
INFORMES Y TENDENCIAS
JUNIO 2025 / Nº165 /
SiC
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CADENA DE SUMINISTRO
Principales retos
Por todo ello, cada vez más or-
ganizaciones indican que “su en-
foque principal ya no se centra en
la concienciación del problema de
la gestión de riesgos de terceros
ni en la adopción de un programa,
sino en los desafíos operativos
diarios de acometer dicho pro-
grama de forma eficaz”, señalan
sus responsables. Por ejemplo, los
encuestados arman que colabo-
rar con terceros en cada etapa de
la resolución de problemas
sigue siendo un proceso
complejo, ya que existen
dificultades persistentes
en el cumplimiento de los
requisitos regulatorios, en
la aplicación de los SLA y
en la determinación de
sanciones por incumpli-
miento o fallos de reme-
diación. Todo esto, ade-
más, se ve agravado por la
complejidad de mantener
una comunicación y coordinación
efectivas.
Algo que tampoco resulta
tan llamativo por cuanto las or-
ganizaciones que la investigación
considera pequeñas y medianas
(de 1.000 a 5.000 empleados) ar-
man colaborar con más de 1.500
socios externos de promedio. Y
aquellas con 10.000 empleados
o más indican que colaboran con
5.000 socios o más, en promedio.
Con estos datos sobre la mesa,
“no sorprende que sea mucho
más difícil monitorizar con re-
gularidad la ciberseguridad”,
por lo que, “las organizaciones
más grandes tienden a afirmar
que monitorizan un porcentaje
menor del total de sus socios, a
veces tan solo el 25% o menos”.
Por ello, subraya “la necesidad
de contar con un programa ecaz
de reducción de riesgos escalable
junto con el tamaño de su ecosis-
tema de proveedores”.
A esto, se suma otro desafío
importante: la correcta asiduidad
en la generación de informes y la
visibilidad en toda la organización.
A pesar de las mejoras observa-
das, han disminuido 25 puntos
porcentuales (del 44 % al 19%) los
informes mensuales, o incluso con
más regularidad, con respecto al
año pasado, lo que indica “una
deciencia crítica que debe abor-
darse”, puntualiza el estudio.
sanitario
En cuanto al análisis por in-
dustrias, de los seis sectores eva-
luados, las empresas sanitarias y
farmacéuticas registraron la tasa
más alta (87%) de impacto nega-
tivo en su ecosistema, durante los
últimos doce meses. Además, un
36% informó no tener medios para
detectar amenazas en terceros,
también el porcentaje más alto.
Por el contrario, la industria
financiera es la más resiliente,
con el 74% que señala que se han
visto afectados por una brecha en
su cadena de suministro en el úl-
timo año. Además, resalta que las
empresas de energía y servicios
públicos son las que gestionan
las redes de terceros más gran-
des de la encuesta de este año,
con un promedio de 5.210 entida-
des. A pesar de ello, este sector
registró la segunda tasa más baja
de incidencia de ciberataques de
terceros, con un 75%.
También, cabe mencionar a la
industria de la defensa, especial-
mente marcada por las crecientes
tensiones internacionales. Según
el informe, en 2024, el sector se
enfrentó a ataques cada vez más
sosticados a la cadena de sumi-
nistro y las agencias ampliaron su
base con más proveedores exter-
nos para satisfacer la demanda,
además de adoptar tecnologías,
como la IA y el IoT. Sin embargo,
estas medidas también ampliaron
la supercie de ataque potencial,
facilitando la explotación de vul-
nerabilidades, robando informa-
ción condencial e interrumpien-
do las operaciones.
No obstante, según el estu-
dio, los presupuestos de defensa
han crecido un 55% para mejorar
la ciberseguridad de terceros, la
segunda cifra más alta del análi-
sis. Y, a pesar de tener el segundo
ecosistema más grande después
del energético, los encuestados
de defensa “demostraron una gran
transparencia ante los riesgos
emergentes”, con un 38% que indi-
có que sus cadenas de suministro
se monitorizan de forma regular
y el 17% reportó tener visibilidad
continua de los riesgos.
La situación de Europa
En Europa, las empresas son
las que menos reportan impactos
negativos por brechas a terceros,
con el 76% frente al 81% a nivel
mundial. Además, la región lide-
ra las evaluaciones integrales de
proveedores (con un 54%, en com-
paración con el 50% mundial), así
como la transparencia continua
sobre los riesgos de terceros (con
un 19%, frente al 15%), y el nivel de
conocimiento (con solo el 28% que
no tiene forma de saber acerca de
problemas cibernéticos con terce-
ros, frente al 30%).
También, arman que monito-
rizan de forma habitual los riesgos
de terceros cada mes (30%) o cada
trimestre (29%), en línea con las
prácticas globales, pero es menos
probable que realicen evaluaciones
más frecuentes. Asimismo, entre los
aspectos más negativos señala que
los altos directivos europeos reci-
ben información sobre los riesgos
de terceros cada seis meses (29%)
o cada tres (27%), ligeramen-
te por detrás del promedio
mundial. El informe también
constata que en Europa no
ha habido tanto aumento
del presupuesto para TPRM
(con un 80%, frente al 86% a
nivel mundial).
Futuro
De cara a 2025 y los
próximos años, los respon-
sables del estudio han identicado
varias tendencias. En primer lugar,
destacan que, a medida que más
organizaciones adopten y desarro-
llen nuevos programas de TPRM, la
remediación en sí misma cobrará
mayor importancia. Además, re-
saltan que, al igual que con mu-
chos otros desafíos tecnológicos,
la gestión de riesgos de terceros
experimentará una mayor depen-
dencia de la automatización y la
IA como una forma de hacerla más
efectiva, accesible y escalable, es-
pecialmente para las organizacio-
nes pequeñas y medianas que lu-
chan con limitaciones de personal
y recursos. Eso sí, también arman
que, “al mismo tiempo, se ha hecho
evidente que la automatización
completa no es una solución via-
ble”. Por ello, “seguimos viendo un
mayor enfoque en la importancia
de la toma de decisiones impulsa-
da por analistas y la participación
de un profesional”.
Las predicciones terminan
indicando que, a medida que la
seguridad de la información como
industria continúe madurando, se
prestará mayor atención a la in-
tegración de diversos aspectos de
las operaciones de seguridad. Esto
signica que el riesgo cibernético
de terceros, inevitablemente, se
integrará en las operaciones dia-
rias del SOC y en programas más
amplios de gestión de riesgos. n