Julio César. A Welles lo que es de Shakespeare y a Mankiewicz lo que es de Welles PDF Free Download

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Nosferatu. Revista de cine
(Donostia Kultura)
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desarrollo de una red de conocimiento sobre estudios fílmicos a través de plataformas web 2.0",
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Reserva de todos los derechos (NO CC)
http://hdl.handle.net/10251/41250
Julio César. A Welles lo que es de Shakespeare y a Mankiewicz lo que es de
Welles
Riambau, E. (2001). Julio César. A Welles lo que es de Shakespeare y a
Mankiewicz lo que es de Welles. Nosferatu. Revista de cine. (38):63-73.
Riambau, Esteve
A
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es-
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ma ob
ra
para encarnar aho-
ra
a Bruto, el joven
id
ealista que
par
ti
cipa
en
el asesinato del
di
c
ta
-
dor para después suicidarse, de-
cepcionado
po
r una acción
qu
e él
creía haber cometido en
fun
ción
de una noble causa. George Cou-
louris
(M
arco Anto
ni
o), Joseph
Cotte
n (Publio
),
Martín
Gab
el
(Casio) y Hir
am
Sherman (Casc
a)
-
fi
eles componentes
ele
la comp
a-
iiía
el
e repa
rt
o
qu
e Welles manten-
dría cohesionada hasta el rodaje
el
e El e
nart
o
mandami
ento (The
¡\lfagn{ficent Ambersons, 1
942)-
co
mpletaban el reparto
el
e una re-
presentación en la
qu
e
lo
s pers
o-
najes, ataviados con uniformes
militares, saludaban con el brazo
en alto.
En un
co
muni
ca
do
de
prensa
emitido
po
r el Mercury se a
fi
rma
que ''nuestro Julio César ofrece
1111
retrato del mismo tipo de his-
teria que existe en algunás países
contemporáneos gobemados
por
dictadores. Observamos el amar-
go resentimiento de los hombres
libres
fre
nte a
la
imposición de
una dictadura.
Co
ntemplamos
1111
asesinato político, c
omo
el
de
Huey Long.
Ve
mos la esperanza
por parte de
Bmto
de que
1111
go-
biemo
s democrático desapa-
rezca con
la
ascensión de
un
de-
magogo (Antonio) que suceda a
1111
dictador. Nuestra
1110ral
,
si
lo
desean, es que no es el asesinato,
sino la educación de las masas,
lo
que pennanentemenle aparta a
las dictaduras".
La
direccn es-
ni
ca, que
in
cluía
un
as
platafor-
ma
s
fl
anqueadas por mástiles y
edi
li
ca
cla
s
fr
ente a
llll
gran muro
roj
izo como la sangre y cuyo es-
pacio se fragmentaba me
di
ante
una ilu
mi
nación
ce
nital que re-
co
rd
aba la de los gra
nd
es t
in
es
nazis, subrayaba estos parale
li
s-
mos, y las reacciones
el
e la críti-
ca fueron unánimemente entu-
sias
ta
s (9).
Animado por este
éx
i
to
, We
ll
es d
e-
san·olló su punto de vista acerca
de la obra
el
e Shakespeare a través
el
e otros medio
s.
El
11
ele
noviem-
bre de 1938 emitió
una
ve
rsión r
a-
di
ofó
ni
ca con
un
a narración
de
H.
V.
Kaltenborn a
da
pta
da
ele
las
Vi-
das de Plutarco ( 1 0), pero, obv
ia
-
mente, el o
bj
etivo final era el c
in
e.
Así lo
hi
zo con
Ma
c
bet!J
en 1947
y, dos
a11os
s tarde, en pleno
rodaje
el
e O te
lo
(Ot
il
e/lo, 1949),
Welles propu
so
seguir con una
adaptación de Julio César, siempre
en tém
1in
os co
nt
emponeos, que
se
a dirig
id
a
po
r Hilton Edwards e
in
terpretada por él
mi
smo y Mi-
chéal McLiamm
oi
r en los papeles
principales (
11
).
S
in
embargo, las
c
ir
c
un
stanc
ia
s económicas por las
que Welles at
ra
vesaba en aquel
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ran
las
s propi-
ci
as
para empre
nd
er
nu
evas aven-
tur
as
y, de momento, se co
nt
e
nt
ó
con incluir
un
a
de
l
as
esce
na
s
fin
a-
le
s de Julio César en su espectá-
c
ul
o An Evening
wit
!J
Orson
/V
e-
/le
s, en
el
cual
ta
mbi
én inter
ve
nían
Edwards y McLiammoir.
El proyecto de
ll
evar la obra a la
panta
ll
a, s
in
embargo, se m
an
tu
vo
en
pi
e y, en 1953, el rey Farouk
de
Egi
pt
o se
of
reció a
fi
nancia
rl
a,
mante
ni
endo
un
punto
de
vista
co
ntemporán
eo.
Anim
ado
por
este apoyo, We
ll
es escribió un
g
ui
ón destinado a "
ser
.filmado
como
1111
noticiari
o"
( 12) y
qu
ería
qu
e Richa
rd
Burlon
(f
uturo prota-
go
ni
s
ta
de Cle
opatra
) interpreta-
se el papel del e
mp
erador,
mi
en-
tr
as él
mi
smo vol v
ía
a reser
va
rse
el de Bruto "porque es el tipo de
personaje que yo suelo inlelpr
e-
tar: alguien
qu
e
pi
en
sa".
We
ll
es
amp
li
ó a Peter
Bo
g
cl
anovich algu-
nos detalles a
di
cionales acerca de
su visión de
la
pe
c
ula
: "Se ha-
brían visto las ruinas de Roma
p
or
doquie1~
todas ellas empape-
ladas con
gra
nd
es
car
teles del
nuevo
cés
ar. Escribí, creo,
1111
guión bastante bueno; quiero de-
cir con ello que
hi
ce
1111
buen uso
del t
ex
to, como
1111
noticiario en
versos libr
es,
si eso
ji1
era
posi
-
bl
e"
(13).
El
proyecto
fu
e remitido por el
c
in
eas
ta
a la Metro Gol
clwyn
Ma-
ye
r,
donde John Houseman - vie-
jo
a
mi
go de We
ll
es, ade
s de
productor del Mercury Theatre
y, por
lo
tanto, de
la
versión tea-
tral de Julio César-se había al-
zado con
un
a importante reput
a-
cn como productor de La casa
de
las s
ombras
( On Dangerous
Ground; Nicholas
Ra
y, 1951) o
Cautivos del mal
(T
!J
e
Bad
and
tite Beautifill; V
in
cente
Mi
nnelli,
1952). Welles ya era entonces un
exiliado de Hollywood pero, qui-
zás ingenuamente, creyó que esta
circ
un
stancia propiciaría su re-
greso a
la
Meca del C
in
e. House-
man, s
in
embargo, no estaba dis-
puesto a olv
id
ar la agria
di
sputa
qu
e había disociado su trayecto-
ri
a de la
de
We
ll
es y aprovec
esta ocasión para
aj
ustar cuentas.
Según Cha
rl
es Higham, "dos
se
-
Cleopatra
manas antes de la
fecha
oficial
de inicio de la
pr
oduccn,
IV
e-
1/
es remitió a Houseman
1111a
car-
ta
CO
JI
acuse de recibo. Asegu-
rándole que sólo le deseaba lo
m
ejor
, r
ec
ordaba
a
Hous
e
man
sus propios
esji~erzos
para
.filmar
Julio César y
se
quejaba de que
la
MGM
hubiese
inteJ/
er
ido en
sus planes de realizar una ver-
sión con vestuario
mod
erno con
1111
trasfondo
11111
ssoliniano en los
alr
ede
dores
de Roma.
Sugería
que la MG1vf debía pospon
er
la
produ
cc
ión, que debía c
omp
en-
sarle
por
sus pérdidas o que de-
bía
permitírsele
trabajar
co
n
House
mm1
y la ¡\
1/GM
en la pelí-
cula. Una cuarta posibilidad era
que c
ada
11110
siguies
e
co
n
su
propia versió
n.
11'
elles insinuaba
con .firmeza que Houseman debía
contratarlo para dirigir en Ho-
llywood" (
14
).
NOSFERATU
3ellri1·t•••
"Houseman ", prosigue H igham,
"respondió con
11110
gran digni-
dad. Subrayaba que había co-
menzado su proyec
to
sin '
la
más
ligera sospech
a'
de que IVel/es
eslllviese considerando la
po
si-
bilidad de adaplar
Ju
l
io
César
".
La
versión que
..
We
ll
es con
a
Bogdanovich sobre esa
mi
siva
es, s
in
embargo, sustancialmen-
te distin
ta
.:
'Le
envié una copia
a Houseman,
junto
con mis dise-
¡/os para los decorados, y me lo
devolvieron todo con enormes
sellos y una larga carta de los
abogados de Houseman:
'Es
to
no ha sido
ab
ie
rt
o - no
se
rá
a
bi
e
rt
o ... '. Estaban tan asusta-
dos de que entonces
yo
ji1em a
reclamar que habían robado co-
sas
111Ías
... ,
mi
entras
yo
sólo ha-
bía querido oji·ecerles
1111
gesto
amistoso".
Eu
cualquier caso,
las ca
rl
as ya estaban echadas:
en el m
is
mo momen
to
qu
e
Va
-
riety pub
li
un
anuncio con los
planes de We
ll
es, Mankiewicz
ya había contratado a Jo
hn
Gie
l-
gud para que interpretase el pa-
pel de Casio, y la MGM ya te
a
plenamente decid
id
o que sería él
quien dirigiría un proyecto
qu
e
Houseman antepuso a la ada
pt
a-
ción
qu
e el propio rea
li
zador de-
b
ía
ll
evar a cabo a partir de
la
novela Je.flerson Selleck.
En sus memorias, Hou
se
man afir-
ma texhta
lm
e
nt
e:
"No recuerdo si
fui
yo quien
pr
ime
ro
sugirió a Jo-
seph Mankiewicz como direct
or
de Julio César. De quien quiera
que fuese, la idea era buena. Él y
yo
pronto descubrimos que está-
bamos básicamente de acuerdo
sobre
la
natural
e::a
de los co
n.fli
c-
to
s personales y políticos
ele
la
obm, así como en el impac
to
dm-
mático que creía
mo
s que podía
tener, CO
II/0
UJ
/0
pelícu
la
popul(ll',
sobre los espectadores contempo-
ne
os.
Entonces intercambiamos
versiones y discutimos diferen-
cias, con
el
sobreentendido de
que Jo
e,
como director, sería
el
responsable de la
cl
e.fl
nitiva ver-
sión del guión". (15) Apare
nt
e-
mente se re
fi
ere a Mankiewicz
••••
r¡¡
.i
¡¡J:II
NO
S F E
RATU
38
pero, q
ui
en q
ui
era leer entre l
í-
neas,
ta
mbién puede d
ed
u
ci
r
un
a
doble
al
usn a We
ll
es,
ta
nt
o a
través de
un
a prudente distancia
establecida fren
te
a los con
fl
ictos
que
rod
ea
ron
la
autoría
del
guión
de Ciudadano Kane
co
mo de la
dispu
ta
que ambos mantuvieron
durante el rodaje de
aq
uel
fil
m,
hasta el
ex
tremo de
li
q
uid
ar
un
a
la
r
ga
e in
te
n
sa
amistad.
La
sut
il
venganza de Hou
se
man contra
We
ll
es prosigue cua
nd
o, al afi
rm
ar
qu
e su proyecto
se
a "el primer
.film s!wkespeariano american
o",
olvida el precedente establecido
por We
ll
es
con su modesto Mac-
beth, y conc
lu
ye con la co
nt
rata-
ción de Edmo
nd
O' B
ri
en,
un
o de
los actores del Mercury Theatre,
Julio
Césnr
para i
nt
erpretar el papel de Casca.
El resto
de
l reparto del film estaba
integrado por John Gielg
ud
- fu
tu
-
ro
intérprete de
Ca
mpana
da
s a
medianoche (Chimes
al
Midnight,
1965)- , Louis Calhern, Marlon
Brando, Deborah Kerr,
Greer
Garson y Jam
es
Ma
son en el
pa
-
pel de Bruto.
En sus memor
ia
s,
Houseman evi-
ta el cuerpo a cuerpo con
\Ve
ll
es
al hablar de Julio César, pero
no
puede soslayar un evidente para-
le
li
smo con
la
previa versi
ón
tea-
tr
al que él
mi
s
mo
había pr
od
uci-
do. Al justificar la decisión de ro-
dar la pe
c
ul
a en blanco y negro
-en contra de los
in
tereses co-
merciales del estudio- , el pro-
ductor afirma que
fu
e pnra "s
u-
bray
ar
los paralelismos históri-
cos entre los intrigas políticas de
los últimos mios de lo República
romano y recientes acontecimien-
tos europeos.
(.
. .) Hitler, Musso-
lini y Ciano en el Brenner Pa
ss
;
Stalin y Ri
bb
entrop j/mlmldo el
Pa
ct
o;
en las fotogrqfías de los
periódicos y en
lo
s noticiarios de
la último déc
ad
a habíamos visto
éste y otros encuentros
per
sona-
les que pronto evolucionaron ha-
cia lo violencia y la muerte: eran
ob
se
sivame
nt
e s
imilar
es
a
la
s
tensas co
nfr
ontaciones de los
conspiradores shakespe
ar
ianos
antes y después del asesinato. En
las escenas del Foro los
poral
e-
lism
m;
eran aún
s obvios: ine-
vitablemente evocarían lo me-
m
or
ia del F
iih
rer en Nuremberg
y de J
V!u
s
sol
ini voc((errmdo des-
de su balcón
por
encimo de la
mu
chedumbre s
al
vaj emente re-
goc
ij(J
do que después escupiría
so
br
e su c
adáv
er c
ua
ndo
fu
e
c
ol
gado
por
los pies en uno ga-
solinera" ( 16).
Julio
Cés
ar
2. El peinado de
lo
s
romano
s
Ln
pa
rti
c
ip
ac
n de Mankiewicz
en es
ta
operación tampoco
fu
e
in
oce
nt
e.
De
s
pu
és de haber gana-
do sendos pares de Osear
-c
omo
gu
io
nista y director- de C
arta
a
tres
es
posas y Eva al desnudo
-dos
film
es dotados de diversas
res
onanc
ias we
ll
esinnas ( 17)
-,
h
ab
ía
ll
e
ga
do el
mo
mento de com-
pe
ti
r en el terreno shakespea
ri
an
o.
"Si he rodado Julio sar", a
fir
-
Mankiewicz, "es porque no
conozco autor
es
dramáticos s
pot
entes que Slwkespeare. Creo
que, o
po
rtll/lamente reducido
para
la
pa
ntalla, act
ual
ment
e,
tiene s cosas que decir, y
s
profundament
e,
sobre el ser hu-
mano y sus re
la
ciones con la so-
ciedad que cualquier otro drama-
turgo del pasado o del
pre
sent
e.
Pero aquello que he querido fil-
mar
110
es exactamente Julio Cé-
sar, no 1
111
clás
ic
o,
sino mi visión
person
al
de Julio César. Lo he
afrontado como
111
1 drama con-
temponeo y pulsan te. (...) He
querido mostrar (...) que Slwkes-
peare
po
día
ser
r
epres
ent
ado
exactamente como si ji1ese con-
temporáneo nuestro " ( 1
8)
.
A p
es
ar de
es
tas manifes
ta
ciones,
la
ve
rsión de
Mn
n
ki
e
wi
cz - a dife-
rencia de
la
de
We
ll
es- renuncia a
cualquier rasgo de mode
rn
izacn
de
la
pue
sta en
esce
na. Antes
bien, refor su carácter
te
at
ra
l
i-
zante, .
ha
s
ta
el
pu
nto de p
ro
vocar
una punzante sátira de Roland
Barthes, cuando el
se
mió
logo
francés afirma que "todos los
personajes llevan 1
111
mec/¡ón · de
pelo sobre
la
frente. Unos riza
do,
otros .f/l((orme, otros ondula
do,
otros aceitoso, todos bien peina-
dos, y los calvos no están admiti-
do
s,
aunque la historia romana
ha
ya
proporcionado
un
buen mí-
mero de ellos. (...) ¿Qué es lo
que está unido a estas ji-anjas
obstina
da
s?
Si
mpl
eme
nt
e,
el
a
nw1
cio de la Romanida
d.
Aquí
se
ve
mo opera a pecho descu-
bierto el mecanismo capital del
espec
cul
o,
que es el signo. La
NO
SFE
RAT
U
38
11~
·
$~
·
••••
mecha .frontal inunda de eviden-
cia, nadie puede dudar que nos
enco
ntmmo
s en
Roma"
( 19). A
pesar de la contratación de un
consultor téc
ni
co
el
e o
ri
gen
it
al
ia
-
no (20), Vitto
ri
o De Sica
di
scre
abiertame
nt
e de cu
alq
uier atisbo
de
verosimilit
ud
cuando, en su vi
si
ta
al plató, exclamó q
ue
los
de
cora-
dos
repr
oducían
exac
tamente l
as
ca-
ll
es
de la moderna Ferrara
(21
).
Ta
mp
oco
l
as
esce
na
s
el
e la
batal
l
a,
rodada
s
en
las
afueras
de
Ho
ll
ywood
bajo
la
apariencia
ele
un
1r
es
tem ,
resultan particularmente convin-
cent
es
, pero, m
ás
allá de estos ele-
men
tos s
up
erficiales, la adaptación
que
Ma
nkiewicz hace
del
texto de
Shakespeare en relación con
la
versión teatr
al
ele
We
ll
es
(22) de
la
-
ta la absoluta subordinación del
primero con este
últ
im
o.
A pesar
de
la
apare
nt
e fide
lid
ad
a
Shakesp
eare,
el
fi
lm
el
e Man-
••••
i¡¡;
II
NO
SFER
ATU
38
ki
ewicz
intr
odu
ce
numero
sas
madi ficaciones en
re
lación cou la
obra:
re
s
um
e
la
s intervenciones
de Casca y Cas
io
al inicio
ele
la
escena
lll
del acto 1;
el
imina
el
diálogo e
nt
re Bruto y Lucio de
la
escena 1 del acto
11
y suprime
íntegramente la escena
JV
del
ac
to
J 1 pa
ra
que la advertencia
el
e
Artemidor, en forma de carta,
enlace directamente con el es-
cep
ti
cismo de César antes de ser
ases
in
ado. También a
nul
a el
di
<í-
logo entre A
nt
onio y el criado de
Octavio (final de
la
esce
na
J del
acto J
11
) para d
ar
mayor prota-
gonismo a aql en el lebre
di
scurso del Foro y, en conse-
cuencia, vuelve a e
li
m
in
ar a este
personaje
al
fin
al
de la sig
ui
ente
escena. Suprimie
nd
o la escena
lll
, co
rr
espo
ndi
e
nt
e al interroga-
torio al que diversos
ci
udadanos
someten al poe
ta
C
inn
a, Octavio
hace su apa
ri
c
ión
al
principio del
Julio
César
acto IV,
qu
e se mantiene prác
ti
-
camente íntegro. El V
in
c
lu
ye, en
cambio, numerosas variaciones:
el
fi
lm
suprime todo el comienzo
de la primera esce
na
, entre Ocia-
vio, Anto
ni
o, Casio y Bruto, para
focalizar el protagonismo entre
esos dos personajes. Tras la ba-
ta
ll
a, la escena
Tll
también redu-
ce los persona
je
s colaterales de
Titinio y Mesala, así como el
pa
rl
amento final de Br
ut
o y se
suprime la lota
1
id
ad de la 1
V,
donde Anto
ni
o se e
nt
era de que
Bruto ha
si
do hecho prisioner
o.
La última escena tambiéu queda
cons
id
erablemente reducida, para
desembocar en
un
final en
el
que,
tras el suicidio
ele
B
ru
to
, An
to
n
io
exal
ta
su nobleza.
Curiosamente, buena parte de es-
t
as
modif
i
caciones
co
inciden
exactame
nt
e con las realizadas
por We
ll
es para ens
al
za
r el papel
el
e Bruto en el doble conflicto con
César y Antonio.
Si
estos últimos
representan el poder y la ambi-
ción, elementos básicos que We-
lle
s heredó de Shakespeare para
desarrolla
rl
os en toda su obra,
el
primero es el
jo
ven idealista que
se opone
in
genuamente a los an-
teriores. Así lo han ta
mbi
én el
policía i
nt
erpretado por Char
lt
on
Heston en Sed
de
mal, el humil-
de secretario de U
na
hi
storia in-
mortal
(Une llistoire immortell
e,
1966) o
in
c
lu
so
el
propio prota-
go
ni
sta de El
proce
so (Le pro-
ces,
1963), aunqu
e,
en
el caso de
Julio César, no se trata
ele
una
traición, otro de los conceptos
más próximos
al
universo creati-
vo
del director de
Campanadas
a medianoche. "La
tmi
ción está
en la historia, 110
en
la obra",
explicaría
\Vell
es
a
Bo
gdanovich.
"En S/wkespeare, el
per
sonaje
de César es ridícul
o,
u11
presumi-
do pomposo. (
...
)
No
existe rela-
cióll entre Bruto y César. César
es casi
1111
dictador de diblu·os
a11
imados; no debió
ser
repre
se
n-
tado de esta forma, pero de to-
dos modos
11111/
Ca
podrá hacerse
de
él
1111
perso11aje
simpático.
Tampo
co
pu
ede
pr
ese
nta
rse
Ju
lio
Césctr
~
Í'
1
co
1110
un ho
mbr
e s
iempr
e
ll
eno
de
exp
losiones de
jac
tancia,
ni
c
onw
111
1
ge
nio frío co
1110
el llie-
lo. No existe
amor
entre él y Bm-
to;
por
lo tanto,
11
0 hay
nad
a en
absoluto
que
haga de e
lla
11110
hi
storia de traici
ón".
En su
ve
rsión teatral, Welles su-
brayó esta distancia
id
entificando
a César con Mussolini,
mi
entras
Br
ut
o era el único
qu
e
no
ves
a
uniforme militar. Por este
mi
s
mo
motivo, el
fu
turo cineasta amputó
los
fra
gme
nt
os colaterales
qu
e di-
luí
an el protago
ni
smo de este per-
sonaje al qu
e,
tras su
mu
e
rt
e,
An-
tonio de
fin
e como ''el
rom
ano
más nobl
e",
alg
ui
en
qu
e tenía
un
pensamiento
hon
esto y s
ólo
se
aiiada la banda interesado
por
el bien de
la
Re
blica". Es ese
objetivo el que explica por
qu
é
We
ll
es
suprimió íntegramen
te
la
escena
111
del acto l,
qu
e Man-
kiewicz
úni
camente res
um
e,
y en
cambio mantuvo el diálogo
el
e la
escena siguie
nt
e,
qu
e el
film
eli
mi
-
na
,
do
nd
e Bruto subraya a
Lu
c
io
el carácter faccioso de
lo
s cons-
pi
radores contra César. Wc
ll
es
ta
mbi
én elimina
la
escena
11
del
acto
11
en la que Calpurnia sue
iia
con
el
asesinato de César y
és
te
antepone su orgullo a los malos
augurios, con lo cual su
ve
rs
n
ele
la
obra reducía el peso del
Desti
no
en
fa
vor de
la
acc
ión
p
o-
líti
ca de Brut
o.
Su adaptación de
la
obra también se había anticipa-
do
al
fílm
de Mankiewi
cz
en la
eli
mi
nación del
di
álogo entre Par-
cia y el adiv
in
o (escena IV del
acto ll), así como en las supre-
siones
ll
evadas a cabo en
las
tr
es
escenas del acto
11
1, con el aiiadi-
do de
la
frase en la
qu
e Bruto,
ref
i
ri
éndose a César, exclama:
"No
se
le
lw
rebajado su gloria
por
que era digno de ella, ni
se
han exagerado las o.fensas
por
las
c
ual
es
ha
Sl(/i·
ido
la
11111
er
t
e".
Welles detestaba el personaje de
Césa
r
que
, en
ca
m
bio
, Man-
kiewicz ad
ul
a a
tr
avés de la
re
cu-
pe
ra
ción de la esce
na
en que An-
1
ton
io
se enfrenta a su esta
tu
a,
ele-
mento simbó
li
co ca
ra
cte
s
ti
co en
toda
la
obra del director de
La
huella. Las analogías entre las
madi ficaciones perpetradas entre
la
ve
rsión teatral de
We
ll
es
y el
fil
m de
Ma
nkiewicz persisten en
el acto IV, con la excepción de
que el
seg
undo r
ec
uperaría el
dlogo entre Bruto y su joven
criado L
ic
io previo a
la
aparición
del f
an
tasma de César. Del
mi
s-
mo modo, las
im
po
rt
an
tes trans-
fo
rm
aciones
qu
e se det
ec
tan en
la versión cinematográfica
de
l
acto V ya habían sido exploradas
en el escenario, con In sal
ve
dad
ele
qu
e Welles respeta un breve
diálogo
in
ic
i
al
entre Bruto y Oc-
tavio en el que el primero defíen-
de la contundencia de unas
bu
e-
n
as
palabras por en
ci
ma
de
un
os
malos golp
es.
A p
es
ar de
tod
o, el
pe
rso
naj
e we
ll
es
iano es
un
de
m
ó-
crata convenc
id
o cuyo error le
cuesta la v
id
a me
di
ante
un
suici-
dio
qu
e la obra enfatizaba con
mu
c
ha
más fuerza
qu
e la películ
a.
NOSFERATU
38
Para
vVe
ll
es,
"S
iwkespeare
lo
dijo todo. Del cerebro
al
vien-
tre; cada actitud y minuto de la
v
id
a de
1111
hombre"
(23). El ci-
neasta lo conocía al ded
ill
o y
lo
dom
in
aba a p
la
cer, hasta el ex-
tremo de fusionar
di
versas obras
para crear con sus fragmentos
una nu
eva
pt
eza
que
,
co
mo
C
ampanadas
a me
dianoch
e,
sublimaba las anteriores s
in
trai-
cionar su espíritu. En
el
·c
aso de
Julio
César,
apenas
tu
vo que
amp
ut
ar
alg
uno
s
fragmen
t
os
para
qu
e el resultado bri
ll
ara, so-
bre el escenario, con
un
a luz in-
e o n fun di b
1 e m ente w e
11
es i a na.
Como M
acb
ct
h,
Ote
lo o l
os
cinco reyes que
in
tegran
Ca
m-
panada
s a me
dianoch
e, el ci-
neas
ta
también quiso
ll
eva
rl
a a la
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oyec
tos sha-
kespea
ri
anos, como el
in
acabado
El
mer
c
ader
de Venecia de
fin
a-
les de los sesenta o el abortado
R
ey
Lear
de principios de los
ochenta, se quedaron p
or
el ca-
mmo.
·····~~-·
NO
SFERA
TU
38
Éste
fu
e también
el
caso de Julio
César, que
We
ll
es inte
nt
ó
ll
evar
de
nu
evo a la pantalla en
1967
,
dos años despu
és
del estreno de
C
ampanada
s a
medianoche
,
manteniendo sus caracte
sticas
estilísticas
int
actas pero
es
ta vez
con Christopher Plummer como
Marco Antonio, él
mi
s
mo
en
el
papel
el
e César y Paul Scoftelcl en
el
ele
Br
ut
o.
Uua
vez
s, el pr
o-
yec
to
no se materializó, pero
la
comparación
en
tre lo que hab
a
sido la versión de Welles y la que
Ma
nkiewicz ro
con
la
co
mpli
c
i-
dad de Hou
se
man
no
deja
lu
ga
r a
eluda
s.
We
ll
es
había heredado de
Shakespeare lo
qu
e
Ma
nkiewicz
ja
s pudo as
imil
ar de We
ll
es.
N
OT
AS
l.
El
cita
do
pró
l
ogo
de
Pauline
Kae
l,
tillllado "Raising Kan
e"
- un ju
ego
de
p
alabras
trad
ucible
co
mo "H
acie
n
do
cr
ecer
a
Kan
e"
pero
ta
mbi
én
co
mo
"E
nmarat1ando l
as
cosas"-,
fue
or
i
gi-
naria
mente
public
ado
en \Ve
ll
es,
Or-
son
& tvlanki
ewicz,
Hcnuan: The Citi-
zen
Kane
Book. Bantnm.
Nueva
York
/
L
ondres.
19
71
(vers
i
ón
espaiio
la en El
libro
de
""E
l Ciudadano··. La Fl
or
.
Bueno
s
Aires,
1
976).
En
tre
l
os
nume
-
rosos
tex
to
s relati
vos
a la
polémica
,
cabe
d
es
tacar
la ·carta de \Velles,
"The
Creation
of C iti
zen
Kanc
",
The
Ti-
mes,
Londres
, 17-
11
-19
71, así
como
la
biografía
de
Herman
Mankiew
i
cz
publicada
por
Ri
c
hard
Mery
man,
Mank, \Villinm
Morrow
and
Co.
lnc.,
N
ueva
York, 1978. Los r
es
tantes
ma-
teri
ales
y
pun
t
os
de
vi
sta
imp
li
cados
en
la polémica s
on
anali
zad
os
en
Ca
-
rringer,
Robert L.: The Making
of
Citi-
zen
Kane
.
John
Murra
y.
Londres,
1
985
(versió
n
castellana:
Como
se
llizo Ciudadano
Ka
ne.
Ultramar.
Bar-
celona,
1
987);
as
í
como
en
Lebo
, Hnr-
lan: Citizen Kan
e.
The Fifiiefh Anni-
versaiJ'
Album.
Doubleday.
Nueva
York,
1990.
2. Joseph L. Mankiewicz, en Coughland,
Robert: "Fifieen Authors in Search
of
a
C
hara
cte
r
Named
Joseph
L.
1\l
lan-
kiewicz", en
Lije,
12-
lll
-195
1.
3.
Joseph
L.
Mankiewicz
a
Ja
cqucs
Bontemps y Richard Overstreet:
"!'v
le-
sure p
our
mesure
",
en Cahiers du Ciné-
ma, n" 1
78
. Ma
yo
de 1966.
Julio
sa
r