima revolución.
2.
Idear, inventar.
Clarín, 27.08.2009: Ellos "cranearon" la aeronave que se eleva
gracias a la propulsión de cuatro rotores.
crespón. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
m.
Árbol ornamental originario de
Asia, de corteza lisa y flores blancas, rosas, malvas, purpúreas o
carmesí con pétalos rizados, en panícula (Lagerstroemia indica).
Pregón. San Salvador de Jujuy, 24.11.2008:
La
tercera especie ele-
gida para la zona fue el crespón, que no tiene un ancho superior
al metro y medio y es ideal para veredas pequeñas.
cuadra
2 [ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN]
f.
jerg. En periodismo, sala de redac-
ción general de un diario.
BAAL, LXXVIII, 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS
197
Clarín,
10.07.2011:
La
redacción de Clarín es una larguísima
sala que tiene cien metros de largo, desde la calle Tacuarí hasta
Piedras. Históricamente se la llamó "la cuadra", pero no por sus
medidas, sino por su conformación: asemejaba a un gran galpón
con un gran pasillo central con escritorios.
cuadrangular.
[PARA
DRAE]
adj. En deportes, se dice del torneo en el
que participan cuatro equipos.
U.
t.
c.
s. m.
Andes, 17.03.2006: En las instalaciones del estadio Pascual Pérez
comenzará a disputarse un cuadrangular para la categoría Sub
18.
Época, 07.08.2012: El plantel profesional de Regatas Corrientes
disputará un torneo cuadrangular en la ciudad de Colón.
Mundo. Deportes, 02.08.2007: El Real Madrid desembarcó en
Moscú, donde disputará un torneo cuadrangular.
Levante-emv, 21.10.2008: El Trinquete de Guadassuar acogerá a
partir de mañana miércoles
una
nueva edición del que
ya
es un
clásico entre los torneos cuadrangulares.
cuereada. [ADICIÓN DE ACEPCIÓN]
f.
desuso
Tiempo en que se prepara-
ban los cueros luego de cazar y desollar las reses.
PELLIZA,
M. A. Historia
1,
1910,
105:
Aquellos gauchos, reuniuos
todos los años para las cuereadas en la campaña inculta de Bue-
nos Aires, daban pruebas de su fuerza muscular.
cuerpo. [PARA
DRAE]
m. -
-
de
agua. Masa de agua, dulce o salada, fluyente o no, de carác-
ter natural o artificial, como lagos, ríos, represas, canales, etc.
Mundo. Madrid, 18.10.2002: El lago Chad, que es ahora
el
cuar-
to cuerpo de agua más grande del continente africano con unos
17.000 kilómetros cuadrados, cubría unos 350.000 kilómetros
cuadrados.
Voz.
Córdoba, 18.10.2006: Un grupo de técnicos realizó un mues-
treo poblacional de los pejerreyes en dicho cuerpo de agua.
defaultear. [ADICIÓN DE ARTicULO] intr. Suspender por falta de liquidez los
pagos de
una
deuda contraída legalmente.u. t. C. tr.
Ámbito, 21.04.2013: Argentina ha defaulteado sobre instrumentos
'que ha creado para obtener fondos bajo las leyes de Nueva York.
Página/12, 08.10.2011: Ponen como ejemplo a Francia, que de-
faulteó los pagos de su deuda externa 8 veces entre
1558
y
1788,
mientras que España
lo
hizo 6 veces entre
1557
y
1647.
198 REGISTRO DEL HABLA DE'LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
VAR.
=:>
defoltear.
Ambilo, 23.09.2011:
El
problema es que la Argentina es el único
caso de un país que defoltea yéndole bien.
defoltear. [¡JD/CI6N
DE
ARTicULO] intr. defaultear.
U.
t.
c. tr.
desbande. [ADICI6N
DE
ARTícULO] m. Acción de desbandarse un neu-
mático.
Arena. Santa Rosa,
11.06.2011:
El
accidente fue provocado por el
desbande de un neumático.
desbrozadora. [PARA DRAE]
f.
Máquina herramienta de mediano porte
para cortar las hierbas a ras del suelo que se emplea tanto ma-
nualmente como acoplada a un sistema tractor.
Río Negro, 13.04.20\0: Se contó con dos cuadrillas de
10
perso-
nas cada una, tres tractores con desbrozadora, dos camiones y
motoguadañas.
Vanguardia,
11.11.2011:
El
material utilizado por las brigadas
forestales está compuesto por
130
motosierras y otras tantas des-
brozadoras.
Abe, 08.\0.2009: Máquinas especializadas, tanto pesadas, como
bulldozers, retroexcavadoras, remolques cisternas o tractores
oruga, como ligeras, desbrozadoras, astilladoras o cubas.
desdolarización. [ADICI6N
DE
ARTícuLO]
f.
Acción de desdolarizar.
Clarín, 28.01.2000: Estimular la desdolarización de la economía
interna, no concediendo efecto cancelatorio a
los
pagos en dólares.
desdolarizar. [ADICI6N
DE
ARTicULO] tr. Disminuir la participación del
dólar estadounidense en favor de la moneda propia del país.
Nación, 22.09.1998: En su plataforma partidaria, los humanistas
proponen, entre otras cosas, derogar la ley de convertibilidad y
desdolarizar
la
economía.
despiplume. (Sobre la marca de coñac Tres Plumas®).
m.
coloq. Enre-
do,
lío, confusión.
Página/12, 05.02.2012: Y
el
despiplume se acentúa cuando des-
pilfarran los dineros públicos que tienen como objetivo
saneaT
sus
economías.
disciplina. [ADICI6N DE ARTIcULO]
f.
-
-de monja.
barba
de
chivo.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 199
NAPP,
R. República, 1876,96: Está caracterizada por hermosas flo-
res, que por sus largos estambres llevan el nombre de disciplina
de monja.
dolarizar. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] tr. Incrementar la participación del
dólar estadounidense en la economía.
Nación, 20.11.1997: Si
se
ataca nuestra moneda (el peso),
lo
que
haremos será dolarizar mucho más nuestra economía.
domar. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] tr. coloq.
p.
uso
Referido al calzado, ablan-
darlo con el uso.
Caras y Caretas, 07.05.1927,172:
NO
HAY
QUE
DOMAR
EL
CALZA-
DO.
Cuando Ud. calza un zapato Casa
Tow,
por primera vez, que-
da
sorprendido de cómo se ajusta suavemente al pie, sin apretar
ni molestar.
Nación, 26.08.2012: Dentro del zapato no hay que sentir roza-
miento, porque domar
el
zapato significa un sacrificio para
el
pie.
efeté. [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
m.
coloq. Dinero en efectivo.
El Diario. Rojas, 08.04.2003:
La
supuesta promesa de "efeté" y
material propagandístico para abrir un local y empezar el prose-
litismo.
-eH. [ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
(Del
plural-elli,
corriente en apellidos italia-
nos). elem. campos. Sufijo de valor festivo
y,
por
lo
común, ate-
nuativo que acompaña el sentido asociado la base léxica. justeli,
'ajustado'; crudeli
'un
tanto crudo'; locateli 'alocado'.
Página/12, 18.12.2008: Siempre Ilegás justeli con los gastos si
la idea es dar un buen show en
lo
musical, en
lo
visual y en
lo
profesional.
empiojar. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] tr. coloq. Perjudicar, complicar.
Página/12, 25.03.2010: Floja fue la percepción de la realidad, al
punto de empiojar una iniciativa que podía haber pasado fácil-
mente por
el
Congreso.
enlazador. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
m.
En las tareas del campo, peón
diestro en uso del lazo.
ESTRADA,
S.
Hogar, 1866,
43:
El
jinete infatigable,
el
enlazador
, hercúleo, el trabajador que nunca dobló su cabeza bajo
el
peso de
la labor.
200 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVIII. 2013
ensilado. [ADICiÓN
DE
ARTÍCULO] m. Acción y efecto de ensilar.
Misiones OL, 29.11.2010:
El
ensilado de caña de
azúcar
muestra
buenos resultados
en
la ganadería.
ensilaje. [ADICiÓN
DE
ARTicuLO]
m. Ensilado.
Clarín; 07.07.2010:
La
conservación de grano mediante el proceso
de ensilaje
ha
sido
una
alternativa importante.
ensilar. [ADICiÓN
DE
ARTÍCULO] * tr.
Guardar
en
silo.
Clarín, 27.06.1998: picadoras automotrices,
con
sus 400
HP
Y
capacidad
para
ensilar 50 hectáreas
por
día.
envido. m. Primero de los cantos del
truco
por
el cual se apuesta sobre
el puntaje de las cartas que tienen los jugadores.
PAYRÓ,
R. Casamiento [1906], 1952, 37:
Al
truco, ¡parecía cosa
del diablo!, los compañeros
me
embromaban
con
que
era
capaz
de perder el envido
con
treinta
y
tres
de mano.
falta
-.
f.
Canto que
un
jugador
lanza
para
aumentar
la apuesta
del envido y
ganar
así los puntos restantes de las malas o del
partido.
Clarín, 16.04.2007:
"Ahí
ganamos
de
mano
la falta envido
con
30", contó.
real
-.
m.
Canto
que
un
jugador
lanza
para
aumentar
la apuesta
del envido y
ganar
así
un
punto
más.
DAL
MASETTO,
A. Bosque, 2011, 22: Entonces
Legarreta
echó
un
real envido y lo ganó
con
treinta
de oros.
espiralización.
[ADICiÓN
DE
ARTicuw]
Acción y efecto
de
espiralizarse
un
proceso,
por
lo
común
económico.
Nación, 24.03.1999: Una situación fiscal
con
menor
déficit y una
rígida política de salarios,
podrían
evitar
la
llamada
"espiraliza-
ción" de la inflación.
espiralizar.
[ADICiÓN
DE
ARTÍCULO] prnl. Producirse
una
sucesión crecien-
te de acontecimientos
vinculados
entre sÍ, particularmente
en
el
campo
económico.
U.
t. c. tr.
Página/12, 12.02.2006: Acá lo
que
preocupa es que la inflación no
se espiralice y desborde.
Ambito, 13.10.2010: El impacto que provooó
en
los primeros tres
meses de 2010 espiralizó las expectativas de inflación.
BAAL, LXXVlII, 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS
201
espumilla.
{ADICIÓN
DE
ARTicULO]
f.
crespón.
Red. Santa Rosa, 11.10.2009: Las especies dominantes son las
de acacia, fresno y paraíso,
con
una
participación notablemente
menor de ligustro, espumilla [
...
], entre otros.
estrellita. {ADICIÓN
DE
ARTicULO]
f.
Fuego de artificio hecho de
una
varita
metálica que se sostiene
en
la
mano
para
jugar
con los destellos
que provoca el mixto al quemarse.
Nación, 20.12.2005:
Los
productos infantiles
-como
estrellitas y
bengalas de
colores-
siguen siendo los preferidos.
ferné. m. fernet.
fernet. {ADICIÓN
DE
ARTicULO] (De Fernet®). m. Bebida alcohólica amar-
ga, de propiedades digestivas, que se obtiene de la maceración de
hierbas y raíces aromáticas.
Caras, 21.02.1903,
35:
Nunca
me
olvidaré de aquellos dos trom-
petas, sinvergüenzas, disfrazados de ministros, que entraron
derecho ai comedor a atracarse de masas y femet con botella de
bolita.
VAR.
:=:;>
Cerné.
Voz,
22.04.2011:
Como
el chiste rápido, el
femé
y el
cuarte~o,
cuidar el
agua
debería formar parte de la identidad cordobesa.
fiaca. {ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN] m. Asiento hecho con
una
bolsa grande
de tela o cuero rellena.
Territorio. Posadas, 20.05.2011: PUFFS:
[oo.]
para la parte comer-
cial sale mucho "el fiaca" (un modelo sin
una
forma específica
con
una
agarradera).
fibrofácil. {ADICIÓN
DE
ARTicULO]
(De
FibroFácil®). m. Plancha de fibras
de madera unidas con adhesivos y compactadas.
Sol. Quilmes, 03.02.2013: Llegaron poco después del mediodía y
ahí nomás se pusieron a armar su barcaza de fibrofácil pintada de
color celeste, como
manda
la tradición.
finde. {PARA DRAE] m. coloq. Fin de semana.
Voz,
09.12.2011: En varias localidades dijeron constatar que los
turistas de este "finde" largo no
eran
solo cordobeses .
. Crónica, 05.10.2012:
NUBES
y LLUVIA PARA
EL
FINDE LARGO.
Economista. Barcelona/Madrid, 04.05.2012: Un saludo, y buen
finde.
Provincias. Valencia, 22/06/2012:
Qué
hacemos el finde
202 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL. LXXVllI. 2013
fosforito. [ADICI6N
DE
ACEPCI6N]
1.
Cohete pequeño que se enciende fro-
tando
su
cabeza sobre el lado áspero de la caja en que se vende.
Misiones, 22.12.2012: Los chicos prefieren los fosforitos, los
adultos buscan petardos.
2.
com: coloq.
p.
uso
Persona que se enoja u ofende con facilidad.
3.m. Bocado a modo de sándwich de
jamón
y queso hecho con
hojaldre azucarado en su superficie.
[ENMIENDA DE EJEMPLO] [RESERVA] Popular. Olavarría, 26.11.2009:
En el taller de Alimentación, los chicos prepararon desde pizzetas
hasta "fosforitos".
fotomulta. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO]
f.
Multa de tránsito acompañada de
una foto que muestra la contravención cometida.
Perfil, 06.11.2012: Una mujer descubrió que su marido le era in-
fiel por una fotomulta que llegó a su casa, en la que se puede ver
claramente a su marido con otra mujer.
franelógrafo. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO] m. Trozo de franela o tela afelpa-
da, que se usa en el aula para mostrar figuras o letras que, gracias
a su reverso áspero, se pegan
en
ella.
ENCABO,
A.,
SIMÓN,
N. y A.
SORBARA.
Planificar, 1995:
La
clase
se dará con un franelógrafo [
...
];
se inducirá el tema invitando a
los niños a viajar en un cochecito.
gallito.
-ciego. [ADICI6N
DE
FORMA COMPLEJA] Juego infantil en el que
uno de los participantes, vendados sus ojos, debe atrapar e iden-
tificar a uno de los otros que corren a su alrededor.
Mañana. Neuquén, 25.06.2012: Trece artistas encarnaron diverti-
dos personajes que en los viejos juegos de la infancia
-la
mancha,
el gallito ciego, la soga,
etc.-
encontraron la excusa perfecta para
desplegar sus habilidades.
gamba. [ADICI6N
DE
ARTÍCULO]
f.
coloq. Cien pesos.
Gráfico. Buenos Aires, 03.2010:
Yo
no tenía un peso pero le pedía
a un tío: "¿Me tirás dos gambas, que te las devuelvo mañana?".
hacerle (la)
-.
loco
verbo
coloq. Ayudar a alguien o acompañarlo
en una situación.
Andes. Mendoza, 19.11.2002: He cambiado pañales, cocinado y
le
he dado la mamadera a mis hijos para hacerle la gamba a mi
mluer cuando estaba cansada.
BAAL,
LXXVIII,
2013
REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 203
Olé, 26.10.2011: Ese día River perdió frente a Independiente y el
chiquitín se sacó la camiseta y dijo: 'Quiero
ser
del que gana'. Y
nosotros,
para
hacerle la gamba, nos hicimos todos de Indepen-
diente.
ser
(alguien)
-.
[ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] [RESERVA] loe.
verbo
coloq. Ser solidario, servicial o amigable con alguien.
Página/l2, 16.01.2009: Las cientos de mujeres que quedan
en
la
calle dormirán con suerte
en
las guardias hospitalarias o en las
estaciones de tren, si los de seguridad son gambas.
Clarín, 23.03.2005: Es que la tele es
muy
gamba. Es que la tele
nos quiere.
Nos
ayuda
a ser mejores personas.
gatillar.
1.
[ADICIÓN DE ACEPCIÓN] tr. Presionar el gatillo de un
arma
de fuego.
FINGERIT,
J.
Destinos, 1929,61: El tetudo gatilló de nuevo, y nada:
no disparaba el revólver.
2. [ADICIÓN DE ACEPCIÓN] Iniciar
un
proceso de respuesta social,
política, económica, etc.
Página/l2, 28.11.2002:
EL
RIESGO
ES
GATlLLAR
LA
HIPERINFLAC¡ÓN
[
...
] si la Corte Suprema redolariza los depósitos podría desen.;a-
denar
un
proceso hiperinflacionario.
gilún, na. [ENMIENDA DE ETIMOLOGÍA]
(De
gil
con
el
sufijo -ún). m. y
f.
coloq. Tonto, de pocas luces, gil.
O'DoNNELL,
P.
Tigrecito, 1908,36: Todas esas cosas hay que decir
para no hacerse fama de gilún.
grampón. [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
(De
grampa). m. Pieza de metal con
puntas que se ajusta a la suela del calzado para escalar o caminar
sobre hielo (crampón).
Página/l2, 20.09.1998: Finalmente llegamos a un sitio donde el
hielo se
junta
con la tierra y se hace abordable. Allí los guías nos
reparten los grampones, que
~ustamos
a nuestros zapatos.
guardia.
f.
-
-
marina.
[ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA]
m.
guardiamarina.
-periodística. [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] [RESERVA]
f.
Con-
junto de periodistas que aguardan, sin cita previa y por
lo
general
en la
vía
pública, la llegada o salida de alguien para que haga
declaraciones.
204 REGISTRO DEL HABLA
DE
LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
Ámbito, 20.12.2012: Ante unos 200 seguidores y una nutrida
guardia periodística, calificó a la embajada como "su casa, hogar
y refugio".
guardiamari.na. {ADICIÓN
DE
VARlANTEj
VAR.
~
guardia
marina
Nación, 23.01.1970: Los alumnos de la Escuela Naval Militar,
guardias marinas en comisión, [ ... ] iniciarán su
vi~e
de estudios
en la Fragata Libertad.
guitarreada.
[ADICIÓN DE ARTícULO]
1.
f.
Reunión de amigos en la que se
canta y se toca la guitarra.
JURADO, A. Mundo, 1990,
76:
En tierra de vinos, todas las noches
nos agasajaba alguna bodega para hacernos probar los suyos y la
fiesta concluía en guitarreada y canciones.
2. coloq. despect. Dicho o discurso intencionadamente extenso y
desprovisto de sentido.
Nación, 06.11.2007: Fue categórico con
La
Nación:
"La
concer-
tación no puede ser
una
nueva guitarreada", simplificó.
guitarrero,
ra.
[ADICIÓN DE ARTIcULO] m. y
f.
coloq. Persona que acos-
tumbra guitarrear.
Diario C. Catamarca, 22.07.2003: O no tiene ni idea de cómo se
administra la ciudad o es un guitarrero pocas veces visto.
hisopado. [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
m.
Acción y efecto de hisopar.
Prensa, 28.04.2009: Para confirmar si se trata de gripe porcina
se hace un hisopado nasal y faríngeo.
hisopar. [ADICIÓN
DE
ARTícuLO]
tr. Tomar muestras con hisopo.
Revista del Museo, vol.
5,
1975,220: Un técnico especialmente
adie~trado
procedió a hisopar
una
superficie de
10
cm de tegu-
mento.
inconsulto,
tao
[ADICIÓN DE
ARTícULO]
adj. Sin que se haya efectuado
la consulta pertinente.
Clarín, 22.03.1979: Lo nuestro es una declaración de rebeldía ante
una medida inconsulta.
interior. [ADICIÓN DE
ARTícULO]
m.
Área de un país o de
una
provincia
que está fuera de los límites de la capital y su periferia urbana.
Río Negro, 14.04.2013: El desempleo en el interior cuadriplica al
de la capital.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 205
-iola.
[ADICIÓN DE
ARTicULO]
(Acaso sobre el condicional -ía). Sufijo
coloquial que forma derivados verbales festivos con sentido de
negación, imposibilidad de
lo
expresado por la base léxica.
Caras, 16.02.1929,120:
-Si
no bajas, subiré yo a castigarte.
-Su-
biriola.
Caras, 23.08.1930,
111:
Sordo 1
-¿Se
va de garufa? Sordo 2
-¡Iriola! Me voy de garufa.
Nación, 30.03.2008: "Se dice nuestro país", que
lo
pruebe, "serio-
la" nuestro.
Clarín, 13.06.2012: ASUMIRIOLA: a
100
días de su nombramiento
no pudo asumir.
lachiguana. [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
f.
lechiguana.
lagartija.
[ADICIÓN
DE
ARTicULO]
f.
En gimnasia, flexión de brazos
sobre el piso.
Andes, 05.07.2011: El ejercicio por excelencia para trabajar
al
mismo tiempo todos estos músculos son las famosas lagartijas.
langa. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] (Vesre de galán). adj. coloq. Arrogante, que
se considera muy atractivo y superior a los demás.
U.
t.
c.
sust.
m.
Ámbito, 11.10.2007: El retrato de Erni se completa, entonces, con
esas miradas crueles, y con la más cordial de un gerente langa
bastante joven.
Andes. Mendoza, 19.05.2007:
La
vuelta que me enojé feo fue
cuando esa vez que la llevé a la plaza y estaba ella sentada y vino
un langa y
le
preguntó por no qué calle.
largada.
[ADICIÓN DE ARTicULO]
f.
línea
de
largada.
SÁENZ,
1.
P.
(H.).
Equitación,
1959,
175:
Uno de los fines de estas
partidas o falsas largadas, es la de enardecer convenientemente
los caballos para la lucha a entablarse.
Clarín, 23.05.2009: Sol, mucho calor y demoras en la largada del
fin de semana largo.
lechiguana.
VAR.
::::::>
lachiguana.
{ADICIÓN
DE
VARIANTEj
BERTOLOZZI
DE
OVUELA,
M.
C.
Flecha
[1912],
1924,
108:
En
los
corredores
de
las cocinas más generosas tienen preparados los
bancos con rosquetes, tortas, empanad itas sopladas con cédulas
adentro; hay también miel de abejas, de lachiguana,
nara~as.
206 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
ÁBALOS,
1.
W.
Shunko [1949], 1977,
74:
Pero las ventanas de las
casas de la ciudad son cuadradas y las celditas de la lachiguana
son, .. bueno, no son cuadradas.
lenteja. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] adj. coloq. fest. Lento.
PágÍná/12,06.06.2007: y además, debo confesar,
yo
soy lenteja
para escribir.
línea.
f.-
-
de
largada.
[ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA] Punto de partida de
una
carrera.
Nación, 25.11.2007: Cuando hoy el reloj marque las 9.30, cientos
de corredores esperarán
en
la línea de largada.
bajar
-.
[ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA] loe.
verbo
Indicar la con-
ducta o discurso que, por disciplina, debe seguirse.
Página/12, 02.09.2004: Fue
un
encuentro para "bajar línea"
y,
por ende, marcar las prioridades parlamentarias del gobierno
nacional.
locólogo, ga. [ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
m. y
f.
coloq. fest. Psiquiatra o
psicólogo.
Día, 04.11.2007: ¿Hace cuánto que te psicoanalizás?
[oo.]
¿Y
no
se te ocurrió pedirle allocólogo que te premie y te beque cuando
cumplan las bodas de plata?
manear. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] tr. rur. Atar con manea o con maneador.
MANSILLA,
L.
V.
Excursión [1870],
1957,
70: Se manearon las
madrinas de las tropillas.
maple. [ADICIÓN
DE
ARTicULO]
m. Huevera de cartón prensado donde
se almacenan los huevos
para
su
venta y traslado.
Voz,
09.04.2013: [
...
]
en
las grandes superficies no hay huevos. En
los minoristas, el maple
va
de 25 a 40 pesos.
millonario,
ria.
1.
2.
[ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN]
f.
coloq. Nombre que una persona es-
cribe de su propia mano en un documento, firma.
CERRETANI,
A.
Pretexto, 1959,88: Enfilaría el
jetra
azul a espigas
y dispararía a estampar la millonaria
en
el libro de oro de la Bi-
tumina.
Monumental.
[ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
n.
pro
coloq. Estadio del Club Atlé-
tico River Plate. U. con
el
art. el.
BAAL, LXXVIII,
2013
REGISTRO DEL HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS 207
Prensa. Buenos Aires, 24.08.2011: Los dirigentes de River espe-
raban que la Justicia se expida respecto del recurso de amparo
que presentaron, pero ya preparaban toda la logística para jugar
en el Monumental.
motoguadaña. [ADICIÓN DE ARTícULO]
f.
Máquina herramienta de opera-
ción manual para cortar las hierbas a ras del suelo.
Panorama. Santiago del Estero, 30.09.2009: Fue destinado
al
trabajo con motoguadañas para el corte de yuyales en
el
pueblo.
naife. [ADICIÓN
DE
ARTícULO] (Del inglés
knife).
m.
desuso
Cuchillo.
NOEL,
M. A. Balsa, 1954,214: Los estaba viendo ahora mismo a
los dos hombres ahí, frente a frente, los "naifes" empuñados, un
lustre de crueldad lívida en la hoja que les daba frío a ellos que
formaban cerco alrededor de los duelistas.
narigueta. [ADICIÓN
DE
ARTíCULO] adj. Narigudo.
U.
m.
c.
s.
Crítica, 18.01.2010: Me imagino que no debe ser lindo que te
digan todo
el
tiempo "Narigueta". Peor es tener esa nariz.
nariguetazo. [ADICIÓN DE ARTÍCULO]
m.
coloq.
p.
USo
Inhalación de co-
caína.
Paralelo
32,
21.01.2012: El capitán perdió la concentración
ror
causa
de
ellas y por tanto champán y nariguetazos que gentilmen-
te quiso compartir con las damas.
obra.
f.-
-social. [ADICIÓN DE
FORMA
COMPLEJA] Sistema de seguridad
médica, turismo y otros servicios, a cargo de un sindicato.
Prensa, 10.04.1979: Existen en
el
país 360 obras sociales pero
el
17
por ciento de ellas [
...
] atienden
al
84% de los pacientes.
pai. {ADICIÓN
DE
ARTícULO] (Del port. pai, 'padre').
m.
Sacerdote de
alguna de las iglesias sincréticas brasileras, en particular de la
Umbanda.
Andes, 01.06.2006: Solo se daba apoyo espiritual a las personas
que acudían para tener el consuelo del pai.
paja.
f.-
-brava. {ADICIÓN
DE
FORMA
COMPLEJA]
f.
Gramínea de alto porte
,que forma matas de hasta 2,50 m de altura. Se la emplea para
techar ranchos y quinchos (Panicum prionitis).
208 REGISTRO DEL
HABLA
PE
LOS
ARGENTINOS
BAAL,
LXXVIII, 2013
Viaje, 1881,68: Las grandes gramíneas a que me refiero son de
cuatro especies principales: paja colorada, paja brava, cortadera
y una gramínea menor.
_ colorada. [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] Gramínea perenne,
forma' matas compactas y duras de 50 cm a 1,50 m de alto (Pas-
palum quadrifarium).
GÜIRALDES,
R.
Segundo [1926], 1962,392: Mi bayo iba pisando
con desconfianza entre matas de paja colorada y esparto.
-de techar.
[ADlCI6N
DE FORMA COMPLEJA] paja
brava.
Nación, 07.05.2005: Los isleros del Paraná venden un mazo (ma-
nojo) de paja de techar, que puede ser un mazo flaco o gordo.
pajero, ra. [ADICIÓN DE
ARTícULO]
l.
adj. despect.
vulgo
Se dice de la
persona que acostumbra masturbarse.
MEDINA,
E.
Tumbas, 1972, 279: -¡Pajero, pajero! Y el pobrecito
se iba asustado a mirarse la palma de la mano en un rincón.
2.
vulg. Se dice de la persona que se excita sexual mente con fa-
cilidad.
Página/12, 09.10.2008: Con ella se besaban en una escena que
[ ... ] alcanzó para generarles a Sarah y Selma un pequeño culto
de seguidores entre la cinefi lia pajera del mundo.
3.
vulgo
Se dice de la persona remisa en hacer
lo
que
le
corres-
ponde o se le pide hacer.
Olé. FORO, 03.08.2012: ¿Cuándo concretamos
10
de Burdisso?
Qué dirigencia tan pajera para cerrar las transferencias.
4.
f.
Escopeta a repetición que se acciona por la chimaza.
Clarín, 27.05.2007: Le daban con la pajera, esas (escopetas)
12.70
que usan ellos.
palo.
m.~
-
ya
la bolsa. loc. adv. coloq. Rápidamente, sin demasiados mi-
ramientos.
El Día, 22.11.2007: Necesito crear
un
clima, con velas y música.
Para el sexo no es palo y a la bolsa. En
el
sexo soy muy com-
plicada.
al
-.
[ENMIENDA DE FORMA COMPLEJA]
l.
loco
adv. vulg. Sexual-
mente excitado, en erección.
GIARDINELLI,
M. Santo, 1991,450: Suena el Bolero de Ravel, y
con
el
crescendo me voy acercando a esa cama, cada vez más
caliente, desnudo y
al
palo.
BAAL,
LXXVIII,
2013
REGISTRO
DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS
209
2.
[ADICIÓN DE
ACEPCIÓN1loc.
adv. coloq. Al límite, en su máxima
expresión.
Capital, 25.11.2010:
LA
FUSiÓN
FOLCLÓRICA
AL
PALO:
La
Maderita
ofrecerá su atractivo menú de música de proyección folclórica.
panqueque. [ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN1 m. coloq. fig. Persona que suele cam-
biar de parecer o de bando, por lo común en exclusivo beneficio.
Nuevo Diario, 12.10.2010: Vos sos
un
panqueque y te das vuelta
como
una
media. Mañana decís
una
cosa y pasado otra.
paquero, ra. [ADICIÓN DE
ARTlcUL01
adj. Se dice de la persona adicta al
paco. U. m.
c.
s.
Página/l2, 21.03.2010: Encarna [
...
] al hijo paquero de
una
sena-
dora nacional.
Clarín, 31.03.2011: Acá venden drogas. Se ven paqueros, es tierra
de nadie.
pata
2
f.-
en -(5). [ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] loe. adj. y adv. coloq. Des-
calzo.
Página/l2, 01.08.2010: Tardes enteras en cueros, muertos de calor,
en patas en la vereda, con el tocadiscos fuerte en la casa de mis
abuelos.
patinar. [ENMIENDA
DE
LEMA1
-le.
[ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA] loe.
verbo
coloq. Tener un
comportamiento inesperado o contrario a la razón.
Comercial. Formosa, 06.05.2011: Ese tipo esta loco, delira o
le
patina.
pedorro,
rra.
[ADICIÓN
DE
ARTlcUL01
adj. coloq. De baja calidad.
Capital, 20.05.2009: Se queja de que
"la
cumbia y el rock de
letras pedorras" hoy representan la música popular.
pelandrún. [ENMIENDA
DE
ETIMOLOGIA] (Del italiano pelandrone, pere-
zoso, con la pronunciación genovesa).
pianito. {ADICI6N
DE
ARTlcUL01
m.-
tocar
el
-.
loe.
verbo
coloq. Imprimir las huellas digitales para
identificación.
VILLORDO.
O. H. Mejilla, 1986,
50:
De la salita, de la "amansa-
dora", lo pasaron a una celda colectiva. Previamente, claro,
le
habían hecho tocar el pianito.
210 REGISTRO DEL HABLA DE.LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIU, 2013
pichicho, a. {ADICIÓN
DE
ARTicULO] m. y
f.
coloq. Perro de mediano o
pequeño porte.
CAMBACERES,
E. Sangre, 1887,288: ¿Iría a meterse, corrido, abo-
chornado, con el rabo entre las piernas,
como
un
pichicho?
VAR.·::::>
picho, a.
SOLARI,
C. A. Tsunami, 2009: [
...
] quieren al picho y no sus pul-
gas.
picho, a. {ADICIÓN
DE
ARTicULO] m. y f. pichicho, a.
pilchar. {ADICIÓN
DE
ARTÍCULO] tr. coloq. desuso Hurtar.
MANSILLA,
L.
V.
Entre-nos [1889], 1963,206: A veces, pilchaban
alguna pava, olla, o asador que adrede dejaban nuestros soldados.
piluso. {ADICIÓN DE ARTÍCULO]
(De
Capitán Pi/uso, personaje del cómico
Alberto Olmedo). m.
Gorro
con
ala
entera
para
cubrir la frente
y la nuca.
Razón. Buenos Aires, 07.01.2011: A ponerse las ojotas y el piluso:
hoy vuelven las playas porteñas.
pincelazo.
1.
{ADICIÓN DE ARTÍCULO] m. p.
uso
Trazo fuerte que el pintor
da
con el pincel.
Páginal12, 01.07.2007:
Agarra
el pincel con los dientes y tras los
primeros pince lazos con los
que
esboza algunas figuras sobre el
lienzo se detiene.
2. Expresión breve y precisa de
un
rasgo
muy
característico.
Voz,
19.03.2009: El invitado regaló algunos pincelazos de su ta-
lento.
pinceleta. {ADICIÓN
DE
ARTÍCULO}
f.
Pincel delgado y ancho.
Andes, 09.12.2002: Se deben
pasar
tres manos de pintura, varian-
do los colores y usando pinceletas anchas.
pinchar.
{ADICIÓN DE ARTIcULO} tr. -
-la.
loco
verbo
coloq.
En
algunos deportes, golpear suavemente
la pelota de modo que primero se eleve y después caiga.
Ambito, 16.08.2012:
"Hizo
un
gol, se la pinchó al arquero y estre-
lló un tiro en el poste", analizó el DT.
pitucón. {ADICIÓN DE
ARTIcuLO}
(De
Pitucones®). m. Pieza de remiendo,
refuerzo o adorno que se pone
en
el codo de
una
prenda de vestir,
codera.
Nación, 03.03.2005: Los sacos sport incluyen parches de cuero en
los codos (sí, pitucones) y accesorios de cocodrilo.
BAAL, LXXVIll, 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS
211
pizza. [ADICIÓN DE
ARTícULO]
f. -
- a
la
piedra.
La
de masa delgada que se cocina sobre la super-
ficie del horno.
PEYROU,
M.
Acto, 1963,271: Ese boliche recién descubierto, cuya
"pizza" a la piedra era ensalzada por cuantos después optaban
siempre por el bife de costilla.
-
al
corte. (Del italiano pizza
al
taglio). La que se vende en por-
ciones que se cortan en el momento.
PLA,
R. Intemperie, 1973, 66: Bar Americano, como se lee en
la vidriera,
en
el que hay hasta una pantalla de televisión y un
mostrador con pizza al corte.
-
al
o
de
molde.
La
relativamente alta que se hornea en pizzera.
Nación, 12.11.1999: Se enorgullecen en preparar "la tradicional
pizza al molde".
-
de
cancha.
La
de gran tamaño y sin queso que se servía al corte
en grandes bandejas de lata, tradicionalmente a la salida de los
estadios de fútbol.
Nación, 19.06.1999:
La
pizza de cancha
-sin
queso-
se transfor-
en
un
clásico de los domingos.
-
de
tacho. pizza
de
cancha.
Página/12, 25.08.2007: Las mantenía calientes en bandejas con
tapas ajustadas, que parecían latas de películas: era la alguna vez
famosa "pizza de tacho".
-
media
masa.
La
de molde de grosor intermedio.
Gaceta, 13.04.2003: Se consolidó gracias a la calidad de
su
pizza
"media masa" y ahora apuesta a convertirse también en un clásico
de las Termas.
pope. [PARA DRAE]
como
Persona de gran autoridad, poder o prestigio
en un determinado ámbito.
Página/12. Buenos Aires, 03.12.2004: Poco conocido por
el
públi-
co local, el pintor y ensayista estadounidense Peter Halley es el
pope del estilo que reformuló la geometría y fue conocido como
Neo Geo a fines de los años ochenta.
Ámbito. Buenos Aires, 26.01.2011: [Murió] Bernd Eichinger, el
pope del cine alemán reciente.
SEOANE,
M.
Argentina, 2004,
19:
[ ... ] unos años más tarde el
presidente argentino, pope del neo liberalismo, por entonces co-
212 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIIJ, 2013
queteaba en sus discursos, como gobernador de La Rioja, con la
idea de la patria socialista.
País. Madrid, 01.04.1984: Todo el mundo me reconocía como un
pope de la radio y del doblaje.
País:Madrid, 16.03.2002:
El
pope indiscutible del arte contempo-
ráneo internacional, avalado por cuatro décadas de éxitos como
comisario de exposiciones, ha aceptado ponerse
al
frente de un
proyecto aún en ciernes: una bienal de escultura
en
Sevilla.
Diario. León, 10.07.2006: [ ... ] tuvo la ocurrencia de invitar a di-
rigir el episodio a Quentin Tarantino, el pope de una manera de
entender el cine que levanta tantos afectos como rencores.
preventista. [ADICI6N
DE
ARTícuw]
como
Agente de ventas del produc-
tor a comerciantes minoristas, viajante.
Primera. Misiones, 14.01.2008: El distribuidor nacional envía
su carga de productos en un camión sin conocer la exigencia
de Rentas de Misiones, el preventista o viajante que ubica esos
productos en los mayoristas es quien, por ahora, intenta salvar el
ingreso del camión mediante el pago del impuesto.
rrevisionalista. [ADICI6N DE
ARTlcuw]
adj. Dicho de un abogado, espe-
cialista en derecho previsional.
U.
t.
C.
S.
Nación, 09.08.2003: El abogado previsionalista [
...
] consideró
que, como la mayor parte de los afiliados no se jubilará en el
corto plazo, las actuales medidas no afectan a los beneficiarios.
provoleta. [ADICI6N DE
ARTÍCUW]
f.
Rebanada relativamente gruesa
de queso provolone que, por
lo
regular, se sirve condimentada
y asada.
Capital. Rosario, 27.08.2009: Entre las entradas, la tablita de
achur-as
y la provoleta conforman dos clásicos de gran calidad.
provoletera. [ADICI6N
DE
ARTícuw]
f.
Recipiente de poca alzada que se
emplea para asar, y ocasionalmente servir, la provoleta.
Clarín,
25.01.2012:
También hay provoleteras y biferas, desde
$50.
provolone. [ADICI6N
DE
ARTÍCUW]
(Del italiano).
m.
Queso de leche de
vaca, duro y picante, originario de Italia meridional.
Argentino. Gualeguaychú, 29.06.2010: Doscientos gramos de
queso rallado grueso (provolone es
lo
mejor).
puntín. [ADICI6N
DE
ARTlcuw]
*
m.
En fútbol, parte frontal del calzado
deportivo que coincide con la punta de los dedos.
U.
m.
en la
fr.
depuntín.
BAAL,
LXXVIII,
2013
REGISTRO DEL
HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS 213
Liberal. Santiago del Estero, 25.02.2013: A los
15,
Martín Chávez
definió de puntín con un remate cruzado.
Andes, 10,01.2005: En ese momento, el paraguayo Teófilo Espí-
nola
le
pegó con el puntín del zapato debajo de
la
oreja izquierda.
puntinazo. [ADICIÓN DE
ARTIcuLO]
m.
En fútbol, golpe fuerte dado a la
pelota con la punta del pie.
Nación, 26.06.2002: A los 3 minutos del segundo tiempo, Ronal-
do apiló rivales hasta que definió con un puntinazo.
rastrón. [ADICIÓN DE ARTIcULO]
l.
m.
En deportes como el fútbol o el
rugby, remate o pase al ras del suelo.
U.
m. con las prep. de y a.
Zonda. San Juan,
03.07.2011:
No llegó el segundo grito, porque se
amontonaban mucho en el centro y encima de eso no había uno
que jugara la pelota de rastrón.
Cuyo. San Juan, 09.06.2012: Tras una rápida salida y un rastrón
de Landajo, Sen atore marcó otro try.
2. Tipo de arado o desmalezadora que consiste en una estructura
con espigas metálicas que se arrastran por
el
suelo.
Diario. Paran
á,
21.11.2011:
Para lograr accesibilidad al monte
nativo, además, se puede usar algún implemento mecánico,
131
el
caso del rastrón, muy rústico pero de gran utilidad.
regalar. [ADICIÓN DE ARTIcULO] prn!. coloq. Dicho de una persona, en-
tregarse sin oponer resistencia a un peligro, a un riesgo o a una
situación determinada.
U.
m.
en forma negativa.
Popular, 29.04.2009: No voy a regalarme, pero tampoco voy a
resignar el ataque.
remito. [ADICIÓN DE
ARTIcuLO]
m.
Comprobante que acompaña
la
mer-
cadería en tránsito y documenta su recepción.
Democracia, 08.07.2006: Los transportistas deberán mostrar a
los
inspectores el remito electrónico donde consten todos los datos
de la mercadería que trasladan.
retacería. [ADICIÓN DE ARTIcULO]
m.
Negocio donde se venden retazos
de tela.
Capital. Rosario, 28.01.2012: Una retacería de la zona oeste fue
, escenario del tercer asalto en poco más de un mes.
rodillo. [PARA DRAE]
m.
Utensilio cilíndrico de lana u otro material
absorbente que se usa para pintar superficies.
214 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
País. Madrid, 26.06.1983: El rodillo se debe pasar varias veces
sobre la pared para que la pintura rellene todos sus poros.
Diario. Paraná, 21.06.2012:
La
manera más rápida de pintar las
paredes y techos es usar rodillos.
SILBERMAN,
1.
Pintor,
1985:
El rodillo pinta y tapona a la vez.
Además su utilización conviene mucho en superficies lisas de
gran extensión.
roja. [PARA DRAE]
1.
f.
Tarjeta que muestra el árbitro a
un
deportista
como señal de expulsión, tarjeta roja.
Ámbito. Buenos Aires, 15.04.2010: Luego de la agresión que le
valió una roja directa, todos los jugadores de Colón se
le
fueron
encima.
Marca. Madrid,
17.11.2012:
Cuando una roja parece poco castigo.
Europasur. Algeciras,
27.11.2012:
El árbitro es novato y sale a una
roja por partido.
2.
fig.
Con verbos como mostrar, poner, o sacar, forma frases que
expresan rechazo y desaprobación.
Clarín. Buenos Aires, 20.08.2011: El domingo las urnas respon-
dieron que aquel exabrupto la había alejado de los productores,
pero la sociedad no
le
sacó la roja como los del campo.
romper. [ADICIÓN
DE
ARTIcULO] (Euf. por romper las pelotas). intr.
Molestar, hartar.
SOLSONA,
1.
Libros, 2004, 89:
No
me rompas con Borges. ¿No
tienen otro nombre para refregarme?
salto. [ADICIÓN DE
ARTícULO]
m.
-
-
de
rana.
[ADICIÓN DE FORMA COMPLEJA] En gimnasia, salto en
cuclillas con las manos entrelazadas sobre la cabeza.
Prensa, 23.06.1992: Trabajo de abdominales y piernas. "Lo mejor
es el salto de rana", acota Nizetich, con reminiscencias cuarteleras.
sapito. [ADICIÓN
DE
ACEPCIÓN]
1.
m. Dispositivo de riego que se coloca al
ras del suelo y esparce
agua
en forma de lluvia.
Andes, 22.11.2009: Si se
va
a
usar
el riego por aspersión (ya sea
automatizado, en el caso del que
lo
posea, o por medio del sapito)
se pueden seguir los mismos consejos anteriores.
2.
[ADICIÓN DE ACEPCIÓN] Dispositivo que lanza un chorro de agua
sobre
el
parabrisas de un vehículo para limpiarlo.
BAAL. LXXVIII. 2013 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 215
Litoral, 19.12.2001: Verificar el correcto estado de las escobillas
y del sistema limpiaparabrisas (caños, depósito de
agua
al que se
puede agregar un poco de detergente, regulación de sapitos, etc.).
secansa. {ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
f.
secanza.
secanza. [ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
f.
En
el proceso de elaboración de la
yerba mate, secado.
Misiones, 23.07.2007: El Instituto Nacional de la Yerba Mate
(Inym) suspendió las actividades de cosecha y secanza de hoja
verde de yerba mate
en
los meses de octubre y noviembre.
VAR.
=>
secansa.
VARELA,
A. Rio, 1946,
116-7:
El hombre tiene que encontrar la
forma de no dormir, durante los meses que
dura
la secansa.
señalador. {PARA DRAE] m. Elemento plano de distintos materiales y
formas con el que se marca el lugar de un libro donde se dejó la
lectura.
20 minutos. Madrid, 30.11.2011: [
...
] la campaña distribuirá a los
centros educativos y del profesorado de Andalucía, así como a
otras instituciones como bibliotecas, universidades o consejerías,
un total de 30.000 carteles, 50.000 calendarios de mesa y 100.000
señaladores de libro.
MILLAs,
1. 1.
Articuentos, 2001, 97: Cuando aquella chica aban-
donó el vagón del metro,
vi
caer algo del interior del libro que
llevaba
en
la mano. Al principio me pareció
un
señalador, pero al
agacharme vi que se trataba de un personaje.
COIITÁZAR,
J.
Final, 1995, 39: Dentro del libro venía una pluma de
pavorreal, la primera que yo veía, y él la usaba como señalador.
COHEN,
M. Insomnio, 1986,31: Apartando con lentos escrúpulos
las hojas borroneadas, puso el libro sobre el escritorio. -Tiene un
señalador
-dijo
Ezequiel.
silo. {ADICIÓN
DE
ARTicULO] m. -
-bolsa. {ADICIÓN
DE
FORMA
COMPLEJA] El horizontal y removi-
ble construido con telas de nailon de alta densidad y provisto de
sistemas de aireación para el cuidado de los granos que en él se
acopian.
Gaceta, 24.09.2010:
Al
tradicional sistema de depósito en silos
metálicos o de cemento se sumó, en los últimos años, el silo bol-
sa, hoy utilizado por acopiadores.
216 REGISTRO DEL HABLA DE
LOS
ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
sopa. [ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
f.-
-inglesa. (Del italiano zuppa inglese).
f.
Postre frío hecho con
capas de bizcochuelo borracho que alternan con capas de crema
chantilly.
Gr4fir;a:
Buenos Aires, 08.2010: Mi viejo se deleitaba con un pos-
tre que se conocía como sopa inglesa, una masa bien esponjosa.
sulky. [ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
m.
Carruaje pequeño de dos ruedas, por
lo
general para una o dos personas, que se utiliza en los medios
rurales.
Gaceta, 17.06.2012: Dice que para él andar en sulky es una cues-
tión de mantener la tradición.
suprema.
[ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
1.
f.
Milanesa hecha con la pechuga de
pollo.
GOURMET: En una sartén con abundante aceite caliente, fría el
resto de las supremas, retire y escurra sobre papel absorbente.
2.
[PARA DRAE]
f.
Cada
una de las dos partes del pecho de las
aves usadas en cocina.
Nación. Buenos Aires, 05.06.2011:
PECHUGA
DE
POLLO
EN
PA-
PILLOTE.
[
...
] En una sartén bien caliente sellar las supremas de
lado y lado hasta dorarlas.
Nuevo. Santiago del Estero, 27.01.2013: Desgrasar las supremas
y cortar en cubos. Procesarlos con las 2 claras, hasta formar una
pasta.
Ideal. Jaén, 21.08.2010: En carnes hay
una
suprema de pollo al
Roquefort, presa y medallones de ibérico al vino tinto o entrecot
de ternera.
Día. Tenerife, 07.03.2008: El menú convencional también abarca
delicias, como [ ... ] una suprema de pato al horno con cebollitas,
jenjibre y especias servido con chutney de zanahorias.
taco.
m.-
al
-.
[ADICIÓN
DE
FORMA COMPLEJA] loe. adv. Dicho del volumen,
al
máximo.
Página/12, 20.09.2012: Así se lograban las guitarras sucias en los
'60, poniendo los equipos al taco.
tambora.
[ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
f.
NE. Tambor de malla metálica que
gira sobre el fuego para secar la yerba.
BAAL. LXXVIII.
20\3
REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS 217
Misiones, 16.03.2006: Nuestro secadero produce entre 7 y 8 mil
kilogramos de yerba por
cada
secado en 24 horas. Nuestra tam-
bora es de esa capacidad.
tanza. {ADICIÓN DE
ARTicuLO]
f.
Hilo de náilon.
Mañana. Córdoba, 06.04.2006: Se fabrican [estas guitarritas] de
madera con cuerdas de
tanza
en tres tamaños diferentes.
Uno.
Santa Fe, 16.12.2011: Había intentado ahorcarla con tanza
de una bordeadora.
tatetí. {ADICIÓN DE ARTÍCULO] m. Juego de mesa en el que dos jugadores
deben alinear tres marcas en una cuadrícula de nueve lugares
(tres en raya).
ÁBALOS,
J.
W.
Shunko,
1959,
14:
Juegan al tatetí en el improvisado
tablero hecho en la tierra a punta de espina de vina\.
taxi. {ADICIÓN DE
ARTicuLO]
m.-
(joya)
nunca
-.
loe. adj. coloq. fig. Que tiene poco uso, en exce-
lente estado.
CAPARRÓS,
M. Distancia, 2004,
133:
Por ese dinero en China un
hongkongués se puede comprar diez riñones en perfecto estado,
nunca taxi.
Veintiuno,
1998:
Él estaba separado, ella era soltera, joya nunca
taxi.
telo. {ADICIÓN DE
ARTicuLO]
(Vesre de hotel). m. coloq. Hotel que alquila
sus habitaciones por horas para tener relaciones sexuales.
Perfil, 22.08.2008: Los secretos de un telo, convertidos en arte
erótico.
Página/l2, 29.08.2008: Rompe el record de los Guinness sexuales
probando todas las habitaciones de un telo en una sola noche.
tomar. {ADICIÓN
DE
ARTicULO]
tr.-
tomárselas. loe.
verbo
coloq. Irse.
Nueva. Bahía Blanca,
11.11.2012:
-Mi
informante habitual se las
tomó ... Como es tuerca, se fue a Toay a ver la inauguración del
autódromo.
Página, 23.12.2012: [ ... ] es una aventura de aprendizaje
-y
cómo
arreglárselas, de ahora en más, por sus propios medios- antes que
la mera búsqueda del padre que se las tomó.
tomate.m.-
-perita. {ADICIÓN
DE
FORMA
COMPLEJA]
m.
Variedad de tomate
alargado que se emplea en particular para la elaboración de salsas.
218 REGISTRO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS BAAL, LXXVIII, 2013
Nación, 18.10.1997: Se exhibieron [
...
] puerros, cebolla de verdeo,
morrones y tomates perita.
tomero, ra. [ADICIÓN
DE
ARTicULO]
1.
m.
y
f.
S.
o.
Persona encargada de
la distribución de los turnos de riego.
Andes, 26.9.2010: Avise al tornero si no va a utilizar algún turno,
para que pueda aprovecharlo otro vecino.
2.
m.
y
f.
S.
o.
Persona que ocupa ilegalmente un terreno para
apropiarse de él.
Mañana. Cipolletti, 16.02.2013: Sin embargo, la noche transcurrió
tranquila y
no
se acercaron los posibles torneros, a pesar de que
gente del lugar afirmaba la versión de posibles ocupaciones.
tortuga.
[ADICIÓN DE ACEPCIÓN]
f.
Aplique de iluminación compacto
y de base generalmente ovalada, que se usa más en exteriores.
Época. Corrientes, 14.12.2008: [
...
] además, pagamos el consumo
innecesario de las tortugas, reflectores y demás luminarias del
alumbrado público que permanecen prendidos durante las
24
horas del día.
CANDILUZ: Resistente tortuga para exterior fabricada con
pantalla cilíndrica de acrílico y cuerpo acabado en negro.
escapársele a alguien la
-.
loco
verbo
coloq.
fig.
Salir mal parado
de una situación por actuar con falta manifiesta de habilidad o de
inteligencia.
Gráfico, 12.2007:
El
primer culpable soy yo y asumo todo
lo
que
venga, pero en realidad al que se le escapa la tortuga es a Cerrini.
trapeador.
[ADICIÓN
DE
ARTÍCULO]
m.
Utensilio compuesto por un palo
largo y un conjunto de hilos o tiras en uno de sus extremos, que
sirve para limpiar el suelo.
Popular. Olavarria, 3l.12.2009: Mientras tanto, otra persona, con
un trapeador no deja que se acumule agua.
trapear.
[ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
tr. Limpiar el suelo con trapeador.
Debate, 12.07.2009: Limpiar todas las mañanas la tierra que
se
junta
cerca de la calle, trapear los pisos, abrir las ventanas que
dan al fondo.
traspatio. [ADICIÓN
DE
ARTicuLO]
m.
p.
USo
Patio segundo de la casa situa-
do luego del principal.
BAAL, LXXVIII,
2013
REGISTRO DEL HABLA
DE
LOS
ARGENTINOS 219
BORGES,
J.
L.
Aleph [1949],
1952,
151:
Vi en
un
traspatio de la
calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el
zaguán de
una
casa en Fray Bentos.
-ún,
-una.
[ADICIÓN
DE
ARTicULO] (Del aumentativo italiano
-one
con la
pronunciación genovesa). elem. compos.
p.
uso
Sufijo de valor, por
lo común, despectivo: grasún, fiacún, gilún.
Página/J2,
25.01.2013:
Y no es que yo fuera machista, ¿eh? Para
nada. A la distancia, creo que era una feminista medio chantuna
y con fiaca.
verdolaga. [ADICIÓN DE ARTicULO] adj. coloq. fest. Verde, no maduro.
Página/J2,
31.01.2011:
Me hablaron de un proyecto para mitad de
año,
una
obra que Cossa y Halac están reescribiendo, todo está
todavía medio verdolaga.
yeca. [ADICIÓN DE ARTicULO] (Vesre de calle).
f.
coloq. Calle.
FONTANARRosA,
R.
Cuentos, 1995,190: Vos los ves caminando
tranquilamente por la yeca y sin hacer tanto quilombo.
zócalo. [ADICIÓN
DE
ARTicULO] m. Franja de texto informativo que apa-
rece impreso sobre parte de la imagen en las pantallas televisivas.
Página/J2, 23.07.2010: "Jonathan" esperaba dentro de la
SUC1'r-
sal que la policía cumpliera con la condición de llevarle un auto
para escapar y que en
el
zócalo de los noticieros apareciera
una
inscripción para su mujer ("Jesica, te amo").
NOTICIAS
Honras y distinciones
El 26 de junio la Fundación Victoria Ocampo realizó en la Asocia-
ción Biblioteca de Mujeres un homenaje al académico y poeta Horacio
Armani, fallecido el
31
de mayo pasado. Hablaron el académico de
número Jorge Cruz y el correspondiente Rafael Felipe Oteriño.
En memoria de quien fue académico de número de Academia Ar-
gentina de Letras, la Academia Norteamericana de la Lengua Española
entregó por primera vez el Premio Nacional de la ANLE "Enrique An-
derson Imbert", el galardón fue establecido con la finalidad de reconocer
la trayectoria de vida profesional de quienes han contribuido con sus
estudios, trabajos y/u obras al conocimiento y difusión de la lengua y la
cultura hispánicas en los Estados Unidos.
El académico correspondiente por España, Miguel Garrido Gallar-
do fue distinguido con el Premio "Julián Marías".
Fallecimientos
El
31
de mayo falleció el académico de número Horacio Armani.
Fue elegido miembro el
11
de diciembre de 1986, en la sesión
835,
para
~cupar
el sillón "Francisco Javier Muñiz", ocupado anteriormente por
Angel Gallardo, Bernardo E. Houssay y Eduardo González Lanuza. El
acto de recepción fue el
27
de octubre de 1988, cuando pronunció
su
discurso "Intimismo y tono menor en la poesía argentina".
El académico Antonio Requeni despidió los restos del académico
Horacio Armani, en nombre de la Academia, en
el
Cementerio
de
la
Recoleta.
222 NOTICIAS BAAL, LXXVIll, 2013
El
25
de junio falleció el académico de número José Edmundo
Clemente. Fue elegido miembro de la Academia el 27 de mayo de
1993, en la sesión 968 para ocupar el sillón Martín Coronado, ocupado
anteriormente por Enrique García Velloso, José León Pagano, Alfredo
de la Guardia y Juan Carlos Ghiano. El acto de recepción fue el
11
de
mayo de 1995, cuando pronunció su discurso "Formas interiores de la
metáfora".
Elección
En la sesión del jueves 9 de mayo, la Academia Argentina de Letras
eligió autoridades para el período 2013-2016. La Mesa Directiva quedó
integrada de la siguiente manera: José Luis Moure, residente; Alicia
María Zorrilla, vicepresidenta; Norma Carricaburo, secretaria general;
Rolando Costa Picazo, tesorero.
En la sesión
n.O
1348 del
11
de abril, fueron elegidos dos nuevos
miembros correspondientes: el Dr. Luis Poenitz, correspondiente con
residencia Entre Ríos; y el Dr. Gonzalo Santonja Gómez-Agero, corres-
pondiente con residencia en España.
Representación de la Academia
Como todos los años los académicos participaron en diversas ac-
tividades, conferencias y charlas en el marco de la Feria del Libro. La
Academia estuvo presente con sus publicaciones en tres puestos: el de
las Academias,
el
de la Editorial Dunken y el de la Editorial Santillana.
El stqnd de las Academias fue compartido con las Academias
Nacionales de la Historia, de Bellas Artes, de Ciencias Exactas, Físicas
y Naturales, de Ciencias Morales y Políticas, de Educación, de Perio-
dismo, de Derecho y Ciencias Sociales, de Buenos Aires, y del Tango.
El
10
de junio, en la sede del Centro Cultural de España en Buenos
Aires,
el
presidente de la Academia Argentina de Letras fue recibido por
el
Club
de
Traductores Literarios de Buenos Aires para dialogar con tra-
ductores, escritores, estudiantes de Humanidades y público interesado
en las proyecciones de la lengua y la literatura. La presentación estuvo
a cargo de Jorge Fondebrider, reconocido traductor, ensayista, poeta y
fundador del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires.
BAAL,
LXXVID,
2013
NOTICIAS 223
El
19
de junio el presidente, Dr. José Luis Moure, fue invitado a
participar de un encuentro con estudiantes de los años superiores del
Colegio Nacional de Buenos Aires, en el prestigioso y tradicional Salón
de Actos de dicha institución. Invitado especialmente,
el
Dr. José Luis
Moure, egresado en el año 1967 de dicho colegio, habló casi dos horas
frente a un auditorio de colegas, exalumnos y un nutrido grupo de es-
tudiantes que atenta y entusiastamente siguieron la exposición acerca
de variados aspectos del español y de la historia de la formación de sus
variantes regionales.
El presidente informó sobre el servicio de consultas lingüísticas
con que cuenta la Academia
y,
luego de la exposición formal, respon-
dió a observaciones espontáneas que los estudiantes más interesados
le
formularon.
Con este encuentro se procura iniciar
una
serie de actividades de
difusión, en instituciones educativas de distinto nivel, de los servicios,
los trabajos de investigación y las publicaciones de la Academia, con
el
propósito de promover un mejor conocimiento de la institución como
un organismo de atención y registro de la lengua en sus diversos regis-
tros, capaz de dar respuesta a la inquietud de educadores, estudiantes y
usuarios del castellano en la Argentina.
La
vicepresidenta de la Academia Argentina de Letras, académica
Alicia María Zorrilla, estuvo en
el
Perú desde el
13
hasta el 22 de febre-
ro, invitada por la Asociación de Correctores de Textos del Perú (Ascot)
para inaugurar el
11
Encuentro Nacional de Correctores de Textos, bajo
el lema "Hacia la profesionalización y el reconocimiento del corrector",
organizado por Ascot y por la Academia Peruana de la Lengua, y para
dictar un taller de actualización sobre la "Normativa de las preposicio-
nes españolas" en el Centro Cultural y Académico de la Universidad
Peruana Cayetano Heredia.
Los académicos Antonio Requeni, Rodolfo Godino y OIga Fer-
nández Latour de Botas representaron a la Academia como jurados de
los Premios de la Legislatura de la Ciudad de Buenos en los géneros
narrativa, poesía y ensayo, respectivamente.
224 NOTICIAS BAAL,
LXXVIn,
2013
Sesiones y actos públicos
El
22
de
mayo, en el Salón "Leopoldo Lugones", se llevó a cabo la
presentación pública de The Waste Land
(T.
S.
Eliot), con la traducción y
edición críticll del académico Rolando Costa Picazo.
Participaron del acto y se refirieron a la obra el presidente de la
Academia Argentina de Letras, Dr. José Luis Moure; el académico de
número Pedro Luis Barcia, y el académico de número Rolando Costa
Picazo, autor de la obra presentada.
El 7 de junio se realizó la recepción pública del académico corres-
pondiente con residencia en Entre Ríos, Dr. Luis Poenitz, en el Salón de
Actos del Centro Cívico de Concordia, en esa provincia. El académico
Pedro Luis Barcia presentó al nuevo miembro y disertó acerca de
"La
Academia Argentina de Letras y el País Interior". Luego, el académico
Antonio Requeni pronunció su discurso sobre
"La
constitución de la
Academia Argentina de Letras. Homenaje a algunos escritores entre-
rrianos". A continuación, los dos académicos mencionados
le
entre-
garen el diploma y el distintivo al Dr. Poenitz, además de obsequiarle
un ejemplar del Diccionario del habla de los argentinos. Para finalizar, el
recipiendario, disertó sobre
"La
teroura a través del diminutivo en la
poesía de Linares Cardozo".
El
13
de junio se realizó un homenaje al académico de número Ro-
dolfo Modero, con motivo del medio siglo de la publicación de su poe-
mario Distanciado cielo y de su obra literaria posterior. El acto se llevó
a cabo en
el
Salón "Leopoldo Lugones".
La
apertura estuvo a cargo del
presidente, académico José Luis Moure. A continuación, el académico
correspondiente Rafael Felipe Oteriño disertó acerca "Del conocer y del
interrogar: sobre la poesía de Rodolfo Modero". Luego, el académico
Antonio Requeni habló sobre "Los noventa años de Rodolfo Modero".
El
cierre de
la
sesión pública estuvo a cargo del homenajeado, que leyó
algunos poemas de su autoría.
Labor
de
la
Academia
Publicaciones
En la sesión 1348 del
11
de abril de 2013, se presentaron los siete
nuevos volúmenes de léxicos que integran la tercera entrega de la Co-
BAAL,
LXXvrn,
2013 NOTICIAS 225
lección
"La
Academia y la lengua del Pueblo", Los nuevos títulos son:
Léxico de los dulces caseros en la Argentina, Hebe
Luz
Ávila
(2011);
Léxico del mundo del bebé, Gabriela Pauer (2011); Léxico del tango-
baile, OIga Fernández Latour de Botas y Teresa Beatriz Barreto (2012);
Léxico de las armas criollas, Francisco Petrecca (2012); Léxico de los
bailes criollos, OIga Fernández Latour de Botas y Teresa Beatriz Ba-
rreto (2012); Léxico del teatro. Historia y realización en la Argentina,
Susana Anaine (2012); Léxico de la cestería en la Argentina, Hebe Luz
Ávila (2013).
Comunicaciones
En la sesión 1348, del jueves
11
de abril, la académica Norma
Carricaburo leyó una comunicación en "Homenaje a Ana María Barre-
nechea a cien años de su nacimiento';
En la sesión 1349 del jueves
25
de abril,
el
académico Antonio
Requeni leyó la comunicación titulada "Recordando a Ramón Gómez
de la Serna", en
el
cincuentenario de su fallecimiento.
En la sesión
1352
del jueves
23
de mayo,
el
académico
Rohndo
Costa Picazo leyó
una
comunicación titulada "Una pelea de amante
con
el
mundo. Robert Frost", en homenaje por los cincuenta años de su
fallecim iento.
Donaciones
De la académica Alicia Zorrilla,
el
libro de su autoría, Diccionario
de
las preposiciones españolas. Norma y
uso.
Tercera edición corregida
y aumentada.
Del académico Antonio Requeni, Historia y antología de la poesía
gauchesca, de Fermín Chávez, y Títeres y teatro
para
niños, de José
Pedroni; los siguientes manuscritos: dos cartas de Enrique Banchs; una
carta de Juana de Ibarbourou; tres cartas de Arturo Capdevila; una car-
ta de Ricardo Rojas; una carta de Francisco Luis Bernárdez; una carta
de Conrado Nalé Roxlo; una carta de Leopoldo Marechal; una carta
de Luis Franco y Campo afuera, un texto manuscrito de Luis Franco;
Un
eco de ayer, de Bartolomé de Vedia; Tiempos de la casa, de Lucía
Carmona; Exposición "Martín Fierro y J Hernández al comienzo del
226 NOTICIAS BAAL, LXXVIII, 2013
siglo
XXI"
l. o al 19 de noviembre de 2000, publicación de la Biblioteca
Nacional; Peña Pacha Camac 1932-1957. Una
peña
nacida en Boedo
para toda la ciudad, de Aníbal Lomba; Miguel Hernández y la música,
de Óscar Moreno Ferrández; Viaje
alfin
del éxodo, de Luis Emilio Soto;
Boletín de la Biblioteca Luis Emilio Soto. Nros.
1,
2 Y
3;
Discurso sin
método sobre Descartes, de Luis Emilio Soto; Homenaje a Fray Mocho
en
el
centenario de
su
nacimiento 1858-26 de agosto-1958, publicación
del Instituto Osvaldo Magnasco
(por
la Patria y el Hogar).
Del académico Pedro Luis Barcia,
un
devedé del acto de presenta-
ción de la Ortografia de la lengua española.
El
español de todo el mun-
do;
La república de Panamá y otras crónicas desconocidas, de Rubén
Darío. Selección estudios y notas de Jorge Eduardo Arellano; El español
peninsular y americano de la región andina en los atlas lingüísticos,
de Gladys Aballay Meglioli;
El
porvenir
del español en la sociedad del
conocimiento, coordinadores Jaime
Otero
y Hermógenes Perdiguero;
Parafraseando, de Quevedo
al
Lunfardo, de
Otilia
Da
Veiga;
El
vi-
sitante, de José Güich Rodríguez; Gramma. Revista de la Escuela de
/'etras. Facultad de Filosofía y Letras-Universidad del Salvador,
Año
XXI, número 47, 2010; Cafayate. Rumores de
su
paisaje, Serenata a
Cafayate. Una historia musical y Es primavera, de
Eduardo
Ceballos;
Es mi tipo, de Simon Garfield;
La
entrevista, de Liliana Bodoc; Pági-
nas de Guarda. Revista de lenguaje, edición y cultura escrita,
N.o
13;
Argentina. Una intensa travesía; Función de abono; Salón Nacional
de Pintura 2012, de la Fundación
Banco
de
la
Nación
Argentina; La
alienación en la ópera, de Juan Carlos Fustinoni; Espléndida iracundia.
Antología consultada de la
poesía
peruana
1968-2008, de Carlos López
Degregori y.otros; Rara avis. Vida y obra de
Susana
Soca, de Claudia
Amengual; Tomos
1,2,3,5,6,
7 Y 8 de la colección Letras Mendocinas,
el Boletín de Literatura Comparada,
año
2012 y la Revista de Litera-
turas Modernas, de la Facultad de Filosofía y
Letras
de la Universidad
Nacional de Cuyo; Informe de Gestión 2008-2011. Universidad Católica
de La Plata, de Rafael
L.
Breide Obeid; Mendoza de
pura
cepa. Nueva
edición, de Editora
Andina
Sur
"Caviar
Bleu" y Panamá Colonial. His-
toria e imagen, de Pedro
Martínez
Cutillas; Una comunidad en calzon-
cillos, de Claudia Piñeiro;
Un
día cualquiera, de Hebe Uhart; Rayuela.
50 edición conmemorativa, de Julio Cortázar, y
La
casa y
el
viento,
El
viejo soldado y Cuentos completos, de
Héctor
Tizón.
BAAL, LXXVIll, 2013 NOTICIAS 227
Del académico Jorge Cruz, Jorge Luis Borges. El universo, la letra
y el secreto, de Mareel Le Goff; Borges y la arquitectura, de Cristina
Grau; El eco de la rosa y Borges, de Nilda Guglielmi; Escritos sobre
Borges, varios autores; ¿Fuera de contexto? Referencialidad histórica
y expresión de la realidad en Borges, de Daniel Balderston y Borges,
Símbolo y proyección, de María Adela Renard; un programa de teatro
enmarcado, de la representación de la obra El malentendido, de Albert
Camus, en el "Teatro Argentino" y protagonizada por Margarita Xirgu.
También, El diccionario de Borges, de Carlos
R.
Stortini; Jorge Luis
Borges. Intervenciones sobre pensamiento y literatura, compiladores
Rowe, Claudio Canaparo y Annick Louis;
La
filosofía de Borges, de
Juan Nuño; Borges en
el
centro del infinito, de Biagio D'Angelo; Bor-
ges. La pasión de una cita sin fin, de Lisa Block de Behar; A Diccionary
of
Borges, de Evelyn Fishburn y Psiche Hughes.
Del académico Rolando Costa Picazo, Compendio de voces de raíz
quichua y otras de uso popular en La Rioja, tomos 1 y II y
1912-2012:
la
Catedral de San Nicolás de Bari de
La
Rioja. Estudio y relevamientos
para el centenario, de Ramón
Ortíz
Sosa.
Del académico Santiago Kovadloff, Líneas de una mano y Rumas
de
lo
diáfano, de su autoría.
De la académica Oiga Fernández Latour de Botas
El
torito de los
muchachos.
1830.
Estudio preliminar de Oiga Fernández Latour de
Botas. Instituto Bibliográfico "Antonio Zinny"; Irrintzi, de Celia Clara
Fischer; Fanales opacados, de Carlos María Romero Sosa; El santo del
mate. San Roque González de Santa Cruz, de Virginia Carreño; Recuer-
dos de viaje
por
la
Argentina del siglo pasado, de Horacio
A.
Burbridge;
Proa en las Letras
yen
las Artes,
N.O
77;
La vida persiguiendo a Luisa,
No conseguirás que deje de quererte y Juego con Salamandras, de
Fernando Aguilar; Santiago del Estero. Identidad y habla,
de
Hebe Luz
Ávila; Mándame tu retrato, de Federico Pedrido; Voces en la Literatura
Argentina Contemporánea Nros. 1 y
2;
Los jueces invisibles, de Teresa
Palazzo Conti; Cuentos cortos para las noches largas, de Mirta Borbea;
Diccionario temático de adivinanzas. Volumen
II1:
Adivinanzas de obje-
tos (Utensilios, construcciones y manufacturas), compilación y sistema-
tización de lvana Alochis y Vanina Rodríguez; La ciudad distante, de
Cora Cané, y Señorita encerrada, de Ubaldo Larrañaga; El tiempo que
se fue. de OIga Bressano de Alonso; Alejandro, todo
el
verano crecerá
228 NOTICIAS BAAL,
LXXvrll,
2013
en las rosas, de Ángela Colombo; Agua en las manos y En el vientre
del aire,
de
María Naím; Cuentos y poemas de autores argentinos, de
la Agrupación Impulso de Bellas Artes; La leyenda del camalote, de
María
Elen~
Dubecq; Cantares de San Javier, de
M.
a Adela Christen-
sen; Evita. Mester de amor, de Aurora Venturini y Fermín Chávez;
No me llames poeta, de Marilina Rébora; Marea ocular del deseo, de
Laura López;
El
prostíbulo imperfecto, de Domingo Arcomano; Morir
a sabiendas, de Manuel Serrano Pérez; ¿ Vivir es un privilegio?, de Ro-
dolfo Virginio Leiro; Lieder, de Aurora Venturini y folleto del Centro
Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT); Libros
de
los Estados Unidos traducidos al idioma español, compiladora Mary
C.
Turner; Poesía reunida (1987-2002) y Bajo luz infinita, de Adalberto
Polti; Speroni. Poesía completa. Ensayo y antología, por Ana Emilia
Lahitte;
Aquí
andamos, de Carlos AlbarraCÍn Sarmiento; Revista La
Biblioteca, agosto de 1990. Año V
N.o
42, directora fundadora Renée
Soto del Castillo;
De
la página blanca. Poemas. Antología general, de
María Delia Gatica de Montiveros; Anticipo de libros. Cincuenta años
con la escritura (1955-2004). Antología de ciento un poemas de los mil
y uno
por
venir, de Julie Benesdra; Alegoría del niño modelo y otros
escritos, de Alejandro Heredia
(2
ejemplares); Ceniza de orquídeas,
de Jorge Paolantonio; Serás mujer, de Yolí Fidanza; Segunda poesía y
Libro de epitafios, de Fernando Sánchez Zinny; Los de ahora, de María
Emilia
1.
Pérez;
Lafuente
del parque, de EIsa Leonor Di Santo; Sonhos
de
um poeta, de María Aparecida Cardoso Meyer; Poesías. Tomo
III
Burlescas y epigramáticas, de Francisco Vázquez; Microcosmo, de Ati-
lio Milanta; Si te hablara de Zoé, de
Ana
María Gil; Eros emancipado
y Obstinada vigilia, de Alfredo Bernardi; Antes da palavra, de Jayme
Paviani; Conjeturas, de Juan Miguel Vian; Quarto de despejo. Diario de
una mujer que tenía hambre, de Carolina María de Jesús. Asuntos cul-
turales
N.O
2,
Contrastes de/frenesí a los matices; Revista Asociaciones
de docentes de la República Argentina,
2.
a Edición. Serie divulgación.
Número xx, del Ministerio de Educación y Justicia; Malambo. "Reali-
dad palpable", investigación de Miguel "Charqui" Alvarado y artículos
de diarios diversos: Victoria Ocampo, una mujer de todos los tiempos,
de María Adela Renard; Diario La Prensa. Suplemento cultural del
15
de abril de 1990, Falleció en esta ciudad Juan Carlos Ghiano; Diario
La Nación del 8 de septiembre de 1990; Suplemento Vida cultural del
BAAL,
LXXVIII,
2013
NOTICIAS 229
diario La Prensa del
15
de
noviembre de
1992
y del
13
de diciembre
de
1992;
Eduardo Wilde, médico de Buenos Aires; Revista Realidad Edu-
cativa.
Año
1,
N.o
1,
de abril de
1989;
Diario La Nación del
27,
del
11
de
diciembre
de
1988,
La nación de Europa (una elegía más); del
27
mayo
de
1990,
Liszt y Nietzsche,
por
George Steiner; Diario The Racquet del
14
de abril
de
1988;
Diario La Prensa,
El
testigo apasionado. Notas
sobre Eduardo Mallea,
por
Tomas
Alva
Negri,
del
15
de noviembre
de
1992.
De
la académica
Noemí
UlIa, Plaza libertad,
de
Antonio Pagés
Larraya;
JI
Paese dei sogni perduti. Anni e storie argentine,
de
Laura
Pariani y
El
Palacio de los Patos,
de
María
Esther
de
Miguel; Sobre la
elaboración poética en Lugones,
de
Emitío
Carilla
Del académico Jorge
Cruz,
Homenaje a Jorge Luis Borges. Anto-
logía poética, prólogo
de
Alejandra
Pía
Gestoso; Borges y la ciencia
ficción,
de
Carlos Abraham; Borges en San Fernando. Jorge Luis
Borges en el Ateneo Popular Esteban Echeverría, de Darío L. Luciano;
El tejedor del Aleph. Biblia, Kábala y judaísmo en Borges,
de
Edna
Aizenberg; Borgesiana. Catálogo bibliogr4fico de Jorge Luis Borges
1923-1989, recopilación y ordenamiento de José Gilardoni; Dos miradas
sobre Borges,
de
Cristina Bulacio y Donato
Grima.
Del académico Horacio Reggini,
un
juego
de café proveniente del
servicio en los vagones comedores de ferrocarriles argentinos, de la dé-
cada del 40, de su colección paÍticular. El
juego
se instaló en
una
mesita
en el despacho del presidente.
Del señor Carlos Dellepiane Cálcena, el tintero de Enrique Banchs
y
una
carta
manuscrita de Manuel Mujica Láinez.
Del Dr. Alejandro Parada, El dédalo y
su
ovillo,
de
su
autoría.
De
Roberto Esposto, Antípodas. Journal
o/
hispanic
and
galician
studies. Tres voces de América. César
Vallejo.
Claribel Alegría. Abel
Posse y Peregrinaje a los orígenes. "Civilización y Barbarie" en las
novelas
de
Abel Posse,
de
Roberto H. Esposto.
De
la señora Gladys MarÍn de Peltzer, Carrera de postas,
de
Fe-
derico Peltzer.
NORMAS EDITORIALES PARA
LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS DESTINADOS AL
BOLETÍN
DE
LA ACADEMIA ARGENTINA
DE
LETRAS
1.
Los artlculos propuestos (originales e inéditos) se enviarán al Director del
Boletín (Dr. Pedro Luis Barcia,
T.
Sánchez de Bustamante 2663, C1425D-
VA
-Buenos Aires) en una copia
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A4)
a dos espacios y en
soporte informático. Se incluirá, además, el nombre del autor
(o
autores),
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2. No
se
aceptarán colaboraciones espontáneas, si no han sido solicitadas por
el Director del Boletín. Los artlculos serán sometidos a una evaluación
(interna y externa) por el Consejo Asesor.
3.
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-pedir artículos a especialistas cuando lo considere oportuno;
-rechazar colaboraciones por razones de índole académica;
-establecer el orden en que se publicarán los trabajos aceptados;
-rechazar
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enviar para su corrección) los trabajos que no se atengan a
las normas editoriales del Boletín.
4.
Los artículos enviados deben ser presentados en procesador de textos para
PC, preferentemente, en programa Word para Windows.
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tual sobre los contenidos
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bibliográficas consultadas. También serán responsables del correcto estilo
de
sus trabajos.
6.
Cláusula
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garantía: Las opiniones de los autores no expresarán necesa-
riamente
el
pensamiento
de
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7.
El (los) nombre(s) del (los) autor(es)
se
señalarán en versalita, y se opta por
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(GÜIRALDES,
RICARDO).
8.
La lengua
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publicación es el español; eventualmente, se aceptarán artí-
culos en portugués.
9.
El artículo propuesto
no
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(20)
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extensión.
En
, casos
partic$es,
se podrán admitir contribuciones de extensión superior.
10.
En caso
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ilustraciones, gráficos e imágenes, tanto en papel como en so-
porte informático, es necesario comunicarse previamente con el Consejo
Asesor
del
Boletín.
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La letra bastardilla (cursiva o itálica) se empleará en los casos siguientes:
a)
para los titulos de libros, revistas y periódicos;
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de
vez en cuando; del alemán Aktionsart; el sufijo -ón).
12.
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de
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colaboraciones editadas en periódicos.
13.
Los títulos
de
novelas, cuentos y poemas se escribirán entre comillas do-
bles espafiolas o latinas (angulares)
en
los casos siguientes:
a)
cuando estén incluidos en un texto compuesto
en
cursiva (p. ej.: en las
citas bibliográficas de libros);
b)
cuando se encuentren citados en artículos de revistas, capítulos de
libros, ponencias de congresos y colaboraciones en periódicos (p. ej.:
BORELLO,
RODOLFO
A.
"Situación, prehistoria y fuentes medievales:
«El Aleph»
de
Borges". En Boletín
de
la Academia Argentina
de
Le-
tras. Tomo
57,
n.O
S 223-224 (1992), pp. 31-48).
14.
Las comillas dobles (altas o inglesas) también
se
utilizarán para las citas
de
textos que se incluyen
en
el renglón (p. ej.: el autor sefiala constantemente
el
papel
de
"la
mirada creadora"
en
ámbitos diversos).
15.
Las citas
de
mayor extensión (cuando pasen los tres renglones) deberán co-
locarse fuera del renglón, con sangría y sin comillas. Si se trata de versos,
se separarán por barras (j). Para comentar el texto citado se emplearán, en
todos
lo
casos, corchetes ([
D.
La
eliminación de una parte de
un
texto se
indicará mediante puntos suspensivos encerrados entre corchetes ([
...
]).
16.
Las notas bibliográficas al pie
de
página se escribirán con número arábigo
volado.
17.
Para expresar agradecimientos u otras notas aclaratorias acerca del trabajo,
se
utilizará una nota encabezada por asterisco, la que precederá a las otras
notas. Dicho asterisco figurará al final del titulo.
18.
En
el
texto
de
las notas bibliográficas, se evitará el empleo de locuciones lati-
nas
para abreviar
las
referencias (tales como
op.
cit., ibid., etc.). Se recomien-
da, por
su
claridad, repetir la(s) primera(s) palabra(s) del título seguida(s)
de
puntos suspensivos (p. ej.:
ARCE,
JOAQuIN.
Tasso
...
,
p.
23).
19.
La bibliografía consultada se redactará al final del trabajo, según los crite-
rios expresados a continuación.
EJEMPLOS
DE
LAS
NOTAS
BffiLlOGRÁFICAS
y
LA
BffiLlOGRAFÍA
CONSULTADA
Libros (un autor):
QUEVEDO,
FRANCISCO
DE.
Poemas escogidos. Edición, introducción y notas de
José Manuel Blecua. Madrid: Castalia, 1974.382
p.
(Clásicos Castalia;
60).
con subtítulo:
ARCE,
JOAQUÍN.
Tasso
y la poes[a española: repercusión literaria y confron-
tación lingüística. Barcelona: Planeta, 1973.347
p.
(EnsayoslPlaneta).
nueva edición, colaboradores y volúmenes:
CERVANTES
SAAVEDRA,
MIGUEL
DE.
El ingenioso hidalgo Don Quijote
de
la
Mancha. Edición y notas por Celina Sabor
de
Cortazar e Isafas Lemer;
prólogo
de
Marcos A. Morinigo. 2." ed. correg. y actual. Buenos Aires:
Huemul, 1983, 1973.2
v.
(Clásicos Huemul; 71).
dos autores:
PICHOIS,
CLAUDE
y
ANDRÉ
M.
ROUSSEAU.
La literatura comparada. Versión
espafiola
de
Germán Colón Doménech. Madrid: Gredos, 1969.241
p.
(Biblioteca Románica Hispánica.
IlI.
Manuales; 23).
MORLEY,
S.
GRJSWOLD
y
COURTNEY
BRUERTON.
Cronología
de
las comedias
de
Lope
de
Vega:
con
un
examen
de
las atribuciones dudosas, basado
todo ello en
un
estudio
de
su versificación estrófica. Versión espafiola
de
Maria Rosa Cartes. Madrid: Gredos, 1968.693
p.
(Biblioteca Románica
Hispánica.
1.
Tratados y Monografias; 11).
tres autores:
DELACROIX,
SAMUEL;
ALAIN
FOUQUIER
y
CARLOS
A.
JENDA
más
de
tres autores:
OBIETA,
ADOLFO
y
OTROS.
Hablan
de
Macedonio Fernández, por Adolfo
de
Obieta, Gabriel del Mazo, Federico Guillermo Pedrido, Enrique
Villegas,"Arturo Jauretche, Lily Laferrere, Miguel Shapire, Leopoldo
Marechal, Manuel Peyrou, Francisco Luis Bemárdez, Jorge Luis Borges
y Gennán Leopoldo García. Buenos Aires: Carlos Pérez, 1968. 127
p.
Editor o compilador:
AIZENBURG,
EDNA,
ed.
DISKIN,
MARTÍN
y
FERNANDO
LEGAs,
eds.
RODRÍGUEZ
SERRANO,
MARiN,
comp.
Autor institucional:
ACN1EMIA
ARGENTINA
DE
LETRAS.
Academia Argentina
de
Letras: 1931-2001.
Buenos Aires: Academia, 200
l.
63
p.
Sin autor identificado, anónimos y antologías:
Enciclopedia lingüística hispánica. l. Madrid: CSIC, 1959.
Capítulo
de
libro:
FILLMORE.
Cl;lARLES.
"Scenes and frames semantics". En
ZAMPOLLl,
A., ed.
Linguistic structures processing. Amsterdam: North-Holland, 1982,
pp. 55-81.
COSERIU,
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"Para una semántica diacrónica estructural". En su Princi-
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de
semántica estructural. Madrid: Gredos, 1977, pp. 11-86.
Articulo
de
revista:
MOURE,
JOSÉ
LUIS.
"Unidad y variedad en el espafiol de América (Morfosin-
taxis)". En Boletín
de
la Academia Argentina
de
Letras. Tomo 64,
n.
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261-262 (2001), pp. 339-356.
LAPESA,
RAFAEL.
"La
originalidad artística de
«La
Celestina»".
En
Romance
Philology.
Vol.
17,
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I (1963), pp. 55-74.
CARILLA,
EMILIo.
"Dos
ediciones del «Facundo»". En Boletín de Literaturas
Hispánicas.
N.o
1(1959), pp. 45-56.
GHIANO,
JUAN
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"Fray
Mocho
en
Buenos
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En
Revista
de
la Uni-
versidad de Buenos Aires. Afio 3,
n.o
4 (1958), pp. 569-578.
Manuscrito:
PERLOTTI,
ANA
M. Una aproximación a la metafísica de Jorge Luis Borges.
MS.
103
p.
Tesis:
MOSTAFA,
SOLANGE.
Epistemologia
da
Biblioteconomia. Sao Paulo: PUC-SP,
1985. 300 p. Tesis de doctorado.
Congreso:
Congreso de Academias de la
Lengua
Espafiola (8.°: 1980: Lima). Memoria.
Lima:
Academia
Peruana
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la Lengua, 1980. 626 p.
Artículo de congreso:
BATTISTEsSA,
ÁNGEL
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"La
lengua y las letras
en
la República Argentina".
En Congreso de Academias de la
Lengua
Espafiola (8.°: 1980: Lima).
Memoria. Lima:
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Peruana
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la Lengua, 1980, pp. 540-546.
Artículo de periódico:
LOUBET,
JORGELINA.
"La
estre1\a fugaz". La Gaceta. Suplemento Literario.
Tucumán,
21
de febrero de 1993, p.
4.
Resef'ia:
HWANGPO,
CECILIA
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Resef'ia de Análisis lingüístico del género chico andaluz
y rioplatense (1870-1920) / Miguel Calderón Campos. Granada: Uni-
versidad de Granada, 1998. 545 p. En Hispanic Review. Vol. 69,
n.O
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PUBLICACIONES
DE
LA
ACADEMIA
ARGENTINA
DE
LETRAS
Boletín, órgano oficial de la Academia Argentina de Letras,
78
tomos (1933-
2013),326 números.
ANEJOS DEL BOLETÍN
DE
LA ACADEMiA ARGENTiNA
DE
LETRAS
Anejo
1:
Homenaje a Jorge Luis Borges (1999). Agotado.
SERIE CLÁSICOS ARGENTINOS
1.
Juan Maria Gutiérrez: Los poetas
de
la revolución. Prólogo
de
Juan
P.
Ramos (1941).
Il. Olegario
V.
Andrade: Obras poéticas. Texto y estudio de Eleuterio
F.
Tiscornia (1943). Agotado.
I1I-IV.
Calixto Oyuela: Estudios literarios. Prólogo
de
Álvaro Melián
Lafinur
(2
tomos, 1943). Agotados.
V-VI. José Mármol: Poesías completas. Tomo
1,
Cantos del Peregrino.
Texto y prólogo de Rafael Alberto Arrieta. Tomo
n,
Armonías,
Poesías diversas. Notas preliminares de Rafael Alberto Arrieta
(Tomo
1,
1946 -Tomo Il, 1947). Agotados.
VII-VIII. Calixto Oyuela: Poetas hispanoamericanos. 2 tomos (Tomo
1,
1949 -Tomo Il, 1950). Tomo
1:
agotado.
IX-X. Paul Groussac: Mendoza y Garay. Tomo
1,
Don Pedro de Mendo-
za.
Prólogo de Carlos Ibarguren. Tomo
11,
Juan de Garay (Tomo
1,
1949 -Tomo Il, 1950).
Xl. Rafael Obligado: Prosas. Compilación y prólogo de Pedro Luis
Barcia (1976). Agotado.
XII. Juan María Gutiérrez: Pensamientos. Prólogo
de
Ángel
J.
Battistessa
(1980). Agotado.
XIII. Martín Coronado: Obras dramáticas. Selección y prólogo
de
Raúl
H.
Castagnino (1981).
XIV.
Joaquín Castellanos: Páginas evocativas. Selección y prólogo de
Bernardo GonzálezArrili (1981).
Xv. La Lira Argentina. Edición crítica, estudio y notas por Pedro Luis
Barcia (1982).
XVI. Juan Bautista Alberdi: Escritos satíricos y
de
crítica literaria.
Prólogo y notas
de
José A. Oria (1986).
SERIE ESTUDIOS ACADÉMICOS
1.
Williarn Shakespeare:
Venus
y Adonis. Traducción poética directa
del inglés, precedida de una introducción y seguida de notas críti-
cas y autocríticas por Mariano de Vedia y Mitre. Prólogo
de
Carlos
rbarguren (1946). Agotado.
11.
Arturo Marasso: Cervantes (1947). Agotado.
III. Gonzalo Zaldumbide: Cuatro grandes clásicos americanos (1948).
Agotado.
IV.
Bartolomé Mitre: Defensa
de
la poesía. Introducción y notas críti-
cas por Mariano de Vedia y Mitre (1948). Agotado.
V.
Dalmacio Vélez Sársfield:
La
Ene
ida.
Prólogo
de
Juan Álvarez
(1948). Agotado.
VI.
José León Pagano: Evocaciones. Ensayos (1964). Agotado.
VII.
José A. Oría: Temas
de
actualidad durable (1970). Agotado.
VIII. Carmelo
M.
Bonet: Pespuntes críticos (1969). Agotado.
IX.
Fermin Estrella Gutiérrez: Estudios literarios (1969). Agotado.
X.
Jorge Max Rohde: Humanidad y humanidades. Estudios literarios
(1969). Agotado.
XI.
Ricardo Sáenz-Hayes: Ensayos y semblanzas (1970). Agotado.
XII. Osvaldo Loudet: Figuras próximas y lejanas.
Al
margen
de
la
historia (1970). Agotado.
XIII. Carlos Villafuerte: Refranero
de
Catamarca (1972). Agotado.
XlV.
Alfredo de la Guardia: Poesía dramática del romanticismo (1973).
Agotado.
Xv. Leónidas de Vedia: Baudelaire (1973). Agotado.
XVI.
Miguel Ángel Cárcano:
El
mar
de
las Cícladas (1973). Agotado.
XVI!. Rodolfo
M.
Ragucci:
Voces
de
Hispanoamérica (1973). Agotado.
XVIII. José Luis Lanuza: Las brujas de Cervantes (1973). Agotado.
XIX. Bernardo González Arrili: Tiempo pasado. Semblanza
de
escritores
argentinos (1974). Agotado.
XX.
Carlos ViIlafuerte: Adivinanzas recogidas en la provincia
de
Ca-
tamarca (1975). Agotado.
XXI.
Osvaldo Loudet: Ensayos
de
crítica e historia (1975). Agotado.
XXII. Orestes Di Lullo: Castilla: Altura de España (1975).
XXIII. Jorge Max Rohde: Ángulos (1975).
XXIV.
Alfredo
de
la Guardia: Temas dramáticos y otros ensayos (1978).
Agotado.
xxv. Eduardo González Lanuza: Temas del «Martín Fierro». Prólogo
de Bernardo Canal Feijóo (1981).
Agotado.
XXVI. Celina Sabor de Cortazar: Para una relectura
de
los clásicos es-
pañoles. Presentación de Raúl H. Castagnino (1987).
XXVII. Sarmiento -Centenario
de
su muerte-. Recopilación de textos
publicados por miembros de la Institución. Prólogo de Enrique
Anderson Imbert (1988).
Agotado.
XXVIII. Estanislao del Campo: Fausto. Estudio preliminar de Ángel J.
Battistessa (1989).
XXIX. Raúl H. Castagnino: El teatro en Buenos Aires durante la época
de
Rosas. 2 tomos. Noticia preliminar de Amelia Sánchez Garrido
(1989).
XXX. España y el Nuevo Mundo.
Un
diálogo
de
quinientos años. Textos
pertenecientes a miembros de la Institución. Prólogo de Federico
Peltzer. 2 tomos (1992).
XXXI.
Antonio Pagés Larraya: Nace la novela argentina (1880-1900)
(1994).
XXXII. Paul Verdevoye: Costumbres y costumbrismo en la prensa argen-
tina desde 1801 hasta 1834 (1994).
XXXIII. Ángela B. Dellepiane: Concordancias del poema Martín FIerro.
2 tomos (1995).
XXXIV. Raúl H. Castagnino: Misceláneas
de
lo literario (1998).
XXXV. Carlos Orlando Nállim: Cervantes en las letras argentinas (1998).
XXXVI. Horacio Castillo: Ricardo Rojas (1999).
XXXVII. Oscar Tacca: Los umbrales
de
«Facundo» y otros textos sarmien-
tinos (2000).
XXXVIII. Horacio Castillo: Darío y Rojas. Una relación fraternal (2002).
XXXIX. Federico Peltzer: ... En la narrativa argentina (2003).
XL. Horacio Castillo: La luz cicládica y otros temas griegos (2004).
XLI. Federico Peltzer: El hombre y sus temas. (En algunos narradores
europeos
de
los siglos
XIX
y XX) (2004).
XLII. Carlos Orlando Nállim: Cervantes en las letras argentinas. Tomo
11
(2005).
, XLIII. Lecturas cervantinas. Ciclo de conferencias pronunciadas con
motivo del IV Centenario del Quijote (2005).
XLIV. Carlos Mastronardi: Borges. Presentación de Pedro Luis Barcia
(2007).
XLV.
XLVI.
XLVII.
Horacio Castillo: Sarmiento poeta (2007).
La lengua española: sus variantes en la región. Primeras Jornadas
Académicas Hispanorrioplatenses sobre
la
Lengua Espafiola (2008).
Rolando Costa Picazo.
T.
S.
Eliot: The Waste
Land
Traducción y
edición crítica (2012).
SERIE ESTUDIOS LINGüíSTICOS y FILOLÓGICOS
1.
Pedro Henríquez Urefla: Observaciones sobre el español en Amé-
rica y otros estudios filológicos. Compilación y prólogo de Juan
Carlos Ghiano (1976). Agotado.
II.
María Luisa Montero: Vocabulario de Benito Lynch, con la cola-
boración de Silvia N. Trentalance de Kipreos. Premio Conde de
Cartagena (1980-1982), de la Real Academia Espafiola (1986).
III. Nélida
E.
Donni de Mirande: Historia del español en Santa Fe del
siglo
XV/
al siglo
X/X
(2004).
IV.
Ana Ester Virkel: Español de la Patagonia. Aportes para la defi-
nición
de
un perfil sociolingüístico (2004).
V.
Pedro Luis Barcia: Los diccionarios del español de la Argentina
(2004).
VI. César Eduardo Quiroga Salcedo y Graciela García
de
Ruckschloss:
Diccionario
de
regionalismos de San Juan (2006).
VII. Pedro Luis Barcia:
Un
inédito «Diccionario
de
argentinismos» del
siglo
X/X
(2006).
VIII. Ana María Postigo de Bedia y Lucinda del Carmen Díaz de Martí-
nez: Diccionario
de
términos
de
la Administración Pública (2006).
IX. Susana Martorell de Laconi: El español en Salta. Lengua y socie-
dad (2006).
X.
Aída Elisa González
de
Ortiz: Breve diccionario argentino de la
vid y el vino. Estudio etnográfico lingüístico (2006).
XI. Pedro Luis Barcia: Hacia un «Diccionario de gentilicios argenti-
nos» (2010).
SERIE HOMENAJES
1.
Homenaje a Cervantes (1947). Agotado.
Il.
Homenaje a Leopoldo Lugones.
/874-/974
(1975).
III. Homenaje a Francisco Romero.
/89/-/962
(1993).
IV.
Homenaje a Oliverio Girondo.
/89/-/967
(1993).
V.
Homenaje a Alvaro Melián Lafinur /889-1958 y Olegario
V.
An-
drade
/839-/882
(1993).
VI. Homenaje a Pedro Salinas. 1891-1951 (1993).
VII. Cuatro Centenarios (José
A.
Oría, Bernardo González Arrili, Jorge
Max Rohde, Pedro Miguel Obligado) (1994).
VIII. Homenaje a Vicente Huidobro 1893-1948 y César Vallejo 1892-
1938 (1994).
IX. Homenaje a Edmundo Guibourg. 1893-1986 (1994).
X.
Homenaje a Juan Bautista Alberdi. 1810-1884 (1995).
XI. Homenaje a José Hernández 1834-1886 y Ricardo Güiraldes
1886-1927 (1995).
XII. Homenaje a Federico García Lorca. 1898-1936 (1995).
XIII. Homenaje a Roberto
F.
Giusti. 1887-1978 (1995).
XlV. Homenaje a Celina Sabor de Cortazar. 1913-1985 (1995).
xv.
Homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. 1811-1888 (1995).
Agotado.
XVI. Homenaje a Arturo Capdevila 1889-1967 y Osvaldo Loudet 1889-
1983 (1995).
XVII. Homenaje a Alfonso Reyes. 1889-1959 (1995).
XVIII. Homenaje a Alfonso de Laferrere. 1893-1978 (1995).
XIX. Homenaje a Juana
de
Ibarbourou y Sor Juana Inés de la Cruz
(1996).
xx. Homenaje a Ezequiel Martínez Estrada. 1895-1964 (1997). Ago-
tado.
XXI. Homenaje a Victoria Ocampo. 1890-1979 (1997).
XXII. Homenaje a Esteban Echeverría (1805-1851). Academia Argentina
de Letras y Academia Nacional de la Historia (2004).
XXIII. Homenaje a Bartolomé Mitre. Centenario
de
su fallecimiento.
(1906-2006) (2006).
XXIV. Homenaje a Larreta en el centenario
de
«La gloria
de
don
Ramiro».
Coordinador Pedro Luis Barcia (2009).
SERIE PRÁCTICAS Y REPRESENTACIONES BIBLIOGRÁFICAS
1.
Alejandro
E.
Parada: Bibliografla cervantina editada en la Argen-
tina: una primera aproximación (2005).
II.
Armando
V.
Minguzzi: Martín Fierro. Revista popular ilustrada de
critica y arte. Estudio,
In
dice y digitalización en CD-ROM (2007).
Agotado.
III. Juan Alfonso Carrizo: Villancicos de Navidad. Prólogo y biblio-
grafía
de
OIga Femández Latour de Botas (2007).
IV.
María del Carmen Grillo: La revista «La Campana
de
Palo». Arte,
literatura, música y anarquismo en el campo
de
las revistas cultu-
rales del período de vanguardia argentino (/920-/930) (2008).
V.
Aléjandro Parada: Los libros
en
la época del Salón Literario. El «Ca-
tálogo»
de
la
Librería Argentina
de
Marcos Sastre (/835) (2008).
VI. Alejandro Parada: Martín Fierro en Azul. Catálogo de la Colección
martinfierrista de Bartolomé
J.
Ronco. Presentación de Pedro Luis
Barcia (2012).
COLECCIÓN LA ACADEMIA Y LA LENGUA
DEL
PUEBLO
1.
El léxico del tonelero, César E. Quiroga Salcedo y Gabriela Llull
Offenbeck (2004). Agotado.
11.
El léxico del telar, Isidro Ariel Rivero Tapia (2004). Agotado.
l.
Léxico del fútbol, Federico Peltzer (2007).
2.
Léxico del mate, Pedro Luis Barcia (2007).
3.
Léxico del colectivo, Francisco Petrecca (2007).
4.
Léxico
de
la carne, María Antonia Osés (2007).
5.
Léxico del vino, Liliana Cubo
de
Severino y Ofelia Dúo de Brottier
(2007).
6.
Léxico del pan, Oiga Femández Latour de Botas (2007).
7.
Léxico del dinero, Carlos Dellepiane Cálcena (2007).
8.
Léxico
de
la carpintería, Susana Anaine (2007).
9.
Léxico
de
la política argentina, Emilia Ghelfi, Daniela Lauria y
Pedro Rodríguez Pagani (2008).
lO.
L.éxico
de
la caña
de
azúcar, Elena Rojas Mayer e Irina Kagüer
(2008).
11.
Léxico del tonelero, César Eduardo Quiroga Salcedo y Gabriela
Llull Offenbeck (2008).
12.
Léxico del telar, Isidro Ariel Rivero Tapia (2008).
13.
Léxico
de
la medicina popular, Isidro Ariel Rivero Tapia y Gabrie-
la Llull Offenbeck (2008).
14.
Léxico del automóvil, Departamento de Investigaciones Lingüís-
ticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras (2009).
15.
Léxico del ciclismo, César Eduardo Quiroga Salcedo y Gabriela
Llull Offenbeck (2008).
16.
Léxico del andinismo, César Eduardo Quiroga Salcedo y Gabriela
LlulI Offenbeck (2009).
COLECCIÓN BOLSILLABLES
1.
Cancionero de "La Nación", Manuel Mujica Lainez. Presentación
de Jorge Cruz (2011).
n.
La
Biblioteca Popular de Buenos Aires (1878-1883), Estudio e índi-
ces, Pedro Luis Barcia y Adela Di Bucchianico (2011).
Ill. La literatura antártica argentina. Estudio y antología, Pedro Luis
Barcia (2013).
FUERA DE COLECCIÓN
Alicia Jurado: Borges,
el
Budismo y yo. Con páginas inéditas de Borges. Pre-
sentación de Pedro Luis Barcia (2011).
OTRAS PUBLICACIONES
Discursos Académicos
1.
Discursos
de
recepción: 1933-1937 (1945).
11.
Discursos
de
recepción: 1938-1944 (1945).
III.
Discursos y conferencias: 1932-1940 (1947).
IV.
Discursos y conferencias: 1941-1946(1947).
Augusto Malaret: Diccionario de americanismos. (Suplemento). 2 tomos. Tomo
1(1942). Tomo
11
(1944).Agotados.
Leopoldo
Lugones:
Diccionario etimológico del castellano usual (1944).
Leopoldo Díaz: Antología. Prólogo de Arturo Marasso (1945). Agotado.
Carlos Villafuerte:
Voces
y costumbres
de
Catamarca. 2 tomos. Tomo I (1954).
Tomo II (1961).
Baltasar Gracián:
El
discreto. Texto crítico por Miguel Romera Navarro y
Jorge
M.
Furt (1959). Agotado.
Martín Gil: Antología. Selección y prólogo de Arturo Capdevila (1960).
Ricardo Sáenz-Hayes: Ramón
J.
Cárcano, en las letras, el gobierno y la diplo-
macia. (1860-1946) (1960).
Arturo Capdevila: Alta memoria. Libro
de
los ausentes que acompañan (1961).
Agotado.
Arturo Marasso: Poemas
de
integración (1964);
2."
edición (1969).
1VCongreso
de
las Academias de la Lengua Española (1966). Agotado.
Enrique Banchs: Obra poética. Prólogo de Roberto
F.
Giusti (1973). Reimpre-
sión (1981).
Enrique Banchs: Prosas. Selección y prólogo de Pedro Luis Barcia (1983).
Jorge
Vocos
Lescano: Obra poética. 2 tomos. Tomo
1:
1949-1977 (1979). Tomo
11:
197&-1987 (1987).
Carlos Mastronardi: Poesías completas. Prólogo de Juan Carlos Ghiano (1982).
Agotado.
Bernardo González Arrili: Ayer no más. "Calle Corrientes entre Esmeralda y
Suipacha". "Buenos Aires, 1900". Palabras preliminares por Raúl H.
Castagnino (1983).
Carlos Mastronardi: Cuadernos de vivir y pensar. (1930-1970). Prosa. Prólogo
de Juan Carlos Ghiano (1982).
Atilio Chiáppori: Prosa narrativa. Noticia preliminar y selección de Sergio
Chiáppori (1986).
Dardo
Rocha:
Teatro.
Advertencia preliminar por Amelía Sánchez Garrido (1988).
Leopoldo Lugones: HiStoria de Sarmiento. Estudio preliminar de Juan Carlos
Ghiano (1988).
Nicolá~
Avellaneda: Escritos. Prólogo de Juan Carlos Ghiano (1988).
Pecro Henríquez Urefia: Memorias-Diario. Introducción y notas por Enrique
Zuleta Álvarez (1989).
Jorge
G.
Borges:
El
caudillo. Prólogo de Alicia Jurado (1989). Agotado.
Víctor Gálvez (Vicente G. Quesada): Memorias de un viejo. Estudio preliminar
de Antonio Pagés Larraya (1990).
Academia Argentina de Letras: Léxico del habla culta de Buenos Aires (PILE/).
Prólogo de Carlos Alberto Ronchi March (1998). Agotado.
Academia Argentina de Letras. I 931-200
1.
Guia
informativa (2001).
Índice del
Bolet~n
de la Academia Argentina
de
Letras. Desde 1933 hasta 1982.
Reflexiones sobre la lectura. Ensayos breves escritos por académicos. Editorial
Dunken (2003).
La Academia en 1nternet. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y Universia
(2004).
Humberto López Morales: Diccionario académico de americanismos. Presen-
tación y planta del proyecto (2005).
111
Congreso Internacional de la Lengua Española (2006).
Miguel de Learte: Fracasos de la Jortuna y sucesos varios acaecidos. Estudios
preliminares de Ernesto
J.
A. Maeder y Pedro Luis Barcia. Academia Ar-
gentina de Letras y Academia Nacional de la Historia. UnionAcadémique
Internationale (2006).
Miguel Ángel Garrido Gallardo: Diccionario español de términos literarios
internacionales. Elenco de términos (DETL!). Prólogo de Pedro Luis
Barcia (2009).
Susana Martorell de Laconi: Antiguos refranes medievales y del siglo XV/.
Su
uso en Salta (2009). Agotado.
Estanislao del Campo.
Viaje
del señor gobernador Alsina a los pueblos
de
la cam-
paña. Edición, estudio preliminar y notas
de
Néstor Daniel Pereyra (2010).
Antonio Requini: Poesía reunida (2014).
Acuerdos acerca del idioma:
Tomo I (1931-1943), Tomo II (1944-1951), Tomo III (1956-1965), Tomo
IV
(1966-1970), Tomo V (1971-1975), Tomo VI
-Notas
sobre el habla de
los argentinos- (1971-1975), Tomo VII (1976-1980), Tomo VIII -Notas
sobre el habla
de
los argentinos- (1976-1980), Tomo IX (1981-1985),
Tomo
X-Notas
sobre
el
habla
de
los argentinos- (1981-1985), Tomo XI
(1986-1990), Tomo XII
-Notas
sobre el habla de los argentinos- (1986-
1990). Tomos 1 y
11:
agotados.
Registro del habla de los argentinos (1994). Agotado.
Dudas idiomáticas frecuentes. Verbos (1994). Agotado.
Registro del habla de los argentinos. Adenda 1995 (1995). Agotado.
Dudas idiomáticas frecuentes. (Versión ampliada) (1995). Agotado.
Registro del habla de los argentinos (1997).
Disquete 3
~
(2) Dudas idiomáticas frecuentes. Verbos (1997). Agotado.
Dudas idiomáticas frecuentes. (Versión que incorpora normas
de
la «Ortogra-
fía», de la Real Academia Española, ed. 1999) (2000). Agotado.
CD-ROM. Registro
de
Lexicografía Argentina (2000).
CD-ROM Dudas Idiomáticas Frecuentes (2001). Agotado.
Diccionario del habla de los argentinos. Editorial Espasa (2003). Agotado.
CD-ROM Acuerdos acerca del idioma. Serie: Notas sobre
el
habla de los ar-
gentinos.
Vol.
1 (1971-1975); vol.
II
(1976-1980); vol. III (1981-1985);
vol. IV (1986-1989) (2004).
Novedades
Boletín
de
la Academia Argentina de Letras. Tomo LXXVII, mayo-agosto
de
2012,
N.O'
321-322.
Boletín
de
la Academia Argentina de Letras. Tomo LXXVII, septiembre-
diciembre de 2012,
N.os
323-324.
Boletín
de
la Academia Argentina
de
Letras. Tomo LXXVIII, enero-junio de
2013,
N.O'
325-326.
ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS
Sánchez de Bustamante 2663
C1425DVA -Buenos Aires
Tel./Fax:
4802-3814/2408/7509
Portal de
la
Academia:
www.aal.edu.ar
Portal de la Academia en la
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES:
www.cervantesvirtua/.com/portal/AAL
Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales:
presidencia@aa/.edu.ar
secretaria.general@aal.edu.ar
aaldespa@fibertel.com.ar
Biblioteca:
biblioteca@aa/.edu.ar
aa/bib/@fibertel.com.ar
Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas:
investigaciones@aal.edu.ar
consultas@aa/.edu.ar
nombres.propios@aal.edu.ar
Departamento de Administración:
administracion@aa/.edu.ar
publicaciones@aal.edu.ar
aaladmin@fibertel.com.ar
Correctora:
Emilia Ghelfi
Se tenninó de imprimir en Impresiones Dunken
Ayacucho 357 (C1025AAG) Buenos Aires
Telefax: 4954-7700 / 4954-7300
E-mail: info@dunken.com.ar
www.dunken.com.ar
Octubre de 2014