
El proceso de adquisición fue largo y complicado, como puede leerse en
varias fuentes y en este artículo. En el proceso participó, entre otras personas,
Mons. Giovanni Battista Montini, entonces Sustituto de la Secretaría de Estado
vaticana, luego Papa Pablo VI.
- Pág. 94: Se refiere a la relación del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) con personas del Opus Dei. Y aventura —sin fuentes— que “en el
momento del nombramiento de Luis [Valls Taberner], el CSIC había sido
secuestrado por el Opus Dei, que dejó a la institución sin fondos del Estado en un
momento en que la reconstrucción del país era esencial”. A continuación, afirma que
“en 1949, cuando Luis comenzó a trabajar en el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, la institución estaba repleta de miembros del Opus Dei,
todos ellos remunerados con dinero público”. Afirmación sorprendente porque no
hay estudios sobre el número de miembros de la Obra que pertenecieron al CSIC.
Algunos datos que sí se han estudiado son que en la primera mitad de los años
cuarenta, el CSIC concedió 167 becas; en la segunda mitad, unas 700; los jóvenes
del Opus Dei que salieron al extranjero con beca del CSIC fueron 11 en la primera
mitad y unos 20 en la segunda (cfr. Federico Requena, Fernando Crovetto, “Salir de
España entre la guerra mundial y la guerra fría. La expansión del Opus Dei en los
años cuarenta”, Studia et Documenta, 2020, pp. 367-368). Por otra parte, no es
serio afirmar que el Estado desviara dinero público del CSIC para ir a parar a “las
arcas” del Opus Dei sin contrastarlo con algún dato documental.
- Pág. 95: Al tratar sobre la sede central de la Obra en Roma, entre otras
tergiversaciones de la realidad, se afirma que “parte de ese dinero se destinó a la
construcción de viviendas y oficinas para el creciente movimiento, pero también se
gastaron grandes sumas en alojamientos de lujo para Escrivá. Se añadieron dos
nuevas plantas al palacio original, donde Escrivá vivía separado de los demás
miembros, lo cual supuso tal tensión para la estructura que hubo que añadir
soportes adicionales”. Referencias que no aparecen en el texto que cita como fuente
(Alfredo Méndiz, «Orígenes y primera historia de Villa Tevere», p. 205).
● Los “alojamientos de lujo para Escrivá” son fantasía: su dormitorio era
estrecho, con unos azulejos en una de las paredes como casi única
decoración (Está descrito con detalle en Vázquez de Prada III, pp. 462-463);
la cama era sencilla, y hasta los años sesenta ni siquiera tenía colcha
(Vázquez de Prada III, pp. 310-311); además, esa habitación no estaba en los
dos pisos superiores añadidos, sino en el primer piso (cfr. Vázquez de Prada,
El fundador del Opus Dei III, Rialp, Madrid 2003).
● San Josemaría no vivía separado de los demás miembros: en el edificio
original se alojaban bastantes personas (entre ellos, desde 1949, Del Portillo,
Canals y Taboada; y un poco más adelante todos los directores del Consejo
general, o sea una docena de personas aproximadamente, cfr. Méndiz, p.
194). Más importante aún, los alumnos del Colegio Romano de la Santa Cruz
de esos años, que vivían en Villa Tevere, atestiguan que con mucha
frecuencia tenían ocasión de reunirse con él, por ejemplo en la sobremesa,
prácticamente a diario (cfr., por ejemplo, Rafael Gómez Pérez, Trabajando
junto al Beato Josemaría, Madrid, Rialp, 1994, p. 81; Alfredo Méndiz,
“Orígenes y primera historia de Villa Tevere. Los edificios de la sede central
del Opus Dei en Roma 1947-1960”, Studia et Documenta, Roma, 11, 2017,
pp. 153-225).