
I
NSTITUTO
H
ISTÓRICO
Y
G
EOGRÁFICO
DEL
U
RUGUAY
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y franco de los reyes, sino ese poder tan rayano a nosotros que
opera por medio de la intromisión en las zonas reservadas de la
personalidad; ese poder de la seducción que descubre y aviva
las sombrías miasmas que reposan brahmánicamente en el fondo
de cada alma y que ni siquiera emergen en las peores pesadillas
del más atormentado de los hombres. Lo que Yago hace no es
mandar, sino despertar; o manda, en todo caso, con el propio
puño de aquellos a los que infecta con sus palabras onduladas,
con sus viscosos argumentos, con sus diagonales alusiones. Otelo
mata a Desdémona no por creerse traicionado por ella, sino
porque Yago acaba por inducirlo a sospechar que nunca, por
moro, fue digno de semejante y blanca belleza.
Finalmente, y ya casi a modo de conclusión, digamos que
hay todavía un tercer y magnífico testimonio de concepción del
poder como el superior arte de ejercer sobre los demás la propia
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meditación de Shakespeare acerca del gobierno, y también una
de las obras más perfectas salidas de su perfecta pluma, que es
«Troilo y Cressida». En esa pieza -que glorifica con lirismo
desventuras de amor y de guerra en torno al sexto año de la
Guerra de Troya- Ulises pronuncia un discurso que funda para
siempre el idéntico sentido del orden, de la eficacia y del buen
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Rezan así sus sagradas palabras: «Los cielos mismos, los
planetas y este globo terrestre observan con orden invariable
las leyes de categoría, de la prioridad, de la distancia, de la
posición, del movimiento, de las estaciones, de la forma, de las
funciones y de la regularidad, y por eso este esplendoroso
planeta, el sol, reina entre los otros en el seno de su esfera con
una noble eminencia, así, su disco, saludable corrige las malas
miradas de los planetas funestos, y, parecido a un rey que
ordena, manda sin obstáculos a los buenos y a los malos astros.
Pero cuando los planetas vagan errantes, en desorden, en una
mezcolanza funesta, ¡qué plagas y qué prodigios entonces, qué
anarquías, qué cóleras del mar, qué temblores de tierra, qué
conmociones de los vientos! Fenómenos terribles, cambios,
horrores, trastornan y destrozan, hienden y desarraigan
completamente de su posición fija la unidad y la calma habitual
de los Estados. ¡Oh! Una empresa padece bastante cuando se