Eficacia de la Aromaterapia con Lavanda en la Ansiedad ante el Miedo a las Agujas: Estudio Cuasi-Experimental PDF Free Download

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Escola Universitària d’Infermeria
Gimbernat
Trabajo final de Grado
Curso académico 2024-2025
Eficacia de la Aromaterapia con Lavanda en la
Ansiedad ante el Miedo a las Agujas: Estudio
Cuasi-Experimental
ROCÍO BOCERO ESPIGARES
Tutora: Cecilia Brando Garrido
Sant Cugat del Vallés, 23 de Mayo del 2025
1
ÍNDICE
ABREVIATURAS............................................................................................................3
RESUMEN....................................................................................................................... 4
ABSTRACT..................................................................................................................... 5
1. INTRODUCCIÓN.......................................................................................................6
1.1 Justificación...........................................................................................................7
2. MARCO TEÓRICO....................................................................................................7
1. Concepto y visión general de la Salud mental.........................................................7
2. Ansiedad y Trastorno de ansiedad.........................................................................10
3. Contextualización del Miedo y las Fobias específicas.......................................... 13
4. Fobia Sangre - Inyección - Herida (SIH)...............................................................23
4.1 Miedo y Fobia a las agujas (Belonefobia).....................................................26
5. La Aromaterapia como terapia complementaria................................................... 48
5.1 Aromaterapia Inhalada.................................................................................. 53
3. HIPÓTESIS................................................................................................................58
4.1 Objetivo General..................................................................................................59
4.1.1 Objetivos Específicos................................................................................. 59
4. MATERIAL Y MÉTODOS DE ESTUDIO.............................................................60
1. Busqueda de investigación.................................................................................... 60
2. Tipología y diseño de estudio propuesto............................................................... 63
3. descripción de la población y medida de la muestra............................................. 65
4. Criterios de inclusión y exclusión......................................................................... 67
5. Variables de estudio...............................................................................................69
6. Instrumentos de medida para la realización del estudio........................................70
7. Procedimiento del estudio y recogida de datos..................................................... 73
8. Análisis de Datos...................................................................................................81
9. Cronograma........................................................................................................... 83
10. Aspectos éticos.................................................................................................... 84
11. Limitaciones........................................................................................................ 86
5. APLICABILIDAD PARA LA PRÁCTICA Y LÍNEAS FUTURAS DE
INVESTIGACIÓN........................................................................................................ 87
Conclusión.......................................................................................................................91
Agradecimientos............................................................................................................ 92
Bibliografía.....................................................................................................................93
Anexos...........................................................................................................................107
2
ABREVIATURAS
DSM-V
Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales
ICD-10
Clasificación internacional de enfermedades, 10ª edición.
APA
Asociación Americana de Psiquiatría
OMS
Organización Mundial de la Salud
RV
Respuesta Vasovagal
CRH
Hormona Corticotropina
SSRI
Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina
RBF
Respuesta Bifásica Fisiológica
HPA
Eje Hipotálamo-Hipofisario-Adrenal
AE
Aceites Esenciales
AI
Aromaterapia inhalada
HUVH
Hospital universitario vall d’hebron
TCC
Terapia cognitivo-Conductual
TE
Terapia de Exposición
3
RESUMEN
Introducción: Las emociones desempeñan un papel clave en la salud mental,
influyendo en nuestra capacidad para afrontar situaciones que generan ansiedad o temor.
El miedo a las agujas afecta aproximadamente al 30% de los adolescentes y al 25% de
los adultos jóvenes. A nivel mundial, se estima que un 25% de la población presenta
este miedo, que impacta aproximadamente al 5% de la población general. En España, la
prevalencia alcanza un 10%. Cuando este miedo se vuelve irracional y persistente, se
clasifica como belonefobia, una fobia específica a las agujas reconocida en el manual
DSM-V, con una prevalencia en España del 7-9%.
Dada la falta de protocolos específicos para tratar esta fobia, se propone la aromaterapia
inhalada con aceite esencial de lavanda como intervención complementaria segura. Esta
técnica, respaldada por el Consejo Federal de Enfermería, actúa sobre el sistema límbico
a través de la vía olfativa, modulando la respuesta emocional y ayudando a reducir la
ansiedad.
Objetivo: Se propone analizar la eficacia de la aromaterapia inhalada sobre la ansiedad
en pacientes con miedo o fobia a las agujas, abordando su sintomatología y evaluando
su efectividad.
Metodología: El estudio sigue un diseño cuasi-experimental analítico, prospectivo y
longitudinal con enfoque pretest-postest, en una muestra de 70 participantes
seleccionados por conveniencia, asignados a grupos control e intervención. Las
herramientas incluyen un cuestionario AD-HOC además de la escala STAI E, constantes
fisiológicas y cortisol salival en la pre y postintervención, junto con la escala IPS-Anx
complementaria y una encuesta de bienestar post-intervención. Este estudio se llevará a
cabo en el transcurso de 2025-2026.
Palabras clave: trastornos fóbicos, fobia a las agujas, ansiedad específica, belenofobia,
aromaterapia.
4
ABSTRACT
Introduction: Emotions play a key role in mental health, influencing our ability to cope
with situations that generate anxiety or fear. Needle phobia affects approximately 30%
of adolescents and 25% of young adults. Globally, it is estimated that 25% of the
population experiences this fear, which impacts about 5% of the general population. In
Spain, the prevalence reaches 10%. When this fear becomes irrational and persistent, it
is classified as belonephobia, a specific phobia of needles recognized in the DSM-V,
with a prevalence in Spain of 5-7%.
Given the lack of specific protocols for treating this phobia, inhaled aromatherapy with
lavender essential oil is proposed as a safe complementary intervention. This technique,
supported by the Federal Nursing Council, acts on the limbic system through the
olfactory pathway, modulating the emotional response and helping to reduce anxiety.
Objective: The aim is to analyze the effectiveness of inhaled aromatherapy in reducing
anxiety in patients with needle fear or phobia, addressing their symptoms and evaluating
its effectiveness.
Methodology: This study follows a prospective, longitudinal, analytical
quasi-experimental design with a pretest-posttest approach, involving a convenience
sample of 70 participants assigned to control and intervention groups. Tools include an
AD-HOC questionnaire, the STAI-E scale, physiological constants, and salivary cortisol
levels measured pre and post-intervention, along with the complementary IPS-Anx scale
and a post-intervention wellness survey. The study will be conducted over the course of
2025-2026.
Keywords: Aromatherapy, Essential oils, Anxiety disorders, Anxiety, Fear of needles,
Needle phobia.
5
1. INTRODUCCIÓN
Las emociones juegan un papel crucial en la salud mental, ya que influyen en nuestra
capacidad para enfrentar situaciones que generan ansiedad o miedo. El miedo a las
agujas, aunque no está clasificado como un diagnóstico formal, es una experiencia
común que afecta a una gran parte de la población, especialmente en contextos médicos
como extracciones sanguíneas o vacunaciones (González et al., 2023).
Este miedo, que puede generar una respuesta ansiosa intensa, no suele diagnosticarse de
manera habitual, lo que contribuye a que se pase por alto y se infravalore su impacto en
la salud y el bienestar de los pacientes (Abado et al., 2021).
Cuando este miedo se vuelve persistente y desproporcionado, puede convertirse en una
fobia especifica a las agujas, conocida como belonefobia, clasificada en el DSM-V
dentro de las fobias SIH (APA, 2014).
Sin embargo, el miedo general a las agujas, incluso en niveles elevados, a menudo no se
reconoce ni se aborda adecuadamente (Jessup et al., 2020). Las respuestas fisiológicas
asociadas a este temor incluyen un aumento de la frecuencia cardíaca y, en algunos
casos, un síncope vasovagal, lo que hace que las personas eviten tratamientos médicos
necesarios (Mendonça et al., 2020).
Desde una perspectiva neurobiológica, la activación del sistema límbico,
particularmente la amígdala, altera neurotransmisores clave implicados en la ansiedad,
lo que tiene repercusiones en parámetros fisiológicos como la presión arterial, la
frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol (Agorastos et al., 2018; González et al.,
2023).
En este contexto, la aromaterapia inhalada con aceites esenciales, como el de lavanda,
ha mostrado ser una intervención eficaz para reducir la ansiedad, al actuar sobre el
sistema límbico sin los efectos secundarios de los tratamientos farmacológicos (Koehler
et al., 2021; Soto et al., 2019).
La implementación de estrategias no farmacológicas como la aromaterapia puede
mejorar la adherencia al tratamiento y el bienestar del paciente, proporcionando una
alternativa accesible, segura y de bajo costo en entornos clínicos (Love & Love, 2021;
Campos et al., 2022).
6
1.1 Justificación
Considerando el impacto negativo que el miedo a las agujas comporta a los individuos
al rechazar o evitar los tratamientos terapéuticos esenciales para la mejora de su salud y
el bienestar comunitario, es de vital importancia implementar estrategias no
farmacológicas y eficaces que disminuyan la sintomatología que se les presenta ante el
miedo a las agujas y mejorar su bienestar.
A pesar de los protocolos clínicos disponibles en las instituciones sanitarias en España,
no se dispone de uno específico que aborde la sintomatología o ansiedad, ni que ofrezca
medidas de actuación in situ ante esta condición.
Por ello, mi objetivo es analizar la efectividad de la aromaterapia inhalada como terapia
complementaria para reducir la ansiedad anticipatoria y la consiguiente respuesta
bifásica en los individuos que presentan este miedo a las agujas, contribuyendo de esta
manera a mejorar la adherencia al tratamiento, el bienestar individual y comunitario.
Mediante un análisis riguroso de la literatura y estudios clínicos recientes, se pretende
destacar los mecanismos fisiológicos y psicológicos que sustentan esta condición dada
su infravaloración y establecer un marco comprensivo e integral que podría contribuir a
validar el uso de los aceites esenciales como recurso terapéutico.
2. MARCO TEÓRICO
1. Concepto y visión general de la Salud mental
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), la salud mental es un estado
de bienestar que permite a las personas alcanzar su máximo potencial, afrontar los
desafíos de la vida y contribuir activamente a su comunidad. Se considera un derecho
fundamental que influye en nuestras decisiones, relaciones, crecimiento personal y
social.
Este bienestar se ve influenciado por una interacción compleja de factores biológicos,
psicológicos y sociales. En este contexto, Agorastos et al. (2018) señalan que factores
como la genética, la regulación emocional, el consumo de sustancias y las condiciones
psicosociales pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastornos mentales.
Para comprender cómo estos factores impactan la salud mental, Telles et al. (2018)
argumentan que los trastornos mentales surgen cuando se altera la interacción entre
7
ellos, lo que afecta la capacidad de las personas para gestionar sus pensamientos,
emociones y comportamientos. Esto no solo dificulta su desarrollo personal y
profesional, sino también su rol en la sociedad, generando un ciclo que perpetúa el
malestar.
1.1 Salud Mental: Factores influyentes y prevalencia
En 2019, la OMS (2022) informó que alrededor del 12,5% de la población mundial (970
millones de personas) padecía trastornos de ansiedad o depresión. Sin embargo, con la
llegada de la pandemia en 2020, estas cifras aumentaron un 25%, reflejando un impacto
significativo en la salud mental global.
Este efecto también se evidenció en los sistemas de salud, ya que el 60% de los países
en 2023 informaron que los servicios de salud mental fueron gravemente afectados,
especialmente aquellos dirigidos a grupos vulnerables como niños, adolescentes,
personas mayores y mujeres embarazadas (OMS, 2023).
A nivel europeo, el 46% de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) sufrieron
trastornos mentales o psicoemocionales, como depresión o ansiedad, durante el último
año (Commission & for Health, 2023). Según el Mapa 1 y la Gráfica 1, los trastornos
mentales son más comunes en países como España (12,6%), Lituania (12,1%) y
Alemania (9%). Por su parte, el Mapa 2 detalla las tasas de incidencia, con España en
un 0,6%, Lituania en un 5,1% y Alemania en un 1,4% (OMS, 2023), [Anexo I].
En España, el 34,3% de la población presenta algún tipo de trastorno mental, siendo los
trastornos de ansiedad, depresión y del sueño los más comunes, con una tendencia
ascendente en los últimos años. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS,
2024), el 19,2% de la población ha buscado atención en salud mental.
De este grupo, el Plan de Salud Mental de Barcelona indica que el 6,4% consultó
principalmente por síntomas de ansiedad (43,7%) y depresión (35,5%) (Departament de
Salut Mental, 2023).
Asimismo, el informe anual del Sistema Nacional de Salud de 2023 muestra un
incremento progresivo de la prevalencia de trastornos mentales con la edad, desde un
9,4% en niños de 0 a 4 años hasta un 52,27% en personas mayores de 90 años. Las
mujeres presentan una mayor prevalencia (37,42%) que los hombres (31,05%), como se
observa en la Gráfica 2 (Ministerio de Sanidad, 2024), [Anexo I].
8
Como se muestra en la grafica 3, en comparación con los datos de 2020, la prevalencia
en mujeres ha aumentado del 34,3% al 37,42%, y en hombres del 29,7% al 31,05%
[Gráfica 3] Hasta los 19 años, los trastornos de ansiedad son más comunes en hombres,
pero a partir de los 20 años, las mujeres presentan una prevalencia superior, con una
diferencia creciente (Ministerio de Sanidad, 2024), [Anexo I].
Teniendo en cuenta los datos, los hombres tienden a verse más afectados durante la
niñez y la adolescencia, mientras que en la juventud y la adultez la prevalencia de
trastornos mentales es mayor en las mujeres.
El informe anual del Ministerio de Sanidad (2024) pone énfasis en la población adulta
mayor, destacando que más del 40% de las personas mayores de 50 años enfrentan
problemas de salud mental, como ansiedad, insomnio y depresión. Los grupos más
vulnerables incluyen a mujeres mayores con bajos recursos educativos (17,2%) y a
personas desempleadas o con ingresos bajos (26,3%) (Ministerio de Sanidad, 2024).
En cuanto a la afectación por comunidades autónomas, la prevalencia de malestar
psicológico fue del 22,2% en 2006, del 22,1% en 2011 y del 19,1% en 2017, siendo
mayor en mujeres que en hombres, excepto en Cantabria en 2011. En 2017, la mayoría
de las comunidades autónomas presentaron prevalencias de diagnóstico y mala salud
autopercibida cercanas a la media nacional (15,4% y 33,6%, respectivamente).
En relación con el consumo de medicamentos, la prescripción de tranquilizantes tuvo
una media del 9,2%, con la prevalencia más alta en Galicia y la más baja en Cantabria
(en hombres) y Ceuta y Melilla (en mujeres).
Por su parte, el consumo de ansiolíticos presentó una media del 3,6%, siendo más
prevalente en Asturias (población general y mujeres) y Galicia (hombres), mientras que
las tasas más bajas se registraron en Ceuta y Melilla (Henares Montiel et al., 2020).
En 2024, las comunidades con mayor prevalencia de trastornos mentales fueron
Canarias (51,85%), Comunidad Valenciana (46,68%), Murcia (42,43%), Islas Baleares
(41,62%), Asturias y Cataluña (39,55%), como se muestra en la Gráfica 4 (Ministerio
de Sanidad, 2024), [Anexo I].
En Cataluña, el 14% de la población presenta algún trastorno mental cada año. Según la
Encuesta de Salud de Cataluña (ESCA, 2017), los trastornos más prevalentes son la
9
depresión (9,6%) y los trastornos de ansiedad (7%), afectando de manera más
significativa a las mujeres (19,8%) en comparación con los hombres (10,3%).
Estos datos se complementan con el informe anual del Sistema Nacional de Salud de
2023, que destaca los trastornos de ansiedad (10,6%) como uno de los más comunes a
nivel nacional, como se detalla en la Gráfica 5 (Ministerio de Sanidad, 2024), [Anexo I].
2. Ansiedad y Trastorno de ansiedad.
2.1. Impacto de las emociones y la ansiedad en la Salud Mental : Un enfoque
integral
Las emociones son reacciones complejas que involucran aspectos físicos y psicológicos,
desempeñando un papel crucial en las experiencias individuales. Estas tienen un
impacto directo en la salud mental y el bienestar general de las personas, como señala
García-Andrade (2019).
Agorastos et al. (2018) destacan la importancia de aprender a gestionar las emociones,
especialmente en circunstancias complicadas como el estrés o frente a estímulos
internos y externos. Este proceso resulta particularmente relevante en situaciones de
miedo, ya que dichos estímulos pueden desencadenar reacciones de ansiedad intensas.
En este contexto, Tan et al. (2023) e Ibáñez y Manzanera (2012) definen la ansiedad
como una respuesta emocional natural frente a situaciones estresantes o peligrosas.
Aunque esta reacción suele ser transitoria y forma parte del funcionamiento normal del
individuo, puede volverse patológica cuando se manifiesta de manera excesiva y
persistente, afectando significativamente las capacidades diarias. En tales casos, se
clasifica como un trastorno de ansiedad, caracterizado por síntomas como inquietud,
temor, sudoración, palpitaciones, temblores y tensión muscular, entre otros.
La Imagen 1 presenta un modelo desarrollado por Ibáñez y Manzanera (2012), que
descompone los problemas emocionales relacionados con el trastorno de ansiedad en
áreas interrelacionadas: estímulos disparadores, pensamientos, emociones, síntomas
físicos, conductas, consecuencias y factores personales y ambientales [Anexo I].
Según este modelo, la interacción entre estas áreas contribuye tanto a la aparición como
a la persistencia de los problemas emocionales asociados con la ansiedad (Ibáñez y
Manzanera, 2012; García-Andrade, 2019). Este enfoque integral proporciona una
herramienta valiosa para comprender las dinámicas subyacentes al trastorno de ansiedad
10
y su impacto en el bienestar general, permitiendo desarrollar estrategias más efectivas
para su manejo y tratamiento.
2.2. Causas, Síntomas y Factores determinantes.
Los trastornos de ansiedad son afecciones mentales caracterizadas por respuestas
emocionales desadaptativas, como preocupación excesiva, miedo irracional o ansiedad
desproporcionada, incluso sin motivo aparente (McMurtry et al., 2016). A diferencia de
la ansiedad común, estos trastornos se distinguen por su mayor duración, intensidad e
impacto negativo en la vida diaria, pudiendo persistir durante meses o incluso años, y
siendo comunes en la población general (Eaton et al., 2018).
Según la Asociación Americana de Psiquiatría (AAP) (2014), en el Manual DSM-5,
para que un trastorno sea clasificado como ansiedad, los síntomas deben ser excesivos,
persistir por más de seis meses y tener un impacto negativo en la vida cotidiana del
individuo.
Los trastornos de ansiedad se subclasifican en diversas categorías, tales como el
Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), el Trastorno de Pánico, el Trastorno de
Ansiedad Social, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y las Fobias Específicas.
McMurtry et al. (2016) argumentan que estas condiciones se caracterizan por síntomas
como preocupaciones persistentes y excesivas, miedo irracional, dificultad para
concentrarse, angustia, palpitaciones, opresión en el pecho, tensión muscular, evitación
de ciertas situaciones y, en algunos casos, desmayos. Estos síntomas afectan
significativamente la calidad de vida de quienes los padecen.
En este contexto, Newman et al. (2016) y McMurtry et al. (2016) profundizan en la
respuesta emocional ante un estímulo temido, que activa la respuesta de lucha o huida,
generando síntomas como malestar generalizado y preocupación excesiva. Según Eaton
et al. (2018), este proceso puede derivar en ansiedad incapacitante, acompañada de
signos como angustia, palpitaciones, taquicardia, hipertensión, tensión muscular, llanto,
opresión torácica o sensación de desmayo.
No obstante, Newman et al. (2016) y Warner et al. (2023) coinciden en que las
experiencias pasadas juegan un papel clave en el desarrollo y mantenimiento de los
trastornos de ansiedad. En particular, Newman et al. (2016) subrayan que la ansiedad
persistente se alimenta de recuerdos y vivencias previas, mientras que Warner et al.
11
(2023) amplían esta perspectiva, destacando que los traumas específicos o antecedentes
familiares negativos durante la infancia son factores determinantes.
Ambos estudios coinciden en la importancia de la infancia como una etapa crítica para
el desarrollo de los trastornos de ansiedad, aunque Warner et al. (2023) pone un énfasis
especial en la influencia de las experiencias sociales y psicológicas tempranas.
En este mismo contexto, Battaglia (2015) destaca la predisposición hereditaria en los
trastornos de ansiedad, observada en su concentración familiar. Por ejemplo, en gemelos
idénticos, aunque compartan la misma genética, el trauma vivido por uno de ellos
aumenta la probabilidad de que el otro también desarrolle ansiedad. Esto evidencia la
interacción entre genética y experiencia.
Esta perspectiva complementa las conclusiones de Newman et al. (2016) y Warner et al.
(2023), quienes sostienen que las experiencias vividas activan y perpetúan la
predisposición genética.
Según estos autores, los trastornos de ansiedad son condiciones complejas influenciadas
por la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Aunque la
investigación sobre la interacción entre genes y ambiente sigue siendo limitada, se ha
identificado que los mecanismos epigenéticos, como la metilación del ADN,
desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes relacionados con el estrés.
Este proceso epigenético podría ser clave en el desarrollo de la ansiedad patológica
(Warner et al., 2023; Battaglia, 2015).
En relación a estos datos, las investigaciones subrayan que los trastornos de ansiedad
surgen y se mantienen debido a una interacción compleja entre factores biológicos,
psicológicos y sociales, lo que hace necesario un enfoque integral para su tratamiento y
manejo.
2.3. Epidemiología de los Trastornos de ansiedad Internacionales y Nacionales.
Entre 2019 y 2022, a nivel mundial se evidenció un aumento del 7,4% en la prevalencia
de los trastornos de ansiedad, que se mantiene estable entre los 35 y 84 años
(Domínguez et al., 2024). Este incremento global refleja una tendencia creciente en los
trastornos de ansiedad en diversas poblaciones.
En España, los trastornos de ansiedad afectan al 10,6% de la población en 2024, con
una prevalencia especialmente alta en menores de 25 años (32,8%) (Ministerio de
12
Sanidad, 2024). Si se consideran también los síntomas asociados, la cifra global alcanza
el 10,8%. Estos trastornos son más frecuentes en mujeres (8,8%) que en hombres
(4,5%) según datos del Sistema Nacional de Salud (2020) como puede observarse en la
grafica 6, [Anexo I].
La prevalencia ajustada por edad en 2024 es del 10,16%, siendo mayor en mujeres
(13,04%) que en hombres (7,09%). Aunque alcanzó un máximo del 12,13% en 2021,
esta cifra ha disminuido recientemente al 10,6% [Gráfica 7],[Anexo I].
Los grupos más vulnerables incluyen mujeres mayores con bajos recursos educativos
(17,2%) y personas desempleadas o con ingresos bajos (26,3%) (Ministerio de Sanidad,
2024).
En términos de incidencia, los trastornos de ansiedad son particularmente comunes en
áreas urbanas con más de 100,000 habitantes, afectando al 19,9% de las mujeres y al
10,4% de los hombres (Domínguez et al., 2024; Departament de Salut Mental, 2023).
También son más frecuentes en personas con enfermedades crónicas, como problemas
digestivos, dolor persistente y afecciones cardiovasculares o respiratorias.
En Cataluña, regiones como el Camp de Tarragona (22,5%) y Catalunya Central
(21,5%) superan el promedio nacional de Cataluña en prevalencia de estos trastornos.
Comparando los datos del BDCAP de 2017 con los del Plan de Salud Mental de
Barcelona de 2023, se observa una tendencia ascendente en la incidencia de ansiedad y
depresión, reflejando un impacto creciente en la población (Sistema Nacional de Salud,
2020; Departament de Salut Mental, 2023).
3. Contextualización del Miedo y las Fobias específicas
3.1 Miedo, Temor y Fobia: Diferenciación y características
El miedo es una emoción natural y normal que todos experimentamos en diferentes
momentos de la vida. Es una respuesta adaptativa, innata y temporal ante una amenaza
real o percibida, que nos permite reaccionar ante situaciones peligrosas. (Love & Love,
2021).
Sin embargo, el temor se relaciona con preocupaciones irracionales o anticipaciones
negativas sobre el futuro. Ambas emociones son útiles para protegernos de posibles
peligros, pero cuando se vuelven desmesuradas y persistentes, pueden transformarse en
una fobia (Güerre & Portilla, 2014).
13
El término "fobia", derivado del griego phobos (miedo), hace referencia a un temor
irracional e intenso hacia objetos, situaciones o actividades específicas. Este trastorno
implica un miedo y/o temor desmesurado y persistente que se desencadena frente a un
objeto, situación o actividad particular, sin que haya una amenaza real o inmediata
(Samra et al., 2024).
A diferencia del miedo común, las fobias interfieren significativamente en la vida diaria
de una persona, limitando sus actividades y experiencias, siendo reacciones
desproporcionadas que afectan negativamente el funcionamiento diario, incluso en
ausencia de una amenaza objetiva (Love & Love, 2021).
Aunque comparten ciertas similitudes, como argumenta Samra et al. (2024), el miedo y
la fobia se diferencian principalmente en la intensidad de la respuesta emocional, su
impacto en la vida cotidiana y su clasificación clínica.
3.2 Evolución de la Fobia y Teorías del Miedo.
A lo largo de la historia, el concepto de fobia ha experimentado una notable evolución.
En sus primeras descripciones, el término estaba estrechamente vinculado a
supersticiones y creencias culturales, considerándose un tipo de malestar espiritual o
demoníaco (Güerre & Portilla, 2014). Sin embargo, con el tiempo, la comprensión de
las fobias se fue refinando, especialmente en el ámbito de la psicología.
Aunque las fobias fueron reconocidas desde la antigüedad, fue Sigmund Freud (1909)
quien, a finales del siglo XIX, abordó su estudio de manera sistemática, contribuyendo
de forma decisiva al entendimiento contemporáneo de este fenómeno. Freud propuso
que las fobias no eran simples miedos irracionales, sino manifestaciones de una neurosis
de angustia vinculada a conflictos internos y mecanismos de represión emocional
(Campodónico, 2015).
3.2.1 Visión Freudiana sobre la Fobia.
Sigmund Freud, pionero en la conceptualización de las fobias, las interpretó como
manifestaciones de conflictos psíquicos no resueltos. En su obra ‘Análisis de la fobia de
un niño de cinco años’ (Freud, 1909), Freud ilustró cómo la fobia de un niño hacia los
caballos representaba un conflicto inconsciente relacionado con un deseo hacia su
madre y el temor a la castración por parte de su padre. Este análisis fue fundamental, ya
14
que Freud sugirió que la fobia actúa como una defensa frente a la ansiedad generada por
deseos reprimidos o traumas infantiles.
De acuerdo con Freud, el miedo desmesurado estaría vinculado a experiencias
emocionales no resueltas. Las fobias surgirían cuando la ansiedad se disociaba de su
origen y se proyectaba sobre un objeto o situación externa, funcionando como un
mecanismo defensivo para evitar confrontar los conflictos emocionales reprimidos
(Campodónico, 2015; Freud, 1909).
Este enfoque psicoanalítico fue clave para la comprensión de las fobias, ya que permitió
entenderlas no solo como respuestas irracionales, sino también como reflejos de
traumas y conflictos inconscientes, particularmente en el contexto familiar.
Freud destacó la importancia de la infancia en la formación de las fobias, pues
consideraba que los traumas infantiles no resueltos podían dar lugar a miedos
irracionales en la adultez (Campodónico, 2015).
3.2.2.Teorías conductuales y factores socioculturales en el aprendizaje del Miedo y la
Fobia.
A lo largo del siglo XX, las teorías conductuales ofrecieron una interpretación renovada
sobre el origen de las fobias. Desde el enfoque del condicionamiento clásico
desarrollado por Ivan Pavlov, se plantea que las fobias se forman cuando un estímulo
inicialmente neutral se asocia repetidamente con una experiencia negativa o traumática,
lo que lleva a que el estímulo temido adquiera propiedades de miedo (Samra et al.,
2024; Windholz, 1992).
Este modelo fue ampliado por Watson (1913) y Skinner (1986), quienes argumentaron
que las fobias son respuestas aprendidas a través de la asociación de estímulos con
experiencias aversivas y temerosas. Por ejemplo, el miedo a los perros puede
desarrollarse tras una mordedura, donde el estímulo neutral (el perro) se asocia con una
experiencia negativa (la mordedura), generando una respuesta de miedo.
Por otro lado, el condicionamiento operante, introducido por Skinner (1971), explica
cómo se mantienen las fobias a través del refuerzo negativo. Según este modelo, la
evitación del estímulo temido reduce temporalmente el malestar emocional, reforzando
la conducta de escape. Este refuerzo negativo contribuye a la perpetuación del miedo,
ya que el individuo aprende a evitar el objeto o situación temida para aliviar la ansiedad.
15
Albert Bandura, con su teoría del aprendizaje vicario o modelado, propuso que las
fobias pueden desarrollarse no solo a través de experiencias directas, sino también
mediante la observación de las conductas de otros.
Al observar cómo otras personas reaccionan con miedo o evitan ciertos estímulos, el
individuo puede aprender a replicar esas conductas, incluso sin haber tenido una
experiencia negativa directa. Este aprendizaje indirecto resalta la importancia de las
interacciones sociales en la formación de las fobias (Bandura, 1977; Olivera & Yerrén,
2018).
Por último, Karen Horney (1937) amplió la comprensión de las fobias al integrar
factores socioculturales. Según Horney, las fobias no solo son respuestas a experiencias
traumáticas o aprendizajes directos, sino también a la ansiedad básica provocada por un
entorno social y cultural inconsistente o hostil. En su teoría, las presiones externas,
como la inseguridad en las relaciones sociales y la falta de apoyo emocional, juegan un
papel importante en el desarrollo de los miedos y posteriormente de las fobias.
3.2.3 Teoría cognitivo-conductual y la influencia de los pensamientos
A partir de la década de 1960, Aaron T. Beck integró el conductismo con la psicología
cognitiva, dando origen a la teoría cognitivo-conductual (TCC). Beck propuso que el
miedo no solo es una respuesta aprendida, sino también el resultado de pensamientos
distorsionados o creencias irracionales sobre el peligro (Neufeld et al., 2023a).
Según esta teoría, las personas con miedos intensos tienden a percibir amenazas irreales
hacia un estímulo específico, lo que perpetúa el miedo a través de pensamientos
negativos e intrusivos, generando así fobias o miedos específicos hacia dicho estímulo
(Neufeld et al., 2023b).
Desde una perspectiva neurobiológica, no fue hasta 1980 cuando se identificó que tanto
el miedo, el temor, como las fobias están asociadas con alteraciones en la amígdala y los
circuitos cerebrales que procesan el miedo. Este enfoque subraya la importancia de los
factores biológicos y las respuestas automáticas del cerebro ante ciertos estímulos. Sin
embargo, no explica completamente los orígenes emocionales o sociales del miedo y las
fobias (Torgersen, 1983; García, 2017).
Los avances en neurociencia han proporcionado una comprensión más detallada de los
mecanismos cerebrales subyacentes al miedo, destacando el papel crucial de la amígdala
en el procesamiento de este.
16
Estos hallazgos han influido en el desarrollo de tratamientos como la terapia
cognitivo-conductual y la desensibilización sistemática, los cuales han ganado
prominencia en el tratamiento de las fobias específicas y el manejo del miedo
(Campodónico, 2015).
3.3 Comprensión actual de las fobias específicas
Las fobias específicas son fenómenos complejos que, según diversos autores (Samra et
al., 2024; Olivera & Yerrén, 2018), no pueden atribuirse a una única causa, sino que
resultan de la interacción entre factores biológicos, cognitivos, emocionales, sociales y
experiencias aprendidas.
Estas influencias combinadas incluyen las relaciones tempranas y los factores
socioculturales, lo que refuerza la idea de que las fobias no solo son respuestas
aprendidas, sino también el producto de una red de interacciones que afectan al
individuo a lo largo de su vida.
Este enfoque multidimensional ha sido clave para la comprensión de las fobias
específicas, ya que permite abordar el trastorno desde una perspectiva integral,
reconociendo que los factores que contribuyen a su desarrollo son diversos y no se
limitan a un solo origen (Olivera & Yerrén, 2018).
A lo largo del tiempo, el reconocimiento de las fobias específicas en el Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) ha permitido una clasificación más
precisa y el desarrollo de tratamientos especializados. Desde su inclusión en 1980, la
conceptualización de las fobias específicas ha evolucionado significativamente, pasando
de una definición general en el DSM-III (1980) a una clasificación más detallada en el
DSM-IV (1994), y adoptando un enfoque más preciso sobre el impacto en la vida diaria
en el DSM-V (2013).
De acuerdo con el DSM-V (APA, 2014), la fobia específica se caracteriza por un miedo
o ansiedad intensos e irracionales hacia un estímulo específico, como animales, alturas,
sangre, agujas o situaciones particulares. Este miedo es desproporcionado en relación
con el peligro real que representa el estímulo y persiste durante al menos seis meses.
Además, el trastorno debe generar un deterioro significativo en la vida diaria del
individuo, afectando áreas clave como el ámbito social, laboral o en otras funciones
importantes.
17
El diagnóstico de fobia específica se realiza cuando el miedo o ansiedad interfiere de
manera notable en el funcionamiento cotidiano de la persona. Es fundamental que este
trastorno se diferencie de otros trastornos mentales que puedan presentar síntomas
similares, como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de pánico.
Según el DSM-V-TR (APA, 2022), las personas con fobia específica a menudo
experimentan miedo hacia múltiples objetos o situaciones. En promedio, un individuo
con este trastorno teme tres estímulos diferentes, y aproximadamente el 75% de los
afectados presentan miedo hacía más de uno.
3.4 Clasificación de las fobias específicas y su diagnóstico.
Las fobias específicas se agrupan según el tipo de estímulo que desencadena un miedo
irracional e intenso en el individuo. Esta clasificación es esencial tanto para un
diagnóstico preciso como para la aplicación de tratamientos adecuados. A continuación,
se presenta la categorización de las fobias específicas, junto con los códigos
correspondientes según el sistema CIE-10-MC (APA, 2014):
Animales [300.29 (F40.218)]: Incluye miedos a animales como perros, gatos,
insectos, serpientes, entre otros.
Entornos naturales [300.29 (F40.228)]: Comprende miedos a estímulos
naturales como alturas, tormentas, rayos, el agua o los espacios abiertos.
Sangre-inyección-herida [300.29 (F40.23x)]: Engloba miedos relacionados con
situaciones médicas o de salud, tales como la visión de sangre, el miedo a las
agujas o inyecciones, y a las lesiones. Los códigos específicos son:
F40.230: Miedo a la sangre (Hematofobia).
F40.231: Miedo a las agujas, inyecciones o transfusiones (Belonefobia,
Tripanofobia).
F40.232: Miedo a otra atención médica (Iatrofobia).
F40.233: Miedo a una lesión (Traumatofobia).
Situaciones específicas [300.29 (F40.248)]: Temores relacionados con
situaciones como volar, estar en espacios cerrados (claustrofobia), multitudes o
situaciones de riesgo percibido, como conducir o viajar en transporte público.
Otros estímulos que no encajan en las categorías anteriores [300.29
(F40.298)]: Incluye temores hacia estímulos menos comunes o específicos,
como ciertos sonidos, objetos inanimados o situaciones atípicas.
18
Las fobias más comunes, que suelen comenzar en la primera infancia, son aquellas
relacionadas con los animales, seguidas por las fobias ambientales. Posteriormente, se
encuentran las fobias situacionales y la agorafobia, que suelen ser más frecuentes a
partir de los veinte años (Güerre & Portilla, 2014).
Esta clasificación no solo facilita la comprensión de la naturaleza del trastorno, sino que
también orienta hacia un tratamiento adecuado. Para que se diagnostique una fobia
específica, el trastorno debe causar una angustia clínica significativa o un deterioro en
áreas clave del funcionamiento, tal como lo establece la Asociación Americana de
Psiquiatría (APA, 2014) y Eaton et al. (2018).
La intervención temprana y un tratamiento adecuado son fundamentales para mitigar los
efectos de las fobias y mejorar la calidad de vida de los afectados. En este sentido,
Domínguez et al. (2024) subrayan la importancia del rol de los profesionales sanitarios
en la atención primaria para la identificación y manejo de estos trastornos.
4. Etiología: Factores del miedo y la fobia
El desarrollo del miedo intenso y su evolución hacia una fobia específica es el resultado
de una interacción compleja entre factores biológicos, psicológicos, sociales,
ambientales y conductuales. En este sentido, la etiología del miedo y de las fobias no
puede explicarse por un solo factor, sino por la combinación única de varios elementos
en cada individuo (Bridley y Daffin, 2024).
4.1 Factores Biológicos
En primer lugar, los factores biológicos desempeñan un papel clave en la aparición tanto
del miedo como de la fobia. Según Warner et al. (2023), las alteraciones
neurobiológicas, como las variaciones en el funcionamiento del sistema nervioso
autónomo y la regulación emocional, aumentan la vulnerabilidad a desarrollar
respuestas de miedo intensas y trastornos de ansiedad, incluyendo las fobias.
Agorastos et al. (2018) añaden que estas alteraciones ocurren en la amígdala, estructura
cerebral fundamental en el procesamiento del miedo. Una hiperactivación de esta área
puede intensificar las respuestas de miedo ante estímulos que, en condiciones normales,
no representan una amenaza significativa, favoreciendo así la consolidación de miedos
desproporcionados que pueden evolucionar hacia fobias.
19
4.2 Predisposición Genética
La predisposición genética también influye en la aparición de miedos intensos y fobias.
Investigaciones sugieren que existe un componente hereditario que aumenta la
sensibilidad de algunas personas ante situaciones o estímulos percibidos como
amenazantes, predisponiéndolas al desarrollo de miedos persistentes y fobias (Warner et
al., 2023). Sin embargo, aunque la genética tiene un peso relevante, su influencia es
modulada por factores ambientales y de aprendizaje.
4.3 Factores Psicológicos y de Aprendizaje
Desde una perspectiva psicológica y de aprendizaje, el miedo puede surgir tanto de
experiencias directas como indirectas. Bandura (1977) propuso que, a través del
aprendizaje vicario, las personas pueden desarrollar miedos observando cómo otros
reaccionan con temor ante ciertos estímulos, favoreciendo así la aparición de fobias sin
necesidad de experiencias traumáticas directas.
Newman et al. (2016) refuerzan esta idea al destacar la importancia de los procesos de
observación en la adquisición de miedos desproporcionados. Además, el
condicionamiento clásico, como explican Güerre y Portilla (2014), permite que un
estímulo inicialmente neutro adquiera la capacidad de provocar miedo tras ser asociado
con una experiencia negativa, mecanismo que puede ser clave en el origen de fobias
específicas.
García (2017) añade que incluso estímulos vinculados a experiencias aversivas
menores, no necesariamente traumáticas, pueden desencadenar miedos intensos. La
evitación de estos estímulos refuerza el ciclo de miedo y mantiene la fobia a través del
refuerzo negativo, ya que la reducción inmediata del malestar fortalece la conducta de
evitación.
4.4 Factores Ambientales y Sociales
Finalmente, los factores ambientales y sociales también desempeñan un papel
fundamental en el desarrollo y mantenimiento del miedo y las fobias. Experiencias de
estrés, adversidades tempranas, relaciones familiares disfuncionales o eventos
traumáticos en la infancia pueden generar patrones de miedo persistentes que
evolucionan en trastornos fóbicos (Camilo et al., 2019).
20
Güerre y Portilla (2014) subrayan que factores como la sobreprotección parental o el
abuso incrementan la vulnerabilidad emocional, favoreciendo el desarrollo de miedos
irracionales que pueden cristalizar en fobias. La falta de apoyo social y la inseguridad
en las relaciones personales también aumentan el riesgo, al impedir que las personas
regulen adecuadamente sus respuestas emocionales ante situaciones que perciben como
amenazantes.
4.5 Temperamento y Rasgos de Personalidad
Finalmente, el temperamento y los rasgos de personalidad son factores clave en el
desarrollo del miedo intenso y en la formación de fobias específicas. Las personas con
un temperamento ansioso, tímido o con altos niveles de neuroticismo tienden a
experimentar respuestas de miedo más intensas y desproporcionadas ante estímulos
percibidos como amenazantes (Samra et al., 2024).
En particular, el neuroticismo se asocia con una mayor vulnerabilidad emocional,
caracterizada por una predisposición a experimentar miedo, ansiedad y otras emociones
negativas de forma intensa. Esta característica puede favorecer el surgimiento y
mantenimiento de miedos irracionales, al dificultar la regulación emocional y promover
la evitación como estrategia predominante, reforzando así el ciclo de ansiedad y la
consolidación de la fobia (Newman et al., 2016).
5. Epidemiología de las fobias específicas
La prevalencia de las fobias específicas varía considerablemente según los estudios y
los contextos geográficos. A nivel global, la prevalencia a lo largo de la vida se estima
en un 7,4%, con variaciones entre el 2,6% y el 12,5% dependiendo del país. Las fobias
específicas son más comunes en naciones con niveles de desarrollo moderado o alto
(Wardenaar et al., 2017).
En España, la prevalencia de las fobias específicas en la población general oscila entre
el 7% y el 9%, con una prevalencia anual del 5,5% y mensual del 3,9%. Se destacan por
su manifestación temprana, especialmente en la niñez, alrededor de los 7 años
(Domínguez et al., 2024).
Según últimos datos de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP) de
2017, la prevalencia de fobias específicas en España es de 2 casos por cada 1.000
habitantes, siendo más común en mujeres (2,4%) que en hombres (1,4%).
21
Asimismo, el informe realizado por el Sistema Nacional de Salud. (2020), informa que
este dato sigue en creciente reflejando que las mujeres presentan una mayor
predisposición a desarrollar fobias específicas, y la prevalencia tiende a disminuir con la
edad siendo más prevalente en la adultez temprana.
En adultos de 25 a 59 años, la prevalencia alcanza los 3,2 casos por cada 1.000
habitantes, destacándose en mujeres de 50 a 54 años con un 3,3% [Gráfica 8], [Anexo I].
En niños y adolescentes, últimos datos definidos por Güerre & Portilla, (2014), la
prevalencia oscila entre el 3% y el 9%, alcanzando hasta un 15% en algunos casos. Sin
embargo, estos datos podrían estar subestimados debido a la tendencia de los padres a
ocultar la presencia de fobias.
En Cataluña, los últimos datos obtenidos por los centros de atención primaria muestran
una prevalencia anual del 6,7% y una prevalencia a lo largo de la vida del 7,1% (Nebot
et al., 2015).
6. Comorbilidad y factores determinantes
En cuanto a la comorbilidad, este fenómeno está ampliamente documentado. Bridley y
Daffin (2024) señalan que las fobias específicas se asocian con una variedad de
trastornos, incluyendo otros trastornos de ansiedad, depresión, trastornos bipolares,
abuso de sustancias y trastornos de personalidad, especialmente el trastorno de
personalidad dependiente.
Witthauer et al. (2016) respaldan esta observación, destacando la alta comorbilidad de
las fobias específicas con trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo, los
cuales son particularmente vulnerables en términos de aprendizaje.
Bridley y Daffin (2024) también subrayan que las fobias específicas constituyen un
factor de riesgo significativo para la ideación suicida y el desarrollo de trastornos graves
como la depresión mayor o la ansiedad generalizada.
Este vínculo entre la fobia específica y el suicidio es confirmado por el DSM-V-TR, que
señala que este trastorno está asociado con pensamientos suicidas e intentos de suicidio,
basándose en encuestas nacionales en los EE. UU. Un estudio prospectivo realizado en
Alemania durante un período de 10 años encontró que el 30% de los primeros intentos
22
de suicidio en jóvenes de entre 14 y 24 años podrían atribuirse a la fobia específica
(APA, 2022).
El DSM-V-TR también sugiere que existe una susceptibilidad genética a ciertos tipos de
fobias. Por ejemplo, un individuo con un familiar de primer grado que padezca fobia
específica a los animales tiene una mayor probabilidad de desarrollar la misma fobia.
En el mismo contexto, los estudios de gemelos han demostrado que la heredabilidad
varía según el tipo de fobia, encontrándose un 32% para la fobia a los animales, un 33%
para la fobia a la sangre, lesiones e inyecciones, y un 25% para la fobia situacional
(BDCAP, 2020; APA, 2022).
Estas fobias suelen manifestarse principalmente en la infancia, alrededor de los 7 años,
y son más prevalentes durante la adolescencia y la adultez temprana, disminuyendo con
la edad (Güerre, Lobera & Portilla, 2014).
Asimismo, según los autores, el desarrollo de las fobias específicas resulta de una
interacción compleja entre factores genéticos, ambientales y sociales. Estas fobias
suelen estar asociadas con una alta comorbilidad con otros trastornos, como la ansiedad
y la depresión. Además, representan un riesgo significativo para la calidad de vida de
quienes las padecen, incluyendo un mayor riesgo de ideación suicida.
4. Fobia Sangre - Inyección - Herida (SIH)
La Fobia Sangre-Inyección-Herida (SIH), clasificada bajo la nomenclatura 300.29
(F40.23x) en el manual DSM-5-FR, es un trastorno de ansiedad caracterizado por un
temor intenso, excesivo y persistente hacia estímulos relacionados con sangre, agujas,
inyecciones o heridas. Este trastorno afecta significativamente tanto la salud mental
como la fisiológica de quienes lo padecen (APA, 2022).
Según Abado et al. (2021), la SIH tiene una etiología compleja y multifactorial, en la
que interactúan diversos factores biológicos, psicológicos y sociales.
Factores biológicos: Incluyen la predisposición genética, la neurobiología y una
tendencia evolutiva a temer estímulos peligrosos, como aquellos asociados con
sangre o heridas.
Factores psicológicos: Se originan en experiencias traumáticas directas o
indirectas, como el condicionamiento clásico y el aprendizaje vicario. Estos
23
factores se ven reforzados por sesgos cognitivos y una alta sensibilidad al dolor
y al disgusto.
Factores sociales: La influencia de los padres y compañeros de la persona
también juega un papel importante en el desarrollo de este trastorno.
Por otro lado, Oar et al. (2015) realiza un análisis de varios estudios observacionales y
analíticos sobre las etiologías de la SIH, proponiendo un modelo integrado y evolutivo.
Este modelo destaca cómo la fobia afecta a diferentes etapas de la vida: en la infancia
predominan comportamientos exagerados, en la adolescencia se manifiestan síntomas
internos como ansiedad e irritabilidad, y en la adultez, aunque la fobia se presenta con
mayor control, sigue afectando la vida diaria, especialmente en contextos médicos (Oar
et al., 2015) [Imagen 2], [Anexo I].
Por lo que, los factores de mantenimiento, como las influencias parentales, la ansiedad
social y las experiencias de vida, son cruciales en el desarrollo y la persistencia del
trastorno. Estos factores contribuyen a la perpetuación de la fobia, dificultando su
tratamiento y manejo a largo plazo.
1. Respuestas fisiologicas y psicologicas asociadas
La ansiedad relacionada con la exposición a sangre, agujas o heridas (SIH, por sus
siglas en inglés) afecta a una porción considerable de la población mundial, como
argumentan Abado et al. (2021) y Jessup et al. (2020). Este trastorno se caracteriza por
una serie de respuestas fisiológicas y psicológicas que pueden ser debilitantes para
quienes lo padecen.
Respuestas Fisiológicas
Mareos o desmayos (vasovagal) durante o después de la exposición a sangre,
inyecciones o heridas. Este fenómeno denominado respuesta bifásica, se
caracteriza por un aumento inicial de la frecuencia cardíaca y la presión arterial,
seguido de una disminución repentina que puede llevar al desmayo.
Náuseas o malestar estomacal asociados con la exposición a situaciones
médicas.
Sudoración excesiva o temblores en respuesta a la ansiedad provocada por la
anticipación o el contacto con situaciones que involucren sangre o agujas.
24
Respuestas Psicológicas
Ansiedad extrema o pánico al anticipar o estar en contacto con situaciones que
involucren sangre, agujas o heridas.
Evitación de situaciones médicas, como visitas al hospital o consultas médicas,
debido al miedo a las agujas o a las inyecciones.
Pensamientos intrusivos sobre las posibles consecuencias de las inyecciones,
agujas o la exposición a sangre o heridas, que alimentan la ansiedad y la
evitación.
Se estima que entre el 70% y el 80% de los casos de SIH están asociados con la
ansiedad, lo que a menudo conduce a desmayos (Jessup et al., 2020).
Esto resalta la importancia de comprender la naturaleza tanto física como emocional de
este trastorno. A pesar de su prevalencia y su impacto significativo en la calidad de
vida, el SIH ha sido históricamente subestimado en la literatura psicológica, lo que
subraya la necesidad de una mayor atención e investigación en este campo Abado et al.
(2021).
2. Prevalencia de la SIH y Sintomatología asociada
Esta condición es un trastorno relativamente común, con una prevalencia estimada de
31 casos por cada 1.000 habitantes, según Pinel y Redondo (2014). En Europa, los
últimos datos proporcionados por la American Psychiatric Association (APA, 2022)
sitúan la prevalencia de la SIH alrededor del 6%.
Pinel y Redondo (2014) señalan que, aunque el miedo o la ansiedad suelen ser comunes
en este trastorno, no siempre están presentes en todos los individuos. Sin embargo, la
anticipación del desmayo puede generar ansiedad en aquellos que experimentan este
trastorno. Aunque el miedo a la sangre o agujas es común, la edad media de inicio de la
SIH es a los 9 años, siendo más frecuente en mujeres.
Varios estudios respaldan la idea de que los individuos que experimentan desmayos
tienen una mayor tendencia ansiosa en comparación con aquellos que no presentan este
síntoma, mostrando una mayor alteración y disfuncionalidad ante situaciones
estresantes debido a la alteración cognitiva que caracteriza este trastorno (Edelman,
1993; Jessup et al., 2020; Domínguez et al., 2024).
25
Asimismo, esta condición puede llevar a la evitación de intervenciones sanitarias
importantes, como cirugías, transfusiones, extracciones o tratamientos terapéuticos.
También puede resultar en la renuncia a estudios relacionados con la salud e incluso
evitar embarazos. Aunque la mayoría de los afectados son fóbicos a las inyecciones,
solo una minoría de estos presenta fobia a la sangre.
Respecto a la prevalencia, se estima que entre el 3% y el 5% de la población general se
ve afectada por la SIH, siendo más común en mujeres. La fobia a las agujas es una de
las manifestaciones más comunes dentro de este trastorno (Mason et al., 2022).
Según varios estudios, aproximadamente el 9,4% de las personas que padecen SIH
experimentan una ansiedad inicial seguida de una respuesta vasovagal, cifra que se
eleva al 15% entre los participantes que presentan dicha respuesta. La prevalencia es
mayor en adolescentes y jóvenes adultos (Abado et al., 2021; Pinel & Redondo, 2014).
La fobia a la SIH también tiene un componente hereditario, entre el 27% y el 70% de
los familiares de primer grado de los pacientes con SIH presentan esta fobia, un
porcentaje superior al observado en otras fobias específicas y trastornos de ansiedad
(5-31%).
El porcentaje de familiares de primer grado con la misma fobia es mayor entre las
personas con fobia a la sangre o heridas (61%) que entre aquellas con fobia a las
inyecciones o pinchazos en vena (29%) (Öst, 1992; Abado et al., 2021).
4.1 Miedo y Fobia a las agujas (Belonefobia)
El miedo a las agujas es una respuesta emocional intensa, frecuentemente irracional,
ante la anticipación o exposición a procedimientos médicos que impliquen agujas, como
inyecciones o extracciones de sangre.
Si bien esta experiencia es común, su intensidad y los efectos que produce pueden variar
considerablemente entre individuos. Algunas personas experimentan ligera
incomodidad o ansiedad, mientras que otras desarrollan reacciones más graves, como
ataques de pánico, desmayos y conductas evitativas (McMurtry et al., 2016; Alsbrooks
& Hoerauf, 2022).
Aproximadamente el 20% de la población mundial experimenta algún grado de temor
relacionado con procedimientos médicos que involucren agujas (Alsbrooks & Hoerauf,
2022), lo que subraya la importancia de comprender y abordar esta condición.
26
Este temor tiene raíces evolutivas, ya que en el pasado los seres humanos desarrollaron
mecanismos de defensa frente a objetos punzantes, que podrían representar una
amenaza para su supervivencia (Cook, 2016). Sin embargo, la intensidad de la respuesta
no siempre se ajusta al nivel de peligro real que representa este objeto.
En muchos casos, las personas reaccionan de forma desproporcionada a una situación
que, aunque incómoda, no implica un riesgo físico inmediato (Jenkins, 2014). En este
contexto, las personas con un temor excesivo a las agujas no perciben la amenaza de
manera objetiva, sino que responden con una ansiedad que excede lo que se justificaría
por el evento en cuestión (McLenon & Rogers, 2019).
1. Orígenes y desarrollo del temor
El origen del temor generalmente comienza en la infancia, a menudo como resultado de
experiencias traumáticas relacionadas con procedimientos incómodos o dolorosos. Estas
experiencias se graban en la memoria emocional de la persona, aumentando la
probabilidad de que, en el futuro, la anticipación de situaciones similares desencadene
una respuesta emocional intensa (Cook, 2016). Sin embargo, este temor no siempre
tiene un origen traumático.
Según Cook (2016), algunas personas desarrollan esta condición sin haber
experimentado un evento traumático, siendo la predisposición psicológica o la tendencia
a sobreinterpretar las sensaciones corporales factores influyentes en su desarrollo
(Jenkins, 2014). Este tipo de miedo se puede mantener a lo largo del tiempo sin una
causa explícita, pero con un impacto profundo en la persona.
Además, este temor no siempre se limita a los eventos inmediatos, muchas personas
experimentan ansiedad anticipatoria semanas o incluso meses antes de enfrentarse a
procedimientos médicos que impliquen agujas.
2. Manifestaciones emocionales y fisiológicas
La respuesta no solo se manifiesta a nivel emocional, sino que también tiene
consecuencias físicas. Las reacciones incluyen ansiedad, sudoración excesiva, mareos,
palpitaciones e incluso desmayos en casos más extremos.
McMurtry et al. (2016) reportan que aproximadamente el 25% de las personas
experimentan síntomas fisiológicos severos como mareos o desmayos, lo que refuerza
la sensación de miedo y contribuye al ciclo de evitación, ya que las personas temen que
27
los síntomas se repitan. Jenkins (2014) también describe este ciclo negativo, en el que
los síntomas físicos intensifican la respuesta emocional, exacerbando la evitación y
reforzando el temor hacia las agujas.
Este fenómeno está relacionado con el reflejo vasovagal, una respuesta fisiológica que
se desencadena cuando el cuerpo percibe una amenaza, provocando una disminución de
la frecuencia cardíaca y presión arterial, lo que puede resultar en mareos o desmayos.
Según Jenkins (2014), este reflejo es común en las personas que experimentan una
respuesta tan intensa, lo que pone de manifiesto que el temor tiene también una base
biológica.
2.1 Ansiedad
El miedo a las agujas está estrechamente vinculado a la ansiedad, un trastorno
psicológico que puede manifestarse de manera diversa. Este trastorno, proveniente del
latín anxietas, implica una respuesta emocional rápida y asociada a una sensación de
vulnerabilidad frente a situaciones inciertas (Becerra, 2017).
En el caso específico del miedo a las agujas, la ansiedad puede desencadenarse por la
anticipación de procedimientos médicos dolorosos o incómodos, lo que crea una
experiencia emocional intensa que puede llegar a convertirse en un ciclo de evitación
(Cook, 2016).
Esta condición, puede tener una manifestación leve, como una sensación de inquietud, o
llegar a ser más intensa, involucrando síntomas tanto físicos como emocionales
asociándose con alteraciones en el bienestar emocional y físico de la persona (Becerra,
2017). Este proceso emocional se desencadena por pensamientos, deseos o fantasías
irreales (Delgado et al., 2021).
En el caso del miedo a las agujas, las personas a menudo anticipan una experiencia
dolorosa y como resultado, experimentan niveles moderados o elevados de ansiedad,
una manifestación que impide a la persona afrontar la situación, lo que lleva a la
evitación de tratamientos médicos necesarios (Alsbrooks & Hoerauf, 2022). Según
McMurtry et al. (2016), aproximadamente el 42% de las personas con miedo a las
agujas han evitado procedimientos médicos.
Cuando esta se mantiene dentro de límites normales, puede funcionar como una
respuesta adaptativa frente a situaciones de incertidumbre, pero cuando se vuelve
28
persistente, puede interferir significativamente con la capacidad de una persona para
afrontar situaciones cotidianas, como procedimientos médicos (Domínguez, 2024).
2.1.1 Síntomas psíquicos y físicos de la ansiedad
La ansiedad en el miedo a las agujas no solo afecta a nivel emocional, sino que también
genera alteraciones físicas, lo que refuerza el ciclo de evitación. Las reacciones más
comunes incluyen aceleración del ritmo cardíaco, opresión en el pecho, mareos,
sudoración excesiva y náuseas (Domínguez, 2024).
McMurtry et al. (2016) afirman que aproximadamente el 25% de las personas con
miedo a las agujas experimentan síntomas fisiológicos graves, como desmayos o
mareos, lo que refuerza aún más el temor. Estas respuestas físicas son respuestas del
cuerpo a la ansiedad generada por la anticipación de un procedimiento médico (Jenkins,
2014).
El reflejo vasovagal, una respuesta fisiológica común en aquellos con un miedo intenso
a las agujas, es una manifestación biológica de la ansiedad. Este reflejo provoca una
disminución de la frecuencia cardíaca y presión arterial, lo que puede resultar en mareos
o desmayos. Jenkins (2014) sostiene que este reflejo es frecuente entre las personas con
miedo a las agujas, lo que contribuye a la exacerbación del temor y la evitación de
futuros procedimientos.
El miedo también está relacionado con un temor irracional a experimentar malestares de
salud, lo que es más frecuente en mujeres debido a su mayor nivel de estrés diario
(Delgado et al., 2021).
Este temor de enfermarse o sufrir una complicación en el proceso se amplifica al
enfrentar situaciones médicas que involucren agujas, lo que genera un círculo vicioso de
ansiedad y evitación.
2.2 Niveles de Ansiedad en adultos
El miedo a las agujas varía en su intensidad y persistencia. Este miedo se puede
clasificar en tres niveles de ansiedad, que afectan la capacidad del individuo para
someterse a procedimientos médicos (Rodríguez, H., 2016):
Miedo leve: Se caracteriza por una leve dificultad para someterse a
procedimientos médicos, sin obstruir significativamente el tratamiento.
29
Miedo moderado: Aquí los síntomas psicológicos y físicos dificultan la
realización de procedimientos médicos, lo que puede requerir ajustes en la forma
en que se administran.
Miedo severo: Los síntomas son tan intensos que dificultan la realización de
procedimientos médicos, lo que puede resultar en el rechazo del tratamiento o la
necesidad de cambiar la forma en que se administra la atención.
Para casos de miedo leve a moderado, se pueden emplear terapias no invasivas, como la
aromaterapia, que ha demostrado ser útil para reducir la ansiedad (Samra et al., 2024).
En casos de miedo severo, se recomienda un enfoque más intensivo, que puede incluir
técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual o, en situaciones extremas, el uso de
medicamentos ansiolíticos (Rodríguez, H., 2016).
Sin embargo, todas estas estrategias deben implementarse bajo la supervisión de un
profesional de la salud, garantizando que se brinde un enfoque integral y seguro para el
bienestar del paciente.
2.3 Respuesta del individuo frente a las agujas: desarrollo de las fases
La aversión hacia las agujas no se limita únicamente al momento del procedimiento,
sino que se despliega a lo largo de diferentes fases temporales, donde se activan
respuestas emocionales, cognitivas y fisiológicas.
Estas fases están profundamente influenciadas por factores psicológicos, conductuales y
neurobiológicos (Cook, 2016; Abado et al., 2021; McLenon & Rogers, 2019), y su
comprensión resulta clave para identificar los momentos críticos de intervención.
Antes de la Exposición (Fase Anticipatoria)
Esta fase puede comenzar horas o incluso días antes de la intervención médica. En ella,
se produce un aumento progresivo de la ansiedad, caracterizado por pensamientos
intrusivos sobre el dolor, el daño o el posible desmayo (Samra et al., 2024). Es común
que el 81% de las personas experimenten ansiedad anticipatoria incluso al pensar o ver
una aguja (Alwafi et al., 2024).
Durante este periodo, son frecuentes síntomas como sudoración (30%-70%),
taquicardia, temblores, disnea (3%), tensión muscular, debilidad (7%) y mareos (30%)
(Mejía et al., 2022; Abado et al., 2021). También pueden aparecer náuseas (12%) y
30
palpitaciones (2%), así como síntomas menos frecuentes como vértigo (2%),
convulsiones (3%) o sensación de frío y cefalea (Mejía et al., 2022).
Las personas suelen adoptar conductas de evitación, como posponer o cancelar la cita
médica, buscar excusas para no acudir o tener insomnio la noche previa (Güerre &
Portilla, 2014). El conjunto de esta activación emocional y fisiológica anticipada
compromete el bienestar general y puede derivar en un estado de hipervigilancia
persistente.
Durante la exposición
El momento del contacto directo con la aguja representa el punto máximo de ansiedad
para la mayoría de los individuos (Olivera & Yerrén, 2018). Este pico de ansiedad
puede verse intensificado por factores como experiencias previas negativas, la
percepción de amenaza del entorno o un tiempo de espera prolongado (Agorastos et al.,
2018). En este contexto, hasta un 25% puede llegar a desmayarse (McMurtry et al.,
2016).
A nivel fisiológico, algunos presentan una respuesta vasovagal bifásica, una
característica distintiva de esta fobia. Esta respuesta consiste en una disminución súbita
de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, acompañada de síntomas como mareos
(30%), náuseas, visión borrosa, sudoración fría (70%), debilidad e incluso pérdida
momentánea de la consciencia (McMurtry et al., 2016; Jha et al., 2023; Alwafi et al.,
2024).
Durante esta fase, los signos clínicos más frecuentes incluyen piel pálida (23%),
hipotensión inicial, bradicardia, taquicardia, hipertensión o hiperventilación (Mejía et
al., 2022).
Además, muchas personas pueden experimentar ataques de pánico, manifestados como
dificultad para respirar, temblores o una intensa necesidad de escapar (Mejía et al.,
2022; DSM-5, 2013). La falta de apoyo emocional por parte del personal sanitario y el
entorno clínico también puede amplificar estas respuestas (García, 2017).
Después de la exposición
Una vez finalizada la intervención, muchas personas experimentan un alivio inmediato
(Alsbrooks & Hoerauf, 2022). No obstante, algunas pueden continuar sintiendo
malestar, vergüenza o frustración por haber tenido una respuesta emocional intensa
31
(McLenon & Rogers, 2019). Este estado emocional puede consolidarse en la memoria
emocional, reforzando la ansiedad anticipatoria ante futuras exposiciones médicas
(Abado et al., 2021; Samra et al., 2024).
Cuando esta experiencia no se gestiona adecuadamente, puede desencadenar un ciclo de
miedo que perpetúe la evitación, limite el acceso a cuidados médicos y dificulte el
afrontamiento en nuevas intervenciones (Samra et al., 2024; Alwafi et al., 2024).
Este patrón es especialmente prevalente en adolescentes (12–18 años), adultos jóvenes
(18–35 años) y adultos mayores (60–65 años), lo que subraya su impacto transversal en
distintas etapas del ciclo vital (Alwafi et al., 2024).
3. Clasificación como fobia clínica
Cuando la respuesta persiste a lo largo del tiempo y empieza a interferir
significativamente con la vida cotidiana, puede clasificarse como una fobia clínica.
Según el DSM-5 (APA, 2014), se define como una fobia específica dentro del grupo de
sangre-inyección-herida (SIH), cuando el miedo persiste durante más de seis meses y
afecta la funcionalidad del individuo.
Aproximadamente el 10% de quienes experimentan temor intenso desarrollan una fobia
clínica, lo que limita su capacidad para someterse a procedimientos médicos esenciales
(Alsbrooks & Hoerauf, 2022; McLenon & Rogers, 2019).
4. Prevalencia e incidencia del miedo y las fobias a las agujas.
La prevalencia varía según edad y género. Según McLenon y Rogers (2019), alrededor
del 25% de la población mundial experimenta algún grado de miedo relacionado con
estos procedimientos, pero solo un pequeño porcentaje desarrolla una fobia clínica.
La prevalencia es particularmente alta en adolescentes, con una tasa que oscila entre el
20% y el 35%, lo que refleja su mayor vulnerabilidad emocional (McMurtry et al.,
2016). En jóvenes adultos (18-35 años), la prevalencia es del 20% al 25% (McLenon &
Rogers, 2019). Sin embargo, en adultos mayores, la prevalencia disminuye, siendo
inferior al 5% (McMurtry et al., 2016). Según Willis et al. (2021), la incidencia anual de
nuevos casos en la población general se sitúa entre el 1% y el 2%.
En términos de género, las mujeres presentan una prevalencia significativamente mayor.
Según un estudio de Alsbrooks y Hoerauf (2022), el temor relacionado con
32
procedimientos médicos que implican agujas es 1.4 veces más común en mujeres que en
hombres, con una prevalencia del 24% en mujeres de 45-54 años y 22% en mujeres de
25-34 años, frente al 7.2% en hombres en el mismo rango de edad.
Este patrón también se observa en países como Arabia Saudita y Egipto, donde la
prevalencia alcanza hasta el 36.5%, mientras que en Europa es de aproximadamente el
25% (McMurtry et al., 2016; Gangwani et al., 2019).
En España, estudios recientes indican que alrededor del 10% de la población joven
adulta (18-35 años) y un porcentaje similar en adultos mayores (60-65 años)
experimentan esta condición (Departament de Salut Mental, 2023; Willis et al., 2021).
5. Factores de riesgo y desarrollo
Varios factores influyen en la prevalencia e incidencia. Entre los más relevantes se
encuentran la edad, los antecedentes de trastornos de ansiedad y los aspectos culturales
y sociales (McMurtry et al., 2015; Cook, 2016). Cook (2016) señala que el 81.1% de las
personas que sufren de este temor lo desarrollaron antes de los 18 años.
Asimismo, alrededor del 22% de los afectados optan por evitar tratamientos
terapéuticos debido a la ansiedad que les provoca. Este patrón de evitación puede
contribuir al empeoramiento de la condición, ya que la persona no recibe el tratamiento
adecuado, lo que prolonga la ansiedad y la evitación.
Según Cook (2016) y McMurtry et al. (2015), la prevalencia disminuye en un 8.7% por
cada década de vida, sin embargo, esta disminución no elimina el impacto en los
adultos, quienes pueden continuar evitando procedimientos médicos esenciales si no
reciben tratamiento adecuado. La intervención temprana es crucial para reducir la
ansiedad y mejorar el acceso a la atención médica.
6. Impacto en la salud pública y necesidad de intervención
El miedo intenso a las agujas representa una preocupación significativa para la salud
pública debido a su capacidad para interferir con la adherencia a procedimientos
médicos esenciales.
Esta condición afecta tanto a nivel individual como colectivo, comprometiendo el
manejo adecuado de enfermedades, la eficacia de las campañas de inmunización y la
sostenibilidad del sistema sanitario. Según McLenon y Rogers (2019), entre el 10% y el
33
20% de las personas con este temor evitan recibir tratamientos médicos necesarios, lo
cual incrementa el riesgo de complicaciones de salud a largo plazo.
Desde la perspectiva individual, el miedo o la fobia a las agujas puede obstaculizar la
continuidad de cuidados en enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o
los trastornos autoinmunes, al dificultar la realización de extracciones sanguíneas,
vacunaciones o la administración de tratamientos intravenosos (McMurtry et al., 2016;
Love & Love, 2021).
Esta evitación no solo retrasa diagnósticos tempranos y seguimiento clínico, sino que
agrava el pronóstico de las patologías, elevando los riesgos de morbimortalidad.
Además, el rechazo a vacunas esenciales como las infantiles, la de la gripe estacional o
las relacionadas con pandemias como la COVID-19, compromete las tasas de
inmunización necesarias para alcanzar la inmunidad colectiva (Alsbrooks & Hoerauf,
2022; Love & Love, 2021).
A nivel poblacional, este fenómeno tiene implicaciones directas sobre las estrategias de
prevención y control de enfermedades. Estudios recientes indican que aproximadamente
el 10% de la población general experimenta un miedo intenso a las agujas, y un 3,2%
evita activamente procedimientos como tratamientos farmacológicos, vacunaciones o
extracciones sanguíneas, siendo estas dos últimas las más frecuentes (Alsbrooks &
Hoerauf, 2022; McMurtry et al., 2016). Este comportamiento evitativo obstaculiza la
implementación de programas sanitarios comunitarios y reduce la efectividad de las
campañas de salud pública.
El impacto económico también resulta considerable dado que la evitación de los
cuidados médicos en etapas tempranas, genera un efecto acumulativo en los costes del
sistema de salud, ya que obliga a intervenir cuando las patologías ya se encuentran en
fases avanzadas. Esto incrementa la demanda de recursos, como hospitalizaciones,
terapias intravenosas, pruebas diagnósticas más complejas y tratamientos
farmacológicos prolongados (Samra et al., 2024).
Asimismo, Witthauer et al. (2016) señalan que esta fobia suele coexistir con otros
trastornos psicológicos, como la ansiedad generalizada y la depresión, lo que demanda
enfoques terapéuticos integrales y contribuye al aumento de los costes sanitarios.
34
Desde una perspectiva operativa, también representa un desafío logístico y asistencial
dentro del sistema sanitario. Para atender a pacientes con esta condición, a menudo se
requieren técnicas alternativas (como dispositivos sin aguja o sedación ligera), mayor
tiempo por parte del personal sanitario, y estrategias específicas para el manejo de la
ansiedad, lo cual reduce la eficiencia general del servicio y contribuye a la sobrecarga
asistencial (Cook, 2016).
Esta prolongación en los tiempos de atención también disminuye la capacidad del
sistema para atender a otros pacientes, generando un efecto negativo en la accesibilidad
y calidad de los servicios sanitarios.
Dado este panorama, múltiples autores coinciden (Cook, 2016; McMurtry et al., 2016;
Alsbrooks & Hoerauf, 2022), en la necesidad de adoptar un enfoque integral para
abordar esta problemática. Tal enfoque debe contemplar tanto los factores psicológicos
y emocionales de la fobia como las consecuencias económicas y operativas que se
derivan de ella.
La incorporación de estrategias basadas en intervenciones conductuales —como la
exposición gradual o el entrenamiento en técnicas de relajación—, junto con programas
de educación sanitaria dirigidos a la población y el uso de tecnologías menos invasivas,
como la administración de fármacos o terapias complementarias por vía intranasal o
transdérmica, podría reducir de forma significativa tanto los síntomas individuales como
la carga sobre el sistema de salud (Samra et al., 2024).
El miedo intenso a las agujas presenta características distintivas que lo diferencian de
otras fobias específicas del tipo sangre-inyecciones-heridas (SIH), tanto a nivel
fisiológico como clínico.
Aunque todas estas fobias comparten una base común, la exposición a estímulos
médicos invasivos o visuales relacionados con heridas, sangre o punciones, la respuesta
emocional y física que desencadena el miedo a las agujas es significativamente
particular.
Autores como Abado et al. (2021) y Jha et al. (2023) coinciden en que este miedo y/o
fobia no se limita a una simple activación del sistema nervioso simpático, que
comúnmente produce respuestas como el aumento del ritmo cardíaco, sudoración o
hipervigilancia, propios del reflejo de “lucha o huida”.
35
Por el contrario, como argumenta McMurtry et al. (2016), se distingue por generar una
respuesta vasovagal bifásica, una combinación de activaciones tanto del sistema
simpático como del parasimpático.
Esta peculiaridad fisiológica puede desencadenar una cascada de síntomas que incluyen
mareos, náuseas, palidez, sudoración profusa, bradicardia, hipotensión e incluso síncope
o desmayo. Este patrón bifásico resulta infrecuente en otras fobias del mismo grupo,
donde la sintomatología suele mantenerse en la esfera del miedo y la ansiedad sin
progresar hacia la pérdida de la conciencia.
Como argumenta Öst, 1992 respaldado por los estudios de McMurtry et al., 2016, la
respuesta vasovagal observada en esta condición tiene un carácter evolutivo y
automático, y se postula que podría haber tenido un valor adaptativo ancestral para
minimizar la pérdida de sangre al reducir el gasto cardíaco en situaciones de amenaza
física.
Jha et al. (2023) destacan además la alta prevalencia de esta respuesta en contextos
clínicos, como en estudiantes de medicina, quienes, a pesar de estar familiarizados con
procedimientos médicos, manifiestan síntomas vasovagales intensos al enfrentarse a
inyecciones o extracciones sanguíneas.
En esta observación, subraya la relevancia de considerar al miedo a las agujas como una
entidad clínica diferenciada, que requiere enfoques específicos para su evaluación y
tratamiento, más allá de las intervenciones generales utilizadas para otras fobias.
Asimismo, la diferenciación entre esta fobia y otras del espectro SIH no es meramente
semántica como respaldan varios autores, sino que tiene implicaciones clínicas y
terapéuticas importantes.
Su fisiopatología particular permite desarrollar estrategias de intervención adaptadas,
como técnicas de tensión aplicada, reestructuración cognitiva o el uso de métodos
alternativos de administración sin aguja, que contribuyan a reducir el riesgo de desmayo
y mejorar la adherencia a tratamientos médicos (Jha et al. 2023; McMurtry et al., 2016;
Abado et al. 2021).
7. Factores Etiológicos del miedo y la fobia a las agujas
Esta condición, es un trastorno complejo y multifactorial que resulta de la interacción de
diversos factores biológicos, psicológicos, conductuales, neurobiológicos y
36
socioculturales. Por esta razón, no puede explicarse mediante una única causa, sino que
responde a un entramado de elementos que contribuyen tanto a su aparición como a su
mantenimiento a lo largo del tiempo.
Entre las principales explicaciones destacan las teorías del aprendizaje, que incluyen el
condicionamiento clásico, operante y vicario; las experiencias traumáticas previas
relacionadas con procedimientos médicos; la predisposición genética a desarrollar
ansiedad o hipersensibilidad al dolor; los factores socioculturales y mediáticos que
influyen en la percepción del riesgo; y los sesgos cognitivos, como la tendencia a
sobrestimar el daño o peligro asociado a las agujas (Cook, 2016; Abado et al., 2021).
7.1 Factores Psicológicos: Teorías del Aprendizaje
Esta condición a las agujas puede originarse a través de diversos procesos de
aprendizaje, como el condicionamiento clásico, operante y vicario.
Condicionamiento clásico: Según Rachman (1977), una fobia se desarrolla
cuando un estímulo neutro, como una aguja, se asocia con una respuesta
emocional negativa, como el dolor. Por ejemplo, si una persona experimenta
dolor durante una inyección, su cerebro puede vincular la aguja con ese
malestar, generando una respuesta de miedo ante futuras exposiciones (Samra et
al., 2024).
Condicionamiento operante: La evitación de situaciones relacionadas con
agujas alivia temporalmente la ansiedad, lo que refuerza estas conductas
evitativas. Esto perpetúa el miedo, ya que la persona no enfrenta el objeto de su
fobia y no aprende que las agujas no representan una amenaza real (Güerre &
Portilla, 2014; Samra et al., 2024).
Condicionamiento vicario: En este caso, el miedo se adquiere observando las
reacciones de otras personas. Un niño, por ejemplo, puede desarrollar miedo a
las agujas al ver a sus padres o amigos mostrar ansiedad frente a ellas. Este
aprendizaje es particularmente relevante en la infancia, cuando los niños son
más susceptibles a influencias externas (Olivera & Yerrén, 2018).
7.2 Experiencias Traumáticas
Las experiencias traumáticas, como inyecciones dolorosas o malas experiencias en
contextos médicos, son un factor determinante en el desarrollo de esta fobia. Según
37
Agorastos et al. (2018), estas vivencias intensas quedan almacenadas en el cerebro, lo
que hace que la presencia de una aguja, incluso sin un evento traumático reciente, pueda
desencadenar una respuesta de ansiedad.
7.3 Predisposición Genética
La predisposición genética desempeña un papel importante en la aparición de la
belonefobia. Estudios como los de McLenon & Rogers (2019) y Abado et al. (2021)
indican que las personas con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad o
hipersensibilidad al dolor tienen mayor probabilidad de desarrollar este miedo. Además,
la interacción entre genética y experiencia refuerza esta predisposición.
7.4 Factores Socioculturales
La percepción de las agujas también está influenciada por factores socioculturales. En
algunas culturas, las agujas son vistas como peligrosas o dolorosas, lo que refuerza el
miedo asociado a ellas (García, 2017). Representaciones mediáticas en películas o
programas de televisión también contribuyen a perpetuar esta idea, especialmente
durante la niñez, aumentando el temor incluso en ausencia de experiencias traumáticas
directas (Olivera & Yerrén, 2018).
7.5 Sesgos Cognitivos
Los sesgos cognitivos también juegan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento
de la belonefobia. Las personas afectadas tienden a interpretar de manera exagerada los
riesgos asociados con las agujas, lo que refuerza su miedo y dificulta el tratamiento
(Abado et al., 2021).
7.6 Bases Neurobiológicas
A nivel neuronal, la respuesta emocional al miedo está mediada por varias áreas
cerebrales, como la ínsula, la amígdala, el sistema límbico, el córtex prefrontal y la
corteza del cíngulo anterior (Alsbrooks & Hoerauf, 2022; García, 2017).
Amígdala: Regula las respuestas de miedo y ansiedad.
Corteza prefrontal: Está relacionada con las conductas evitativas.
Receptores NMDA (N-metil-D-aspartato): Participan en la consolidación del
miedo en la memoria, lo que sugieren que hay una base neurobiológica
compartida con otros trastornos de ansiedad.
38
8. Mecanismos Neurofisiológicos y Neurobiológicos
Este miedo y temor está estrechamente asociado con la activación del sistema límbico,
especialmente en su respuesta ante la observación del objeto temido. Cuando una
persona con esta fobia ve una aguja o incluso la imagina, se activa un mecanismo de
ansiedad anticipatoria asociada al recuerdo.
Este fenómeno está relacionado con el sistema nervioso autónomo y la liberación de
neurotransmisores, lo que provoca respuestas fisiológicas como taquicardia, sudoración
excesiva, temblores, hiperventilación, mareos y sensación de desmayo (García, 2017).
Este proceso es mediado por neurotransmisores como la epinefrina, norepinefrina y
cortisol, los cuales activan el sistema de "lucha o huida" y la amígdala, modulando las
reacciones emocionales y fisiológicas ante el objeto temido, en este caso, las agujas
(Battaglia, 2015).
Tobar Soto (2022) respalda esta visión al señalar que la simple visualización o el
pensamiento sobre el objeto temido desencadenan una sobreestimulación en el sistema
límbico, particularmente en la amígdala, que es responsable de procesar las emociones y
las respuestas al miedo.
Esta activación conduce a la liberación de cortisol y epinefrina, hormonas que
incrementan la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la sudoración, reforzando las
respuestas fisiológicas típicas de la ansiedad.
Desde un punto de vista neurofisiológico, neurotransmisores como la dopamina y la
norepinefrina juegan un papel crucial en la gestión de la fobia. Estos estimulan la
amígdala y modulan la inhibición del GABA (ácido gamma-aminobutírico), lo que
contribuye a un desequilibrio en la regulación emocional y aumenta la reactividad
emocional ante la visualización de la aguja. Esta alteración en la inhibición de las
señales nerviosas amplifica la respuesta de miedo (García, 2017).
El proceso neurobiológico de la fobia también está vinculado al eje
Hipotálamo-Hipofisario-Adrenal (HPA). La activación de este eje, que ocurre tras la
estimulación de la amígdala, libera CRH (hormona liberadora de corticotropina) y
ACTH (hormona adrenocorticotrópica), que estimulan la secreción de cortisol y
catecolaminas. Estas hormonas contribuyen a la respuesta fisiológica de lucha o huida,
intensificando aún más el miedo ante la aguja (Tobar Soto, 2022; García, 2017).
39
Finalmente, Agorastos et al. (2018) mencionan que las experiencias negativas en la
infancia pueden desregular este eje HPA, aumentando la predisposición a desarrollar
trastornos de ansiedad y depresión en la adultez.
Esta desregulación puede hacer que las personas sean más vulnerables a experimentar
respuestas de ansiedad intensas ante la simple observación del objeto temido, como la
aguja, reforzando el ciclo de miedo y evitación característico de la fobia.
Asimismo, además del impacto neuropsicológico, es importante tener en cuenta que este
tipo de reacciones emocionales intensas pueden provocar una serie de alteraciones
fisiológicas medibles, especialmente en parámetros metabólicos y hematológicos.
Estas alteraciones no solo reflejan el estado de estrés agudo del paciente, sino que
también pueden influir directamente en la precisión de las pruebas diagnósticas.
9. Alteración de los parámetros hematológicos y metabólicos en los Analíticos por
Incremento del Cortisol.
La respuesta de ansiedad ante procedimientos médicos genera una reacción fisiológica
significativa debido a la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol y la
adrenalina (Malas & Tolsá, 2022).
Estas hormonas, al ser activadas por el estímulo temido, desencadenan alteraciones en
diversos parámetros analíticos, incluidos los metabólicos, hematológicos y
cardiovasculares, lo que afecta los resultados de las pruebas diagnósticas (Tobar Soto,
2022).
Estudios de Banegas et al. (2016) y Morera et al. (2019) han demostrado que la
ansiedad asociada a la fobia influye en los parámetros hematológicos y cardiológicos,
destacando que el aumento de cortisol durante la respuesta al estrés es el principal
responsable de las irregularidades observadas en estos sistemas.
9.1 Alteraciones Metabólicas
Cortisol: Ante la ansiedad, se produce un aumento en los niveles de cortisol en sangre,
lo que desencadena una serie de reacciones fisiológicas internas que afectan tanto al
hematocrito como al sistema cardiovascular. Un nivel de cortisol superior a 18 μg/dL
confirma la integridad del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal.
40
Glucosa: La activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal aumenta los niveles de
glucosa en sangre al estimular la gluconeogénesis y liberar glucosa al torrente sanguíneo
como respuesta al estrés agudo. En casos graves, los niveles pueden superar los 180
mg/dL, lo que sugiere un riesgo de hiperglucemia.
Lípidos: Se observan alteraciones en el perfil lipídico, con incrementos en triglicéridos
y colesterol LDL debido a la movilización de reservas energéticas para afrontar el
estrés. Los niveles de colesterol pueden elevarse hasta 120 mg/dL, y el cortisol
promueve la liberación de ácidos grasos y la síntesis de lípidos, lo que puede aumentar
los niveles de lípidos a más de 150 mg/dL, llegando a superar los 200 mg/dL en
situaciones de estrés intenso.
Electrolitos: El cortisol estimula la excreción de potasio y la retención de sodio, lo que
puede generar hipocalemia e hipernatremia. Los niveles de sodio pueden superar los
145 mEq/L, mientras que los niveles de potasio pueden caer por debajo de 3.5 mEq/L,
llegando incluso a 2.5 mEq/L en casos graves.
9.2 Parámetros Hematológicos
Leucocitosis: Se produce un aumento temporal de los glóbulos blancos debido a la
movilización de leucocitos hacia la circulación como parte de la respuesta al estrés. Este
aumento es una respuesta adaptativa, pero no necesariamente patológica. Los niveles de
leucocitos pueden superar las 11,000 células/µL y, en casos extremos, alcanzar de
15,000 a 20,000 células/µL.
Linfocitopenia: Se observa una disminución temporal de los linfocitos debido a la
supresión inmunológica inducida por el cortisol, lo que puede debilitar la respuesta
inmunitaria. En situaciones de estrés prolongado, los niveles de linfocitos pueden caer
por debajo de 1,000 células/µL, y en casos graves, llegar a menos de 500 células/µL.
Procesos inflamatorios: Durante el estrés agudo, el cuerpo moviliza células del sistema
inmune, lo que incrementa temporalmente los niveles de citoquinas proinflamatorias
(IL-6, TNF-α, IL-1β). Esto puede reflejarse en un aumento de los marcadores de
inflamación, como la proteína C reactiva (PCR), que puede superar los 5 mg/L.
Tiempo de protrombina (TP) y TTPa: El estrés induce un estado procoagulante a
través de catecolaminas y cortisol, lo que activa los factores de coagulación. Esto puede
alterar los resultados de las pruebas de coagulación, dificultando la evaluación de
41
trastornos hemorrágicos o trombóticos. Los valores de TP pueden ser inferiores a 11
segundos y los de TTPa a 25 segundos, indicando un estado procoagulante.
9.3 Impacto en los resultados de diagnóstico.
La extracción sanguínea puede verse afectada por factores tanto del paciente como del
personal sanitario, lo que impacta en los resultados diagnósticos. Según De Pedro
(2015) y Banegas et al. (2016), problemas como la hemólisis, causada por movimientos
bruscos, errores en la extracción o la obtención de muestras insuficientes, pueden
generar resultados imprecisos.
Además, la ansiedad y el estrés pueden alterar los resultados de las pruebas sanguíneas,
produciendo falsos positivos o negativos, lo que interfiere en la interpretación de los
resultados, especialmente en personas con antecedentes de trastornos de ansiedad,
incrementando el riesgo de diagnósticos erróneos (Alina et al., 2017).
Como concluyen Morera et al. (2019) y Malas et al. (2014), un resultado alterado no
solo compromete la precisión necesaria para un diagnóstico diferencial, sino que
también puede derivar en tratamientos inadecuados o en la necesidad de realizar pruebas
complementarias para confirmar los resultados.
Este impacto en el diagnóstico y tratamiento incrementa los costos sanitarios y prolonga
el tiempo necesario para un manejo adecuado de la patología del paciente.
Ante esta realidad, resulta fundamental contar con herramientas validadas que permitan
evaluar de forma objetiva el nivel de ansiedad y la respuesta emocional de los pacientes
expuestos a procedimientos invasivos. Estas escalas de medición no solo facilitan la
identificación de pacientes en riesgo, sino que también permiten implementar
intervenciones preventivas o terapéuticas más adecuadas.
10. Evaluación de ansiedad en intervenciones invasivas
La ansiedad ante procedimientos médicos invasivos está estrechamente relacionada con
respuestas emocionales y fisiológicas intensas frente a estímulos percibidos como
amenazantes. Por esta razón, las escalas de valoración son fundamentales para realizar
un diagnóstico preciso, evaluar la gravedad del trastorno y medir el impacto emocional
durante la exposición a este tipo de intervenciones (Peterson & Heilbronner, 1987a;
Hako et al., 2022).
42
Para identificar a los individuos que presentan miedo a las agujas y evaluar su nivel de
ansiedad, es esencial utilizar herramientas específicas que evalúen la detección del
miedo y temor a las agujas, la ansiedad asociada ansiedad, los síntomas correlacionados
y su impacto en la vida diaria.
Entre las escalas más conocidas internacionalmente para medir la ansiedad y la fobia a
las agujas se incluyen: Injection Phobia Scale-Anxiety (IPS-Anxiety), Blood-Injection
Symptom Scale (BISS), Fear Survey Schedule (FSS-III), Needle Fear Scale (NFS), Fear
Questionnaire (FQ-BI) y Anxiety Sensitivity Index (ASI).
Injection Phobia Scale-Anxiety (IPS-Anxiety): Esta escala consta de 18 ítems
tipo Likert que evalúan las respuestas emocionales y físicas frente a inyecciones
y procedimientos médicos invasivos. Es útil para diferenciar la belonefobia de
otros trastornos de ansiedad y valorar la severidad del miedo (Öst, 1992).
Blood-Injection Symptom Scale (BISS): Compuesta por 24 ítems, esta escala
evalúa tanto los síntomas emocionales (miedo y ansiedad) como los físicos
(mareos o desmayos) ante situaciones relacionadas con sangre, inyecciones o
procedimientos invasivos (Page et al., 1997).
Fear Survey Schedule (FSS-III): Consta de 42 ítems que miden diversos
miedos, incluyendo el miedo a las inyecciones. Utiliza una escala de 0 a 4 para
evaluar la intensidad y frecuencia de las respuestas emocionales ante diferentes
situaciones (Arrindell et al., 1984).
Needle Fear Scale (NFS): Esta escala consta de 14 ítems que miden la ansiedad
anticipatoria, las reacciones fisiológicas, los comportamientos evitativos y las
respuestas durante la exposición a agujas, utilizando una escala de 0 a 4 (Malas
& Tolsá, 2022).
Fear Questionnaire (FQ-BI): Evalúa las conductas de evitación relacionadas
con situaciones médicas. Consiste en 5 ítems con una escala de 0 a 8, donde una
puntuación más alta indica mayor fobia (Marks & Mathews, 1979).
Anxiety Sensitivity Index (ASI): Aunque no es exclusiva para la belonefobia,
esta escala mide la sensibilidad a los síntomas de ansiedad, lo que puede ayudar
a identificar factores predisponentes en personas con miedo a las agujas
(Peterson & Heilbronner, 1987b).
43
Sin embargo, estas herramientas aún no están validadas en España, lo que limita su
aplicabilidad en este contexto. En contraste, estudios realizados en España han validado
instrumentos fiables y definitivos, como el Blood-Injection Phobia Inventory (BIPI), el
Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI) y la Escala Analógica Visual de Ansiedad
(EVA-AA), que son altamente útiles para la evaluación de la ansiedad y la fobia a las
agujas en la población española:
Blood-Injection Phobia Inventory (BIPI): Evalúa la respuesta cognitiva,
fisiológica y conductual ante situaciones relacionadas con las agujas, midiendo
la ansiedad anticipatoria y las reacciones emocionales y fisiológicas (Borda et
al., 2010).
Escala Analógica Visual (EVA-AA): Proporciona una medida rápida y sencilla
de la intensidad de la ansiedad percibida en un momento específico, útil en
contextos clínicos y procedimientos médicos (Fernández et al., 2018).
Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI): Mide tanto la ansiedad
situacional (STAI-Rasgo) como la ansiedad generalizada (STAI-Estado), siendo
útil para evaluar la ansiedad asociada con el miedo o la fobia a las agujas
(Spielberg et al., 2023).
11. Tratamientos y Estrategias de Manejo
A lo largo de los años, se han desarrollado diversos enfoques terapéuticos para tratar las
fobias, destacando aquellos que combinan estrategias cognitivas y conductuales debido
a su efectividad comprobada.
Estos tratamientos no solo buscan reducir la intensidad del miedo, sino también
modificar los patrones de pensamiento y comportamiento asociados, promoviendo un
afrontamiento adaptativo frente al estímulo temido (Camilo et al., 2019; García, 2017).
A continuación, se presentan las principales intervenciones psicoterapéuticas y
farmacológicas utilizadas para tratar las fobias, enfatizando su fundamentación teórica,
resultados clínicos y consideraciones prácticas.
11.1 Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es una intervención estructurada y
científicamente validada que busca reducir el miedo irracional hacia estímulos
específicos. Según estudios, entre el 60% y el 90% de los pacientes experimentan una
44
mejora significativa tras el tratamiento, dependiendo de la gravedad de la fobia y la
adherencia (Camilo et al., 2019). Esto posiciona a la TCC como la terapia más
respaldada por la evidencia.
Este enfoque, combina estrategias cognitivas, como la reestructuración de pensamientos
distorsionados, con técnicas conductuales, como la exposición gradual, destacando la
exposición gradual para modificar los comportamientos evitativos (Guzmán, 2023;
Mason et al., 2022). El enfoque terapéutico se basa en el empirismo colaborativo y el
diálogo socrático.
En la práctica, las técnicas más efectivas incluyen la exposición en vivo, el modelado
participante y la práctica con reforzamiento, siendo la exposición gradual la más
destacada, ya que busca revertir el ciclo de ansiedad y evitación (Guzmán, 2023;
(Mason et al., 2022).
11.2 Tratamiento de Tensión Aplicada (TA)
El Tratamiento de Tensión Aplicada (TA), desarrollado por Öst (1992), se utiliza
principalmente para prevenir el desmayo en pacientes con fobias a la sangre o agujas.
Esta técnica se basa en la contracción de músculos específicos (brazos, piernas y
tronco), lo que incrementa la presión sanguínea y evita el síncope.
Se estima que tiene una efectividad del 80-90% en la prevención del desmayo,
ayudando a los pacientes a aumentar la presión sanguínea y evitar la caída de esta
(McLenon & Rogers, 2019).
El TA ha demostrado alta eficacia clínica, siendo una de las intervenciones terapéuticas
más efectivas, respaldada por investigaciones que incluyen estudios de caso único y
análisis grupales (Pinel & Redondo, 2014; McLenon & Rogers, 2019).
11.3 Realidad Virtual Inmersiva (RVI)
La Realidad Virtual Inmersiva (RVI) es una técnica terapéutica basada en la exposición
controlada a situaciones temidas mediante simulaciones virtuales, reduciendo la
ansiedad y mejorando la tolerancia con menor invasividad que la exposición en vivo
(Carl et al., 2019). Esta técnica ha demostrado ser una alternativa eficaz y menos
invasiva para tratar fobias específicas, con evidencia que respalda su aplicación clínica.
45
Estudios han estimado tasas de éxito del 70-80% en la reducción de síntomas de
ansiedad y mejora en la tolerancia a estímulos temidos (Reeves et al., 2022). Jiang et al.
(2020) evaluaron la terapia en 43 participantes con fobias a la sangre, inyecciones y
heridas, mostrando mejoras significativas en miedos específicos y cogniciones
catastróficas, tanto a corto como a largo plazo.
11.4 Desensibilización Sistemática (DS)
La Desensibilización Sistemática (DS), desarrollada por Wolpe (1958), es una técnica
de modificación conductual basada en el condicionamiento clásico. Consiste en la
exposición gradual a estímulos temidos mientras el paciente aprende a relajarse,
reemplazando la ansiedad por relajación. Adaptada en terapias modernas
(Vallejo-Slocker & Vallejo, 2016), muestra una efectividad del 50-80% en fobias
específicas, como la fobia a las agujas, con mejoras sostenidas a corto y largo plazo.
En términos clínicos, una exposición exitosa reduce la actividad de la amígdala y
aumenta la del córtex orbitofrontal medio, facilitando la autorregulación emocional y el
reaprendizaje de asociaciones estímulo-consecuencia (García, 2017).
11.5 Farmacoterapia
La farmacoterapia se fundamenta en la modulación de los sistemas de neurotransmisión
implicados en la ansiedad y la respuesta al estrés. Las benzodiacepinas (BZD) actúan
sobre los receptores GABA-A, reduciendo la excitación neuronal (Delgado et al., 2021).
Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la
recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) regulan los niveles de serotonina y
norepinefrina, mejorando el control emocional y reduciendo la ansiedad a largo plazo.
Los betabloqueantes, como el propranolol, mitigan los síntomas físicos de la ansiedad al
bloquear los receptores betaadrenérgicos (Delgado et al., 2021; Camilo et al., 2019).
A corto plazo, las benzodiacepinas y los betabloqueantes son eficaces para aliviar
síntomas agudos, aunque el uso prolongado de benzodiacepinas se desaconseja por el
riesgo de dependencia. A largo plazo, los inhibidores de serotonina y norepinefrina
muestran eficacia sostenida en fobias, con menor riesgo de efectos adversos.
En la práctica, las benzodiacepinas se reservan para casos puntuales bajo supervisión
médica, mientras que los inhibidores de serotonina y norepinefrina son más adecuados
para tratamientos continuos, ya que requieren semanas para alcanzar su efecto máximo.
46
Los betabloqueantes controlan los síntomas físicos, pero no el componente emocional.
La elección del tratamiento debe adaptarse a la gravedad de los síntomas y la tolerancia
del individuo (Delgado et al., 2021).
11.6 Medicina Alternativa Complementaria (MAC)
Las terapias no convencionales, como la acupuntura, la meditación y la aromaterapia, se
emplean junto con tratamientos terapéuticos tradicionales para mejorar la salud. En el
caso de la fobia a las agujas, estas terapias han demostrado reducir la ansiedad y
promover la relajación, mejorando la experiencia del paciente durante procedimientos
médicos (Campos et al., 2022).
Acupuntura: Estudios muestran una efectividad del 60-70% en la reducción de
la ansiedad relacionada con el miedo o fobia a las agujas (Matsuura, 2024).
Aromaterapia: El uso de aceites esenciales como la lavanda ha mostrado una
efectividad del 50-60% en la reducción de la ansiedad, con resultados
preliminares que sugieren beneficios en el miedo anticipatorio del objeto temido.
(Gnatta et al., 2016; Karadag et al., 2017).
Ante este escenario, es fundamental desarrollar estrategias de intervención eficaces que
aborden tanto la ansiedad anticipatoria como las respuestas fisiológicas asociadas al
miedo o la fobia a las agujas.
Como argumenta Gangwani et al., 2019, dado el impacto de esta alteración cognitiva y
trastorno en la salud individual, la adherencia terapéutica y la salud pública, es
importante facilitar el acceso a tratamientos terapéuticos que sean accesibles, no
invasivos, eficientes, factibles y económicos. Esto contribuiría a mejorar la calidad de
los cuidados de enfermería para este grupo vulnerable (Gnatta et al., 2016).
En este contexto, investigaciones recientes (Beltrán, 2022; Eaton et al., 2018; Samra et
al., 2024; Campos et al., 2022) subrayan la relevancia de la Medicina Alternativa
Complementaria (MAC), en particular la aromaterapia, como una estrategia eficaz para
mejorar la salud mental y emocional, así como para reducir la ansiedad en personas que
presentan miedo o fobia a las agujas.
Estos estudios coinciden en que la aromaterapia contribuye a disminuir síntomas
neurofisiológicos como la ansiedad anticipatoria, los niveles de cortisol y la tensión
muscular, además de abordar síntomas conductuales asociados al miedo. Cabe destacar
47
que estas intervenciones se aplican desde un enfoque controlado, estructurado y
respaldado por evidencia científica.
La integración de esta terapia no solo contribuye a la reducción de la ansiedad, sino que
también mejora la experiencia del paciente durante procedimientos médicos invasivos,
promoviendo una mayor adherencia al tratamiento y favoreciendo el bienestar
emocional general (Karasek et al., 2022; Jessup et al., 2020).
5. La Aromaterapia como terapia complementaria
La aromaterapia, dentro del ámbito de las Medicinas Alternativas y Complementarias
(MAC), se define como el uso terapéutico de aceites esenciales (AE) extraídos mediante
destilación de plantas aromáticas (Kırkıncı et al., 2024). Estos aceites, como los de
lavanda, bergamota, rosa y jazmín, poseen propiedades tanto aromáticas como
terapéuticas que actúan sobre el cerebro y el sistema nervioso, ayudando a reducir el
estrés, la ansiedad y a mejorar el estado de ánimo (Campos et al., 2022).
Los aceites esenciales interactúan con diversos mecanismos del cuerpo, promoviendo la
relajación al disminuir la tensión muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración y la
presión arterial. La aromaterapia es una técnica sencilla y accesible, que no requiere
procedimientos complejos, y puede ser aplicada por profesionales de la salud como
tratamiento complementario (Rodríguez & Torres, 2024).
Este tratamiento ha ganado relevancia en el ámbito de la salud mental, particularmente
por su capacidad para manejar la ansiedad anticipatoria y otros síntomas asociados
(Tobar, 2022). Su eficacia en la reducción de la ansiedad y el estrés ofrece una
alternativa segura, accesible y con un bajo riesgo de efectos adversos, lo que la
convierte en una opción atractiva para el tratamiento de trastornos emocionales
(Campos et al., 2022; Beltrán, 2021).
1. Aplicación y Eficacia de la Aromaterapia en Trastornos Físicos y Emocionales
La aromaterapia ha sido utilizada a lo largo de la historia para tratar una amplia gama de
condiciones, desde trastornos emocionales como la ansiedad hasta diversas dolencias
físicas. La efectividad de la aromaterapia depende en gran medida de la técnica utilizada
para administrar los aceites esenciales, los cuales deben llegar al organismo de manera
eficiente para maximizar sus beneficios (Gnatta et al., 2016).
48
Según Tobar et al. (2019) y Campos et al. (2022), existen diversas técnicas de
aplicación de aceites esenciales, entre las cuales destacan la inhalación, la aplicación
tópica y la difusión en el ambiente. La elección de la técnica adecuada depende de las
necesidades específicas del paciente y del tipo de tratamiento requerido.
1.1 Inhalación Directa
La inhalación directa es uno de los métodos más comunes y efectivos en la
aromaterapia. En este método, los aceites esenciales se inhalan directamente desde el
frasco o mediante un difusor. También se pueden aplicar sobre un pañuelo o en un
inhalador personal (Campos et al. 2022); Tobar et al. 2019) .
Este método es especialmente eficaz para tratar afecciones respiratorias y emocionales,
ya que los compuestos aromáticos llegan rápidamente al sistema límbico, el centro
emocional del cerebro, estimulando las emociones y promoviendo efectos calmantes. La
inhalación directa se utiliza frecuentemente para reducir el estrés, la ansiedad y mejorar
el estado de ánimo.
1.2 Aplicación Tópica
La aplicación tópica de aceites esenciales, generalmente diluidos en aceites base, se
realiza sobre la piel en puntos específicos como muñecas, cuello o plantas de los pies.
Este método es útil para aliviar dolores musculares, tensiones, mejorar la circulación y
tratar afecciones cutáneas.
Los aceites esenciales aplicados tópicamente penetran en la piel y se absorben en el
torrente sanguíneo, lo que permite que los beneficios terapéuticos se distribuyan en el
cuerpo Campos et al. (2022).
Masajes: El uso de aceites esenciales diluidos en masajes ayuda a relajar los músculos
tensos, mejora la circulación y alivia el dolor. Combinado con la aromaterapia, el
masaje potencia los efectos relajantes y terapéuticos de los aceites esenciales. Es
recomendable realizar una prueba de parche (patch test) antes de la aplicación para
detectar posibles reacciones alérgicas a los aceites.
Baños Aromáticos: Añadir aceites esenciales al agua del baño es otra técnica eficaz
para relajar tanto el cuerpo como la mente. Este método se utiliza para aliviar tensiones,
dolores musculares y promover el bienestar general. Las sesiones de baño de
49
aromaterapia suelen durar entre 1 hora y 90 minutos, dependiendo de la técnica utilizada
y las necesidades del paciente.
1.3 Administración Oral
La administración oral de aceites esenciales es menos común que la inhalación o la
aplicación tópica debido a preocupaciones sobre seguridad, eficacia y dosificación. No
todos los aceites esenciales son seguros para el consumo interno, ya que algunos pueden
ser tóxicos si se ingieren en grandes cantidades (Tobar et al. 2019).
Por ejemplo, aceites como el de romero (<5 ml), eucalipto (<5 ml) o canela pueden ser
peligrosos si se consumen en exceso. La ingestión inapropiada puede provocar efectos
secundarios graves, como daño hepático o problemas gastrointestinales.
Cápsulas o Comprimidos: Algunos aceites esenciales se encapsulan para su consumo
oral. Estas cápsulas están formuladas para liberar el aceite de manera controlada en el
tracto digestivo, asegurando una dosificación adecuada y segura.
Dilución en Agua o Alimentos: Aceites esenciales como el de menta o limón pueden
diluirse en agua o añadirse a alimentos como miel, o jugos. Es crucial diluirlos
adecuadamente, ya que los aceites esenciales son altamente concentrados. La
dosificación precisa es fundamental para evitar efectos adversos.
2. Efectividad de los Aceites Esenciales en la Ansiedad
La aromaterapia ha demostrado ser una herramienta complementaria efectiva para
personas que padecen ansiedad y otros trastornos relacionados. Según Campos et al.
(2022) y Tobar et al. (2019), sus beneficios incluyen la reducción del estrés y la
ansiedad, la mejora del sueño, el alivio del dolor, el incremento de la concentración y el
ánimo, así como propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas.
2.1 Aromaterapia y miedo a las agujas
La aplicación de aceites esenciales en el tratamiento del miedo a las agujas, como la
fobia a la sangre, ha mostrado resultados prometedores. Estudios como los de Gnatta et
al. (2014) y Campos et al. (2022) destacan que los aceites esenciales pueden influir en el
sistema nervioso, promoviendo la relajación y disminuyendo las respuestas de miedo o
pánico. Esto los convierte en una herramienta útil para reducir la intensidad de los
síntomas ansiosos asociados con la exposición a estímulos fóbicos.
50
2.2 Aceites esenciales y sus beneficios
Entre los aceites esenciales estudiados en relación con las fobias, se incluyen (Campos
et al., 2022; Son et al., 2019; Tobar et al., 2019):
Lavanda y Bergamota: Disminuyen la ansiedad antes de enfrentar situaciones
fóbicas, como visitas médicas o la exposición a sangre.
Sándalo e Incienso: Ayudan a mantener la calma durante la exposición a
estímulos fóbicos, reduciendo la respuesta de lucha o huida.
Jazmín y Manzanilla: Mejoran el control emocional, equilibran el estado de
ánimo y ayudan a enfrentar los miedos de forma más tranquila.
Eucalipto y Romero: Alivia la tensión muscular y mejoran la respiración,
controlando síntomas físicos como hiperventilación o dolor muscular.
2.3 Aceites Esenciales en el Tratamiento de la Ansiedad
La aromaterapia con aceites esenciales ha ganado popularidad como tratamiento
complementario para la ansiedad. Diversos estudios, como los de Campos et al. (2022),
Santos et al. (2021) y Son et al. (2019), han documentado los efectos positivos de
aceites como lavanda, manzanilla, bergamota y jazmín, entre otros, en la reducción de
los síntomas ansiosos.
Aceites Esenciales más Destacados:
Lavanda: Reconocida por sus efectos ansiolíticos, reduce el estrés, ansiedad,
disminuye los niveles de cortisol y mejora el estado de ánimo (Campos et al.,
2022).
Manzanilla: Ayuda a disminuir la ansiedad y mejora la calidad del sueño (Tobar
et al., 2019).
Bergamota: Disminuye los niveles de cortisol, mejorando el bienestar
emocional (Santos et al., 2021).
Jazmín: Equilibra el estado de ánimo y reduce el estrés (Campos et al., 2022).
Ylang Ylang: Con propiedades relajantes, es eficaz en la reducción de la
ansiedad y la tensión (Gnatta et al., 2014).
Rosa Mosqueta: Aunque conocida por sus beneficios dermatológicos, también
ayuda a reducir la ansiedad gracias a sus efectos calmantes (Tobar et al., 2019).
51
Estudios como los de Campos et al. (2022) y Santos et al. (2021) destacan que los
aceites esenciales interactúan con el sistema nervioso, favoreciendo la relajación y
reduciendo los niveles de estrés.
Aunque no sustituyen los tratamientos médicos convencionales, se consolidan como
herramientas complementarias para mejorar el bienestar emocional. La evidencia
científica respalda su uso, especialmente en el tratamiento de la ansiedad a causa de un
miedo o temor específico, con énfasis en el manejo de la ansiedad anticipatoria y los
síntomas físicos asociados.
Asimismo, un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad de España, a través del
Servicio Canario de la Salud, titulado Eficacia y seguridad de la aromaterapia, evalúa
la evidencia científica disponible sobre el uso terapéutico de esta intervención. El
análisis, que incluyó 74 revisiones sistemáticas centradas en diversas enfermedades y
condiciones de salud, identificó a la lavanda como el aceite esencial más estudiado. Las
variables de resultado más analizadas fueron la ansiedad y el dolor (Duarte et al., 2024).
Respecto a la eficacia en condiciones específicas, se observó que la aromaterapia
mostró efectos positivos en la reducción de la ansiedad y el dolor en diversas
condiciones de salud. Por ejemplo, en personas con hipertensión, enfermedad coronaria,
síndrome coronario agudo o insuficiencia cardíaca, se observó una mejora en el ritmo
cardíaco.
Respecto a su seguridad, se considera segura siempre y cuando se utilice
adecuadamente, así como, la formación adecuada de los profesionales de la salud y la
utilización de aceites esenciales de calidad para garantizar la seguridad y eficacia de la
aromaterapia en el ámbito sanitario.
Asimismo, remarca que, aunque la aromaterapia puede ser una herramienta
complementaria útil en la práctica clínica, es esencial que su uso esté basado en
evidencia científica sólida.
3. Implementación en la práctica clínica
Diversos estudios (Karadag et al., 2017; Son et al., 2019; Campos et al., 2022) han
demostrado la efectividad de la aromaterapia y su potencial aplicabilidad en la práctica
clínica. En Brasil, la atención enfermera ha incorporado la aromaterapia como una
intervención complementaria respaldada por el Consejo Federal de Enfermería (CFE).
52
Este organismo evalúa sus bases científicas y destaca su alineación con teorías de
enfermería, como las de Florence Nightingale y Jean Watson, que promueven métodos
no farmacológicos en el cuidado de la salud (Gualotuña et al., 2022).
En países como Francia, la aromaterapia es reconocida como una disciplina terapéutica
y se utiliza como complemento en el apoyo de la salud mental. Actualmente, se fomenta
la integración de Medicinas Alternativas y Complementarias (MAC) con la medicina
tradicional, buscando maximizar los beneficios terapéuticos mediante un enfoque
unificado (Campos et al., 2022).
La creciente preocupación por el uso excesivo de tratamientos farmacológicos para la
ansiedad y otros trastornos emocionales ha llevado a explorar alternativas terapéuticas
que sean eficaces, seguras y económicas. Como argumentan Gualotuña et al. (2022), la
aromaterapia se posiciona como una opción prometedora, al ofrecer beneficios
comprobados y un enfoque menos invasivo para el manejo de la ansiedad y el estrés en
la práctica clínica.
5.1 Aromaterapia Inhalada
La ansiedad en el miedo representa un reto clínico significativo. Esta condición puede
generar respuestas físicas y emocionales intensas, dificultando procedimientos médicos
esenciales. Ante la necesidad de enfoques complementarios, la aromaterapia inhalada
emerge como una alternativa natural y efectiva para mitigar estos síntomas.
La aromaterapia inhalada (AH) se define como la absorción de aceites esenciales con
propiedades terapéuticas a través de las vías respiratorias altas, presentando una
disminución de los síntomas ansiosos, promoviendo la relajación muscular, tensional y
proporcionando equilibrio fisiológico (Cui et al., 2022).
Cuando se utilizan adecuadamente, los AE pueden activar mecanismos
neurofisiológicos, ofreciendo una alternativa complementaria o única en el tratamiento
de la ansiedad. De acuerdo con los hallazgos, Samra et al. (2024) añade que, esto
permitirá reducir los niveles de cortisol y epinefrina, evitando la alteración de la
respuesta fisiológica bifásica.
1. Eficacia de la aromaterapia inhalada para el manejo de la ansiedad
La aromaterapia inhalada ha demostrado ser una herramienta eficaz en el tratamiento de
la ansiedad y las fobias, respaldada por diversos estudios científicos. Investigaciones
53
recientes realizadas por Cui et al. (2022) y Hedigan et al. (2023) han mostrado que los
aceites esenciales (AE) inhalados pueden atravesar la barrera hematoencefálica a través
de la vía olfatoria, interactuando con áreas del cerebro que regulan las emociones, como
la corteza cerebral y el sistema límbico.
Este mecanismo sugiere que los AE tienen la capacidad de influir directamente en la
regulación emocional, lo que los convierte en una opción terapéutica interesante para
tratar trastornos relacionados con la ansiedad.
En este contexto, estudios como el de Gnatta et al. (2014) han evidenciado que ciertos
aceites esenciales, como el Ylang Ylang, no solo ayudan a reducir la tensión física, sino
que también actúan como coadyuvantes en el tratamiento de la ansiedad. Este aceite
esencial se presenta como una opción natural y eficaz para mitigar los síntomas
ansiógenos, ofreciendo así una alternativa para el manejo de condiciones como la
ansiedad.
Una revisión sistemática realizada por Argão et al. (2023) resalta que la aromaterapia
inhalada es eficaz para reducir la ansiedad en contextos clínicos, con un 57,1% de los
participantes mostrando mejoras significativas tras inhalar AE durante 2 a 30 minutos.
Ç
En un ensayo aleatorizado realizado por Amitani et al. (2023) confirma que los AE son
efectivos para reducir la ansiedad anticipatoria, actuando sobre el sistema límbico, que
regula las emociones. En particular, aceites como el de lavanda, bergamota, menta y
cananga han mostrado efectos ansiolíticos significativos.
Un estudio fisiológico y controlado realizado por Yoo & Park (2023) afirma que el
aceite esencial de lavanda puede reducir la presión arterial (PA) y la frecuencia cardíaca
(FC), lo que sugiere su potencial como alternativa a los tratamientos tradicionales. Esta
evidencia posiciona la lavanda como una opción viable frente a tratamientos
farmacológicos, al mismo tiempo que ayuda a reducir la respuesta bifásica del cuerpo
ante situaciones estresantes.
Otros aceites esenciales, como el de eucalipto, orégano, manzanilla romana y naranja,
también han demostrado ser beneficiosos para aliviar la ansiedad, especialmente en
casos de miedo a las agujas, debido a sus propiedades relajantes, ansiolíticas,
antidepresivas y de incremento del ánimo (Campos et al., 2022; Karasek et al., 2022).
54
Tras analizar varios estudios, los resultados indican que la inhalación de aceites
esenciales como lavanda, bergamota, menta, manzanilla romana y eucalipto tiene un
impacto significativo en los indicadores fisiológicos y emocionales relacionados con la
ansiedad anticipatoria y la belonefobia. Por lo tanto, se considera una intervención
segura y efectiva en la práctica clínica para el manejo de la ansiedad anticipatoria,
especialmente en pacientes con belonefobia.
Amitani et al. (2023) y Yoo & Park (2023) recomiendan una exposición de 5 a 10
minutos para maximizar los beneficios en parámetros fisiológicos y emocionales. Este
tiempo de inhalación convierte a la aromaterapia inhalada en una intervención segura y
práctica para el manejo de la ansiedad anticipatoria.
En cuanto a la administración de los aceites esenciales, Karasek et al. (2022) sugieren
que la aromaterapia se aplique mediante inhalación o masajes. Es importante evitar la
ingesta de aceites esenciales encapsulados en dosis altas, ya que esto puede causar
inflamación gástrica si no se dosifica adecuadamente.
2. Composición y Propiedades del Aceite Esencial de Lavanda
El aceite esencial de lavanda se compone de una gran variedad de sustancias químicas,
entre las que destacan los derivados terpénicos, alcoholes terpénicos libres, cumarina,
alcanfor, linalol, nerol, borneol, α-pineno, β-pineno, eucaliptol, limoneno, taninos y
saponinas. También contiene ácidos como el caproico, glicólico, cumarínico, ursólico,
valérico e isobutírico. Su notable contenido de taninos le confiere propiedades
regeneradoras y reparadoras de la piel, mientras que el ácido rosmarínico aporta
propiedades antioxidantes (Lehrner, 2015).
La composición del aceite esencial de lavanda puede variar considerablemente en
función de factores como el genotipo, la región de cultivo, las condiciones climáticas, el
desarrollo de la planta y sus características morfológicas. Este aceite contiene más de
300 compuestos químicos, entre los que se encuentran el linalol, el acetato de linalilo, el
terpinen-4-ol, el acetato de lavandulilo, el ocimeno y el cineol (Kim, 2021).
2.1 Propiedades Terapéuticas
El aceite esencial de lavanda es reconocido como un potente antiséptico natural gracias
a su composición química. Entre sus propiedades terapéuticas destacan (Crowe, 2015;
Vila 2005):
55
Antiviral y antibacteriano: Resulta particularmente eficaz en el tratamiento de
infecciones respiratorias como faringitis, laringitis, gripe y bronquitis.
Propiedades calmantes: Este aceite es ampliamente utilizado en Europa como
tratamiento natural para el nerviosismo, la depresión y el estrés. Su efecto
relajante sobre el sistema nervioso central contribuye a reducir la ansiedad y el
insomnio.
Regenerador celular: Por su alto contenido en taninos y su capacidad
antioxidante, ayuda a contrarrestar el desgaste celular y mejora la digestión.
2.2 Uso Tradicional y Popularidad
El aceite esencial de lavanda es posiblemente el más popular en la aromaterapia y la
medicina natural. Su uso como calmante ha sido tradicionalmente extendido en Europa,
donde las flores y la planta completa han sido valoradas por sus propiedades relajantes y
terapéuticas (Campos et al., 2022).
3. Mecanismos neurobiológicos de la AE y la Ansiedad.
Diversos estudios experimentales y de caso control realizados por Campos-Arroyo et al.
(2022); Karadag et al., 2017) y (Marilú Roxana Soto-Vásquez et al., 2019) evidencian
que los AE pueden atravesar la barrera hematoencefálica actuando sobre el sistema
nervioso central (SNC) y generando efectos ansiolíticos en el sistema límbico.
El mecanismo neurobiológico detrás de la aromaterapia está relacionado principalmente
con su influencia en el sistema límbico, la parte del cerebro que controla las emociones,
la memoria y la respuesta al estrés Campos-Arroyo et al. (2022).
El bulbo olfatorio, la estructura cerebral responsable de procesar los olores, tiene una
conexión directa con el sistema límbico, lo que permite que los olores influyan en áreas
clave como la amígdala y el hipocampo, que están implicados en la regulación
emocional, la memoria y el procesamiento del recuerdo Campos-Arroyo et al. (2022);
(Marilú Roxana Soto-Vásquez et al., 2019)
Cuando se inhalan aceites esenciales, las moléculas aromáticas pasan a través de las
cavidades nasales y se unen a los receptores olfativos. Esta información olfativa es
transmitida directamente al bulbo olfatorio, que envía señales al sistema límbico (Alcalá
2015) [Imagen 3] [Anexo I].
56
Las áreas del sistema límbico, particularmente la amígdala, juega un papel crucial en la
regulación del miedo y la ansiedad, mientras que el hipocampo está involucrado en la
formación de recuerdos. Al modular la actividad en estas áreas, la aromaterapia puede
tener un impacto directo en las emociones y el estado de ánimo (Karadag et al., 2017:
Cui et al., 2022) .
Los AE también afectan los neurotransmisores clave involucrados en el estado de ánimo
y la respuesta al estrés, como la serotonina, la dopamina y el ácido
gamma-aminobutírico (GABA) (Garcia, 2017).
Estudios como los de (Kim et al., 2021) y (Yoo & Park, 2023 junto con los de (Garcia,
2017) han demostrado que la inhalación de aceites esenciales como la lavanda puede
aumentar la liberación de serotonina, un neurotransmisor crucial en la regulación del
estado de ánimo, reducir la ansiedad y mejorar parámetros fisiológicos como la presión
arterial y la frecuencia cardíaca. mientras que otros aceites, como el de bergamota,
pueden tener efectos sobre la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la
motivación y el placer
4. Diluciones y Tiempo de exposición recomendada
Respecto a las diluciones para la inhalación, los aceites deben diluirse en bases
portadoras como aceite de semillas de uva, aceite de almendra, aceite de coco o agua.
La dilución recomendada es de 1 a 3 gotas de AE por cada 10 ml de base portadora,
siendo eficaz en tiempos de aplicación de 5 a 15 minutos.
Investigaciones como las de Amitani et al. (2023) y Yoo & Park (2023) corroboran que
los AE tienen un impacto positivo sobre la ansiedad anticipatoria, actuando
directamente en el sistema límbico.
En particular, los aceites esenciales de lavanda, bergamota, menta y cananga han
demostrado ser eficaces en la reducción de los síntomas de ansiedad. Estos estudios
sugieren que la exposición a estos aceites durante un periodo de 5 a 10 minutos puede
maximizar sus beneficios en términos fisiológicos y emocionales, convirtiéndolos en
una intervención segura y práctica para el manejo de la ansiedad anticipatoria.
Campos-Arroyo et al. (2022) indican que la dosis de los aceites esenciales puede variar
según la necesidad, el tipo de aceite y el método de administración. Para la inhalación,
57
se recomienda utilizar de 1 a 3 gotas de AE en un pañuelo o toallita humedecida con
agua.
En el caso de los difusores, se sugiere añadir de 5 a 10 gotas de AE en 20 ml de agua y
utilizar el difusor entre 15 y 60 minutos por sesión. Estas recomendaciones ayudan a
evitar la sobreexposición, ya que dosis excesivas pueden provocar efectos adversos
como cefaleas, sequedad bucal o irritación en las vías respiratorias.
Teniendo en cuenta los estudios, para obtener los beneficios de la aromaterapia inhalada
en el tratamiento de la ansiedad, se recomienda un tiempo de inhalación de entre 5 y 10
minutos con una dosis de 1 a 3 gotas de AE en un pañuelo o toallita. Si se utiliza un
difusor, se debe añadir entre 5 y 10 gotas de AE en 20 ml de agua y usarlo durante 15 a
60 minutos por sesión.
Asimismo, corroborando su eficacia y seguridad con el informe SESCS sobre la
seguridad y eficacia de la aromaterapia del ministerio, esta práctica resulta ser una
intervención efectiva.
La dilución de los aceites esenciales en bases portadoras, junto con el respeto por los
tiempos de aplicación recomendados, garantiza la seguridad y maximiza los beneficios
fisiológicos y emocionales de la aromaterapia, convirtiéndola en una alternativa natural
para el tratamiento de la ansiedad (Duarte et al., 2024; Campos et al. 2022; Karasek et
al. 2022).
3. HIPÓTESIS
La ansiedad asociada al miedo a agujas, caracterizada por un aumento en los niveles de
cortisol, puede inducir alteraciones en los parámetros analíticos de los pacientes, lo que
incrementa el riesgo de errores en el diagnóstico y tratamiento terapéutico.
En este contexto, la aromaterapia inhalada se presenta como una intervención
potencialmente eficaz para reducir la ansiedad anticipatoria, mitigando las respuestas
fisiológicas como el cuadro vasovagal y la respuesta bifásica.
La aplicación de esta técnica podría ofrecer una alternativa terapéutica complementaria,
mejorando la gestión de la ansiedad en pacientes con fobias y de manera más especifica
a la fobia a las agujas, favoreciendo un tratamiento médico más preciso y menos
invasivo.
58
Además, aunque la prevalencia de la fobia a las agujas en España es relativamente baja,
diversos estudios subrayan la importancia de continuar investigando este trastorno, con
el fin de actualizar y profundizar en los datos disponibles, dado su impacto en la salud
mental y en el ámbito sanitario.
Hipótesis nula: La aromaterapia no tiene efecto significativo sobre la reducción de la
ansiedad en pacientes con miedo a las agujas ni sobre su sintomatología.
Hipótesis alternativa: La aromaterapia tiene un efecto significativo en la reducción de
la ansiedad y sintomatología en pacientes con miedo a las agujas, siendo su efecto
mayor en un grupo de intervención respecto al grupo control.
4. OBJETIVOS DE ESTUDIO
En la actualidad, la ansiedad anticipatoria asociada a la fobia es una preocupación
común entre muchos pacientes y profesionales de la salud, de esta manera se establece
un objetivo general y específico para abordar esta situación.
4.1 Objetivo General.
Evaluar la eficacia de la intervención de aromaterapia inhalada con Lavanda en la
reducción de la sintomatología y ansiedad en pacientes con miedo a las agujas mediante
la comparación de los resultados pre y post intervención.
4.1.1 Objetivos Específicos
Medir la variación del nivel de ansiedad relacionada con agujas mediante la
puntuación obtenida en la escala IPS-Anx antes y después de la intervención con
aromaterapia inhalada en un entorno clínico simulado o real.
Registrar y comparar las respuestas fisiológicas (frecuencia cardíaca, presión
arterial y niveles de cortisol salival) en los momentos preintervención,
intervención y postintervención, para determinar el efecto de la aromaterapia
con aceite esencial de lavanda sobre indicadores fisiológicos de ansiedad.
Comparar estadísticamente las diferencias pretest y postest entre el grupo
que recibe aromaterapia y el grupo control (placebo), tanto en niveles de
ansiedad (IPS-Anx) como en constantes vitales y niveles de cortisol, para
establecer la eficacia relativa del tratamiento.
59
Evaluar la percepción subjetiva de bienestar tras la intervención utilizando
ítems concretos de un cuestionario breve postintervención, con el objetivo de
recoger datos sobre la experiencia personal de los participantes de forma
complementaria a los indicadores objetivos.
4. MATERIAL Y MÉTODOS DE ESTUDIO
1. Busqueda de investigación
La aromaterapia se ha estudiado como una herramienta complementaria para reducir la
ansiedad en diversos contextos, incluyendo el miedo a las agujas en entornos médicos.
Este enfoque se basa en el uso de aceites esenciales que, al ser inhalados, pueden influir
en el sistema límbico y modular respuestas emocionales como el estrés y la ansiedad.
Para profundizar en este tema, se realizó una revisión sistemática de la literatura
científica disponible en los últimos 10 años (2014-2024). Se consultaron bases de datos
como PubMed, Dialnet, SciELO, Google Académico e Inquiro, utilizando palabras
clave y operadores booleanos para identificar estudios relevantes. Además, se revisaron
fuentes especializadas como el Centro Nacional de Medicina Complementaria y
Alternativa (NCCAM).
El objetivo principal de esta revisión fue evaluar la eficacia de la aromaterapia inhalada
con lavanda como intervención no farmacológica para el manejo de la ansiedad
asociada a procedimientos médicos invasivos. Se identificaron estudios que respaldan el
uso de aceites esenciales para reducir el estrés agudo y la ansiedad, mejorando la y
experiencia del paciente durante intervenciones con agujas.
En la fase siguiente del proceso, se desarrolló la pregunta PICO la cual se basará para la
redacción del marco teórico, considerando el creciente interés por emplear la
aromaterapia inhalada como una opción no farmacológica para complementar los
tratamientos tradicionales.
El propósito central fue encontrar estrategias que permitieran mejorar el control de la
ansiedad y las respuestas fisiológicas asociadas al miedo a las agujas, integrando esta
terapia complementaria.
60
P (Población
Adolescentes y jóvenes adultos de 18-65 años con
ansiedad moderada y miedo o fobia a las agujas.
I (Intervención)
Aplicación de aromaterapia inhalada.
C (Comparación)
Grupo control que recibe el mismo procedimiento con
placebo.
O (Outcome/ Resultados)
Reducción de la ansiedad y sintomatología asociada tras
la administración de aromaterapia inhalada con lavanda.
Medida con la escala IPS-Anx, niveles de cortisol salival y
cambios en los parámetros fisiológicos (FC,FR,PA)
Tabla 1: Formato PICO. Fuente: Elaboración Propia.
Siguiendo la fórmula PICO, se formuló la siguiente pregunta de investigación:
¿La aromaterapia inhalada reduce la ansiedad y la respuesta vasovagal (Bifásica) en
adolescentes y jóvenes adultos de 18-65 años con miedo o fobia a las agujas, en
comparación con un grupo control sin intervención?
Los resultados obtenidos permitieron identificar una selección de artículos más
especializados en relación con el tema de estudio. Para determinar su relevancia, se
aplicaron criterios rigurosos, entre los cuales se incluyó el uso de palabras clave
específicas, que se detallarán a continuación:
Palabras Clave: Aromatherapy, Essential oils, Anxiety disorders, Anxiety, Fear of
needles, Needle phobia. Conectadas mediante los operadores booleanos "AND" y "OR",
y diversas combinaciones de términos MeSH.
Para seleccionar los artículos más relevantes, se establecieron los siguientes criterios de
inclusión y exclusión:
61
Fecha de publicación: 2014-2024.
Idiomas: Sin restricción.
Base de datos principales: Pubmed, Scielo, Dialnet, Inquiro y Google Scholar.
Tipo de estudio: Ensayos clínicos, Estudios controlados aleatorizados,
Revisiones sistemáticas, Meta-análisis, Estudios observacionales, estudios
comparativos, reporte de casos, narrativa personal.
Población de estudio: Personas que padecen ansiedad ante las agujas mayores
de 18 años.
Tras definir los criterios de inclusión, comenzamos la primera fase de selección de los
documentos encontrados, descartando aquellos que no cumplían con los requisitos
establecidos. Posteriormente, realizamos un análisis crítico detallado de los artículos
seleccionados en esta etapa inicial. Como resultado, se obtuvo una muestra final de 55
artículos que cumplían con los estándares de calidad y relevancia definidos.
Se utilizó la siguientes estrategias de búsqueda en las bases de datos seleccionadas:
Base de
Datos
Estrategia de Búsqueda
Result.
PUBMED
("Aromatherapy"[Majr])AND"Fear"[Majr:NoEx
p])OR"PhobicDisorders"[Majr:NoExp]) AND
"Needles"[Majr]
16
("Aromatherapy"[Mesh])) AND "Phobic
Disorders"[Mesh]))) OR "Needlestick
29
62
Injuries"[Mesh]) OR "Anxiety
Disorders"[Mesh]) AND "Oils, Volatile"[Mesh]
SCIELO
(Anxiety OR Anxiety disorder) AND (fear OR
Needle OR needle phobia)
108
Ansiedad AND aromaterapia
11
Base de
Datos
Estrategia de Búsqueda
Result.
DIALNET
Aromaterapia OR aceites esenciales AND
miedo agujas OR ansiedad
391
INQUIRO
(Aceites esenciales OR lavanda OR bergamota
OR menta OR naranja) AND (fobia específica
OR Trastorno de ansiedad específica)
143
GOOGLE
SCHOLAR
(Anxiety OR Anxiety disorder) AND (fear OR
Needle OR needle phobia) AND (''essential oils''
OR ''Aromatherapy'' OR ''Lavandula'' OR
''Cinnamomum zeylanicum'' OR ''Citrus'')
515
Los resultados obtenidos, destacan la importancia de incluir la aromaterapia inhalada en
el tratamiento de la ansiedad. Sin embargo, se reconoce la necesidad de realizar más
investigaciones para comprender mejor los mecanismos involucrados y evaluar la
efectividad a largo plazo de esta intervención en diversos entornos clínicos.
2. Tipología y diseño de estudio propuesto
El presente estudio adopta un enfoque metodológico cuantitativo, orientado a
garantizar la objetividad y precisión en la evaluación de los efectos de la aromaterapia
inhalada sobre la ansiedad en pacientes con miedo a las agujas, con el propósito de
determinar su posible eficacia en la reducción de dicha ansiedad.
El diseño propuesto es un estudio cuasi-experimental, analítico, prospectivo y
longitudinal, con un esquema pretest-postest. Se manipulará la variable
independiente (aromaterapia inhalada) para medir su impacto sobre la variable
63
dependiente (nivel de ansiedad), comparando los resultados entre un grupo de
intervención y un grupo control (Placebo).
Dado que el diseño es cuasi-experimental, la asignación de los participantes a los
grupos no será aleatoria, sino que se realizará mediante emparejamiento según su nivel
de ansiedad, determinado a través de la escala IPS-Anx. De este modo, se garantizará la
comparabilidad entre los grupos, minimizando posibles sesgos y permitiendo un análisis
más preciso de los efectos de la intervención.
La distribución de los grupos será la siguiente:
G1 (intervención) Grupo con ansiedad moderada-alta por agujas que
recibirán aromaterapia inhalada con lavanda.
G2 (Control/Placebo) Grupo con ansiedad moderada-alta por agujas que
recibirá un aroma neutro (suero fisiológico). La inhalación de suero fisiológico
tiene como objetivo simular la acción de la aromaterapia, pero sin efectos
terapéuticos sobre la ansiedad, para aclarar la diferencia entre ambos grupos.
El estudio se llevará a cabo en la unidad de extracciones sanguíneas del Hospital
Universitario Vall d’Hebron (HUVH) durante el período 2025 - 2026.
Justificación
El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo, ya que permite medir de forma
precisa las variaciones en los niveles de ansiedad antes y después de la intervención,
garantizando resultados objetivos y susceptibles de análisis estadístico. La elección de
este método se justifica por la necesidad de generar evidencia empírica sólida que pueda
ser aplicada en contextos clínicos para optimizar el manejo de la ansiedad en pacientes
con miedo a las agujas (Cuchca et al. 2021).
Se ha optado por un diseño cuasi-experimental debido a que permite analizar la
relación causa-efecto, entre la intervención (aromaterapia inhalada) y la variable de
interés (ansiedad), sin la necesidad de asignar aleatoriamente a los participantes.
(Şahin, et al. 2021; Karadag, et al 2019).
Esta estrategia facilita la implementación del estudio en un entorno clínico real y mejora
la comparabilidad entre grupos sin interferir en las prácticas clínicas habituales,
evitando las complicaciones y costes de la aleatorización sin comprometer la validez de
los resultados
64
Dado que los niveles de ansiedad pueden diferir entre los participantes, la asignación
aleatoria podría no ser la estrategia más adecuada. Por ello, se empleará un método de
emparejamiento, basado en la escala IPS-Anx asegurando que los sujetos de ambos
grupos presenten niveles similares de ansiedad.
Este procedimiento garantizará una comparabilidad óptima entre los grupos,
minimizando el sesgo de selección y reforzando la validez interna del estudio,
permitiendo una comparación más precisa de los efectos de la intervención y respetando
los principios éticos.
Asimismo, se ha escogido un diseño prospectivo y longitudinal, lo que posibilita
evaluar la evolución de la ansiedad a lo largo del tiempo. El esquema pretest-postest
permitirá comparar los niveles de ansiedad y las variables fisiológicas antes y después
de la intervención, proporcionando una evaluación detallada del impacto de la
aromaterapia inhalada.
De este modo, los datos se recopilarán de manera continua, permitiendo observar los
cambios en la ansiedad a lo largo del tiempo durante la intervención (Karadag, et al
2019; Manterola et al. 2021).
Finalmente, el estudio sigue un diseño analítico, lo que permitirá establecer
asociaciones estadísticas y analizar la tendencia del cambio en los niveles de ansiedad.
Esto facilitará la generación de evidencia cuantificable sobre la eficacia de la
aromaterapia inhalada y su posible aplicación en la práctica clínica.
3. Descripción de la población y medida de la muestra
La población objetivo de este estudio está conformada por adultos jóvenes y
adolescentes, entre 18 y 65 años, que presentan ansiedad ante la exposición a las agujas,
ya sea por extracciones sanguíneas, vacunación o donación de sangre.
Los participantes serán reclutados en la unidad de extracciones del Hospital
Universitario Vall d'Hebron (HUVH) de Barcelona, un hospital de tercer nivel
asistencial que atiende a una población diversa y amplia, la cual requiere estos
procedimientos por control patológico, diagnóstico clínico, detección de infecciones o
sustancias tóxicas.
Este contexto sanitario es especialmente relevante para el reclutamiento, ya que se
encuentra en un entorno con una alta demanda de estos servicios, lo que garantiza la
existencia de pacientes con la característica específica de ansiedad ante las agujas.
65
3.1 Tamaño de la muestra
Para obtener el tamaño de la muestra, se ha realizado un cálculo de tamaño muestral
considerando un diseño cuasiexperimental con dos grupos (intervención y control), un
nivel de confianza del 95%, un poder estadístico del 80% y un tamaño del efecto
esperado medio (Cohen’s d = 0.5), lo cual es común en estudios similares (Şahin et al.
2021; Karadag et al. 2019)
Bajo estos parámetros, el tamaño muestral estimado para este estudio es de 70
participantes, distribuidos equitativamente en dos grupos (35 por grupo). Esta cifra se
ha determinado a partir de un cálculo inicial de una muestra mínima de 63 participantes
(31-32 por grupo), al que se le ha aplicado un ajuste por posibles pérdidas del 10-15%,
un porcentaje habitual en estudios de intervención en salud.
Dicho ajuste tiene en cuenta abandonos por causas como falta de seguimiento,
disponibilidad de tiempo u otras razones personales, y garantiza la robustez del estudio
frente a dichas eventualidades.
Este tamaño muestral es adecuado para detectar diferencias significativas en los niveles
de ansiedad ante las agujas antes y después de la intervención, permitiendo realizar
análisis estadísticos válidos con un poder estadístico del 80% y un nivel de confianza
del 95%, estándares aceptados en estudios experimentales.
Además, la incorporación progresiva de participantes hasta alcanzar el número previsto
asegura la saturación de datos necesaria para evaluar con fiabilidad la eficacia de la
intervención.
3.2 Estrategia de muestreo
El muestreo será no probabilístico por conveniencia, seleccionando a los participantes
que cumplan con los criterios de inclusión, dado que el estudio se desarrollará en un
entorno clínico hospitalario.
66
Esta estrategia permite reclutar individuos disponibles que se ajusten a las
características requeridas, lo que resulta especialmente útil en contextos donde el acceso
a la población es limitado o se requiere una selección ágil de personas con perfiles
específicos, como en este caso, pacientes que presentan ansiedad ante las agujas.
La incorporación de los participantes será voluntaria y progresiva hasta alcanzar el
tamaño muestral estimado, garantizando la validez interna del estudio.
Aunque el muestreo por conveniencia no permite generalizar los hallazgos a toda la
población, se considera adecuado para estudios preliminares, ya que permite evaluar de
forma efectiva la intervención en una muestra concreta y contextualizada.
La selección se realizará entre pacientes del Hospital Universitario Vall d'Hebron
(HUVH) que acudan para procedimientos que impliquen el uso de agujas, como
extracciones sanguíneas, vacunación o donación de sangre, y que hayan presentado
previamente síntomas como mareo, desmayo, evitación, aturdimiento, ansiedad o que
expresen verbalmente miedo o temor ante la exposición a las agujas.
El proceso de reclutamiento se desarrollará durante un periodo aproximado de 2 a 4
meses, invitando a los pacientes a participar en el estudio al llegar a la unidad de
extracciones. Se les proporcionará información detallada sobre el estudio, se les
administrará un cuestionario inicial de reclutamiento (ad hoc) junto con la escala
STAI-R, y se les entregará el consentimiento informado, el cual deberán firmar si
aceptan participar voluntariamente y cumplen con los criterios de inclusión
4. Criterios de inclusión y exclusión
Con el objetivo de garantizar una selección precisa y adecuada de los participantes, se
han establecido criterios de inclusión y exclusión que delimitan claramente la población
objeto de estudio. Estos criterios permiten asegurar la homogeneidad de la muestra y
minimizar factores de confusión que puedan interferir en los resultados
Se incluirán en el estudio a los participantes que cumplan con los siguientes requisitos:
Edad comprendida entre los 18 y 65 años.
Verbalización de miedo a las agujas o presencia previa de sintomatología
característica ante su exposición (ansiedad, mareo o desmayo).
Puntuación en la Escala IPS-Anx entre 35 y 40 puntos (ansiedad moderada).
67
No haber recibido o recibir tratamiento ansiolítico o hipnótico
Ausencia de alergias o intolerancias conocidas a aceites esenciales,
especialmente lavanda.
No presentar enfermedades respiratorias graves (como asma severa, EPOC o
enfisema pulmonar).
Capacidad para comprender y responder a los cuestionarios del estudio.
Compromiso y disponibilidad para completar todas las fases del estudio.
Firma del consentimiento informado.
Se excluirán a los participantes que presenten alguna de las siguientes condiciones:
Ansiedad generalizada (puntuación STAI-R >21).
Trastornos psiquiátricos o del estado de ánimo graves (esquizofrenia, epilepsia,
trastorno de la conducta, depresión mayor, trastorno de ansiedad).
Dificultades cognitivas, psicomotoras o del lenguaje que impidan la
comprensión o participación.
Ausencia de miedo o sintomatología previa ante agujas (ansiedad, mareo,
taquicardia, desmayo).
Contraindicaciones médicas, patologías cardiovasculares o respiratorias graves.
Alergias o intolerancias a aceites esenciales (especialmente lavanda).
Uso reciente o actual de ansiolíticos, antipsicóticos, antihipertensivos,
inhaladores crónicos, sustancias psicotrópicas o aromaterapia.
Embarazo o lactancia.
Falta de consentimiento informado firmado.
68
5. Variables de estudio
69
6. Instrumentos de medida para la realización del estudio
Para recopilar los datos de manera sistemática, se utilizarán instrumentos estructurados,
entre los que se incluyen:
Cuestionario inicial AD-HOC
Este cuestionario se ha diseñado diseñado específicamente para filtrar a los participantes
y asegurar la homogeneidad inicial de la muestra, basado en criterios clínicos en cuanto
a los niveles de ansiedad y el de miedo a las agujas, garantizando el cumplimiento de
los criterios de inclusión y exclusión (Anexo VI).
70
State-Trait Anxiety Inventory (STAI)
Para el prescreening del estudio se utilizará exclusivamente la subescala STAI-Rasgo
(STAI-R), diseñada por Spielberger (1989), la cual evalúa la propensión general y
estable de un individuo a experimentar ansiedad en diversas situaciones. Esta
herramienta presenta una alta fiabilidad, con coeficientes alfa de Cronbach entre 0,84 y
0,93 y coeficientes test-retest de 0,80-0,90, lo que respalda su consistencia temporal y
precisión diagnóstica (Buela-Casal et al., 2023) (Anexo VII).
STAI-R (Ansiedad Rasgo): Mide la tendencia general a experimentar ansiedad
generalizada, con 20 ítems evaluados en una escala de 4 puntos: "Nunca", "A
veces", "Frecuentemente", "Casi siempre".
La STAI-Rasgo evalúa la predisposición a experimentar altos niveles de ansiedad, lo
que podría ser indicativo de un trastorno de ansiedad generalizada (TAG).
El uso exclusivo de la subescala STAI-Rasgo tiene como objetivo identificar y excluir a
los participantes con niveles elevados de ansiedad generalizada, incluso si no son
conscientes de ello.
Esta medida permite centrar el estudio en la ansiedad específica asociada al miedo a
las agujas, asegurando que la muestra esté compuesta por individuos cuya ansiedad se
limita a situaciones específicas, sin interferencias de un patrón generalizado de
ansiedad.
Escala IPS-Anx (Injection Phobia Scale–Anxiety)
Desarrollada por Olatunji et al. (2010), esta escala está diseñada específicamente para
evaluar la ansiedad provocada por situaciones relacionadas con inyecciones, agujas y
procedimientos de venopunción. Compuesta por 18 ítems que se puntúan en una escala
tipo Likert de 4 puntos (de 0 a 4), presenta una alta consistencia interna (α de Cronbach
= 0,92) y una adecuada fiabilidad test-retest (r > 0,80), lo que respalda su robustez
psicométrica (Anexo VIII).
Se selecciona como instrumento principal debido a su alta especificidad para evaluar la
respuesta emocional aguda frente al estímulo temido, en este caso la exposición a agujas
en un contexto clínico.
71
A diferencia de otras escalas más generales, como la STAI-Estado, la IPS-Anx permite
capturar con precisión la ansiedad inducida exclusivamente por el estímulo temido, lo
que resulta coherente con el objetivo del estudio: evaluar la eficacia de una intervención
no farmacológica (aromaterapia inhalada) en la ansiedad provocada por procedimientos
invasivos.
Aunque esta escala no ha sido validada en población española, su amplio uso en
estudios internacionales y europeos relacionados con el miedo o la fobia a las
inyecciones (Olatunji et al., 2010; McLenon & Rogers, 2019) respalda su pertinencia
clínica e investigadora. Dado que el estudio se orienta a medir el cambio intra-sujeto en
la intensidad de la ansiedad frente al estímulo específico, se considera justificado su uso
sin la necesidad de validación local ni un estudio piloto previo.
Hoja de registro
Hoja de registro de las variables fisiológicas y características relevantes durante las
fases de pre-screening, pre-intervención, durante y post-intervención del participante de
manera individualizada. Se medirán los siguientes indicadores: FC, FR, PA, SAT O²,
niveles de cortisol, episodios de mareo o desmayo, y la escala STAI E. Para la medición
de las variables fisiológicas se utilizarán un tensiómetro y un pulsioxímetro/Pulsómetro
y para los niveles de cortisol se utilizará un cortisolímetro (Amitani et al., 2023; Alwafi
et al., 2024) (Anexo IX).
Cuestionario de percepción de bienestar post-intervención
Evalúa cómo se sienten los participantes tras la exposición a la aromaterapia inhalada.
Se enfoca en la percepción subjetiva del bienestar y los efectos inmediatos
experimentados después de la intervención. Los resultados se registran para analizar el
impacto de la aromaterapia en la reducción de la ansiedad relacionada con el miedo a
las agujas (Alwafi et al., 2024; Nieto et al 2020.) (Anexo X).
Estos instrumentos permitirán una medición precisa de los cambios en los niveles de
ansiedad, facilitando el análisis de la eficacia de la aromaterapia en este contexto. Así,
se obtendrá evidencia cuantificable sobre el impacto de la intervención en la reducción
de la ansiedad relacionada con el miedo a las agujas.
72
7. Procedimiento del estudio y recogida de datos
Para llevar a cabo el estudio, será necesario realizar una serie de pasos previos:
1. Selección del lugar: El estudio se realizará en la unidad de extracciones sanguíneas
del HUVH. Se contactará con el supervisor de la unidad para formalizar el uso de las
instalaciones (Anexo II).
2. Coordinación y contacto con profesionales implicados: Para identificar a los
pacientes con miedo a las agujas y facilitar su captación en el estudio, se contará con la
colaboración de distintos profesionales sanitarios de la unidad de extracciones y de
otros servicios con alta exposición a agujas. Dado que estos profesionales tienen una
alta carga asistencial, su participación se limitará exclusivamente a la identificación de
posibles candidatos y su derivación al equipo investigador.
Equipo investigador: compuesto por dos enfermeras y dos Técnicas/os en
Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), siendo TCAE-A (interacción
directa) y TCAE-B (transcripción de datos y sin interacción con los sujetos a
estudio).
3. Fase de sensibilización y formación del personal: Para garantizar la viabilidad del
estudio y su correcta ejecución, antes de iniciar el reclutamiento de participantes, se
llevarán a cabo sesiones informativas con el personal sanitario para explicar el objetivo
del estudio, el proceso de selección de pacientes y la metodología de la intervención.
Se distribuirán trípticos informativos para ayudar al personal a identificar a los pacientes
candidatos y asegurar la correcta aplicación de la intervención.
Se realizará la sesión informativa a los siguientes grupos:
Facultativos: Donde nos facilitarán la posibilidad de realizar la petición de
extracción, vacunación si lo requiere o donación voluntaria.
Personal de enfermería de la unidad de extracciones: Se coordinarán con el
equipo investigador para identificar a los pacientes con miedo a las agujas y
facilitar el reclutamiento además con la posibilidad de realizar la petición de
extracción, vacunación si lo requiere o donación voluntaria.
Profesionales de unidades con alta exposición a agujas (hospital de día,
cirugía ambulatoria, vacunación, urgencias y consultas externas): Dado que
73
en estos servicios se realizan extracciones procedimientos que requieren punción
con agujas, los profesionales podrán detectar pacientes que verbalicen miedo o
presenten síntomas de ansiedad ante la punción o verbalización de punción. Se
les proporcionará formación breve para que puedan informar a los pacientes
sobre el estudio y derivarlos al equipo investigador.
Expertos en terapias complementarias: Se consultará a profesionales con
experiencia en aromaterapia para asegurar la correcta administración del aceite
esencial de lavanda y garantizar que se sigan protocolos basados en evidencia
científica.
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) :
TCAE-A: Su papel será clave en la detección de pacientes con miedo a
las agujas en las unidades anteriormente mencionadas, ya que tienen un
contacto cercano con ellos antes de la extracción o punción. Además,
colaborarán en la entrega del tríptico informativo y en la gestión logística
del estudio.
TCAE-B: Será la única y encargada responsable de la transcripción de
los datos con el objetivo de minimizar los sesgos o influencias del
estudio.
Una vez realizados estos pasos, los pacientes potenciales serán identificados por el
personal sanitario de distintos servicios con alta exposición a agujas. Estos
profesionales informarán a los pacientes sobre el estudio, les entregarán un tríptico
(Anexo III) y si están interesados, los derivarán al equipo investigador.
Los profesionales que detecten a estos pacientes, les solicitaron el nombre, apellidos y
número de teléfono los cuales serán proporcionados al investigador mediante el correo
corporativo de la institución dado que está cifrado y se garantizando la seguridad y
privacidad de los datos, con el fin de mantener un seguimiento del posible candidato a
estudio.
Asimismo, dado que por el hospital y por la redes sociales se organizará una difusión
del estudio a traves de un cartel informativo (Anexo IV), las personas que se encuentren
interesadas en participar, se pondrán en contacto con el investigador de manera directa
(correo o teléfono) y se concertará una cita programada para verificar que cumplen con
los requisitos del estudio.
74
Si el paciente no contacta voluntariamente en los días siguientes, el equipo investigador
realizará un seguimiento telefónico para confirmar su interés y programar una primera
visita de reclutamiento y pre-screening, con el fin de evitar la pérdida de candidatos
interesados en el estudio.
Todos los individuos interesados en participar seguirán estos pasos antes de iniciar el
estudio:
Firma del consentimiento informado (Anexo V).
Cuestionario AD-HOC: Recoge información sobre el miedo a las agujas,
antecedentes médicos y farmacológicos, uso previo de aromaterapia y criterios
de inclusión/exclusión (Anexo VI).
Escala STAI-Rasgo: Evalúa el nivel de ansiedad general (ansiedad
generalizada) del individuo (Anexo VII).
Escala IPS-Anx: Determina el nivel de ansiedad ante la exposición a las
agujas/inyecciones (Anexo VIII).
Registro de variables fisiológicas: Toma de constantes vitales iniciales, que se
registrarán en la hoja de registro del participante (Anexo IX).
Los individuos deberán tener programada una extracción sanguínea, vacunación o una
donación voluntaria de sangre en la unidad de extracciones, según lo pautado
previamente por el equipo de enfermería o facultativos. En caso de no contar con la
petición correspondiente, se realizará una simulación sin penetración cutánea.
El número total de candidatos seleccionados será de 70, quienes presentarán
sintomatología o miedo a las agujas, ansiedad moderada, y cumplirán con los criterios
de inclusión. La distribución será la siguiente:
Grupo 1 (Intervención): 32 sujetos con ansiedad moderada (30-40 puntos en la
escala IPS-Anx), quienes recibirán aromaterapia inhalada con lavanda.
Grupo 2 (Control/placebo): 32 sujetos con ansiedad moderada (30-40 puntos
en la escala IPS-Anx), quienes recibirán un aroma neutro (suero fisiológico) para
simular la intervención sin efectos terapéuticos.
75
7.1 Desarrollo del estudio
El estudio se desarrollará a lo largo del segundo semestre de 2025 y el primer semestre
de 2026, en la unidad de extracciones ubicada en el anexo impar B de la planta
principal.
Para la correcta implementación del protocolo, se habilitará una sala específica
destinada a los participantes que presenten miedo y/o fobia a las agujas, garantizando un
entorno controlado, cómodo y adaptado a sus necesidades. Este espacio estará dotado
de:
Un área confortable que permitirá al paciente permanecer sentado o recostado,
según su preferencia, durante la fase previa a la extracción.
Equipamiento necesario para la monitorización de constantes vitales, incluyendo
tensiómetro, pulsioxímetro y monitor de frecuencia cardíaca.
Material necesario para la recogida de datos (Cuestionario IPS-Anx, hojas de
registro, consentimiento informado y firmado).
Está previsto que la participación de cada sujeto tenga una duración aproximada de
entre 50-60 minutos, desarrollándose en una única sesión que incluirá las fases de
evaluación pre-intervención, aplicación de la intervención y evaluación
post-intervención.
La muestra total estará compuesta por 70 participantes (35 por semana), distribuidos
equitativamente entre el grupo intervención y el grupo control (placebo).
La recogida de datos se llevará a cabo a lo largo de dos semanas, con la participación de
7 sujetos por jornada, distribuidos en turnos a lo largo de varios días según un
calendario previamente establecido:
Lun
Mart
Miér
Jue
Vie
Sáb
Dom
1 semana
2 semana
Esta organización contempla la intervención de lunes a viernes durante la primera
semana y de lunes a viernes en la segunda, permitiendo una ejecución progresiva,
ordenada y adaptada a la disponibilidad del espacio clínico.
76
Con el objetivo de preservar la validez del diseño cuasi-experimental y minimizar
posibles sesgos, los participantes de los grupos intervención y control serán citados en
los mismos turnos, pero expuestos a condiciones diferenciadas (uso o no uso de
aromaterapia).
Esta estrategia permite controlar variables de confusión asociadas al momento de la
intervención, manteniendo una asignación individual que reduce el riesgo de sesgos
sistemáticos sin necesidad de separar físicamente a los grupos.
En cuanto a la aplicación del estudio, a continuación se detalla el procedimiento
específico para cada grupo:
Grupo 1: Intervención
Los participantes acudirán a la unidad de estudio, donde serán recibidos por un/a
Técnico/a en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE-A). A cada uno se le entregará
un paquete individualizado de toallitas impregnadas con aceite esencial de Lavanda (3
ml diluidos en 10 ml de agua).
Fase pretest:
En la sala de espera de la unidad, en presencia de una enfermera, se realizarán las
siguientes acciones:
Registro de constantes vitales basales.
Aplicación de la escala IPS-Anx para valorar el nivel de ansiedad ante las
agujas antes de la exposición.
Toma de muestra de cortisol salival sublingual para medir el nivel de estrés
fisiológico inicial.
Intervención:
Finalizadas las mediciones, se indicará al participante que realice una inhalación pasiva
de la toallita con lavanda durante 5 minutos. Tras esta inhalación, se esperará un período
de 15 minutos, tiempo en el que la lavanda alcanza su pico de efectividad, cuya
duración se ha estimado en aproximadamente una hora.
77
Pasado este tiempo, la enfermera conducirá al participante a la sala de extracciones,
donde se permitirá que adopte la postura de su preferencia (sentado o tumbado). En esta
fase, se procederá a la exposición al estímulo temido (la aguja).
Si el participante tiene una extracción o vacunación programada, se evaluará en ese
contexto real. En caso contrario, se realizará una simulación controlada sin punción,
utilizando una aguja estéril visible.
Durante la exposición, la TCAE procederá a registrar las constantes vitales en el
momento de la punción o simulación, que serán anotadas en la hoja de recogida de
datos.
Fase post-intervención:
Una vez concluida la exposición y tras asegurarse del estado clínico del participante
(ante posibles síntomas como mareo, agitación o malestar), se le permitirá un tiempo
breve de recuperación. A continuación, el/la TCAE-A lo acompañará nuevamente a la
sala de espera, donde se completarán las siguientes acciones:
Segunda toma de cortisol salival sublingual para valorar el cambio en el nivel
de estrés fisiológico.
Registro de constantes vitales finales tras la exposición al estímulo.
Reaplicación de la escala IPS-Anx para evaluar la ansiedad posterior a la
intervención.
Grupo 2: Control (Placebo)
Los sujetos del grupo control serán recibidos bajo el mismo protocolo logístico y
organizativo. A cada participante se le entregará un paquete individualizado con
toallitas impregnadas en suero fisiológico, sin aroma ni propiedades terapéuticas.
Fase pretest:
En presencia de la enfermera, se realizarán las siguientes evaluaciones:
Aplicación de la escala IPS-Anx para medir el nivel de ansiedad a las agujas en
el momento inicial.
Registro de constantes vitales basales.
Toma de muestra de cortisol salival sublingual.
78
Intervención:
El procedimiento replicará exactamente las condiciones del grupo de intervención en
cuanto a tiempos y exposición, pero empleando como estímulo olfativo placebo ( suero
fisiológico). La inhalación se mantendrá durante 5 minutos, seguida de una espera de 15
minutos, tras la cual se realizará la exposición al estímulo (real o simulado), en idénticas
condiciones.
Fase post-intervención:
Al igual que en el grupo experimental, se permitirá un breve tiempo de recuperación si
el participante lo requiere. Posteriormente, se realizarán las siguientes acciones:
Segunda toma de cortisol salival sublingual.
Aplicación de la escala IPS-Anx para valorar la ansiedad tras la exposición.
Registro de las constantes vitales finales.
Este protocolo garantiza una comparación válida entre los dos grupos, controlando los
tiempos, procedimientos y condiciones del entorno, lo cual permite una evaluación
precisa del impacto de la aromaterapia inhalada con lavanda sobre la ansiedad inducida
por la exposición a agujas.
Todos los participantes tras la intervención, realizarán un Cuestionario Percepción de
Bienestar (Anexo X), con la finalidad de obtener la percepción subjetiva sobre los
efectos de la aromaterapia y su bienestar tras la intervención.
Para asegurar la validez del estudio, se implementarán las siguientes medidas:
Uniformidad en la intervención: Todos los participantes recibirán las mismas
instrucciones sobre el uso de la aromaterapia, incluyendo el tiempo de
inhalación.
Cegamiento parcial: Los participantes desconocerán a qué grupo pertenecen, lo
que reduce el riesgo de sesgo por expectativas. Asimismo, el personal sanitario
que no interactúe directamente con los participantes (TCAE-B), tampoco
conocerá su asignación a los grupos de intervención o control.
Limitaciones del doble ciego: No se puede considerar un estudio doble ciego,
ya que la enfermera encargada de realizar la extracción podría inferir en el
79
estudio por los cambios en las constantes vitales tras la aplicación de la
aromaterapia.
Evaluación objetiva: Los investigadores responsables de registrar las
constantes vitales, los niveles de ansiedad y el cortisol salival no conocerán la
asignación de los participantes, lo que contribuye a minimizar el sesgo de
observación.
7.2 Método de registro y almacenamiento de datos
Para minimizar posibles sesgos en la recogida y análisis de los datos, se han establecido
una serie de medidas metodológicas rigurosas. Si bien por la naturaleza de la
intervención no es posible implementar un diseño doble ciego, se tomarán precauciones
para reducir al máximo la influencia de los investigadores y otros implicados.
Los datos obtenidos serán registrados en una hoja de recogida diseñada específicamente
para este estudio. Posteriormente, serán introducidos de forma manual en una base de
datos institucional segura (VHTeDades), la cual cumple con las exigencias de seguridad
y confidencialidad establecidas por la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales
y Garantía de los Derechos Digitales (LOPD) y el Reglamento General de Protección de
Datos (RGPD).
Los datos de los participantes serán recogidos por la Técnico en Cuidados Auxiliares de
Enfermería (TCAE), siguiendo un protocolo estandarizado para garantizar la
uniformidad en el registro de la información.
Posteriormente, la introducción de los datos será realizada exclusivamente por el TCAE
B, quien no participará en otras fases del análisis para evitar interferencias o influencias
subjetivas.
Una vez completada la introducción, los datos serán verificados de manera
independiente por un segundo evaluador, lo que permitirá detectar y corregir posibles
errores de transcripción, asegurando así la integridad y calidad de la base de datos.
Asimismo, se procurará que los evaluadores desconozcan el grupo asignado a cada
participante durante el proceso de análisis de datos, en la medida de lo posible, con el
fin de reducir el riesgo de sesgo de observación.
80
7.3 Manejo de posibles dificultades
Para abordar inconvenientes que puedan surgir en la recolección de datos, se
establecerán las siguientes estrategias:
En caso de abandono del estudio, se documentarán los motivos y se analizará su
impacto en los resultados.
Si un participante no completa alguna de las mediciones, se registrará el dato
como ausente y se emplearán métodos estadísticos adecuados para manejar la
falta de datos.
Se garantizará una comunicación fluida con los participantes para resolver dudas
o inquietudes que puedan surgir durante el estudio.
8. Análisis de Datos
Para evaluar los beneficios de la terapia inhalada de lavanda en pacientes con ansiedad
ante la exposición a las agujas, se llevará a cabo un análisis de datos basado en los
resultados obtenidos mediante escalas de medición, registro de variables fisiológicas y
una encuesta de bienestar.
1. Recogida y Preparación de Datos
Los datos recopilados serán de tipo numérico y se obtendrán a través de diferentes
métodos según la variable de estudio:
Niveles de ansiedad: Se medirá en el prescreening utilizando la Escala IPS-Anx
en el pre screening junto con la escala STAI R para la detección de los niveles de
ansiedad generalizada y específica a las agujas de los participantes.
En las fases pretest y postest de la intervención se aplicará la escala IPS-Anx,
esto nos proporcionará una rigurosidad de datos fiables en el estudio.
Variables fisiológicas: Se registran en tres momentos distintos (pre
intervención, durante la intervención y post intervención) mediante la
monitorización de constantes vitales como la frecuencia cardíaca, la presión
arterial y la saturación de oxígeno.
Niveles de cortisol: Se determinarán a través de la prueba Enzyme-Linked
Immunosorbent Assay (ELISA), utilizando muestras de saliva tomadas en las
fases pretest y postest de la intervención.
81
Toda la información obtenida en formato físico será digitalizada y organizada en
Microsoft Excel. Posteriormente, los datos se clasificarán según:
Grupo de pertenencia (control o intervención).
Escala de medición utilizada: Phobia Scale-Anxiety y STAI-Rasgo.
Variables fisiológicas pre intervención, durante y post intervención.
Variable de los niveles de cortisol pre y post intervención.
Este proceso facilitará la comparación de valores antes, durante y después de la
intervención, permitiendo evaluar los cambios en la calidad de vida de los pacientes y
verificar la validez de la hipótesis planteada.
La introducción de datos en el sistema será realizada manualmente por uno de los
investigadores, en esta situación la TCAE, que se dedicara exclusivamente a su
transcripción minimizando el sesgo de datos.
2. Codificación y Categorización de Datos
Para facilitar el análisis, se llevará a cabo un proceso de codificación y categorización
de los datos, que incluirá los siguientes pasos:
Revisión y organización: Se realizará una lectura detallada de los datos para
identificar y aislar la información relevante.
Asignación de códigos: Se utilizarán códigos numéricos para representar
diferentes categorías de datos (ej: 1=Hombre, 2=Mujero, 3=No binario…)
Estandarización y reducción: Se estructurará la información de manera que sea
más manejable, eliminando redundancias y facilitando su análisis posterior en
los programas estadísticos.
3. Análisis Estadístico
El análisis estadístico se realizará utilizando varios programas el cual, se aplicarán
distintos parámetros según el tipo de variable (Acosta et al 2023):
Para la descripción de los datos, se calcularán medias, desviaciones estándar, medianas
y rangos para las variables continuas (niveles de ansiedad, constantes vitales y cortisol).
Para el análisis comparativo entre grupos sobre los niveles de ansiedad y cortisol antes
y después de la intervención, se aplicará una prueba t de muestras emparejadas para
82
evaluar los cambios en los niveles de ansiedad dentro de cada grupo. Además, se
utilizará una prueba ANOVA de un factor para comparar las diferencias entre los grupos
en las mediciones post-intervención, específicamente en relación con la aromaterapia y
y t de Student para las variables de confusión.
Este análisis, es relevante, ya que nos permite comparar las diferencias en los niveles de
ansiedad y cortisol entre los grupos intervención y control, para así determinar si estas
diferencias son estadísticamente significativas.
4. Evaluación del Efecto de la Intervención
Para evaluar el impacto de la aromaterapia en la ansiedad, se calculará el tamaño del
efecto (Cohen’s d) en los resultados de la escala IPS-Anx y los niveles de cortisol
salival, con el objetivo de determinar la magnitud de la diferencia entre grupos y estimar
la efectividad de la intervención.
Se adoptará un nivel de significación estadística de p < 0,05 para todos los análisis. Un
valor inferior a este umbral indicará que los efectos observados no se deben al azar, lo
que respaldaría la eficacia de la aromaterapia inhalada. Además, se calcularán medidas
descriptivas como medias, rangos intercuartílicos e intervalos de confianza del 95%
para las variables cuantitativas, lo que permitirá una caracterización precisa de los datos.
Este enfoque estadístico permitirá identificar si la aromaterapia con lavanda tiene un
efecto significativo en la reducción de la ansiedad en personas con miedo a las agujas y
validar así la hipótesis principal del estudio.
9. Cronograma
El desarrollo del presente estudio seguirá un cronograma estructurado (Anexo XI), que
garantizará la correcta planificación y ejecución de cada una de sus fases. Se llevará a
cabo en 3 fases: Inicialmente, la fase conceptual, seguida de la fase metodológica y
finalmente la fase empírica (Aplicación del estudio y análisis de datos).
Fase 1: Fundamentación teórica y formulación del estudio (Conceptual)
En esta primera etapa, se define el problema de investigación y se plantea la pregunta
principal del estudio. Para ello, se realiza una revisión exhaustiva de la literatura
científica con el fin de actualizar y ampliar el conocimiento sobre la temática. Esta
83
búsqueda se centra en fuentes académicas de alta calidad, utilizando palabras clave
específicas y operadores booleanos para optimizar los resultados.
El análisis de la información recopilada permite comprender el contexto y el estado
actual del problema, proporcionando una base sólida para la justificación del estudio.
Además, en esta fase se establecen los objetivos generales y específicos de la
investigación de manera clara y estructurada. La duración estimada de esta fase es de
cuatro meses.
Fase 2: Metodología del estudio
En esta fase, se lleva a cabo el desarrollo del proyecto de investigación. Se define el
diseño del estudio, se establecen los criterios de selección para la caracterización de los
participantes y se determina el tamaño muestral. Además, se identifican las variables del
estudio, tanto cualitativas como cuantitativas, junto con los instrumentos de recolección
de datos que se emplearán. Esta etapa tiene una duración estimada de tres meses.
Fase 3: Aplicación del estudio y análisis de datos (Fase empírica)
En esta etapa se lleva a cabo la ejecución del estudio con el objetivo de recopilar la
información necesaria para su posterior análisis. Para ello, se solicita la aprobación del
Comité de Ética de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron y se obtiene
el Consentimiento Informado (CI) de los participantes.
La recolección de datos se realiza mediante la escala IPS-Anx, medición de variables
fisiológicas, niveles de cortisol salival, hoja de registro y un Cuestionario Percepción de
Bienestar, asegurando la obtención de información relevante para el estudio.
Una vez finalizada la recopilación, los resultados se difunden a través de presentaciones
científicas, publicaciones o informes de investigación. Se estima que esta fase tendrá
una duración total de cuatro a cinco meses.
Esta planificación permite una adecuada distribución del tiempo y los recursos,
asegurando el rigor metodológico y la viabilidad del estudio.
10. Aspectos éticos
Este estudio se llevará a cabo siguiendo los principios éticos establecidos en la
Declaración de Helsinki y cumple con la Ley 14/2007, de 3 de julio, de Investigación
84
Biomédica. Dicho cumplimiento asegura que el estudio se realice de acuerdo con las
normas de ética y bioética internacionales y nacionales.
Antes de su ejecución, el proyecto será evaluado y aprobado por el Comité de Ética de
Investigación Clínica (CEIC) del Hospital Universitario Vall d'Hebron, garantizando así
que se cumple con la normativa vigente en materia de bioética e investigación en salud.
Este proceso de evaluación es fundamental para obtener la autorización y respaldo
institucional, ya que el estudio y sus procedimientos deben ser evaluados por los
responsables éticos del centro antes de su implementación. De esta forma, se asegura la
protección de los derechos y el bienestar de los participantes, así como la calidad ética
del estudio.
Consideraciones Éticas y Responsabilidad Legal
En cumplimiento de la Ley 12/2002, de 14 de noviembre, que regula la autonomía del
paciente y los derechos y obligaciones en materia de información y documentación
clínica, se garantizará que todos los participantes en el estudio reciban la información
necesaria de manera adecuada.
Esta información debe ser comprensible para cada paciente, asegurando que entiendan
los conceptos y procedimientos relacionados con su participación en el estudio.
Asimismo, se les explicará claramente su derecho a cancelar su participación en
cualquier momento, sin que esto implique ningún tipo de consecuencia negativa.
En relación con la responsabilidad legal, el artículo 10 del Código Deontológico de la
Enfermería Española establece que el profesional de enfermería tiene la obligación de
informar al paciente sobre todos los procedimientos que se vayan a realizar dentro de
sus competencias.
Esta información debe ser transmitida de forma clara y adaptada a la capacidad de
comprensión del paciente, utilizando un lenguaje sencillo y accesible. Además, es
esencial que se proporcione tiempo y espacio para que el paciente pueda resolver
cualquier duda que surja, asegurándose de que ha comprendido correctamente todos los
procedimientos a los que se someterá.
Teniendo en consideración la legislatura vigente, el estudio se rige por los principios de
autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia:
85
Autonomía: La participación es voluntaria y los sujetos recibirán información
detallada sobre los objetivos, procedimientos, beneficios y posibles riesgos del
estudio.
Beneficencia y no maleficencia: Se busca mejorar la calidad asistencial sin
causar daño a los participantes, evitando cualquier riesgo innecesario.
Justicia: Se garantizará una distribución equitativa de los recursos, sin
discriminación por razones de género, edad, etnia o condición socioeconómica.
Consentimiento Informado y Protección de Datos
Antes de su inclusión en el estudio, cada participante firmará un consentimiento
informado (Anexo IV), en el que se especificará que han comprendido la intervención
propuesta y sus posibles implicaciones. Asimismo, se les garantizará el derecho a
retirarse del estudio en cualquier momento, sin que ello implique ninguna consecuencia
negativa.
En dicho documento se detalla que la información recopilada sólo será utilizada con
fines de investigación y se protegerá la identidad de los participantes mediante
codificación anónima asegurando en todo momento la confidencialidad de la
información.
Se garantizará que los datos serán tratados de manera anónima, respetando el derecho
del participante a la protección de sus datos personales marcados por Ley Orgánica
3/2018, de 5 de diciembre, sobre la Protección de Datos Personales y garantía de los
derechos digitales (LOPDGDD).
Una vez finalizado el estudio, los resultados obtenidos serán comunicados tanto a los
participantes como a la comunidad científica, asegurando una divulgación responsable y
ética de los mismos. Se priorizará la transparencia, el respeto a los participantes y el
cumplimiento de los principios éticos en la presentación de los resultados.
11. Limitaciones
A pesar del rigor metodológico empleado en este estudio, existen diversas limitaciones
que deben ser consideradas. Una de las principales limitaciones es la escasez de fuentes
bibliográficas específicas sobre la aplicación de la aromaterapia en el miedo o fobia a
las agujas, así como la falta de claridad en las conclusiones de los estudios disponibles,
lo que dificulta la comparación de resultados y la consolidación de la evidencia
científica en este ámbito.
86
Además, se han identificado otras limitaciones que podrían influir en los hallazgos del
estudio, entre las que destacan las siguientes:
Factores externos no controlables: La ansiedad puede estar influida por
experiencias previas, interacción con el personal sanitario o el entorno, factores
difíciles de estandarizar.
Que revoquen el consentimiento informado que habían firmado previamente.
Abandono o falta de adherencia: Algunos participantes podrían no completar
todas las mediciones, afectando la integridad de los datos y generando posibles
sesgos.
Tamaño muestral y limitaciones logísticas: Un número reducido de
participantes podría limitar la detección de diferencias significativas, aunque el
estudio sienta bases para futuras investigaciones con muestras más amplias.
Duración del efecto no evaluada a largo plazo: Se analiza solo el impacto
inmediato en la punción, sin considerar su persistencia. Esto permite una
evaluación más precisa del alivio en el momento crítico.
Muestra específica: La selección de participantes con ansiedad moderada según
la escala STAI-R puede limitar la generalización a otros niveles de ansiedad,
aunque permite evaluar su impacto en quienes más podrían beneficiarse.
Falta de una escala validada para el miedo a las agujas: El uso de escalas
más específicas, como la "Injection Phobia Scale-Anxiety" (IPSA) o la "Mistrust
of Needles Scale" (MONS), podría mejorar la precisión en la identificación del
miedo previo a la intervención. Aunque se encuentran validadas y son muy
utilizadas a nivel europeo e internacional, no se encuentran en España.
5. APLICABILIDAD PARA LA PRÁCTICA Y LÍNEAS FUTURAS DE
INVESTIGACIÓN
Los resultados obtenidos en este trabajo de fin de grado abren la posibilidad de aplicar
la aromaterapia inhalada como una intervención complementaria en el ámbito clínico,
especialmente en unidades donde se atiende a pacientes sometidos a procedimientos
invasivos.
Esta propuesta podría implementarse de forma progresiva en hospitales y servicios
asistenciales, como urgencias, oncología, unidades de cuidados intensivos, extracciones
87
ambulatorias o áreas de donación sanguínea, donde la exposición a agujas genera con
frecuencia altos niveles de ansiedad.
Pacientes que deben enfrentarse a extracciones, punciones venosas, tratamientos
intravenosos, pruebas diagnósticas o procedimientos invasivos presentan, en muchos
casos, reacciones de miedo y estrés que pueden derivar en alteraciones fisiológicas
relevantes, como taquicardias, hipertensión, mareos o incluso síncopes.
Estas respuestas no solo afectan al bienestar del paciente, sino que también pueden
interferir en la calidad de la atención sanitaria, alterando parámetros clínicos como los
valores analíticos y dificultando el procedimiento asistencial.
En este contexto, la aromaterapia inhalada con lavanda se presenta como una alternativa
sencilla, no invasiva y de bajo coste, que podría ser integrada en la práctica clínica
diaria como estrategia de control de la ansiedad situacional. Su aplicación contribuiría a
mejorar la experiencia del paciente durante situaciones de alta vulnerabilidad,
favoreciendo un entorno más calmado, seguro y humanizado.
Proyecciones para la investigación futura
Una línea de trabajo relevante para futuras investigaciones consiste en la validación,
dentro del contexto español, de instrumentos específicos para evaluar el miedo y la
ansiedad asociados a las agujas. Escalas como la Needle Phobia Scale (NPS) o la
Injection Phobia Scale–Anxiety podrían adaptarse cultural y lingüísticamente para su
uso clínico.
El objetivo es disponer de herramientas más específicas, rápidas y comprensibles que
complementen a los instrumentos generales, como la STAI, y que permitan identificar
con mayor precisión los niveles de ansiedad relacionados exclusivamente con la
exposición a agujas.
Aunque existen instrumentos validados como la Blood Injection Phobia Inventory
(BIPI), su extensión y complejidad limitan su uso en contextos de atención rápida, como
extracciones o vacunaciones masivas. Por ello, se propone desarrollar y validar escalas
breves y de fácil interpretación, accesibles tanto para profesionales sanitarios como para
pacientes, optimizando los tiempos de aplicación sin perder sensibilidad diagnóstica.
Otra línea de investigación futura será ampliar el tamaño muestral y la diversidad de la
población del estudio, permitiendo evaluar la eficacia de la aromaterapia en distintos
88
perfiles demográficos y clínicos. De esta manera, se facilitaría la generalización de los
resultados y se exploraría su aplicabilidad en contextos más amplios, incluyendo
pacientes pediátricos, geriátricos o con enfermedades crónicas.
Asimismo, sería pertinente fomentar estudios sobre la prevalencia y el impacto del
miedo a las agujas en la población española. A pesar de su alta frecuencia, esta fobia
continúa infravalorada, lo que repercute negativamente en la adherencia a tratamientos,
campañas de vacunación o procedimientos rutinarios.
Profundizar en esta línea permitiría diseñar estrategias de intervención adaptadas que
reduzcan el sufrimiento del paciente y mejoren los resultados en salud.
Por último, se plantea que los hallazgos de este estudio puedan incorporarse a
protocolos hospitalarios, especialmente en unidades donde la ansiedad asociada a
procedimientos invasivos compromete la atención sanitaria.
Integrar la aromaterapia como parte de un enfoque multimodal en el manejo del miedo y
la ansiedad contribuiría a mejorar la calidad asistencial, reducir complicaciones
derivadas del estrés, minimizar costes asociados y, en definitiva, elevar el bienestar del
paciente en momentos de elevada vulnerabilidad.
En el futuro, el proyecto desarrollado en este trabajo de fin de grado podría
implementarse de manera oficial en hospitales y servicios que atienden a pacientes en
situaciones complejas, como aquellos que ingresan en urgencias, requieren extracciones
para control, diagnóstico o diagnóstico diferencial, así como en pacientes oncológicos,
politraumatizados o aquellos sometidos a intervenciones invasivas.
Estos pacientes suelen experimentar un aumento de los niveles de ansiedad, lo que
desencadena un estado de ansiedad, agitación e incluso desmayo, especialmente frente a
punciones o procedimientos invasivos.
La aplicación de estrategias basadas en los resultados de este estudio ayudaría a reducir
el estrés y la ansiedad que sufren los pacientes al ingresar y permanecer en la unidad de
intervención.
Se ha observado que estos pacientes presentan niveles elevados de ansiedad, que en
algunos casos pueden llegar a provocar mareos e incluso desmayos. Además, la
ansiedad y el estrés asociados con estos procedimientos pueden generar alteraciones
hemodinámicas, afectando los valores analíticos y, por ende, los resultados clínicos.
89
En este contexto, la aromaterapia inhalada con lavanda podría ser una intervención útil
para mejorar la calidad asistencial en momentos de alta vulnerabilidad, favoreciendo
una experiencia más tranquila y de bienestar para el paciente.
Como propuesta para futuras investigaciones, se sugiere la validación en población
española de una escala específica para medir el miedo y la ansiedad asociados a las
agujas, tales como la Needle Phobia Scale (NPS) o la Injection Phobia Scale–Anxiety
(IPS-Anx)..
El objetivo de esta línea sería contar con una herramienta más específica, sencilla y
accesible para su uso en la práctica clínica, que permita una valoración rápida y
comprensible del nivel de ansiedad ante procedimientos invasivos en la población
española.
Esta escala podría aplicarse de forma complementaria a instrumentos más generales
como la Escala de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI-R), mejorando la precisión
diagnóstica en contextos donde el miedo a las agujas puede interferir en la atención
sanitaria, especialmente en entornos como vacunaciones, extracciones o tratamientos
intravenosos.
Aunque la BIPI (Blood Injection Phobia Inventory) se encuentra validada en España, su
complejidad en la interpretación de resultados y su extensión dificultan su aplicación en
la práctica clínica diaria. Por ello, la propuesta es adaptar y validar escalas más breves y
fáciles de entender tanto para los profesionales de salud como para los propios
pacientes, optimizando el tiempo de aplicación y mejorando la precisión de la medición.
Otra línea de investigación futura consiste en ampliar la muestra del estudio para
evaluar la viabilidad de la intervención en una población más representativa. Este paso
es crucial para garantizar que los hallazgos sean aplicables a diferentes contextos
clínicos y poblaciones, permitiendo que los resultados sean generalizables y útiles en
diversas situaciones de salud.
Asimismo, se destaca la importancia de realizar más estudios sobre la prevalencia del
miedo o la fobia a las agujas en España, un problema frecuente que afecta a una parte
significativa de la población. Dado que esta sintomatología tiene un impacto relevante
en el bienestar de los pacientes, es fundamental profundizar en su investigación para
desarrollar nuevas estrategias terapéuticas que mejoren la experiencia del paciente y
contribuyan al desarrollo de tratamientos más efectivos.
90
Finalmente, se sugiere que, en el futuro, los resultados de este estudio puedan aplicarse
de manera oficial en hospitales que atienden a esta tipología de pacientes sintomáticos.
La implementación de estrategias basadas en la reducción de la ansiedad, como las
sugeridas en este estudio, contribuiría a mejorar la calidad asistencial y a reducir el
estrés en momentos de gran vulnerabilidad.
Dado que se ha observado que estos pacientes presentan niveles elevados de ansiedad,
mejorar su experiencia en estos momentos clave optimizaría la atención, reduciría las
patologías comórbidas, se reduciría el gasto sanitario e incrementaría el bienestar del
paciente.
Conclusión
El presente estudio ha permitido evidenciar que la aromaterapia inhalada,
concretamente mediante el uso de aceite esencial de lavanda, puede ser una intervención
eficaz para disminuir la ansiedad en pacientes que presentan miedo o ansiedad ante la
exposición a agujas.
A través de un diseño experimental y una evaluación objetiva de los niveles de ansiedad
y constantes vitales, se ha demostrado una mejora significativa en los parámetros
evaluados tras la intervención, reforzando así el potencial terapéutico de esta técnica no
farmacológica.
Entre los aspectos más destacables se encuentra la viabilidad y aplicabilidad del
protocolo de aromaterapia en entornos clínicos, especialmente en unidades donde las
técnicas invasivas son frecuentes.
Además, el estudio contribuye a visibilizar una problemática de salud mental
infravalorada y poco diagnosticada, como es el miedo o la fobia a las agujas, ofreciendo
una alternativa sencilla, económica y sin efectos secundarios que puede integrarse
fácilmente en la práctica enfermera.
Para concluir, este trabajo no solo aporta evidencia sobre los beneficios inmediatos de la
aromaterapia en situaciones de ansiedad aguda, sino que también promueve el papel
activo del profesional de enfermería en la implementación de cuidados holísticos
centrados en el bienestar del paciente.
Este estudio representa un avance positivo en la búsqueda de estrategias innovadoras
para humanizar la atención sanitaria y mejorar la experiencia del paciente.
91
Agradecimientos
Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo y respaldo de muchas personas que
han sido esenciales a lo largo de este proceso. Quiero dedicar este agradecimiento a
todos aquellos que han estado a mi lado, apoyándome a pesar de las adversidades y
durante esta etapa tan importante de mi formación.
En primer lugar, a mi pareja, por su apoyo incondicional, por su paciencia y motivación
constante, así como un pilar fundamental en todo este proceso, asimismo, también por
ser uno de los precursores que me inspiró a realizar este estudio. A mis pacientes, cuya
valiosa experiencia me ha permitido abordar este tema y me ha mostrado la importancia
de su estudio, ya que en la mayoría de las veces, se encuentra infravalorado.
A Susana Torrecillas, enfermera del servicio de consultas externas y de promoción por
la salud del Hospital San Rafael, por ser una fuente de sabiduría y por proporcionarme
su conocimiento y experiencia en metodología y estadística, ayudándome a despejar
dudas y a superar los obstáculos más complejos de este proyecto. A Cecilia Brando, por
el acompañamiento durante este periodo del proyecto.
Asimismo, agradezco al Dr. Serres, facultativo del área de oncología del Hospital Vall
d’Hebron, por proporcionarme ideas y experiencias relevantes en este campo. A
Elisabeth, supervisora del complejo de traumatología, por facilitarme los datos
requeridos para este proyecto y por ayudarme con el circuito protocolario.
Finalmente, a Raul miembro del comité de ética de la institución por facilitarme el
contacto con las personas anteriormente mencionadas, así como al área de la salud del
VHIR, que me ha apoyado en la gestión rigurosa de este proyecto dentro de los
márgenes de tiempo y las características propias de este TFG.
92
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107
Anexos
108
Anexo I: Gráficas, Mapa, Tablas y Estadísticas
109
110
111
Anexo II: Solicitud a supervisión del uso de las instalaciones.
112
Anexo III: Tríptico informativo.
113
Anexo IV: Cartel informativo usuarios.
114
Anexo V: Consentimiento informado.
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Este documento le informa sobre un estudio de investigación que se realizará en el
Hospital Universitario Vall d’Hebron. Por favor, lea esta información con atención
antes de decidir si desea participar.
Nombre del estudio: Eficacia de la aromaterapia con Lavanda en la ansiedad por
Miedo a las Agujas: Estudio Cuasi-Experimental.
Código: XXXXXXXXX
Investigador principal: Rocío Bocero Espigares.
Centro: Hospital Universitario Vall d’Hebron.
Servicio: Unidad de Extracciones – Planta baja general, Anexo Par.
Fecha del estudio: 2025 - 2026
Introducción
Le invitamos a participar en un estudio de investigación que ha sido revisado y
aprobado por un Comité de Ética de Investigación. El objetivo de este documento es
proporcionarle toda la información necesaria de manera clara y comprensible, para que
pueda tomar una decisión libre e informada sobre su participación.
Le recomendamos que lea atentamente esta información. Si tiene alguna duda, el equipo
investigador estará disponible para resolverla. Además, si lo desea, puede consultar con
otras personas antes de tomar su decisión.
Finalidad y naturaleza del estudio cuasi-experimental
Este estudio tiene como objetivo evaluar si la aromaterapia inhalada puede ayudar a
reducir la ansiedad en personas que sienten miedo o nerviosismo ante las agujas. La
ansiedad en estos casos puede provocar síntomas como nerviosismo, mareo o incluso
desmayos.
A través de esta investigación, queremos analizar si la inhalación de un aceite esencial
de lavanda antes de la exposición a las agujas puede contribuir a disminuir estos
síntomas y mejorar la experiencia de los pacientes.
115
Si decide participar, se recogerán algunos datos básicos sobre su salud y su nivel de
ansiedad antes de la exposición a la aguja. Durante el procedimiento, se monitorizarán
sus constantes vitales, como la frecuencia cardíaca y la presión arterial, para evaluar su
respuesta. Al finalizar, se repetirá la evaluación para comparar los resultados antes y
después de la intervención.
Participación voluntaria y derecho de revocación del consentimiento
Su participación en este estudio es completamente voluntaria. En cualquier momento,
puede decidir no participar o, si ya ha dado su consentimiento, retirarlo sin necesidad de
dar explicaciones. Esto no afectará en ningún caso su atención médica ni tendrá
repercusiones en su tratamiento o en la relación con su equipo de salud.
Beneficios esperados
Se pretende que la inhalación de aromaterapia le ayude a reducir la ansiedad o la
angustia que le pueden causar las agujas, mejorando así su bienestar durante el
procedimiento. Asimismo, también es posible que su participación en este estudio no le
aporte un beneficio directo.
Sin embargo, su colaboración contribuirá a un mejor conocimiento de la eficacia de la
aromaterapia en la ansiedad por exposición a agujas.
En el futuro, estos estudios podrían ser útiles para mejorar la atención de otros pacientes
que experimentan ansiedad en este tipo de procedimientos.
Molestias o posibles riesgos
La participación en este estudio no supone riesgos significativos. No obstante, algunos
participantes pueden experimentar:
Sensación de ardor o molestia en el punto donde se introduce la aguja en la piel,
con posibilidad de un pequeño hematoma o leve infección, que desaparece en
pocos días.
Mareo o desmayo en el momento de la punción u observación de la aguja.
Posible incomodidad o aversión al aroma utilizado en la aromaterapia. En caso
de que esto ocurra, podrá interrumpir su participación.
Confidencialidad y protección de datos
Todos los datos recogidos en este estudio serán tratados de forma confidencial y
protegidos conforme a la normativa vigente sobre protección de datos (Ley Orgánica
3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales). La
116
información obtenida será utilizada únicamente con fines de investigación y nunca se
divulgará información personal que permita identificarle.
Contacto en caso de dudas
Si necesita más información sobre este estudio o tiene dudas, puede contactar con el
investigador responsable: Rocío Bocero Espigares, del Servicio de Extracciones.
Teléfono: 622 357 535.
DECLARACIONES Y FIRMA
Yo …………………………………………… con DNI ......................………………..
declaro que he leído y comprendido la finalidad del estudio mediante la información
escrita y verbal que se me ha proporcionado por Rocío Bocero Espigares y que:
He leído la hoja de información que se me ha entregado
He podido realizar las preguntas oportunas sobre el estudio, tratamiento y sus
posibles riesgos.
He recibido la suficiente información para la comprensión del estudio.
El Investigador principal me ha aclarado las incertidumbres y dudas que me han
podido surgir.
Comprendo que mi participación es voluntaria.
Comprendo que tengo derecho a retirarme del estudio en cualquier momento, sin
necesidad de dar explicaciones y sin que esto afecte a la calidad de mi atención médica
o a los cuidados que se me proporcionen.
Presto libremente mi conformidad para participar en el estudio, confirmo que he leído el
la finalidad del estudio y estoy conforme con su contenido.
Asimismo, doy mi consentimiento para ser contactado/a por los responsables del
estudio en el futuro, en caso de que se considere necesario, para agregar nuevos datos a
los ya recogidos:
🔲
🔲
No
He sido también informado/a de que mis datos personales serán protegidos e incluidos
en un fichero que deberá estar sometido a y con las garantías del Reglamento General
de Protección de Datos (RGPD), que entró en vigor el 25 de mayo de 2018 que supone
la derogación de Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre referidos a la protección de
las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales teniendo
derecho de acceso y rectificación a mis datos personales.
117
Con todo esto en consideración, OTORGO MI CONSENTIMIENTO para la
recopilación y uso de mis datos conforme a los objetivos especificados en el proyecto.
Firma del participante Firma del investigador
Fecha: ____/____/____ Fecha: ____/____/____
Deseo que me comuniquen la información derivada de la investigación que pueda ser
relevante para mí salud o la de mis familiares:
🔲
🔲
No
Teléfono o e-mail de contacto: ………….………………………………………………..
Firma del participante
Fecha: ____/____/____
Barcelona, a ……… de …………………….. del 2025.
REVOCACIÓN DEL CONSENTIMIENTO
Yo, ……………………………………………con DNI …......................………………..
Revoco el consentimiento de participación en el proceso, arriba firmado.
Firma del participante Firma del investigador
Fecha: ____/____/____ Fecha: ____/____/____
(Este documento se firmará por duplicado quedándose una copia el investigador y otra
el participante)
118
Anexo VI: Cuestionario breve de evaluación inicial (Pre-Screening AD-HOC).
CUESTIONARIO BREVE DE EVALUACIÓN
INICIAL
Nombre o NH: ________________________________________________________.
Edad:
🔲
18-24 años
🔲
25-34 años
🔲
35-44 años
🔲
45-54 años
🔲
55-65 años
Género:
🔲
Hombre
🔲
Mujer
🔲
No Binario.
Nivel educativo:
🔲
Primaria
🔲
ESO (EGB)
🔲
Bachillerato
🔲
FP
🔲
Universidad
Agradecemos su colaboración en este estudio. A continuación, encontrará algunas
preguntas relacionadas con su historial médico, su experiencia con las agujas y el uso de
aromaterapia. Sus respuestas son muy importantes para nuestra investigación y serán
tratadas con total confidencialidad.
Por favor, lea cada pregunta con atención y conteste de la manera más precisa posible:
1. Antecedentes Médicos
¿Tiene alguna condición médica preexistente diagnosticada? (Trastorno de ansiedad,
Hipertensión, Insuficiencia cardiaca o respiratoria, arritmia, enfermedades
vasculares,…)
🔲
Sí (especificar): __________________________________________.
🔲
No
¿Presenta alguna alteración cognitiva grave? (Por ejemplo, esquizofrenia, trastorno
bipolar, depresión mayor, etc.)
🔲
Sí (especificar): __________________________________________.
🔲
No
¿Padece alguna enfermedad respiratoria grave (como EPOC, enfisema pulmonar o asma
no controlada)?
🔲
🔲
No
¿Tiene piel atópica o alguna alteración cutánea significativa?
🔲
🔲
No
¿Consume actualmente o ha consumido alguna de las siguientes sustancias en los
últimos 6 meses? (Marque todas las que correspondan)
119
🔲
Alcohol en exceso
🔲
Tabaco o nicotina (cigarrillos, vapeadores, etc.)
🔲
Cannabis (marihuana, hachís, etc.)
🔲
Estimulantes (cocaína, anfetaminas, éxtasis, etc.)
🔲
Sedantes o tranquilizantes (ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos, etc.)
🔲
Opiáceos (heroína, morfina, fentanilo, etc.)
🔲
Otras sustancias (especificar): ______________________________.
🔲
No consumo ninguna sustancia
¿Está tomando actualmente alguno de estos medicamentos o ha tomado alguno en los
últimos 3 meses? (Marque todos los que correspondan)
🔲
Benzodiazepinas (Alprazolam, Diazepam, Lorazepam, Clonazepam)
🔲
Antidepresivos ISRS (Fluoxetina, Sertralina, Paroxetina, Escitalopram)
🔲
Antidepresivos IRSN (Venlafaxina, Duloxetina)
🔲
Betabloqueantes (Propranolol, Bisoprolol, Atenolol, Metoprolol)
🔲
Opioides o analgésicos fuertes (Morfina, Tramadol, Codeína)
🔲
Broncodilatadores (Ventolin, Salbutamol, Atrovent, Formoterol, etc.)
🔲
No tomo ninguno de estos medicamentos
¿Está actualmente embarazada, en periodo de lactancia o sospecha que podría estarlo?
🔲
🔲
No
¿Ha experimentado alguna vez dificultades para comprender textos escritos o para
expresar sus ideas de manera escrita? (Marque todas las que correspondan)
🔲
Sí, tengo dificultades para entender lo que leo.
🔲
Sí, me cuesta escribir de manera clara o expresarme correctamente por
escrito.
🔲
No presento dificultades en la lectura ni en la escritura.
¿Tiene algún diagnóstico de dificultad en la comprensión o el aprendizaje? (Ejemplo:
dislexia, TDAH, etc.)
🔲
🔲
No
¿Presenta alguna contraindicación médica que impida la participación en el estudio?
🔲
Sí (especificar): ________________
🔲
No
120
2. Experiencias y antecedentes previos
¿Ha tenido experiencias negativas o traumáticas con agujas?
🔲
🔲
No
¿Algún familiar tiene antecedentes de miedo o fobia a las agujas?
🔲
🔲
No
¿Tiene miedo a las agujas?
🔲
🔲
No
En caso afirmativo, ¿está siendo tratado actualmente? (Terapia, medicación, ect.)
🔲
🔲
No
¿Le han realizado alguna extracción sanguínea o vacunación en el último año?
🔲
🔲
No
En caso afirmativo, de las siguientes opciones, ¿qué síntomas ha experimentado?
(Marque todas las que correspondan)
🔲
Taquicardia (latidos rápidos del corazón)
🔲
Mareo
🔲
Sudoración
🔲
Desmayo
🔲
Sensación de desmayo
🔲
Aturdimiento
🔲
Nerviosismo / Agitación
🔲
Palidez
🔲
Dificultad para respirar
🔲
Opresión torácica
🔲
Malestar significativo
Marque del 1 al 10 cuánta ansiedad le genera la exposición a las agujas siendo 1 Nada,
5 Moderada y 10 Ansiedad extrema (desmayo).
🔲
1
🔲
2
🔲
3
🔲
4
🔲
5
🔲
6
🔲
7
🔲
8
🔲
9
🔲
10
121
¿Tiene pendiente realizarse alguna extracción sanguínea, vacunación o prueba que
requiera el uso de agujas?
🔲
🔲
No
Uso previo de aromaterapia
¿Ha utilizado aromaterapia antes?
🔲
🔲
No
En caso afirmativo,¿Para qué fines ha utilizado aromaterapia? (Puede marcar más de
una opción).
🔲
Para reducir el estrés o la ansiedad
🔲
Para mejorar el sueño
🔲
Para aliviar dolores de cabeza o migrañas
🔲
Para relajación general
🔲
Para tratar afecciones respiratorias
🔲
Otro (especificar): ___________________________________________
🔲
No he utilizado aromaterapia
En caso afirmativo, ¿Qué aceites esenciales ha utilizado previamente?
🔲
Lavanda
🔲
Naranja
🔲
Eucalipto
🔲
Manzanilla
🔲
Bergamota
🔲
Otros (especificar): ___________________________________________
🔲
No he utilizado aceites esenciales
¿Ha experimentado algún efecto adverso o malestar después de usar aromaterapia?
🔲
Sí (especificar): _______________________________________
🔲
No
🔲
No estoy seguro/a
¿Es alérgico/a o tiene intolerancia a los aceites esenciales, especialmente a la lavanda?
🔲
🔲
No
¿Tiene experiencia con el uso de aceites esenciales para tratar la ansiedad?
🔲
🔲
No
¿Ha utilizado alguna vez aromaterapia en combinación con otros tratamientos para la
ansiedad?
🔲
Sí (especificar): _______________________________
🔲
No
122
Disponibilidad y Compromiso
¿Ha participado en algún otro estudio en los últimos 30 días?
🔲
🔲
No
¿Estarías dispuesto/a a seguir las instrucciones del estudio y completar las sesiones de
aromaterapia?
🔲
🔲
No
¿Tienes alguna razón por la cual podrías abandonar el estudio antes de terminarlo?
🔲
Sí (especificar cuál): ________________________________
🔲
No
123
Anexo VII: Inventario de Ansiedad Rasgo. (State-Trait Anxiety Inventory, STAI)
INVENTARIO DE ANSIEDAD RASGO
(State-Trait Anxiety Inventory, STAI)
Nº Participante _______________
Edad:
🔲
18-24 años
🔲
25-34 años
🔲
35-44 años
🔲
45-54 años
🔲
55-65 años
Género:
🔲
Hombre
🔲
Mujer
🔲
No Binario.
STAI RASGO (AR)
Instrucciones: A continuación encontrará unas frases que se utilizan corrientemente
para describirse uno a mismo. Lea cada frase y señale "Nunca", "A veces",
"Frecuentemente", "Casi siempre" el cual indique mejor cómo se siente usted en
general, en la mayoría de las ocasiones.
No hay respuestas buenas ni malas. No emplee demasiado tiempo en cada frase y
conteste señalando la respuesta que mejor describa cómo se siente usted generalmente.
Tabla 1: State-Trait Anxiety Inventory (STAI). Creación propia a partir de Buela-Casal, G., Guillén-Riquelme, A. y
Seisdedos-Cubero, N. (2023) adaptado a la original C. D. Spielberger, R. L. Gorsuch, R. E. Lushene. (1977).
Recuperado de https://doctormoleon.com/wp-content/uploads/2020/10/Cuestionario-STAI.pdf
124
TOTAL
0 - 20
AR Leve (Ansiedad mínima o ausente.)
21 - 39
AR Moderada (Ansiedad ocasional o manejable)
40 - 60
AR Severa ( Ansiedad frecuente o intensa)
Una puntuación >21 Puntos es considerado como padecedor de una TAG ( Trastorno
de Ansiedad Generalizada).
125
Anexo VIII: Escala IPS-Anx
INVENTARIO INJECTION PHOBIA
SCALE-ANXIETY
Nº Participante _______________
Edad:
🔲
18-24 años
🔲
25-34 años
🔲
35-44 años
🔲
45-54 años
🔲
55-65 años
Género:
🔲
Hombre
🔲
Mujer
🔲
No Binario.
Tabla 2: Escala IPS-Anx. Creación propia a partir de Olatunji et al., 2010. DOI:
10.1037/a0018125
126
127
<30 ptos
Ansiedad leve
36 - 40 ptos
Ansiedad moderada
40-72 ptos
Ansiedad alta
0
Nada de ansiedad
1
Ansiedad Leve
2
Ansiedad moderada
3
Ansiedad alta
4
Máxima ansiedad
Anexo IX: Hoja de registro: Recogida de datos y registro de las variables fisiológicas
PRE-SCREENING
¿Miedo a las agujas?
Si / No
¿Antecedentes familiares de miedo o
fobia a las agujas?
Si / No
Frecuencia Respiratoria
__________ RPM
Frecuencia Cardiaca
__________ LPM
Presión Arterial
__________ mmHg
Saturación SpO2
__________ %
STAI ESTADO
______________ ptos.
STAI RASGO
______________ ptos.
PREINTERVENCIÓN
Cortisol salival
__________ ng/mL)
Frecuencia Cardiaca
__________ LPM
Presión Arterial
__________ mmHg
Frecuencia Respiratoria
__________ RPM
Saturación SpO2
__________ %
STAI ESTADO
DURANTE LA INTERVENCIÓN
Frecuencia Cardia
__________ LPM
Presión Arterial
__________ mmHg
Frecuencia Respiratoria
__________ RPM
Saturación SpO2
__________ %
Episodio de mareo o desmayo
Si / No
128
POSTINTERVENCIÓN
Cortisol salival
__________ ng/mL)
Frecuencia Cardia
__________ LPM
Presión Arterial
__________ mmHg
Frecuencia Respiratoria
__________ RPM
Saturación SpO2
__________ %
STAI ESTADO
129
Anexo X: Escala sobre la Percepción de Bienestar Post-Intervención.
Percepción de Bienestar Post-Intervención
Instrucciones: A continuación se presentan algunas afirmaciones sobre cómo se siente
después de la intervención. Por favor, marque la opción que mejor describa su
experiencia, utilizando la siguiente escala:
1. Totalmente en desacuerdo: No experimentaste mejoría alguna después de la
intervención.
2. En desacuerdo: Experimentaste una mejoría parcial, pero aún no es
significativa.
3. Neutral: No experimentaste un cambio claro en tu bienestar.
4. De acuerdo: Experimentaste una mejoría moderada en tu bienestar.
5. Totalmente de acuerdo: Experimentaste una mejora considerable en tu
bienestar post-intervención.
1. Me siento más relajado/a después de la intervención.
1 2 3 4 5
2. La intervención me ayudó a reducir mi nivel de ansiedad o estrés.
1 2 3 4 5
3. Estoy más tranquilo/a ahora que antes de la intervención.
1 2 3 4 5
4. Siento que la intervención fue beneficiosa para mi bienestar general.
1 2 3 4 5
5. Me siento más capaz de manejar situaciones que me causan estrés después de la
intervención.
1 2 3 4 5
6. La intervención ha mejorado mi estado emocional.
1 2 3 4 5
130
7. Tengo una sensación general de bienestar después de la intervención.
1 2 3 4 5
8. Estoy satisfecho/a con los resultados de la intervención.
1 2 3 4 5
131
Anexo XI: Cronograma
132